Reunión

1012 Words
~Jhon~ Aún me encontraba en mi forma de lobo, a pesar de eso, rasguñé la puerta y Lucas abrió. Aquel olor extraño se intensificó, basta con oler una vez para reconocer los genes de otro macho Alfa. ¿Quién demonios era? Estaba claro que no lo reconocía, es la primera vez que capto un olor como este. -A-alfa... debe cambiarse inmediatamente- Titubeó con un tono nervioso y algo agitado. Lucas no se pone nervioso con facilidad, la figura que se encuentra dentro debe ser alguien importante. No lo pensé mucho, di media vuelta y me dirigí hacia el despacho. De inmediato regresé a mi forma humana, rebusqué entre los cajones y me vestí con una camisa negra y pantalones del mismo color, fue lo primero que encontré. -Lucas, ¿Quién es el Alfa?- Le pregunté mentalmente mientras mis pasos se acercaban a la puerta. -De la manada White wool- Me paré en seco. White wool. Repetí en mi cabeza. Imposible. Aceleré mi paso y abrí la puerta de madera sin pudor. Allí estaba, mi Beta Lucas desvió su atención hacia mí, observándome como si estuviese en apuros. El otro hombre, de cabello tan n***o como el carbón, no se inmutó de mi presencia. Con serenidad, caminé hacia el centro de la sala, hice una minuciosa señal y Lucas salió, no sin antes hacer una reverencia. Rodeé los muebles y me dispuse a por fin, mirar frente a frente al hombre que invadió mi territorio sin antes consultar. -Es un placer conocerte, Vastier- El hombre se levantó, con una estúpida e infantil sonrisa sarcástica. Un aire de superioridad lo envolvía. ¡Qué molesto! -No, el placer es mío- Levanté mi mano esperando que la estrechara, pero él se limitó a observarla, para luego sentarse. ¿¡Qué demonios!? Estaba a punto de estallar, sin embargo, ¿Quién demonios es él? -Y bien, ¿Cómo debería llamarlo?- Dije con una sonrisa fingida y mi ira a punto de colapsar. -¡Ja Ja!- Una carcajada resonó por la habitación. -Primero toma asiento Vastier, las formalidades no son necesarias, así que ahorra tus actuaciones- ¡Maldición! Me desplomé en el asiento y fijé mis iris en él, esperando reconocerlo de alguna parte. -¿Y bien?- El demente espetó de nuevo, ladeando la cabeza ansiando una respuesta mía. -Nadie invade una manada sin un buen propósito- Respondí. -¿Invadir una manada? Solo es una visita inesperada de tu buen socio- ¿Socio? ¡Tengo demasiados como para recordarlos a todos! Sus juegos de palabras estaban jodiendo mi paciencia. ¿¡Quiere que sea su payaso de entretenimiento!? -¿A si? Que socio más inoportuno- -¡Ja Ja!- De nuevo, soltó una carcajada como si de un chiste se tratase. -Vamos, solo vengo a conocer personalmente al lobo que hace propuestas sin sentido- -...- Me quedé en silencio, desglosando lo que había descubierto. -¡Ya era hora de que te dieras cuenta!- Este hombre... El mismo que ha rechazado cientos de ofertas y contratos. -Sir Weemhoff, jamás imagine verlo por aquí luego de...- -¡No hace falta hablar de negocios! Vine aquí buscando buenas ofertas, pero eso puede esperar- No entendía lo que quería este hombre, en cierto punto emanaba un aire de nobleza. ¿Qué tanto poder tiene? Es bien sabido entre manadas que la suya posee más riqueza que las demás, no esperaba menos del magnate que encabeza la lista de los tres primeros. Una posición que obtendré dentro de poco. -Sin embargo, ¿No le parece inadecuado venir sin invitación?- -¡Eso es lo de menos! Oh, vamos, deja de pensar tanto y tomemos un trago- Suspiré... Que alguien venga de imprevisto, significa una cosa. -¿Cuánto tiempo se planea quedar?- Pregunté directamente. Él agrandó su sonrisa aún más, pero no me dio la respuesta que esperaba. -Estoy esperando- Detrás de esa tranquilidad, la oscuridad era evidente en sus ojos oscurecidos. Vinculé a Lucas y pedí dos botellas del licor más fuerte. Cinco minutos después, él llegó con las bebidas sumergidas en hielo, junto con dos vasos de cristal. Apenas colocó las botellas en la mesa del centro, se retiró. -¡Vaya, que sorpresa!- Weemhoff no espero más y abrió una, vertiendo el contenido por igual en los vasos. -Vamos, una noche de copas no estaría mal- Respiré hondo, y frené todos mis instintos para no golpearlo. Acepté su invitación a regañadientes. A medida que la conversación fluía, los shots continuaban. Los cambiantes toleramos bastante bien el alcohol, es por eso que hay vinos, o ciertas botellas especiales con grado de alcohol casi al límite, y ésta era una de esas. Las botellas iban y venían, las copas que intercambiamos... Mis recuerdos se desvanecían a medida que la noche consumía el cielo, y éste a su vez se marchaba para que el sol reclame su tiempo. ¿Cuántas botellas van? Ya no lo sé... Poco a poco, mis músculos se entumecieron y mis párpados debilitados ya no soportaban. -Vastier, ¡No pensé que tu resistencia fuera tan buena!- Él se veía intacto, a pesar de todo lo que tomó, parece que su sistema lo recibe de buena manera. -Descansa por ahora, como recompensa, por la mañana te diré lo que quieres saber, o mejor dicho...- Se levantó y guio sus ojos de arriba hacia abajo. -Cuando te encuentres mejor, búscame- Dicho esto, él se marcho. Ja... No creí que este hombre fuera capaz de ser buen bebedor. -¡Ja Ja Ja! Muchacho, no sirves para estar en fiestas- Boomer, que no se había pronunciado hasta el momento, salió a la superficie en un segundo. -¡Muy chistoso! Te ves mejor callado- El sueño se apoderaba de mí, sin tomar en cuenta que mi cabeza daba vueltas, era difícil no dormirse. -Ese tipo oculta algo extraño, no bajes la guardia. ¡Sobre todo cuando nuestra pareja está indefensa!- -Lo sé, lo sé- No hacía falta que mi lobo lo dijera, mi instinto se activo apenas percibí su extraño olor. Él no es normal...
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