Capitulo Veinticuatro

1551 Words
No puedo evitar apartar mis ojos de él. Sus ojos verdes son los más expresivos y eso hace que mi corazón se acelere, porque sí, no puedo ser santa y decir que no me gusta. Hay algo de él que me gusta más allá de una simple amistad, pero sé que sería algo que dañaría nuestra amistad porque no me veo en un futuro a su lado, en realidad, no me veo al lado de nadie. —Serg… —De esa manera te puedes evitar muchos conflictos. Tomo sus manos en las mías al mismo tiempo que lo miro con agradecimiento. Jamás podre agradecerle y corresponderle todo lo que hizo por mí. —Esto no se trata de mí, se trata de Julie. —Lo sé. —Si lo sabes debes también saber que ella ya es una adolescente que tiene el derecho de decidir, no puedo anteponerle nada y mucho menos decirle de la noche a la mañana que tú eres su padre legalmente. —Emma… —Serg, agradezco tus intenciones, pero no puedo hacerle esto a mi hija, no puedo hacerte esto y no puedo alimentar tus expectativas. Siempre pienso las cosas más de lo normal, a veces creo que eso es lo que no me deja avanzar, pero al contrario de lo que Manson piensa siempre que doy un paso, trato de que mi paso no lastime a los demás. Asiente mirándome con tristeza. —¿Siempre será así no? —lo único que puedo ofrecerle es mi silencio—. ¿Aún lo amas? —su pregunta me descompone por unos instantes. ¿Amarlo? Es una palabra tan simple con muchos significados. A la única persona que amo es a mi hija, los demás son pasajeros. Acepto que lo ame, fue mi segundo amor verdadero, pero ahora, ni siquiera lo soporto. —No. Sacude la cabeza mirándome de una forma que me lastima. —No estás segura. —Estoy segura. —Sentencio—. Han pasado dieciséis años y en esos años han pasado demasiadas cosas como para seguir pegada a alguien que me lastimo, y que fue el detonante de mi sufrimiento por largos años. No es que siempre tengamos estas conversaciones, pero siempre volvemos a lo mismo cada vez que me confiesa sus intenciones. No soy ciega y él no es mi sutil con sus insinuaciones en referencia a lo que siente por mí. Acepto que la idea de que sea el padre legal de Julie me facilitaría muchas cosas, pero no puedo hacerlo porque no quiero lastimar a nadie. —¿Con cuántas personas has salido después de él? Ninguna. —Serg… —Ves, aun así, te atreves a decir que no lo amas cuando en estos años nunca te has dado la oportunidad con otra persona. Dejo la taza de té para verlo fijamente a los ojos. —No he encontrado a la persona adecuada. —Nunca le has dado la oportunidad a nadie. —Sé que lo dice por él. Pero también porque es verdad no he encontrado a la persona que haga vibrar mi corazón con solo verme, con solo hablarme o con tenerlo cerca. —Para sentirme plena no necesito de un hombre. —Es como decir que yo no necesito de una mujer. Sonrío mezclando el sonido de un suspiro con la risa. —¿Qué puede ofrecerme un hombre? ¿Un orgasmo? Eso puedo dármelo yo y puedo jurarte que lo hago mejor que cualquier hombre con el que he estado. Se queda en silencio por un par de segundos. —Entonces no han sabido acariciarte. —El tono de su voz cambia. —Sé acariciarme yo y con eso me basta. —Suelto cuando veo hacia dónde va—. El caso es que no necesito aún hombre, soy autosuficiente y puedo darme todo lo que yo deseo. El día que aparezca esa persona es porque será mi completo, y no una forma de demostrar que he dejado ir al pasado. —¿Me quieres? Odio esos cambios de tema drásticos. Como no querer a este hombre que ha estado en los peores momentos de mi vida. Fue mi apoyo en el momento más doloroso de mi vida, fue mi hombro cuando estuve a punto de derrumbarme. No había noche en la que no estuviera a mi lado cuando suplicaba por la vida de mis hijos, pero querer no es suficiente. —Sabes que eres lo mejor de mi vida. —¿Por qué no me das una oportunidad? —Porque querer es muy diferente a amar, no quiero dañar una amistad maravillosa por algo que no va a funcionar, te lo he dicho millones de veces. Pasa las manos por su cabello castaño corto en señal de su frustración. —Es que ni siquiera nos das la oportunidad. ¿Qué sentido tiene forzar las cosas? —Serg… —Sabes que no descansaré hasta que aceptes. —Serg… —Lo siento, pero te quiero y no precisamente como amiga. —Sabes que nunca funcionaria. —Ya estás dando por hecho que no funcionara cuando nunca me has dado una oportunidad de demostrarte que puedo hacerte feliz. Levanto mi mano acariciando su rostro, ese rostro que vi de joven y que con los años lo he visto convertirse en un hombre simpático. Tiene razón, nunca le he dado la oportunidad, pero es porque es que no siento lo mismo que él dice sentir, a veces solo creo que soy su típico crush. Y aunque él no lo sepa, me hace feliz, pero no de la forma en que lo desea. —Si llegara aceptar sabes que lo haría por obligación. Entrecierra los ojos, confundido, apartándose de mi toque. —¿Obligación? —Obligación a no lastimarte, eres mi mano derecha, no. En realidad, eres mis dos manos. —¿Sabes que me estás lastimando, no? —su voz tiembla. Hemos tenido millones de veces esta conversación, pero hoy siento que estoy siendo demasiado sincera y es porque quiero que me deje ir, es porque estoy cansada de todo esto, es porque estoy pensando seriamente en tomarme un retiro y quiero dejar todo bien claro. Quiero que mi vida empiece a tomar un verdadero rumbo y quiero eso para las personas que me acompañan, Serg, es el hombre más puro en este mundo y merece lo mejor. Nunca podría verlo como un hombre, no me imagino su rostro mientras tenemos sexo, no me puedo imaginar esos ojitos mirándome con deseo, no puedo. —Prefiero esto a que te sigas haciéndote ilusiones. —Emma… —Llevo cinco años dándote largas y eso ha alimentado tus expectativas, no quiero que lo sigas haciendo, lo siento por no ser sincera desde el primer instante. Aparta su mirada de mí concentrándose en algo más. —Una sola oportunidad te pido. —No. Asiente observándome, esta vez en sus ojos veo las lágrimas bajar por sus mejillas y me duele como alguna vez me dolió que el amor de mi vida me rompiera el corazón. —Entiendo. Estoy segura de que no lo entiende. Lo amo como mi hermano, como mi mejor amigo, pero ir más allá sería perderlo, no quiero perder lo único bueno después de mi hija. —Serg… Asiente tomando un poco de su taza de café tratando de mostrarse indiferente. Si fuera fácil, pero con él no, es demasiado expresivo. No sé qué hace este hombre al lado de Danna, pero de lo único que estoy segura es que no tiene nada que ver con los hombres que rodean a esa mujer. Serg, es tierno, tranquilo, carismático, alegre, no duda en expresar sus sentimientos al contrario de todos esos hombres que lo rodean. —¿Qué harás con Manson? Ahí está de lo que no quiero hablar. Llevamos más de una década hablando de lo mismo y él no termina de entender que esto ya acabo. No quiero tener a mi lado una persona que no confió en mí, una persona que me señalo porque fue lo más fácil para él. No quiero a mi lado a una persona que solo sabe huir, no quiero eso para mi hija y menos para mí. Y no es porque me haya lastimado, es porque de verdad una persona como él no es bueno para mí ni siquiera como amigo. A veces quisiera hacerle la prueba de ADN y que saliera negativo para restregárselo en la cara, para decirle que deje de buscar a mi hija, para que entienda de una vez por todas que debe marcharse de nuestras vidas. No obstante, desde lo más profundo de mi ser, deseo que sea su padre, así que mejor me quedo en el anonimato. —No lo quiero cerca de mi hija. —¿Crees que no estás siendo egoísta? Lo he lastimado con mis palabras. —Serg… —¿Acaso le has preguntado a tu hija que es lo que quieres? Millones de veces mi hija me ha hablado de lo maravilloso que sería tener una amistad con ese hombre. Supongo que mi hija tiene una idea diferente. ¿Y si la lastima? Lo dije una vez y lo diré siempre, puedo soportar que me lastime a mí, pero que lo haga con mi hija jamás. Sería capaz de convertirme en asesina por conveniencia.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD