En esos momentos sintió una presencia conocida, alguien la esperaba. Cuán increíble sería su conexión que incluso sintió su olor y las ansias de verlo le llegaron de golpe que la paralizaron.
- ¿Vas a salir del baño? Sé que puedes sentir mi presencia
Escuchó una voz inusualmente ronca y conocida. Aquella que había oído en su mente, en sus recuerdos, hasta ahora.
Amarilis decidió salir, la situación no le provocaba miedo. Sin embargo, ¿no podía aparecer en un momento más apropiado?, quizás donde estuviera usando algo más que una toalla.
- Déjame decirte que aparecerte en este momento no es lo más apropiado.
Si él le hablaría como si se conocieran ella haría lo mismo.
Se dirigió a su maleta que había dejado abierta sobre la cama. Él se encontraba sentado a un lado de la misma. Ahora podía ver que iba vestido con un pantalón jean, camiseta blanca y un abrigo n***o con zapatos a juego, mientras cruzaba sus largas piernas en una pose de relajamiento total y le mostraba una sonrisa coqueta.
- Para serte sincero estaba muy curioso - se excusó y se levantó, mostrando su altura.
¿Más de uno ochenta? Amarilis trató de adivinar mientras lo comparaba con sus escasos uno sesenta.
- ¿Te apena? Sabrás que conozco todo de ti-le dijo acercándose a susurrarle al oído - desde el último de tus cabellos negros hasta la punta de tus pies.
Seguramente estaba roja como un tomate, pero aun así trató de no mostrar que le afectaba, colocó sus manos en las caderas en una actitud amenazante
-La curiosidad mató al gato, señor -hasta a ella le causó gracias el dicho, claro que nada de gatito veía en él, después de todo estaba delante de un tigre - y no es de caballeros entrar a hurtadillas a la habitación de una mujer sola y ni siquiera presentarse.
Una sonrisa jugueteó en sus labios
- tiene razón. Mil perdones señorita Amarilis - hizo una reverencia - Soy Wang Ren, Ren para los amigos y seguramente me recordará como el tigre, fui a verla al aeropuerto, pero interrumpieron nuestro encuentro.
- Bueno, ahora estamos solos -le dijo, Lis, mostrando con sus manos la habitación- ¿Qué desea?
Se acercó un poco más. Abrumándola con su presencia.
- ¿No estabas curiosa por verme? – le susurró
La verdad que sí, pero no tenía por qué decírselo. Él la miró expectante y como no dijo nada continuó
- Eres hermosa. Incluso más que en mis recuerdos – mirándola a los ojos, agregó -Vine porque quería comprobar esto...
Y con un movimiento rápido la rodeó con sus brazos. Su aliento la calentó antes de que sus labios tomaran los suyos con un hambre similar al que ella se negaba aceptar. Amarilis intentó alejarse, pero, su calor aumentó y su negativa murió cuando sintió su lengua buscar la suya. Sus manos se aferraron con la idea de acercarlo más a ella. De pronto, abrieron los ojos, quizás al mismo tiempo, literalmente, echaban chispas. Los ojos pardos de él eran como fuego, seguramente, los de ella no eran distintos. Él levantó su mano derecha con la intención de sostener su cabeza, sin embargo, en ese momento un dibujo en el dorso de su mano llamó la atención de Lis.
Con una patada lo alejó. Sabía que no le dio, porque Ren se alejó al notar el cambio de humor en ella. Pero eso no la detuvo, la toalla se había deslizado por su cuerpo y aprovechó esa distracción para darle un par de puñetes, todo el momento, él intentó esquivarla, lo que fue un grave error. Con un par de movimientos hizo salir de la palma de sus manos un potente viento que lanzó a Ren hasta el otro lado de la habitación. Felizmente sabía caer parado.
¿Qué pasaba con ella? ¡Apenas lo conocía! Y ya se lo estaba comiendo a besos y lo que era peor, podía estar haciéndolo con el asesino de su padre.
-Muéstrame tu mano -Le gritó
Ren la miró preocupado, pero, sorpresivamente le hizo caso
- ¿Qué sucede? - Alcanzó a preguntarle mientras Amarilis lo jalaba y veía su tatuaje en forma de tigre.
- ¿Tú mataste a mi padre?
Quería creer que no era posible porque al igual que su conexión con Ame, sentía algo muy fuerte por este hombre que apenas conocía y no sabía cómo explicar la sensación
- El asesino de mi padre tenía un tatuaje en el dorso de su mano derecha.
Él la miró detenidamente por un momento
- No
Aquella simple respuesta, sorpresivamente la tranquilizó, pero le creyó, pues había algo que le decía que era verdad
- Pero, seguramente fue uno de nuestros hombres ...
Amarilis lo miró con enojo
- ¡Explícate! - le dijo con los dientes apretados.
Ren se dio cuenta que no podría calmarla con nada. Recogió la toalla del suelo y se la tendió
- Cúbrete, por favor.
Amarilis recién se dio cuenta de su desnudes y rápidamente se cubrió con la toalla que Ren le ofrecía.
- A pesar de que mi familia y mi padre es el líder de la hermandad del tigre, no tengo ninguna inferencia en sus planes ni acciones. Para serte sincero, hace muchos años que me alejé de todo esto. Sin embargo, cuando me avisaron que estabas por llegar, quise verte. ¿Sabes que dicen que estamos destinados a morir? Por eso mi padre ha hecho de todo para protegerme. Lo que nunca le he dicho a nadie es de las visiones que estoy seguro tú también ves. Aquellas donde somos amantes. Y lo he comprobado ...
- Te pregunté por mi padre- interrumpió Amarilis - si tene mos una historia juntos, no me importa, lo que deseo es atrapar a quién lo mató
- No sé quién fue...pero las dos organizaciones, tanto la del tigre y la del dragón, están ansiosos por conseguir las piedras de jade y sé que ambas existen personas que harían de todo...Siento lo de tu padre, es una lástima que llegáramos a esto
- No lo conociste ...en realidad no te importa ...
- Me importa, porque puedo sentir tu dolor - puso su mano sobre su pecho -aquí, he sentido tu desesperación y tu ansiedad. A pesar de todo estamos conectados...
- No somos los mismos de aquellos tiempos, somos otros
- ¿Realmente lo crees?... lo que siento por ti sigue siendo tan fuerte como en el pasado.
Amarilis no contestó su pregunta.
- Si te pidiera tu ayuda ¿Lo harías? - Lo miró fijamente - ¿aún si eso significara ir en contra de quienes quieres?
Algo en su mirada cambió, caminó hasta estar, nuevamente, delante de ella y le cogió las manos.
- Quien haya atentado contra la vida de tu padre pagará por lo que hizo. Pero, no dejes que el dolor te nuble. No confíes ciegamente en esta gente, la verdad, presiento que algo podrido se cuece en nuestras narices, pero aún no sé qué es.
Le dio un beso, apenas un toque de labios
- Se acercan. Creo que hicimos mucho escándalo.
Le sonrió y salió por las mamparas que daban al jardín y en medio de la noche desapareció.
Ella cerró las puertas corredizas y se apresuró a vestirse. Apenas había logrado ponerse un jean y una camiseta cuando escuchó las voces en el jardín y los toques apresurados a su puerta.
- Señorita Amarilis ¿está bien? - escuchó a Ame llamarla
Lis abrió la puerta y pudo ver a varios hombres vestidos de n***o y rojo. Llevaban cubierto lo boca y la nariz.
- ¿Pasó algo? Escuchamos ruidos
- Estaba bañándome, no escuché nada -había dejado su cabello suelto para que vieran las gotas deslizarse por su camiseta.
Uno de los hombres, parecía el jefe, se adelantó he hizo una reverencia.
- Detectamos la presencia de un intruso, revisaremos los alrededores – hablaron en japonés y se alejaron, pero un par de ellos, se quedaron haciendo guardia alrededor del jardín.
Dice que irán a revisar -le aclaró Ame
- ¡Ah! .. gracias - no le dijo que sabía hablar en japonés. Ese dato, seguro, le serviría de algo más adelante
- ¿Puedo hablar contigo?
- Claro
Las dos entraron y Lis cerró las puestas.
- ¿Qué tanto conoces a Ren? - Le preguntó sin demora
- ¿El tigre? pues, no mucho. Lo he visto un par de veces en las reuniones por negocios. Sé que tiene sus propias empresas, muy aparte de la Hermandad del Tigre, que es dirigida por su padre.
- ¿Cómo persona? ¿Cómo es? -insistió Amarilis
- Bueno...ayuda a mucha gente y en China lo adoran. Le dicen el soltero codiciado ...- De pronto se quedó callada y la miró
-¿Por qué? ¿Te gusta? Según recuerdo ustedes tenían "algo"-Una sonrisa se insinuaba en sus labios
- Mmm...no es por eso yo yo yo solo me llamaba un p...po ... poco la atención
- No te preocupes. Tú secreto está a salvo conmigo – le dijo Ame con una sonrisa complice - Aunque te voy a contar un secreto me parece muy guapo y dime ¿qué te dijo?
- ¿Cómo?
- Sé que estuvo aquí. Había salido al patio al escuchar la bulla y lo vi irse antes de que llegaran los soldados.
- Ah... Vino a conocerme – Trató de cambiar el tema y recordó lo de los tatuajes - Ame ¿Has visto a alguien con un tatuaje en la mano? - Le mostró el dorso de su mano.
Ame se sorprendió un poco por el cambio de tema. Sin embargo, se levantó y le mostró su mano. Había un tatuaje con forma de gallo en el dorso.
- ¿Algo así?
- No puede ser -Amarilis le cogió la mano y lo observó era del mismo tamaño y el color de las visiones de su padre.
- ¿Por qué preguntas?
- El asesino de mi padre llevaba un tatuaje así - le dijo seriamente
- Yo no fui - dijo inmediatamente
- Lo sé...Ren también tenía un tatuaje, pero del tigre en el mismo lugar
- Mmm ... De hecho, Lis, varios tenemos un tatuaje así. De
los doce probablemente eres la única que no lo tenga. Son pocas las situaciones en la que las dos organizaciones se ponen de acuerdo, pero esto, fue una de ellas. Es una marca de identificaClOn.
- No lo sabía…
- Sí pues, nos lo hicieron de niños.
- ¿De niños? - Le pareció extraño, pero quizás era una costumbre. Felizmente ya era una adulta. No podían obligarla y ella les tenía terror a las agujas y no era partidaria del dolor voluntario.