Cuándo llego a la casa de Carolina, ella me recibe con mucho ánimo, pero después de saludarme con un abrazo, me suelta de inmediato y pega un grito al sentir mi ropa rasposa de la sangre seca, me pregunta si estoy bien y me comienza a desnudar en la puerta mientras le confirmo una y otra vez que sí, que ya fui al médico, Julio no ha llegado, cosa que agradezco, porque si bien estoy acostumbrada a cambiarme frente a hombres, no me agrada mucho que me vean en brasier y menos en la posición en la que me tiene Carolina sacándome hasta la falda.
Después de la segunda inspección de mi estado de salud, Carolina pone a lavar mi ropa, y luego me mete a la ducha, cosa que agradezco porque de verdad necesito relajarme, entonces mientras cierro la puerta del baño le grito:
- Caro, por cierto, ¿Podemos poner un calefactor? Digo, me puedo bañar con agua fría, pero me gusta a veces bañarme con agua caliente.
- ¿Qué, de que hablas?, acá tenemos calefactor
- ¿En serio? ¿Y yo por qué me he bañado todos estos días con agua fría? Abro de nuevo la puerta mirándola incrédula.
- Ja ja ja. –Ella se muere de la risa, me señala y se ríe tanto que termina en el piso del baño intentando respirar, pero no puede, entonces caigo en cuenta que me está viendo desnuda y me cubro con la toalla y le contesto.
- Oye, puede que no te guste cómo me veo, pero no creo tampoco estar así de mal para que te mueras de la risa. – Me siento indignada, pero su risa es tan contagiosa que me cuesta controlarme y no reírme con ella.
- Ja ja ja. –Nueva carcajada, vuelve a señalarme, se agarra el estómago y me dice.- No, no es eso – Comienzan a salirle lágrimas de tanto reir. Es…ja ja ja…Es qué…-Respira e intenta calmarse…
- ¡Ay ya!.
Enojada le cierro la puerta y abro la llave de la ducha, siento el frio caer por mi espalda, está helada como siempre pero hoy me cae increíblemente bien, luego comienzo a sentir el agua tibia, entonces comienzo a entender la risa de Carolina y me rio yo también.
El agua me corre desde la cabeza hasta los pies, veo salir el agua roja, efectivamente tengo sangre seca en la cabeza, me pregunto si será la sangre del asesino, de la cual me habré ensuciado al caer en el piso, sin embargo no es lógico, pues donde caigo es bastante lejos de dónde él se encontraba cuando le disparé; lo otro es que pudo ser que me haya caído cuando pasó por mi lado y casi me aplasta la cabeza, pero eso es poco probable, aun así decido no pensar más y solo dejo el agua correr, ya estoy a punto de terminar mi ducha cuando veo de nuevo el agua roja correr debajo de mis pies, entonces me llevo la mano a la cabeza y verifico que no es mi cabeza ni mi espalda la que sangra, sino que la sangre sale del medio de mis piernas… No puede ser, lo que me faltaba… me llegó la regla.
Por estar distraída entre lo del caso de la senadora, lo de la reasignación de oficina y lo del asesino detrás de mí, olvidé verificar mi calendario y me ha llegado la regla, afortunadamente no me llegó durante las horas de trabajo, así que llamo a gritos a Carolina para que me ayude con una toalla, ella llega al cabo de un rato y me dice:
- Calma, ¿Qué te pasa?
Abro la puerta un poquito para que no me vea desnuda completamente y le digo:
- Caro, ¿Tienes una toalla que me prestes?
- Pues acá tienes una.
- No boba, ¡Una galleta!
- Ahhh, ja ja ja.
Entonces ella sale de nuevo muerta de la risa y regresa al cabo de unos minutos con un panty mío en las manos y una toalla íntima. Entonces ella se va cerrando la puerta para que yo me las arregle mientras salgo de la ducha.
Luego de bañarme voy saliendo de la ducha cuando llega Julio, y aunque estoy lejos y en el pasillo, él me ve y se pone rojo, entonces se gira y llama a Carolina quién sale de la cocina, lo saluda con un abrazo alrededor de su cuello y le da un beso en los labios, esa parte de tener una relación si es bonita, pero no me quedo a ver la escena sino que me voy a mi habitación busco la pijama y me la pongo, luego recuerdo que me debo dejar el brasier mientras tanto, pues esa pijama de Carolina es tan transparente que me parece grosero tentar a un hombre casado de esa manera.
Mañana debo comprarme un par de pijamas y de paso una o dos para Carolina, se ha portado tan bien que creo que lo merece. Así que salgo de la habitación en chanclas y le pregunto a Carolina, que tiene de comer que me muero del hambre.
- Pues Mari tengo solo lo del almuerzo de mañana, pero si quieres te pido una pizza.
- Oye Caro, me da pena contigo pero…
- Pena tu conmigo ¿Marion Durand? Si te acabo de ver desnuda, ja ja ja.-Sé que no es la primera vez que me ve desnuda, pero eso no evita que se me ponga la cara roja.
- Boba, no es la primera vez que pasa eso, pero tienes razón, es que quiero pedirte si es posible que me cocines también a mi, para llevar almuerzo, hoy fue difícil conseguir y además me …
- Sale más económico, sí, lo sé –Ella termina mis palabras y añade- Te leo la mente – Ella entrecierra los ojos y mueve las manos como tratando de asustarme.
- ¿Y?
- Y te estás preguntando dónde está el calefactor.
Ahora soy yo la que la mira con esa cara de pocos amigos, pero sé que está bromeando, así que le respondo.
- No exactamente, pero – Cambio mi cara – Ya que lo mencionas, ¿Puedes enseñarme?
- Si claro, mira, está acá atrás.
Entonces me guía a la parte de atrás de su cocina donde tiene la ropa colgada y está la lavadora, encima de la lavadora, allí está el calefactor a gas, ella me explica cómo se enciende y se apaga, además me cuenta que ellos normalmente lo apagan durante el día, pero que si lo requiero o ellos no están, entonces puedo ir a encenderlo yo misma, me pide disculpas por no habérmelo dicho antes y nuevamente se muere de la risa, aprovecho para preguntarle que tiene de gracioso verme desnuda y me responde que lo gracioso, es que me tapara pensando que se reía de mi por eso.
Le doy un abrazo y luego me voy a buscar mi teléfono para buscar una pizzería cuando ella me dice:
- Y si, te puedo empacar tu almuerzo también.
- Gracias
- ¿Ves que si te leo la mente?
Me mando una mano a la frente por si acaso se me están viendo los pensamientos y ella nuevamente ríe.
Media hora más tarde llega la pizza y Julio baja por ella, nos sentamos a la mesa y la compartimos, él le cuenta su día a Carolina quien lo mira como si fuera el único hombre en el mundo, me causa ternura ver algo así, hoy me han dado muestras de lo que es tener una relación bonita, bueno, Amanda y su esposo también se llevan bien, pero la situación de estar necesitando dinero constantemente no me agrada mucho y tener hijos es una idea llamativa, pero cuando crecen son una tortura, no quiero eso en mi vida, de igual, primero tengo que conocer a un hombre que me llame la atención de verdad…
Una hora después me despido de ellos, me cepillo los dientes y me voy a la habitación, estoy muy cansada y voy a acostarme cuando recuerdo mis cartas, entonces pongo las manos y las llamo, aparecen al instante y pregunto si el hombre de la moto sigue con vida, y entonces me sale una torre, una carta de los amantes y la carta del mago, abro el libro del tarot en mi teléfono y entonces comprendo el mensaje, él está muy herido, pero se va a recuperar.
Eso no es muy satisfactorio, pero quiero saber más, entonces pregunto si volverá a atacarme, y sale el as de espadas que es la mano que sale de la nada con una espada en la mano, eso significa que efectivamente si lo va a volver a hacer, quiero saber si va a tener éxito, y las cartas que me salen son una mujer abriendo la boca de un león, otra de dos perros aullándole a la luna y una torre; entonces después de interpretar pareciera que va a estar difícil la próxima ocasión pero que es poco probable que logre matarme, bueno realmente el mensaje es poco claro en ese punto pues también puede significar que efectivamente me va a matar.
Sigo barajando y quiero saber más pero en ese momento Carolina abre la puerta y se queda viéndome, entonces me dice con cara asombrada:
- ¿Tú sabes leer las cartas?
Le abro los ojos tanto como me lo permiten mis parpados gruesos y no sé qué responderle, entonces ella cierra la puerta y se sienta en la cama a mi lado:
- Pero dime algo, a ver, dime, ¿Julio si me quiere en verdad?
Sigo en silencio pero recupero el aliento y le respondo.
- No necesitas una tirada de cartas para darte cuenta de eso.
- ¡Ay porfa, dime! –Insiste ella.
- De acuerdo.
Así que barajo y pregunto lo que ella me pidió, y las cartas que me salen son el sol, el diez de oros y la emperatriz, entonces miro en mi librito en el celular y cuando le voy a responder, ella me pregunta.
- ¿Qué mirabas en el celular?
- El libro para comprender las cartas que te han salido
- Marion, ahí no hay nada.
- ¿Cómo que nada?
- Nada nada, ¿Me entiendes? Es un libro en blanco.
- No puede ser, ahí está claro, las letras…-Entonces comprendo que no es que el libro esté en blanco o lleno, sino que quizás ella no lo puede ver, lo cual no tiene lógica pero le pregunto- Toma, revisa el libro tú, ¿De verdad no puedes leerlo? –Ella toma mi celular y veo como sube y baja las páginas, pero ella solo me dice.
- Marion, no juegues conmigo, ahí no hay nada, no me hagas perder el tiempo y dime que significan esas cartas.
- Si te voy a decir, pero es que por alguna razón me han estado pasando cosas muy raras desde hace una semana, bueno antes quizás, pero no lo había notado.
- ¿A qué te refieres?
- Bueno, eres tan diferente de Amanda.
Entonces le conté todo lo que me ha estado ocurriendo desde que vi morir a la senadora, y cada cosa y visión que he tenido, bueno, omito los detalles de las cosas de la investigación, no quiero que se involucre en el caso, entre menos personas sepan de esto o de las investigaciones es mejor.
Luego de que le cuento, ella tiene la cara de perplejidad más grande que he visto, entonces le digo:
- Y con respecto a tus cartas, si, te ama, tienen hasta un buen futuro familiar, pero tu eres muy caliente, ja ja ja.
Ella se ríe y me empuja con el hombro luego me dice:
- Oye pero eso es una super herramienta, te imaginas lo que puedes lograr, y te puedes hacer la replata como bruja, es que es tan …
- No Caro, mira yo sé que para ti esto no es problema y hasta lo ves como una oportunidad increíble, pero para mí es algo más serio, digo, si, obvio me sirve mucho como herramienta para la investigación y de hecho cuando tu llegaste estaba preguntando sobre lo que me pasó hoy, pero no llegue a una conclusión y bueno, reconozco que aunque me da miedo, también me llama la atención, de hecho, ¿Quieres ver algo increíble?
- ¿Qué es?, no me digas que vas a sacar luz de las manos o algo así.
- No, ja ja.
Entonces cierro las cartas, las guardo en su caja y abro el cajón de la mesita que tengo en frente y las meto allí, cierro el cajón y pido mentalmente que no estén, entonces vuelvo a abrir el cajón y la cajita negra ya no está. Ella salta hacia atrás, pero el colchón no la deja, así que se rehúye cómo puede hasta llegar a la pared y señalando con un dedo a la mesita, me dice:
- ¿Me estás gastando una broma? Porque eso es un muy buen truco.
- No Caro, no es ninguna broma, pero por lo mismo es que es tan sagrado esto para mí.
- Es que cuando me dijiste que habían aparecido en tus manos frente a los ojos de Amanda, no te creí, ahora desaparecen en un cajón y …
- No sabes que pensar, si lo sé, ¿Quieres verlas aparecer? –Ella solo asiente en silencio. - ¿Cómo las quieres ver, en el cajón, o en mis manos.
- En el cajón estaría genial, pero quiero verlo, quiero ver como se materializan en tus manos.
Entonces le pido que se calme y no se espante, y por favor no vaya a gritar, ella está tensa, pero lo promete, extiendo mis manos frente a ella, cierro los ojos y las llamo, entonces nuevamente comienzan a formarse sobre mis manos punto por punto n***o multiplicándose y tomando forma hasta solidificarse, finalmente el peso de la cajita me avisa que ha terminado de materializarse; ella me pregunta si es posible que ella las pueda coger, no le veo el problema así que le paso la cajita, ella intenta abrirla y me dice:
- No lo entiendo, ¿Cómo la abres?
- Hay que pensar en que se abra.
Ella lo piensa pero la caja sigue siendo un trozo de madera, casi totalmente sólido, Carolina me devuelve la caja y yo pienso en abrirlas y efectivamente la tapa se desprende mostrando las cartas en su interior.
Ella se lleva las manos a la boca y me habla en un susurro:
- Es como si estuvieran conectadas a ti, sólo a ti te responden, sólo a ti te abre, las llamas a tu antojo… y ese libro, ¿Cómo lo encontraste?
- ¿Me creerías que lo busque y lo encontré en internet?
- ¡No hablas en serio!
- ¿De qué otra forma lo tendría en mi celular?
- No lo sé, te lo podría haber dado la anciana, o por una usb, o no sé… - Comienza a caminar de lado a lado de la habitación, no es muy grande, así que apenas llega a una pared, se devuelve casí inmediato, luego se frena y me mira. - ¿Cuál es la página de la cual lo sacaste?
- El primer enlace cuando buscas por libros para aprender tarot.
Ella sale corriendo sin decir una palabra, luego regresa al cabo de unos segundos y cierra la puerta tras ella, comienza a buscar en su celular y me muestra la pantalla y me dice:
- ¿Es este?
Miro a su pantalla y le respondo que no estoy segura, así que toco la pantalla y carga una página que no había visto, entonces le respondo:
- No, esa no fue
- Pero es el primer enlace, no comprendo… ¡Déjame ver tu celular!
Le paso mi teléfono y ella navega de la misma manera, carga la misma página del buscador, pero el primer enlace es diferente, al abrirlo sale una página totalmente en n***o con letras blancas, que solo tiene un encabezado centrado que dice:
“Mi estimada amiga, si has llegado a esta página tienes el Don para ver lo que los demás no ven, aprovecha esto que con tanto esfuerzo he puesto a la disposición del mundo, antiguamente lo encontrabas en las bibliotecas, pero la magia también evoluciona, así que acá tienes todo lo que necesitas, a medida que vayas avanzando en tus conocimientos, el material irá cambiando, recuerda que el maestro no aparece hasta que el alumno está listo”.
Más abajo está el enlace del libro que descargué. Mi amiga se queda mirándome mientras leemos y me dice con un poco de miedo:
- Marion, dime que la página que cargó en tu celular, está totalmente en n***o.
- Si, está totalmente en n***o. –Ella respira, pero yo continúo- Está toda de n***o, sólo la leyenda del centro de la página y el libro que descargué es lo que hay.
- Marica, yo no veo nada, estoy loca o me estás mamando gallo.
- Tampoco lo viste ¿Verdad?
Ahora ella niega con la cabeza y yo solo puedo levantarme y darle un abrazo, ella parece asustada pero al final se deja, entonces le digo mientras la abrazo:
- Mira Caro, no sé lo que está pasándome, pero es muy importante para mí que tu no te espantes, hubieras visto como se puso Amanda.
Ella no me abraza, así que me separo un poco sin soltarla y veo que está aterrada, entonces me siento culpable y me alejo de ella, me subo a la cama y me tapo con las cobijas, las cartas saltan y caen al piso, o al menos deberían haberlo hecho, pero no suena nada. Durante un rato todo permanece en absoluto silencio, entonces ella se acerca a mí y me consiente la cabeza, mientras me dice:
- Marion, perdóname, es sólo que es demasiado extraño, obvio me aterra, pero cuenta conmigo, como siempre, ¿Vale amiga?
- Chi -Yo le respondo enfurruñada debajo de las cobijas.
Ella se mantiene consintiéndome hasta que siento que me duermo, luego me abraza y apaga la luz, abre la puerta y sale de mi habitación.
A la mañana siguiente me levanto con el despertador pero la incomodidad al levantarme me alarma, es increíble que cada mes tenga que pasar por esto, adoro ser mujer, pero esto… es el mayor defecto que tenemos las mujeres, maldigo mi suerte mientras trato de salir de la cama sin manchar, finalmente lo logro y reviso las sabanas, todo en orden, pero entonces salgo a la ducha cogiendo la toalla para el cuerpo que sigue mojada y dejé extendida en una silla que hay al lado de la mesita y la uso para todo.
Después de llegar al baño caigo en cuenta de que no traje ni panty ni toalla intima, así que reviso el gabinete que hay en el baño con tan buena suerte que encuentro un paquete de toallas allí guardado, o siempre estuvo ahí, o Carolina lo puso anoche después de que me dormí, entonces solo debo volver por un panty limpio, así que como puedo vuelvo, me siento un pato con esa otra toalla cargada, pero no me la quito hasta no estar segura de no manchar, luego cuando regreso, ya comienzo mi rutina normal.
Media hora después, me subo al auto y lo pongo a calentar unos cinco minutos, mientras tanto saco mi agenda y anoto los puntos a revisar el día de hoy:
1. Requiero comprar un paquete de toallas, no puedo andar por ahí dependiendo de la caridad del universo.
2. Debo ir a sacar el pasaporte.
3. Tengo que comprar unas pijamas.
4. Debo terminar el plan de la seguridad perimetral de palacio
5. Debo sacar tiempo para leer el libro del coronel.
Quizás a las compras me acompañe Vanesa, espero no pasar la línea jefe, subalterna. Con esto anotado en la agenda, la guardo en mi bolso y reviso la hora, cinco para las cinco, me ajusto el cinturón y salgo a buscar a Vanesa.