Ax| La amenaza

3178 Words
Ourora llego al salón de clase con un enredo de sentimientos inexplicable en su pecho, no sabía si era felicidad, nerviosismo, miedo, expectación o todo a la vez. Las mariposas vagaban locamente por su estómago, no era muy diferente a lo que había sentido los últimos dos años desde que había notado que Ismael le gustaba. Sin embargo, en esa ocasión no solo sentía aquel nerviosismo que estar cerca de la persona que le gustaba producía, sino que también estaba inusualmente tímida, y el también. Ismael siempre había sido alguien muy especial con ella, lo distinguía desde que eran niños, porque su papá había trabajado un tiempo para el padrastro de Ismael, pero solo habían empezado a hablar y conocerse dos años atrás, cuando coincidieron en una feria de Anime. No era común encontrar a personas que tuvieran sus mismos gustos. En su círculo social las niñas hablaban de los cantantes famosos, chismes de farándula, marcas de ropa, los últimos diseños, maquillaje, pasarelas y viajes, ella nunca había encajado con nadie de ese estilo. Sus amigos siempre habían sido los raros, los frikis, lo renegados. Por mucho tiempo se sintió acomplejada por ello, temía que, de llegar a enamorarse algún día, seria rechazada por la persona que le gustara, pero lo había superado. Había encontrado a la persona perfecta, desde que conocía a Ismael, sentía que podía ser ella misma con comodidad, no sentía miedo de sentirse juzgada, o rechazada. Sentía que Ismael era su alma gemela, el era como ella y a la vez no, a el no le importaba lo que las personas pensaran de él, era feliz, era genuino y no era rencoroso, tenía un corazón noble, era demasiado tierno y comprensivo, él la hacía sentir segura. Ismael afirmo se agarre sobre la mano de Ourora, ella se sentía demasiado nerviosa y emocionada mientras sostenía la mano de Ismael, lo miro de reojo y no pudo reprimir una risita la ver lo rígido y tenso que estaba. Agradeció el hecho de que sus amigos aun no llegaran, sabía que los molestarían y aun no estaba preparada para soportar aquello. Además, sabía que eso provocaría que Ismael y ella sintieran vergüenza el uno por el otro y conociéndolo el empezaría a evitarla un tiempo. Quería evitar que eso pasara, por el momento solo quería disfrutar que era la novia de Ismael, había soñado con aquello durante años, aun se sentía en un sueño, no terminaba de asimilar que era real. La sonrisa de Ourora se borró cuando noto que Ismael se puso tenso tan pronto como cruzaron las puertas del salón. Ourora alzo la mirada hacia el lugar donde Ismael miraba y vio a la odiosa “diosa de las r************* ” como llamaban por los corredores. Allí estaba Axa, sentada en silencio, era la única persona en aquel salón, aparte de ellos dos. No había tenido oportunidad de hablar con Ismael de ella, pero por la forma en que ella y sus amigos lo trataban podía entender que lo habían hecho pasar más de un mal rato, era apenas lógico que Ismael reaccionara con temor, ella también lo haría sus agresores hubieran terminado estudiando allí también. – Vámonos – le propuso Ourora al oído a Ismael, él se giró a mirarla y asintió casi imperceptiblemente. Sin embargo, dado que en el salón solo estaban los tres, Axa escucho la voz de Ourora y alzo la mirada, al encontrarse con la de Ismael se estremeció con temor, el aparto la mirada como solía hacer en el pasado y empezó a ser guiado hacia fuera del salón por quien supuso Axa, era su novia. – Ismael – lo llamo Axa con cautela mientras se ponía en pie junto al asiento donde se encontraba. Él se detuvo sin soltar la mano de Ourora, pero no se giró, fue la chica la que le respondió a Axa, al notar el temor desmedido que Ismael sentía hacia ella. – ¿Qué quieres? – Axa la miro mal, pero se abstuvo de responderle porque la idea de ser amenazada por Ismael nuevamente le desagradaba demasiado. – Le hablo a Ismael, no a ti – respondió la chica con tono fastidioso – ¿Sera que podemos llegar a un acuerdo? – expreso dirigiendo su mirada al chico que le daba la espalda parcialmente. Ourora observo a Ismael que no fue capaz de mirar a la chica, así que apretó su mano haciéndole saber que estaba con él y que no debía temer. – No tienes nada que hablar con el – respondió Ourora mirándola con seriedad – déjalo en paz… – Mira niña… – Mira tú – interrumpió Ourora a Axa – deja de meterte con él, él no está solo – dicho eso, Ourora guio a Ismael fuera del salón llevándolo de la mano y dejando a Axa con la palabra en la boca. – Estúpida… – Puede llegar a ser demasiado abrumador cuando coincides con las personas que odias – hablo Ourora intentado animar a Ismael – pero ya no estas solo, tu cuentas conmigo… * – Tiene actitud tu noviecita – * hablo Ahel en ese tono burlesco que siempre solía usar * – se nota que ella es el hombre de la relación – * – cállate – mascullo Ismael entre dientes sin alzar la mirada, al notar que Ourora se detenía se dio cuenta que ella lo había escuchado y que había sonado como si le hablara a ella, maldijo internamente a Ahel y se giró hacia ella – le hablo a mi cabeza… suelo pensar cosas desagradables de mi – explico con vergüenza mientras soltaba la mano de su novia – lo siento… sé que cuento contigo – Ourora respiro profundo y sonrió comprensiva, pero sus ojos se habían empañado al escucharlo. – Yo sé lo que se siente… – respondió ella bajando la mirada un instante – ser tratada como la rara y molestada por eso… * – Un par de raritos – * se burló Ahel de nuevo, Ismael se abstuvo de responder por que no quería seguirle dando una mala imagen a Ourora de sí mismo. Sin embargo, Ahel cada vez era más insoportable * – simplemente patéticos – * continuo Ahel con ese tono molesto y con actitud fastidiosa recalcándole a Ismael que seguía molesto con él. Ismael cerro los ojos con fuerza al igual que sus manos, respiro profundo y cuando sintió que podía ignorar a Ahel abrió los ojos y volvió su mirada hacia Ourora. – Necesito tomar un poco de aire... solo – hablo con toda la claridad que pudo poner en su voz – gracias por defenderme – Ourora mostro desanimo en su rostro, pero asintió sin decir nada más. Ismael llevo sus manos hasta las correas de su maleta y las sostuvo firmemente mientras se daba la vuelta y empezaba a marcharse por el pasillo, era consciente que había hecho sentir mal a Ourora y no había ido su intención. Era consciente de que debía disculparse pues había actuado de forma grosera a pesar de que no se dirigía a ella cuando hablo, aun así había sonado como si se refiriera a ella, pero necesitaba calmarse antes de hacer cualquier otra cosa. Ahel había estado insoportable los últimos días, no podía culparlo, pero tampoco estaba dispuesto a ceder, Ahel era su principal problema, siempre era indolente con él y mantenía metiéndolo en problemas, saboteando sus pensamientos y haciéndolo sentir miserable, el que debía estar molesto era él, no Ahel. Ourora respiro profundo y se tragó el nudo que tenía en la garganta, no quería sentirse mal, pero había esperado tanto tiempo que Ismael diera el paso y le pidiera que fuera su novia y ahora que lo era se sentía abrumada, solo llevaban un día de novios, se suponía que debía estar feliz, pero en cambio ver que Ismael prefería pasar sus momentos difíciles solo la lastimaba, era evidente que el costaba demasiado dejara entrar a alguien más en su vida, no había querido abrumarlo, pero lo había hecho y no podía culparlo, ella quería que el contara con ella, aunque quizás era demasiado pronto pretender ser alguien tan importante para él. Aunque llevaran conociéndose varios años llevaba pocos días evidenciando la situación por la que el pasaba con el grupo de Axa, comprendía que era un tema muy delicado. Una lagrima rebelde se escapó de sus ojos, se la seco con rabia y respiro profundo una vez más, no podía permitir que una sola acción arruinara su felicidad, tenía que darle tiempo a Ismael y no tomar lo que había pasado como algo personal. Ourora vio salir a Axa del salón con expresión seria, aparto la mirada molesta, pero ella no se percató de ello, la ignoro totalmente como las chicas como ella solían hacer, algo que la molesto más. Axa era de ese tipo de chicas que siempre lo habían tenido todo en la vida, era bonita, popular, tenía dinero, era inteligente y todos querían rodearla y estar con ella, era ese tipo de chicas que se creían superior a los demás y con el derecho que hacer la vida miserable de personas como ella e Ismael, a pesar de no conocerla, sentía que la odiaba demasiado. A Ourora le parecía demasiado injusta la vida, siempre tuvo que soportar los malos tratos por personas como Axa, odiaba a las personas así. El dinero de su familia y su posición económica, no le había asegurado aceptación en la sociedad a la que pertenecía, todo lo contrario, siempre se había visto hecha a un lado por ser demasiado rara, en cambio Axa, ella no tenía que esforzarse para nada, todos querían complacerla a pesar de esa personalidad tan molesta que tenía, era odiosa y todos se lo alababan, se burlaba de los débiles y le era perdonado por ser bonita, era conocida por ser totalmente humillante con sus pretendiste, pero a nadie le importaba porque era popular, a Axa todo se lo perdonaban por ser la “diosa de la academia”. Ourora sabia que una persona como ella amas le podría agradar. Axa había pasado la noche en vela pensado en todas las maneras en las que Ismael podía vengarse de ella. En ese momento se sentía excesivamente cansada, no solo por el sueño que empezaba a atacarla, si no también emocionalmente por todo lo que estaba pasando con sus padres y sumado a eso la preocupación que sentía respecto a Ismael. Matilde había intentado convencerla de que estaba exagerando, pero Axa sabia porque se sentía tan insegura, sin embargo, no le dijo nada a su amiga por miedo a parecer loca. Además, no sabia como decirle que Ismael había empezado a asustarla sin parecer y sentirse ridícula. Después de que Ismael y su novia había salió del salón, una alarma en su interior se encendió, el actuaba como la víctima cuando estaban frente a los demás, pero cuando estaban solos se burlaba de ella, como si tuviera la certeza de que pronto ella dejaría de molestarlo. Se estremeció aterrada al imaginarse el peor escenario, tenia la amarga certeza de que el estaba planeando algo contra ella, debía hacer algo antes de que fuera tarde. Por experiencia propia, sabía que todas las personas querían algo, material, físico, intelectual o abstracto, solo debía averiguar que era lo que Ismael más quería en la vida. Ella solo tenía que convencerlo que le dijera que era y dárselo como una ofrenda de paz, después no volverse a meter con él. Decido salir tras Ismael cuando el abandono el salón en compañía de su novia, debía aprovechar para hablar con él, antes de que sus amigos llegaran. A pesar de su miedo y sus sospechas, aún tenía una imagen que mantener y no podía dejar que nadie la viera conversando con el rarito de la academia. Axa camino por el pasillo eludiendo a las personas que se le acercaban, no tenía cabeza para mantener una conversación vacía y superficial con aquellas personas, tenía algo que no dejaba en paz, su cabeza seguía repitiéndole que debía hallar la manera de llegar a un acuerdo con Ismael, hacer una tregua antes de que el tomara represalias, no atinaba a adivinar que podría desear Ismael, no se imaginaba que podría desear una persona como él. Además, necesitaba respuestas y comprobar que quizás se había equivocado y que podía estar exagerándolo todo. Subió las escaleras hasta la azotea por donde lo había visto salir, al abrir la puerta lo vio allí, sintió temor y se arrepintió de inmediato, pero él se giró hacia ella y esa mirada de pánico que Axa conocía a la perfección apareció en su rostro, la mirada de pánico, que durante años le dedico. Se había divertido mucho en el pasado asustándolo, comenzó como bromas de niños, con los años se volvió costumbre y después un escape para sus propios problemas, pero en ese momento comprendió que debía tomar las medidas de precaución antes de que fuera tarde. Axa cerró la puerta a su espalda y miro directamente a Ismael quien aparto la mirada y se alejó hasta el barandal. – Solo quiero hablar – expreso ella con sinceridad, sin embrago Ismael no puedo dejar de temblar, había vivido cosas horribles por culpa de Axa, no podía dejar de temer solo con escuchar su nombre. * – Puedo encargarme – * se ofreció Ahel un tanto ansioso, pero Ismael lo ignoro. – Se… no sé cómo decírtelo – continúo hablando Axa mientras se acerba a Ismael – quizás podemos dejar todo lo sucedido en el pasado y hacer de cuenta que nada sucedió – Ismael sintió la rabia surgir en su interior, pero no hizo ni dijo nada, era incapaz de darle la cara a Axa, aun así, su cinismo le molestaba demasiado, lo hacía sentir furioso. * – Cobarde – * hablo Ahel, como siempre saboteando sus pensamientos * – hazle frente Ismael, sino siempre será el monstruo en tu armario – * * – Es fácil para ti decirlo, no has tenido que lidiar con ella – * le recordó Ismael con angustia. * – pero tengo que soporta tus pensamientos… cobarde has algo – * – No – Axa escucho la respuesta de Ismael y comprendido de inmediato que no sería tan fácil, quizás ni siquiera era posible. Ella odiaba que le dijeran que no, pero respiro profundo intentando mantener su molestia bajo control, no quería hacer enojar a Ismael, aunque de repente pensó que hacerlo enojar era la respuesta, había funcionado en las ocasiones anteriores para que el dejara salir esa rabia con la que la había intimidado en dos ocasiones antes. – ¿No? – pregunto Axa. Ismael se reprendió por haberle contestado a Ahel en voz alta, escucho su carcajada en su cabeza y temió más cuando Axa dio varios pasos más hacia el – yo se algo de ti que estoy segura nadie más sabe – comento ella con amenaza. Ismael intento hacerse más pequeño cuando ella estuvo demasiado cerca, Axa lo tomo de la correa de su maleta y lo sostuvo con un poco de brusquedad haciendo que el la mirara – ¿Quieres que todos lo sepan? – No-No sé de qué habla – respondió Ismael entre tartamudeos * – Patético – * – De esa otra persona que eres – hablo casi convencida Axa – No sé de qué habla – respondió temeroso Ismael – está equivocada – Ismael apretó los puños a cada lado de su cuerpo mientras todo su cuerpo temblaba de una forma descontrolada. Sintió angustia al imaginarse que Axa lo descubriera * – vez lo que haces Ahel – * reclamo Ismael molesto * – Déjame arreglarlo – * respondió con descaro Ahel * – hare… – * * – No harás nada – * lo interrumpió Ismael con determinación, aunque sentía a Ahel ansioso y temía que se saliera de control nuevamente. – Déjame advertirte algo Ismael – Axa coloco su mano sobre el hombro de Ismael sintiéndose valiente, Ismael guio su mirada hacia aquel lugar mientras su cuerpo se tensaba por el contacto de la chica – lleguemos a un trato por las buenas… – ¿Por qué, sino que? – Axa noto el cambio en el timbre de la voz de Ismael, se obligó a mantener sus emociones bajo control a pesar del miedo repentino que la embargo. Alzo la mirada hasta dar con los ojos extremadamente claros y peligrosos de Ismael, su teoría había funcionado, pero repentinamente le pareció la peor idea que se le había ocurrido en la vida. * – ¡Ahel devuélveme el control – * chillo Ismael histérico, pero su petición fue totalmente ignorada y Ahel opto por bloquearlo, aislándolo completamente de lo que estaba pasando. Axa retito su mano lentamente del hombro de Ismael y retrocedió disimuladamente lo que provocó que el rostro de quien creía era Ismael apareciera una sonrisa burlona. – ¿Miedo? – se burló Ahel dando un paso hacia ella lo que hizo que el temblor de la chica fuera mucho más notable – ¿Qué harás ahora que sabes mi secreto? ¿Se lo dirás a todos? ¿Harás un video y hablaras de mí? – pregunto Ahel con ironía dando un paso más hacia Axa con cada pregunta que hacía – ¿Crees que me importa? – Axa negó temblando y eso pareció divertir mucho más a Ahel – ¿Qué más podría pasar? Soy el raro, el perdedor al que llevas años molestando, mi vida no podría ser peor, pero tu ¿Tu que ganarías con que todos lo sepan? – Ahel tomo un mechón del cabello de Axa y la miro de esa forma peligrosa que le indicaba a Axa que era el momento de huir. – No te me acerques más – advirtió Axa con voz nerviosa y entrecortada al ver con más claridad lo peligroso que parecía Ismael en ese momento. A pesar de su petición, el chico no se detuvo. Ella se giró con rapidez y corrió hacia la puerta con la intención de huir, pero él la alcanzo con rapidez empujo la puerta hasta cerrarla de nuevo y la giro bruscamente empujándola hasta la pared para que lo mirara, como en las ocasiones anteriores. – La infame diosa de las rede sociales ¿Asustada por el rarito? – se burló Ahel sin ocultar ni un poco su diversión. Axa se encogió con temor, provocando que él se burlara con más ganas. Axa era consciente que provocar a Ismael había sido la peor idea que había tenido en la vida, intento apartarse, pero él la acorralo colocando ambas manos en la pared al lado de su cabeza dejándola sin escapatoria. – ¿Quieres hacer de mi vida un infierno? – pregunto Ahel en tono descarado, se inclinó hacia ella hasta que su respiración chocó directamente con la nariz de Axa y sonrió amenazadoramente en su dirección sin dejar de observarla con esos ojos extremadamente claros y peligrosos – Entonces arderas conmigo en él, chiquita
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