—Alaia no me agrada —dice Dylan abriendo una cerveza, levanto las cejas y brindo con él. —No lo negaré, a veces me cae mas mal que bien —admito sintiendo el alcohol golpeando fuerte mi sistema. Nos encontramos en una fiesta en casa de Marcos, un chico del equipo de fútbol. A Dylan le sorprendió que tuviera tantas ganas de venir, pero para ser honesto después de la semana loca que he tenido necesito distraerme, y también es el cumpleaños de Marcos y quería comer pastel. No he visto a Alaia en los últimos dos días, tampoco la he buscado o e intentado encontrarla, algo me hace saber que si quisiera aparecer lo haría. —Pero te gusta, y eso también te cae más mal que bien —añade Dylan con una sonrisa burlona, lo golpeo en el brazo. —¿De quién hablan? —pregunta Luis acercándose a nosotr

