Capitulo 1

1318 Words
El día que el mar se llevó la corona Hace quince años atrás... El Palacio Real respiraba un aire distinto, más pesado, cargado de una solemnidad que a la reina Sofía le asfixiaba el pecho. Mientras pasaba el cepillo de plata por el cabello de su pequeña princesa, el silencio de la alcoba solo era interrumpido por el crepitar de la chimenea. Ese ritual no era solo vanidad; era el único momento del día en que Sofía sentía que recuperaba un poco de su propia humanidad. —Mami, ¿pol qué siempre pareces estal espedando a que alguien te llame? —preguntó la niña con esa curiosidad afilada que tienen los hijos. —No espero a nadie, mi vida. Solo... escucho el silencio —mintió Sofía con una sonrisa triste. La verdad era mucho más peligrosa. Sofía amaba a su esposo, pero su alma pertenecía a las calles de Madrid y París, a los teatros donde podía ser una desconocida y al ballet donde el cuerpo hablaba lo que la voz debía callar. En aquel entonces, el Club de los Cien apenas era un susurro en los pasillos de poder, una sombra que empezaba a extenderse sin que ella o su familia supieran que estaban respirando en su nuca. Sofía se escabullía por las noches, ocultando su rostro bajo pañuelos de seda para asistir a funciones de teatro clandestinas. En una de esas noches, había escuchado por primera vez un nombre que, años más tarde, se convertiría en la pesadilla de su pequeña hija. Ella quería ser muchas cosas, pero reina no estaba en sus planes. Hasta que conoció a Phillip. Sin embargo, en aquel salón dorado, mientras terminaba de trenzar el cabello de su hija, Sofía tomó una decisión que cambiaría el curso de la historia: usaría su posición para proteger el arte, sin saber que, quince años después, un "artista" estadounidense usaría ese mismo arte para destruir a sus enemigos. Un mes después estaban en un viaje oficial en España, el lugar de nacimiento de la reina Sofía. Como a ella le gustaba se había preparado para una de sus escapadas. Pero esta vez su esposo, el rey Phillip, la descubrió en pleno escape. —Sofía, preciosa. ¿Cuándo me tendrás la confianza para llevarme en tus aventuras? —Phillip, dios… me asustaste. —¿Creías que no sé lo que haces cada vez que yo hago la vista gorda? —Amor, perdón… —Ni perdón, ni olvido. Hoy iremos contigo. ¿Cierto, Miri? —¡Siiiii! ¡Quiero ver a las bailaoras! Sofía abrió los ojos con sorpresa. —Pero… Phillip sonrió con esa calma peligrosa que solo tenía cuando ya había tomado una decisión de estado. —Tranquila. Solo tienes que ayudarme con un buen disfraz. Los tres salieron de la residencia en Tarragona para subirse al pequeño auto que había rentado Sofía a "escondidas de su marido". Por unas horas no serían reyes y princesa. No habría escoltas, ni banderas, ni protocolos. Solo una familia, normal, feliz y amada. Mientras avanzaban por la carretera, el paisaje mediterráneo se extendía a su alrededor con sus tonos dorados y azules. Mirabella iba en el asiento trasero, cantando y jugando al veo, veo. —Veo, veo. —¿Qué ves? —preguntó Phillip. —Una cosita… —¿Qué cosita? —¡Azul! —El mar —respondió Sofía con una sonrisa. La niña aplaudió feliz. Pero la tranquilidad se rompió de golpe. El rugido de varios vehículos detrás de ellos hizo que Phillip mirara por el espejo retrovisor. Su expresión cambió al instante. Tres camionetas negras aparecieron en la carretera y se acercaban demasiado rápido. —Sofía… —dijo con una calma tensa—. Pásate atrás y sostén bien a Miri. —¿Qué pasa? —Nos siguen. El corazón de Sofía empezó a latir con fuerza. —¿Qué es lo que quieren de nosotros? —No lo sé… pero no me gusta nada. Una de las camionetas aceleró y trató de cerrarlos. Phillip giró el volante con brusquedad. —¡Sosténganse bien! Mirabella gritó cuando el auto se sacudió. —Papá… —Tranquila, princesa. Solo es un juego, ¿recuerdas? —dijo Phillip, aunque el sudor ya corría por su frente. La persecución los llevó por una carretera secundaria que descendía hacia la costa de L'Ametlla de Mar. El mar brillaba a lo lejos. Demasiado cerca. Demasiado rápido. —Phillip… —susurró Sofía. Una de las camionetas golpeó la parte trasera del auto. El impacto fue brutal. El vehículo perdió estabilidad. Phillip luchó con el volante. —¡Maldita sea! Otro golpe. Más fuerte. El coche derrapó. Las ruedas chirriaron contra el asfalto. Y entonces ocurrió. Un destello. Un estruendo. La explosión sacudió el vehículo desde abajo. Phillip comprendió en ese instante que no era un accidente. —¡Bomba! El auto salió despedido de la carretera. —¡Miri! —¡Mamá! Sofía abrazó a su hija con todas sus fuerzas. Phillip gritó una última orden. —Agáchate, mi cielo… ¡no mires hacia afuera! Pero ya era tarde. El coche atravesó la barrera de contención. Durante un segundo eterno, quedaron suspendidos en el aire sobre el Mediterráneo. Luego el mundo desapareció en un rugido de agua y metal. El mar se los tragó. La noticia no llegó como un comunicado oficial, sino como un rumor aterrador que se filtró desde las frecuencias de la Guardia Civil hacia las redacciones de todo el país. Eran las 18:42 de un martes gris. Informativo Nacional – Edición Especial —Interrumpimos nuestra programación habitual para ofrecerles una noticia de última hora que nos llega desde la costa de Tarragona. Fuentes de Salvamento Marítimo confirman el accidente de un vehículo frente a las costas de L'Ametlla de Mar. Los primeros indicios apuntan a que a bordo viajaba la Familia Real de Francia en una jornada de descanso privado. —Repetimos: el vehículo real habría sufrido un accidente de extrema gravedad. Se han desplegado unidades aéreas y buzos de rescate. Las Casas Reales de Francia y España aún no emite declaración, pero el ambiente en la capital es de absoluta consternación… Cadena de Noticias Internacional —Sources close to the Spanish government are calling it a national catastrophe. The vehicle carrying King Phillip, Queen Sofia, and the young Princess Mirabella reportedly suffered an explosion before plunging into the Mediterranean. Weather conditions were stable, which raises immediate and chilling questions about the nature of the accident. —We are seeing images of debris being pulled from the water. Authorities fear the worst. There are currently no confirmed survivors. (—Fuentes cercanas al gobierno español lo están calificando como una catástrofe nacional. El vehículo que transportaba al rey Phillip, la reina Sofía y la pequeña princesa Mirabella habría sufrido una explosión antes de precipitarse al mar Mediterráneo. Las condiciones meteorológicas eran estables, lo que plantea inmediatas y escalofriantes dudas sobre la naturaleza del accidente. —Estamos viendo imágenes de restos siendo extraídos del agua. Las autoridades temen lo peor. Por el momento no hay sobrevivientes confirmados.) Radio Local – Tarragona —Estamos aquí, a pie de puerto… y el silencio es ensordecedor. Los pescadores locales que salieron a ayudar han regresado con los rostros desencajados. Dicen que el mar estaba en calma… pero que el estallido se escuchó a kilómetros. —Acaban de confirmar que han recuperado solo dos de los cuerpos. La guardia de honor está formando cordón. No hay palabras, compañeros. Hoy Cataluña, Francia … y toda Europa… se han quedado sin aliento. —La pequeña princesa… apenas era una niña de tres años... Aquella noche, el Mediterráneo guardó un secreto. Porque mientras el mundo lloraba a tres miembros de la realeza… entre los restos del vehículo hundido, una pequeña puerta del asiento trasero se había abierto antes del impacto final. Y el mar, caprichoso y oscuro, no siempre devuelve todo lo que se lleva.
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