El adiós de los amantes, parte 2

1727 Words
Mientras, Luciana Vargas se encuentra conversando con un perturbado hombre que se está dando cuenta de que está a punto de perder a la mujer con la que pretendía hacer un vínculo sólido. Del otro lado de la ciudad, se encuentra Guillermo Draco, a punto de romper un corazón. El implacable ingeniero es un hombre que solo se muestra vulnerable ante su esposa e hijas. Todas las personas que lo llegan a conocer, lo califican como alguien de actitudes firmes que detesta perder. Nunca lo ha hecho, aun cuando perdió a sus padres, él sintió que ganó. Ya no estaban las personas que hicieron todo lo contrario a lo que debieron hacer bajo su condición de cuidadores; proteger a sus hijos. A una la muerte se la llevó a destiempo y el otro fue abandonado a su suerte. Sin embargo, ahora se encuentra más fuerte que nunca en busca de su final feliz. Por eso entró al Penthouse que adquirió meses atrás en busca de la joven, con quien vivió momentos interesantes que aún no sabe dónde ubicarlos en su vida. Guillermo camina con pasos decisivos por todo el lugar que, a diferencia de donde se encuentra Luciana, está repleto de adornos y mubles exquisitos, dignos de la realeza. No obstante, nada de eso le importa al hombre que ya se había comunicado con la joven y le había especificado que necesitaba hablar con ella. Ahora camina por todo el espacio que parece estar sin la presencia de Britany. —Britany, ¿estás aquí? - pregunta en voz alta con el ceño fruncido. Unas de las características de Guillermo es perder la paciencia cuando alguien pasa por alto, lo que le habría solicitado. Así que, evidentemente, le molesta no verla allí cuando fue muy preciso en su llamada. —¿Acaso no me escuchó? Cuestiona, mientras revisa su celular, para confirmar si el del error fue él. Claro, algo que es casi imposible, tanto él como Luciana son muy perfeccionistas a la hora de realizar cualquier cosa, y más si se trata de su liberación. El ingeniero intenta llamar a su amante; sin embargo, una voz femenina proveniente de la recámara principal lo hace colgar. Él trata de respirar para no cometer una imprudencia y ser brusco al momento de hablar con ella. De esa forma camina, sin ninguna expectativa de lo que pueda encontrar una vez que entre por la puerta. Se supone que solo conversará con ella, no le importa donde sea la plática, solo quiere cerrar el ciclo. Ese pensamiento estaba perfecto, solo que él no contaba con… —¿Qué está pasando aquí? - pregunta desconcertado. Guillermo esperaba encontrar cualquier cosa en la habitación, menos la escena romántica que está frente a él. A pesar de que en ese momento está cayendo el atardecer, aún está temprano, para tener el cuarto a oscuras, rodeado de velas y pétalos de rosas. La cama está vestida con sábanas blancas de seda, mientras que sobre ella se encuentra una hermosa joven completamente desnuda. Es una escena que más de una vez Guillermo tuvo que presenciar a lo largo de su relación con Britany, y claro que las disfrutó, aunque no como otro hombre hubiese querido. Puede que esto suene como la frase cliché de un hombre infiel, pero de haber podido evitarlo, «él nunca se hubiese acostado con ella». Al menos, es lo que ha pensado él. Juzgue usted… Britany es una joven inteligente, que cuyo trabajo la hará llevar sus proyectos por todo el mundo. Ella tiene todo para triunfar. Guillermo y hasta la misma Luciana han reconocido esa virtud de ella. Aun así, no podrá hacerlo junto a él como le hubiera gustado a la paisajista. Ella se ha visualizado sentada junto al ingeniero en el lado principal de la mesa semi cuadrada, así como lo hace la arquitecta. Por otra parte, Guillermo ya alcanzó el éxito al lado de una mujer: su amiga, esposa, madre de sus hijas y socia. Y eso nadie lo podrá igualar. —Britany, esto no es lo que… —Shhh, no digas nada, solo déjate llevar - le dice, mientras se baja de la cama. Frente a él está la imagen de lo que muchos reconocerían como la perfección hecha mujer. Es una joven donde cada parte de su cuerpo está en su lugar, no hay estrías ni ninguna otra marca en su cuerpo. Ni siquiera la característica cicatriz de la primera inyección se visualiza en su brazo. Su piel es pulcra y su figura delgada es ardiente. Sería la obsesión de cualquier hombre, menos la de Guillermo. Britany se para frente a Guillermo, extiende su mano derecha para tocar su mejilla e intentar lograr que él se relaje, mientras el aroma de las velas dentro del cuarto surta su efecto. Convencida de que podrá llevar a cabo su cometido, y que la imagen de la pareja feliz que vio en la mañana sea olvidada por él. La joven se inclina para poder besar al hombre; sin embargo, este rápidamente la detiene, haciendo un esfuerzo para no lastimarla. —Britany, sé que te diste cuenta de cómo nos tratamos Luciana y yo en la mañana, no fue una ilusión, es muy real. Así que vístete, yo te esperaré en la sala. Le exhorta con voz firme y de esa manera sale de la habitación sin decir más. Ella se queda parada en el mismo lugar, desconcertada. Sí, vio la interacción de la pareja al llegar a la empresa y durante la reunión, pero tenía por seguro de que era algo momentáneo. Pensamiento que tuvo una mayor fuerza cuando él la llamó para decirle que debía hablar con ella. Es una mujer inteligente, a la que aún le falta cultivar la astucia y audacia de una veterana en el tema de las relaciones. Por eso se ha dejado llevar de los concejos de su amiga para atrapar al hombre que le ha gustado desde aquella materia que Guillermo le dio en la universidad. Desde el día en que lo vio entrar en el salón de clases, soñó con estar junto a él. Así que se prometió trabajar duro para que él la notara. A ella no le importó el hecho de que tenía esposa, no es la primera vez que ve un matrimonio romperse por otra mujer, como pasó con el de sus padres. Así que pensó que el de Luciana y Guillermo sería igual, aunque no veía ninguna brecha de la cual se pudiese aprovechar. Por concerniente, esperó pacientemente hasta que llegó el día en que observó cómo él descubría que ella estaba con alguien más y no dudó en dar un paso al frente. Cindy, la secretaria de Guillermo y amiga de Britany fungió como cupido para concretar la relación. Una relación que ahora parece haber llegado a su final. —¿Por qué lo hiciste? Cuestiona Guillermo cuando la ve entrar a la sala cubierta con una bata de seda roja. —¿De qué hablas? Es lo que siempre hago: cada vez que nos volvemos a ver después de un viaje, ¿dime qué es diferente ahora? - pregunta intentando mostrar fortaleza. —Que no volví de cualquier viaje - dice y respira profundo. —Britany, siempre fui sincero contigo. Tú y yo ya tuvimos esta conversación meses atrás. Y sí que la tuvieron. Hace cinco meses, antes de que los dos empezaran con el desmadre, Guillermo le aseguró que no se podía entregarse por completo a ella, que aún amaba a su esposa y de encontrar la forma de volver con Luciana, lo haría sin dudarlo. Esas palabras las pronunció sin titubeo, sin rodeos y sin anestesia. Aquella vez culminó su alocución diciendo: «prefiero que no empecemos con esto, no quiero lastimarte a mitad de camino y eso no es lo que tú mereces». No sé ustedes, pero yo lo sentí sincero, ¿qué opinas? El caso es que todo eso surgió luego de que Britany le robara un beso. Él intentó ser lo más claro posible, no obstante, ella hizo caso omiso de cada sugerencia que Guillermo le hiciera aquella vez. Quería estar con el hombre de sus sueños, aun si se convertía en una amante. En conclusión, él propuso, ella lo aceptó y meses después, allí están uno sentado frente al otro, mientras la joven de veintinueve años intenta ser fuerte para que él no vea sus lágrimas. Lo sé, a los seres humanos les gusta complicarse la vida, es que, si no fuera compleja, fuera muy aburrida, ¿cierto? Continuemos… —Escucha, no voy a justificar mis acciones, no es lo que hace un hombre. Pero dentro de mi elección intenté ser lo más honesto posible contigo. No voy a negar que pensé que quizás todo entre ella y yo había terminado; sin embargo, no fue así, aún queremos rescatar nuestro matrimonio y créeme que lo voy a hacer. Habla con franqueza, mirándola directamente a los ojos. Guillermo intenta ser lo más caballeroso posible, pero no hay forma de que un momento como aquel no le rompa el corazón a una mujer. Britany respira profundo, para reprimir sus lágrimas. No quiere mostrarse débil, Luciana no lo es, y ella tiene por seguro que no lo será tampoco. —Entonces, ¿dónde quedo yo? - cuestiona mirándolo con furia. —Acaso seré despedida, humillada como ahora, ¿o qué? —Jamás haría eso, y lo sabes. Eres una de nuestras mejores paisajistas, jamás te despediría, solo no sé si te sentirías cómoda estando… Las palabras de Guillermo son interrumpidas cuando, de un impulso, ella se levanta de su asiento y se pone en cuclillas frente a él, mientras toma sus manos. —Guillermo, por favor, tan solo el viernes te despediste de mí con un beso, y hoy quieres terminar conmigo. ¿Cómo borras cinco meses de relación? ¿Para ti no fue nada? Bueno, toda mujer fuerte tiene un punto de quiebre… Guillermo se reprende internamente, esta es la parte que no quería ver. Hubiese preferido que ella lo golpeara, le gritara, incluso lo ignorara. Cualquier cosa, menos ver la imagen de una joven que sufre por amor. Un hombre soporta todo en este mundo, menos ver a una mujer llorar por su culpa. Él la observa, quisiera decirle muchas cosas; sin embargo, lo que saldrá de sus labios la sorprenderá…
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