5° Conejillo de India

2030 Words
No tengo ni la menor idea de donde estoy ubicado en el globo terráqueo, pero lo único que sé es que debe ser en un lugar aislado y subterráneo ya que estoy es gigantesco, hay tanques, jets, camiones, cohetes, incluso hasta tienen un submarino. Rápidamente me di cuenta que hay diferentes uniformes, todos con colores oscuros. Hay tanto hombres como mujeres. Mientras recorría el lugar veía como entrenaban muchos, una mujer enfrentaba cuerpo a cuerpo a un hombre y esta le estaba dando una paliza, a su vez este hombre la atacaba sin compasión, sus movimientos eran precisos y limpios lo que evidenciaba su buena técnica y preparación. —Aquí no hay distinción de sexo, las mujer son consideradas tan fuertes como los hombres —me decía el hombre que me estaba dando la guía del lugar—. Todos ellos tienen una historia oscura y a pesar que son todos rudos, ninguno mira al otro como rival, fuera de los entrenamientos se tratan como una familia… aunque nadie confía en nadie, ya sabes, después de un pasado trágico no tienes como aprender a confiar una vez más. Gregor es el nombre del hombre que me está dando el recorrido, en un n***o de casi dos metros, nació en Portugal y hace más de seis años que esta en Horus, al parecer antes de entrar era un narcotraficante. Es un tipo agradable, en todo el recorrido me ha mostrado las instalaciones con un ánimo como si fuera un recreador de escuela. Todo este lugar cuenta con una tecnología súper avanzada, desde la inteligencia artificial, pasando por enormes máquinas de proyección 4D llegando hasta prótesis artificiales en los soldados que han perdido alguna parte de su cuerpo, entre ellos estaba un hombre enorme que había perdido su pierna y su brazo derecho, este caminaba y peleaba como si hubiera nacido con aquel aparato pegado a su cuerpo. No me explico cómo es que está gente maneja está tecnología tan avanzada y costosa cuando los ejércitos de muchos países (que deberían dedicarse a la seguridad nacional) no tienen ni la mitad de la tecnología que ellos tienen. —¿Quién patrocina todo esto? —me atreví a preguntar al final—. —Esa es una información que ninguno de nosotros sabemos con exactitud. Pero te puedo asegurar que no es una sola persona la que está encargada de esto, no te sorprendas si más de un presidente está detrás de esto. —Creme que no me sorprendería para nada, he visto de primera mano lo corrupto que son esas escorias. —No hace falta ser ciego ¿No? Gregor me guio hacia un elevador de cristal que estaba en el centro de esa colosal sala central, aquí todos se veían como hormigas trabajando para hacer de la colonia más grande. —Ey, yo te conozco. Una voz masculina llamó nuestra atención, cuando volteé a ver quien era, se trataba de aquel hombre que era la supuesta cita a ciegas de “Maya”, si, aquel a quien le partí la nariz. —Veo que aceptaste unirte al clan. Al caer en cuenta de todo, me rio con ironía, ¡Todo fue un teatro desde el principio! —¿Qué tal tu nariz, ya sanó? Este hizo una mueca con su boca y presionó su lengua en la parte interna de su mejilla, demostrando que no le dio gracia mi comentario. —Por supuesto que sanó, al final tu golpe fue como el de una niñita. —Si tu lo dices… No se si estaba programado en su teatro, hacer que te golpeara, pero… de una vez te aclaro que no pienso disculparme.—Di un paso para colocarse al frente de él—. A la final… soy yo el idiota que cayo en su espectáculo ridículo. No crees que estamos a mano. Él me miró con frialdad, pero a los pocos segundos comenzó a reír con ironía. —Me agradas… No creas que me olvidare de tu golpe, algún día me desquitare, así que nunca bajes la guardia. Este marco su camino, pero después de dar algunos pasos volteo a verme y me dijo. —Bienvenido al clan, espero que podamos tener buenas peleas… y mi nombre no es Gascón, me llaman JD. —Si quieres pelea, te daré las mejores peleas… JD. Este hizo una sonrisa que más bien parecía una mueca y volvió a marcar su marcha. Después de tomar el elevador bajamos varios niveles y llegamos a un pasillo muy limpio y blanco, daba la impresión de que era un hospital, y la verdad es que no me equivocaba, era la parte de salud que este lugar tenía. Había cuartos para hospitalizar pacientes, departamentos de rayos X, laboratorios e incluso seis quirófanos con toda la tecnología necesaria. Pero no me llevaron a este lugar para hacer turismo, Gregor me llevó a una área que estaba con más seguridad en especial, de hecho para entrar había un lector de retina y de huellas dactilares. Una vez que entramos nos encontramos con muchas personas vestidas con batas blancas, y varias caras me aprecian conocidas, sobre todo la de uno de ellos, que al rato de analizarlo caí en cuenta que se trataba del hombre que me inyectó aquellos sueros del demonio, aquel hombre que lancé contra la pared como si fuera un muñeco. —Aquí está el infeliz que casi me mata —Espetó con un tono molesto—. —Vamos Doc, no seas tan cruel con él, mira que puedo haberte matado si lo hubiera querido. —De eso no tengo duda… ¿Cómo te sientes?, ¿Has presentado náuseas, dolor de cabeza o mareos? —No, ¿Por qué debería tener alguno de esos síntomas? —Porque inyectamos en ti una sustancia que ha matado a los otros hombres que les inyecté apenas la primera dosis. Quien me respondió fue un hombre que está parado en un piso superior de aquel lugar, este estaba viéndome fijamente mientras que se recostaba de las barandas. De inmediato lo reconocí, era el hombre mayor que estaba con Rubí cuando estaba rodeado de aquellos francotiradores. No pude evitar mirarlo con desconfianza, y mucho más cuando dijo que otros habían muerto por esa sustancia del diablo que me inyectaron, o sea que… ¡yo pude haber muerto ese día! —Lo se, debes estar insultándome y maldiciéndome en tu interior. “¿Pude haber muerto?”, eso es lo piensas ¿Cierto?. —Ese hombre me habla al mismo tiempo que bajaba por las escaleras y se dirigía a mi persona, hasta pararse al frente de mi—. Bruno… entraste en un lugar donde no podrás salir, así que el primer consejo que te voy a dar es que dejes de verme como tu enemigo, porque no lo soy. Sé que todavía estás confundido, ofendido y me atrevo a decir que hasta tienes miedo… —¿Por qué debería tenerle miedo a usted? Él comenzó a reír cuando yo lo estaba acribillando con la mirada. —Me gusta tu mirada. —Me dijo mientras puso su mano en mi hombro y lo apretó con fuerza—. Ven muchacho, vamos a un lugar más calmado para que podamos hablar. Aquel hombre me llevó a una oficina que estaba en la parte de arriba donde él estaba. Era una oficina bastante oscura comparada con aquel lugar totalmente blanco. Me hizo sentarme, sirvió dos vasos con whisky me entregó uno y se sentó al frente de mi en los muebles de cuero que estaba en esa oficina, tomó un sorbo de su trago sin dejar de mirarme. —Serguéi —Comenzó hablar sin previo aviso—... ese es mi nombre. Yo solo asentí, y sin decir nada comencé a tomar mi trago, a lo que él continuó hablando. —Desde hace varios años venimos trabajando en una sustancia que puede modificar la cadena molecular de un organismo. El objetivo es hacer que su fuerza y sus sentidos se intensifiquen. Y obviamente ese proyecto ambicioso llevó el sacrificio de muchos “conejillos de india”, comenzamos con animales, luego empezamos a trabajar con personas, pero siempre había efectos secundarios, cuando mucho las personas morían en pocos meses. —O sea que inyectaron ese suero en mi con la posibilidad de que yo también muriera. Serguéi hizo una mueca con la boca como si el resumen que hice de todo lo que me dijo estaba en lo correcto. —Son unos desgraciados… y que iban a hacer si yo hubiera muerto. Serguéi miró hacia al techo como si pensara en una respuesta. —Sencillamente buscaríamos a otro voluntario. —¡Voluntario!... Me secuestraron, me engañaron, me tendieron una trampa para poder secuestrarme, ¡y tú le dices voluntariado! Serguéi se reía con gracia ante mi acto de ira. —Pero no moriste, así que deja el drama. —¡¿Drama?!... ok… y dime, ¿Cómo iban hacer si yo hubiera muerto?, ¿No tienen miedo de que las autoridades sospechen de todas las desapariciones de las personas que murieron por su experimento? —¿Desapariciones?... Dime Bruno, ¿Cómo pueden declarar como desaparecido a alguien que se supone que está muerto?, ¿O me equivoco… Brandom? Rayos, ¿Cómo puede refutar a su lógica?, sin siquiera preguntar me quedó claro que todas esas personas que murieron aquí eran como yo, personas que si llegaban a morir nadie iba a darse cuenta de su ausencia en este mundo. —Brandom, ¿En verdad crees que eres el único que es un desertor, un patriota traicionado por su patria, un alma con sed de venganza que está dispuesta a dar su alma al diablo con tal de obtener lo que quiere?... No hijo, te sorprendería la cantidad de personas que pasan lo mismo o hasta cosas peores que las tuyas… ¡Sí!, muchos de esos experimentos fueron traídos engañados como a ti, pero esos casos fueron de personas que tenía muchas esperanzas de que aguantarían el experimento. Hubo muchos que accedieron a someterse al experimento por una jugosa suma de dinero que al final terminaron disfrutando otra persona que el difunto indicó —Serguéi me hablaba con autoridad pero a su vez sin perder la serenidad—… A final de cuentas, todos esos sacrificios nos llevarán a un mundo más seguro, necesitamos de soldados fuertes y ágiles que puedan luchar nuestras guerras, no solo se trata de armas, ¡NOSOTROS SOMOS LA MEJOR ARMA! —Y si tanto querías hacer del mundo un mejor lugar… ¿Por qué no te inyectaste ese suero?... No se, digo, para que puedas saciar tu ego de héroe de la humanidad. Serguéi se quedó callado y su mirada me indicó que no tenía algún argumento para refutar lo que dije. —Tienes razón —respondió después de parpadear perplejo— ¿Por qué no lo hice?... quizás sea por que no tuve los pantalones, ¿Puede ser?... pero el punto aquí no es ese. La realidad es que, tu organismo recibió perfectamente el suero. Ahora que tu aceptaste unirte a Horus, nosotros seremos tu familia y cuidaremos de ti y más aún que eres el mayor éxito de nuestro experimento. A partir de mañana te someterás a una serie de exámenes médicos y pruebas físicas, analizaremos por completo tu organismo para descubrir cómo está trabajando el suero en ti, y a su vez descubrir qué causó el éxito en esta prueba. No sé por cuánto tiempo te estaremos examinando pero… espero de tu colaboración… Se que dudas de nosotros y eso es algo que no me afecta para nada, ya que aquí nadie confía en nadie, ni yo confío en mi reflejo… Pero, espero que puedas colaborar de buena gana, a final de cuentas, tú saldrás beneficiado de todo esto ¿O me equivoco? Ese viejo tenía razón, a final de cuentas si todo lo que me dijo Rubí, más lo que vi de este lugar, con ellos podía encontrar la verdad detrás de la muerte de mi familia, para vengar a mi esposa y a… y a mi pequeña… mi amada hija Victoria.
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