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Dulce Tormento: En las manos del mafioso

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Blurb

Una noche de copas entre adolescentes los lleva a caer en la pasión, Abigaíl le entrega su pureza a Erick su amor platónico de 18 años, pero aquello trajo consecuencias. Él padre de Abigaíl los encuentra, su hija acababa de regalar lo único que la hacía importante su pureza, como mujer para él ella no valía nada, quería un varón que pudiera convertirse en líder de una de las organizaciones mas poderosa de Suiza, pero a lo único que aspiraba era a poder casar a su hija con un líder poderoso y que en el futuro está diera a luz a él futuro líder de todo. Ahora con todo arruinado está dispuesto hacer lo que siempre debió, acabar con Abigaíl el error que siempre fue, Erick en medio del caos se compromete con Abigaíl, promete casarse con ella. El padre de Abigaíl acepta al saber que Erick heredará en un futuro la organización criminal más grande del país, aunque tomará tiempo es mejor eso que nada para él. Pero desde ese día las cosas entre Erick y Abigaíl cambian, luego de meditar bien lo que hizo, Erick se arrepiente e intenta cancelar el compromiso, pero es advertido por Malcom el padre de Abigaíl, si él la rechaza ella morirá, su vida está en sus manos y él no quiere cargar con eso. Los años pasan y el momento de la boda llegó. Un acuerdo roto, una promesa vacía y dos corazones destinado a estar juntos. ¿Serán ellos capaces de aceptarlo o seguirán luchando entre ellos? Drama, intriga, romance y una tercera en discordia, llevará la vida de ambos al completo caos.

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Día nada feliz
POV Abigaíl –¿Cómo te atreviste?, teníamos un acuerdo, no llegarías a la boda, ibas a irte, con tu enamorado y me dejarías a mí ser feliz con quién decidiera. —Su voz salió ronca y molesta a la vez, sentí miedo pero no lo demostré. –Cambio de planes Erick, él me engaño, lo descubrí con otra, se fueron juntos y yo no tengo a donde ir. Ahora somos esposos y debes cuidarme. — me miró como si yo fuera un chiste, empezó a reír en voz alta pero su cara demostraba odio, odio puro. -Entonces soy tu maldita segunda opción, crees que puedes jugar conmigo. — se acercó a mí, tomó mi mandíbula entre sus manos y la apretó con fuerza, demasiada fuerza. – podría descargar esta arma en tu cara, por atreverte a usarme. -No lo harás, soy tu esposa ahora debes cuidarme, no puedes matarme sin ningún motivo. —me safe de su agarre que dolía. –¡Esposa! solo porque te conviene. Pensé que eras más inteligente, pero venir y decirme que soy tu maldita segunda opción te costará caro. —Guardó él arma, acomodó su vestimenta y cambió su expresión de enojo a una de alegría, lo cual me hizo sentir terror. –Decidiste ser mi esposa, pues cumplirás con cada una de las obligaciones de esposa, y sin quejarte, a la primera renuencia, estarás firmando el acta de muerte Abigail. Aquellas palabras me hicieron sentir escalofríos, no estaba bromeando lo conocía bien, no en vano llevaba ocho años con él, aunque no como pareja, estábamos lejos de ser eso, si tan solo aquella noche nunca hubiera pasado ahora no estaríamos en esta situación. Desde esa noche él pareció odiarme, antes de eso me trataba con cariño, me hacía sentir importante, querida, pero ahora no había nada, solo rencor, rencor por haberle frustrado sus planes, por haber arruinado su maravillosa vida junto a Malorie, la mujer que él parece amar, a la que sí está dispuesto a darle todo, en la que cree incondicionalmente, sin detenerse a cerciorarse de que lo que dice es real. La odio más que nada en este mundo y sé que aquel sentimiento no es bueno, que no debería dejar que alguien me hiciera tener ese tipo de cosas en mi corazón, pero ella se lo merecía, se había ganado a pulso que la odiara, gracias a ella Erick me trataba de las patadas, le llenó tanto la cabeza de mierda contra mí, que ahora no puedo siquiera respirar sin que él termine irritado. Por esa razón no me fui, si yo no puedo ser feliz ella tampoco, ahora soy la esposa de Erick y juro que la haré pagar cada cosa que hizo, no tendrá paz y sobretodo tampoco tendrá a Erick, ella me lo arrancó una vez , ahora era mi turno de alejarlo de ella, pero no con mentiras, ahora como su esposa tengo poder, y con eso dejaré en evidencia cada uno de sus engaños. –¿Porque te detienes?, nos espera una excelente noche de bodas y sobre todo una maravillosa luna de miel. —lo dijo con sarcasmo, y en sus ojos ví la determinación de hacerme pagar haberme quedado. –Iré a despedirme. —Le dije mientras caminaba a la salida, pero un apretón en mi antebrazo me detuvo. –¡No!, directo al auto. —su voz salió baja pero con la suficiente fuerza para hacerme tragar con dificultad. –¡Erick!, solo serán unos minutos, no puedo solo irme así. —Solte un gemido al sentir su agarré apretarse en mi brazo. –Crees que estoy jugando contigo, sube al auto o me harás arrastrarte. —Suspire resignada, podría comportarse como un idiota si así lo quería y ahora lo que menos necesitaba era un escándalo para llamar la atención de nadie. Pero antes de poder llegar a la salida, Malorie detuvo mi andar, sus ojos estaban bañados en lágrimas, rodeé mis ojos al verla así, ya iba a empezar con una nuevo drama para hacerse la víctima. –¿Cómo pudiste?, teníamos un acuerdo, ¿por qué no cumpliste?.—preguntó entre sollozos. –Yo no hice ningún acuerdo contigo, no entiendo que reclamas, y también evitame tener que soportar tus berrinches, no te cansas de armas uno cada vez que no consigues lo que quieres.—soltó un jadeo y desvió la mirada de mi para ver a Erick, esperando que la defendiera. –Erick, ¿no dirás nada?..... –No tiene nada que decir, Malorie ocupa tu lugar, esto es algo privado entre mi esposo y yo. — su mano impactó contra mi mejilla, pude sentir el sabor metálico en mi boca, pero solo sonreí. –No vuelvas a hacerlo Malorie. —la voz de Erick la hizo quedar helada. –no habrá una segunda advertencia. Lo ví caminar hacia la puerta, seguí su andar, me detuve justo a su lado, pude sentir como su respiración salía pesada, sus mejillas estaban rojas del enojo, su manos estaban convertidas en puños tratando de calmar los temblores que provocaron su irá. –No habrá más advertencias Malorie. — le dije en tono burlón. –No ganaste Abbie, él nunca va a amarte, siempre volverá a mí y voy a encontrar la manera de hacerte desaparecer. —dijo con la mandíbula apretada, y sus palabras salieron justo como lo que eran amenazas. –Suerte con eso, antes podías hacer lo que se te antojaba, pero ahora hacerme algo a mí, es hacérselo a él y sabes perfectamente que hacerle algo a él equivale a morir, estás lista para eso. Me fui sin esperar respuesta, al salir note que Erick estaba recostado a la pared, ignoré su presencia y empecé a caminar seguida por él, podía sentir su mirada perforando mi espalda, era tan penetrante que podía sentir el ardor, no me esperaba nada bonito en esta “luna de miel” pero alguna consecuencia debía pagar al incumplir el acuerdo al que llegamos. Al salir del salón, pude ver a toda su familia reunida, su madre intentó acercarse pero Owen el padre de mi ahora esposo la detuvo, debió ver la cara de enojo en su hijo, Mary miro en mi dirección y me dio una sonrisa tranquilizadora, yo solo pude hacer lo mismo en respuesta, le di una mirada rápida al resto tratando de comportarme lo más relajada posible. La imagen de mi padre me hizo tragar con dificultad, le tenía terror, me sometió toda mi vida, haber nacido niña daño sus planes y como culpable que era según él me cobró aquello con creces. Esa fue una de las razones de no irme y casarme con Erick, al menos junto a él estaría protegida, si me escapaba, mi padre me buscaría y al encontrarme acabaría conmigo ya me lo había advertido y él nunca advertía en vano. De pronto Erick se detuvo a mi lado, siguió mi línea de visión, observó fijamente a mi padre sonrió con un poco de burla y volvió a tomar mi brazo. –¿Hiciste esto por fastidiar a Malorie? —cuestiono. —me encogí de hombros y sonreí ampliamente. –Estás muy mal Abigaíl, muy mal. –¿Algún problema con eso?, o ¿ahora te dedicas a resolver líos de faldas?.—Sonrió ante mi pregunta. –Todo lo que hagas me lo cobraré cuando estemos solos, luego no te quejes, espero que estés lista para lo que te viene. —apartó la mirada de mi padre que nos miraba con suficiencia, victorioso y me hizo subir al auto. Malorie apareció al lado de Mary y pude ver lo frustrada e irritada que estaba, fije mi vista en ella antes de que Erick arrancará el auto, ella esperaba estar en mi lugar ahora, no perdió el tiempo de irme a restregar en la cara como se iría de viaje con Erick, el dia de la boda a la cual yo no asistirá, donde lo dejaría plantado, pero todo se le fue al piso, pensaba que podía ser feliz a mis costillas, a base de mentiras, de dejarme como una golfa, para así poder ganarse la aceptación de la familia Kurt-Meyer, hoy le demostré que va a costarle conseguir eso porque no se lo dejaré fácil. Después un largo viaje, llegamos a lo que sería supuestamente la luna de miel y al ver el lugar sentí ganas de morir, estábamos en medio del bosque, una casa llena de ventanales, una cascada a un costado, flores hermosas y un camino de piedras el lugar era todo un espectáculo, y sin duda lo disfrutaría si no fuera porque sabía que me esperaba, Erick no dejará pasar lo que hice sin darme un buen castigo, de eso estaba segura.

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