POV Sebastián
El resto de la tarde se me paso entre revisión de documentos y pensando en la nueva niñera.
Se que ya está en la casa por que Nelson me lo comentó pero no tengo idea si la mocosa ya la vio o no, tengo entendido que hoy tiene alguna clase o taller hasta mas tarde, lo cual es bueno, así le da algo le tiempo a la Isabella de adaptarse y conocer cual será su hogar, espero que durante mucho tiempo.
- Señor Sebastián, la señorita Isabella ya se encuentra en la propiedad, María quedó como encargada de indicarle todo y sus funciones desde ahora - indica mi chófer al contestar su llamada.
- Perfecto, la mocosa no ha llegado? - se que a las personas les molesta el como me refiero a la niña, pero como ya saben, no tengo sentimiento alguno por ella.
- No señor, la Señorita Bianca todavía no a llegado, lo hará alrededor de las 8 de la noche - me informa.
- Bien, espero que esta mujer logré aguantar a esa niña, no me puedo dar el lujo de perderla tan pronto - digo más para mi que para él.
- Esperemos que así sea señor, tengo un buen presentimiento con la joven Isabella - lo escucho y veo como no solo yo siento lo misml, al menos eso es algo positivo.
- Avisame cualquier novedad, mañana hablaré con la señorita Davis para finiquitar el tema de su contrato, favor necesito que le avises que a las 7 me debe esperar en mi despachó - me levantó muy temprano para no toparme con nadie a primera hora del día.
- Haré como usted me indica señor - no espero nada más de su parte y finalizó la llamada.
No quiero tener que estar buscando otra niñera en dos semanas, espero que esta jovencita aguanté lo suficiente y si es necesario duplicarse el sueldo para que se quedé, lo haré.
No puedo negar que todo en ella me llamó la atención, tiene algo que me hizo escogerla, tampoco es como que tuviera muchas opciones.
Ya dentro del rubro de cuidadoras se corrió la voz sobre la pequeña monstruo, y nadie quiere trabajar para mi, ya ni las llamadas o correos electrónicos me responden, por eso cuando mi asistente me ofrece poner el aviso y ver que salía de aquello, no lo dude, no perdía nada, al contrario, gané una nueva niñera.
Recordando su rostro, puedo adivinar que es joven, al menos 10 años menos que yo, por lo cual, me causa curiosidad que aceptará este empleo, no debería estar en la universidad? De fiestas o con novio?
Pero quién soy yo para entrometerme en sus decisiones o lo que haga en su vida.
Me recargo en mi silla mirando hacia el techo, pensando en lo miserable que se volvió mi vida cuando la perdí.
Ella debería estar acompañándome, disfrutando conmigo, siendo felices no así, ella muerta y yo muerto en vida.
Por que lo que tengo no es vida, me convertí en un maldito robot carente de emociones.
No quiero sentir, no de nuevo, ya lo hice y vaya como terminé, odiando a una niña, que aunque se no es su culpa, no puedo evitar verla y sentir que por ella llegar al mundo yo...yo perdí el mío, por que si, mi esposa era mi todo, era mi maldito mundo.
Teníamos una vida conociéndonos, amándonos, esperaba envejecer a su lado, tener muchos hijos, vivir mil aventuras, hacer crecer nuestro negocio...pero no, la vida me la tuvo que arrebatar para entender que nada es como uno quiere o espera, que en el momento menos pensado puedes caer al abismo de la tristeza y soledad.
Durante todos estos años e intentado avanzar, dejar el dolor atrás, pero no puedo, hacerlo significaría olvidarme de ella y no puedo hacerle eso, ella es la mujer de mi vida, mi amor eterno.
Si dejará mi pasado atrás sería olvidar lo que vivimos, nuestro tiempo junto y el amor tan profundo que nos teníamos.
La amé, la amó y la amaré siempre.
Sus últimas palabras se repiten a diario en mi mente, pero como hacer lo que me pidió si no la tengo a ella, no puedo ser feliz si no la tengo a mi lado, para mi es una promesa imposible de cumplir.
Lo siento amor mío, pero esa promesa jamás te la podré conceder.
Las horas pasaron más rápido de lo que esperaba, ya eran pasada las 11 de la noche y yo todavía seguía trabajando en la oficina.
Se que me tengo que ir, debo descansar aunque sea unas horas, mi cuerpo me lo exige.
Así que sin tantas vueltas, tomo mis cosas y me voy a la casa donde se supone seríamos felices.
Lo fuimos, poco tiempo pero lo fuimos, llegar cada día aquí me trae los recuerdos que vivimos dentro de estas paredes.
Paredes que fueron testigos de nuestro amor, de nuestros encuentros desenfrenados de pasión y de nuestras eternas promesas de amor.
Su recuerdo sigue latente en cada rincón de esta propiedad, por eso trato de no llegar, evito ese momento, pero este es mi hogar y se que aquí es donde debo estar.
Hay noches que me quedó a dormir en la oficina, donde mandé acondicionar un pequeño dormitorio para mi, y otras noches me quedó en hoteles después de disfrutar de mis amantes.
Jamás duermo con ellas, solo consigo lo que quiero y listo, las despachó sin contemplaciones. Hay varias mujeres que me repito si lo hacen bien, pero actualmente hay una en particular que siempre llamó, no quiere decir que sienta algo por ella, en lo absoluto, solo que la muy condenada sabe muy bien como satisfacerme, no me reprocha o reclama nada, ella sabe su lugar y lo acepta, por eso es que la llamó casi todas las semanas.
Creo que tendré que citarla para mañana, necesito quitarme estas ganas que traigo, necesito quitarme el estrés que tengo encima y que mejor, que con una buena ronda de sexo salvaje.
Si, eso es lo que necesito.
Salgo porfin de la oficina y llegó a la mansión cerca de la medianoche, ya todo el mundo está durmiendo en la mansión.
Voy a mi despachó y dejó mis cosas, me retiro la chaqueta, corbata y camisa para quedar más cómodo.
Voy al minibar que tengo aquí y me sirvo un trago de whisky, el cual, me lo tomo de golpe sintiendo un calor bajar por mi garganta.
Decido revisar unos últimos documentos antes de irme acostar.
Al mirar la hora en el reloj de la pared me doy cuenta que son las 3 de la mañana, asi que decido finalmente terminar.
Salgo del despacho con el torno desnudo y descalzo, hago una parada y voy a la cocina por un vaso de agua, no quiero amanecer con resaca por los tragos que consumí hace unos minutos.
Camino en dirección a mi destino pensando que no hay nadie, pero vaya sorpresa que me llevé al ver a esta mujer desnuda frente a mi en la isla de piernas abiertas, claramente esperando mi presencia.
- Rebecca, que haces aquí y en esas condiciones? - no me molesta que este así, me he acostado con ella en un par de ocasiones, pero me molesta su descaro, las cosas son cuando yo quiero no cuando ella decida.
No es la primera vez que hace lo mismo, últimamente lo hace muy seguido y es algo que me está cabreando de sobre manera.
- Señor Sebastián, pensé que le gustaría quitar un poco el estrés - dice la muy descarada mirándome con los ojos nublados de lujuria mientras se toca las tetas calentandome.
No voy a negar que la mujer está como quiere, tiene un buen cuerpo y en el sexo, es bastante decente, por eso he estado con ella varias veces.
- ¿Ah, si? ¿Entonces que crees tu debes hacer para quitarme el estrés? - no desperdiciare esta oportunidad.
- Algo que le va a gustar...y mucho - dice bajándose sin esfuerzo de la isla, camina completamente desnuda quedando a centímetros de mi cuerpo.
Se arrodilla ante mi, abre mi bragueta con rapidez, saca mi polla que ya esta endurecida por la provocación de la muchachita esta.
- Abre la boca - le ordenó y lo hace.
- ¿Así señor? - si será zorra.
- Saca la lengua y pon las manos en tu espalda...no me toques si yo no te lo ordenó - asiente con la cabeza y hace lo que le pedí.
Le meto la polla hasta la garganta, mientras tomo su cabeza con mis manos enredando su cabello en mis dedos, la penetro con fuerza y sin importarme si lo disfruta o no, ella quería esto y lo va a tener, pero bajo mis términos.
La embisto sin contemplaciones, veo como caen lágrimas de sus ojos y como hace arcadas cada vez que se la meto en lo más profundo, me dejó llevar por las sensaciones, pero me detengo abruptamente para tomarla de los brazos, la alzó dejando su trasero apoyado en la isla.
Siempre traigo cordones conmigo y agradezco que esta no fue la excepción, busco en los bolsillos de mis pantalones hasta que encuentro uno, abro el paquete y me pongo el condón con rapidez y maestría.
Una vez estoy listo, me hundo en ella afirmando su cuerpo desde su trasero dejando mis dedos marcados en su piel por la fuerza que estoy ejerciendo.
Esto será rápido y sin nada de romanticismo, solo sexo.
Llevo mi boca a sus tetas falsas, las lamo por unos segundos para después morder sus pezones escuchando un grito ahogado de su parte.
Sabe que no puede hacer ruido, no me interesa que nadie sepa lo que estamos haciendo, así ya todos sepan que me la follo de vez en cuando.
Estoy de los más bien disfrutando de su cuerpo cuando la luz se prende derrepente, dejándome ciego por unos segundos. Estoy que estrangulo a alguien por esta interrupción hasta que levanto mi vista y veo de quien se trata.
Me quedo de piedra sin saber que hacer.
Es la nueva niñera y maldita sea por lo que esta viendo, pero más maldita suerte la mía cuando veo su vestimenta.
Esta despeinada y descalza. Lleva un diminuto short que deja ver sus perfectas piernas y ese trasero tan bien formado que tiene. Un top que no deja nada a la imaginación, es transparente o casi transparente, por que desde donde estoy puedo ver sus perfectas tetas con sus pezones endurecidos apuntando hacia mi y mi entrepierna salta queriendo hundirse en ella.
¿Que carajos? No, no puedo pensar en eso y si lo pienso eso por que me interrumpieron la follada que estaba teniendo.
Su rostro se encuentra pálido y sorprendido, sus ojos ya no pueden más de lo abiertos que están al igual que su boca, su pecho sube y baja por la respiración alterada.
Se queda unos segundos mirándonos o más bien, mirándome cuando reacciona.
- Yo...y-yo, yo lo siento...señor...hmmm...no vi n-nada - titubea bastante nerviosa, se tapa el rostro con ambas manos e intenta girarse para irme, pero al no poder ver choca con la pared y emite un leve gemido que lo sintió mi entrepierna.
Mientras ella resccionaba y hablaba, yo me salí del cuerpo de Rebecca y acomodé mi m*****o y ropa.
- Retirate - le digo fríamente a Rebecca quien me mira con un patético puchero.
- Per-pero...yo - no me gusta repetir las cosas y la cara que le puse debe saber que no quiero seguirla escuchando o viendo.
- Buenas noches Señor - dice con la mirada gacha, pero cuando pasa por el costado de Isabella le lanza una mirada mortal.
Isabella no se da ni cuenta de lo que paso, por que tiene todavia los ojos tapados.
- Señorita Davis - le hablo con voz dura para que se acerqué a mi, ella tiembla al escuchar mi voz.
《No seas animal, recuerda que no la podemos asustar》
No esperaba que en su primer día la nueva niñera me encontrará en estas condiciones, menos que me viera follando con su compañera de trabajo, así que debo arreglar este mal rato.
- Señorita Davis...- le vuelvo a repetir y ella parece reaccionar por que se acerca lentamente a mi, sin mirarme, mira sus dedos.
- Si...si señor, di-digame - dice ella nerviosa mirando para cualquier lado menos a mi.
Me causa algo de risa su actitud, en general las mujeres se lanzan hacia mi, no me rehuyen como ella.
- Sobre lo que acaba de ver, yo...- no me deja terminar cuando comienza a negar frenéticamente con sus manos y cabeza.
Yo simplemente me quedo de pie con las manos en los bolsillos observándola. Es bastante hermosa y tiene un cuerpo de infarto ahora que la detalló.
- ¡No! No e-es necesario que m-me expliqué nada Señor - dice ella subiendo la voz para después terminar hablando en un susurro.
- Puede ser, pero necesito disculparme por usted y por lo que acaba de ver, no estuvo bien - le digo sincero, me da igual que me vean haciendo lo que estaba haciendo, pero con esta mujer es distinto, necesito que se mantenga trabajando para mi y que esté lo más cómoda posible en esta casa.
- Como le dije señor, no es necesario que m-me diga nada, es su casa, su cuerpo, su vida y s-sus decisiones, a mi no me tiene que pedir disculpas ni nada por el estilo...so-soy yo quién debe disculparse con usted po-por la interrupción - comenta más calmada pero aún sin mirarme.
- Señorita Davis, míreme - ella niega con la cabeza, no se por que tengo la necesidad de que me vea.
- Señor yo...- intenta darme alguna justificación pero no la dejó y doy dos pasos más cerca de ella.
- Isabella, fue una orden - no me queda de otra que ser así con ella para que me obedezca.
La veo temblar ligeramente y luego de dar varias respiraciones pesadas, levanta la cabeza y me ve directamente a los ojos, pero no pudo evitar que sus ojos se fueran a otras partes de mi cuerpo, lo cual provocó un sonrojo en ella.
Se le nota que esta por completo avergonzada, lo que me dan ganas de reírme por aquello, pero no lo hago.
Tiene unos bonitas y delicadas facciones, unos ojos llamativos, redondos y muy expresivos más unos labios rellenos y muy tentadores.
《¿Que cosas piensas Sebastián? involucrate con cualquiera, menos ella.》
Le hago caso a mi conciencia y doy dos pasos hacia atrás volviendo a mi carácter frío e impasible.
- Por favor olvide lo que paso aquí, no volverá a ocurrir. Que descansé - me alejó a paso rapido de ella, donse su llamativo cuerpo e intoxicante olor me hacen perder la razón.
No se que me pasó, pero no pude dejar de verla. Creo que las ganas de follar me tienen pensando estupideces, más al quedar con las ganas de acabar hace unos minutos, la interrupción me quito toda la calentura.
Mañana tendré que ir donde Ximena, no puedo estar viendo como un trozo de carne a cada mujer y menos a las que trabajan para mi.