Capítulo 6

3110 Words
Samantha: —Entonces, ¿que fue lo que pasó? —insistió, no sé si decirle, no sé como valla a reaccionar. Dirijo mi mirada a mis manos y me pongo a jugar con mis dedos nerviosa por la reacción que vaya a tener. —P-Pues... después de que ustedes se fueron Peter me... me gritó, dijo que todo fue mi culpa, que yo era una niña que no podía hacer nada sin tu permiso y que era una mosca muerta que le hace creer a todos que no rompe ni un plato e insinuó que era una regalada que se mete con cualquiera —le cuento con la mirada fija en mis manos, vuelvo a ver a Jarek de reojo y veo como apreta con fuerza el volante, sus puños están blancos de la fuerza ejercida, levanto la mirada hacia su rostro y tiene el ceño fruncido. —Ese imbécil —exclama molesto, mejor dicho furioso. —Tranquilízate, ya no importa —trato de calmarlo restandole importancia al asunto. —¿Qué no importa? ¡¿acaso estás loca?!, claro que importa. No voy a permitir que ningún cabrón te insulte, mejor dicho, no voy a permitir que te hagan nada —grita aún con el ceño fruncido y apretando con más fuerza el volante. No se porque en cuanto Jarek dijo eso algo mi corazón se aceleró, mis mejillas se calentaron, es extraño que sienta esto ya que nunca antes lo había sentido y eso que siempre ha sido sobre protector conmigo. —No permitiré que ese maldito bastardo se te acerque —pronuncia entre dientes, se le ve muy molesto, la vena de su cuello resalta como si fuera a explotar en cualquier momento. Jarek: Ese cabrón me las va a pagar, no voy a permitir que le grite y mucho menos que la insulte. Protegeré a Sam de cualquier idiota que se quiera pasar de listo, ella es mía y nadie puede hacerle daño, primero muerto antes que uno de esos imbéciles le haga algo. Siempre la he protegido y siempre lo haré. Tiempo después llegamos a casa, estaciono el auto en el garaje y bajo, me apresuro a abrirle la puerta a Sam ayudándola a bajar para posteriormente entrar, como siempre nuestros padres no están, ya ni me parece raro no verlos. De pronto nana sale de la cocina y se nos queda viendo confundida preguntándose seguro porque no estamos en el instituto. —¿Qué hacen a esta hora en casa? —pregunta acercándose a nosotros sin dejar de mirarnos. Nana parece más nuestra madre, es la única que recuerdo que estaba cuando Sam y yo nos enfermábamos o cuando sacábamos una nota buena en un examen y nos premiaba cocinandonos algún pastel o nuestra comida favorita. Ella siempre ha estado con nosotros en los buenos momentos como también en los malos, se preocupa más que nuestros propios padres. —Regresamos antes porque Sam no se sentía bien —enseguida nana se le acerca preocupada. —¿Que pasó linda, que tienes? —la toma de las manos tocando sus mejillas revisando su rostro como cuando éramos niños, Sam empieza a reír por como nana la revisa. —Jajaja nana estoy bien, solo necesito descansar un poco —toma sus manos alejandolas de su rostro con una ligera sonrisa. —¿Segura?, no quiero que después te me pongas mal y tenga que correr al hospital —siempre que nos enfermábamos nana era la que tenía que llevarnos al hospital mientras que nuestros padres solo corrían con los gastos por pasar la mayoría del tiempo viajando y trabajando. —Tranquila nana, antes de venir Sam se tomó unas pastillas, solo necesita descansar —paso un brazo por los hombros de Sam atrayendola a mi. —Así es, estoy bien no te preocupes —nana no se ve muy convencida pero igual la deja. —Esta bien, ve a descansar, te aviso cuando la cena este lista —le sonríe, Sam solo asiente para luego mirarme y dedicarme una sonrisa, yo se la devuelvo apartando mi brazo dejándola subir a su habitación. Me quedo viendo el lugar por donde se a ido con una ligera sonrisa pero la voz de nana me hace girar hacia ella. —Hoy viene Amelia —en cuanto menciona ese nombre mi sonrisa se borra, siempre que viene la abuela es nada más para decir que me tengo que casar con una chica de nuestra clase pero lo que más coraje me da es que regaña a Sam por cualquier cosa que haga. Se la pasa diciendo que no sabe de modales y que debería de ir a un internado donde le enseñen como comportarse además que por culpa de ella mis padres pasan más tiempo en el trabajo que en casa. Siempre la he odiado, a ella lo único que le interesa es el dinero y el poder, pero conmigo se equivocó, yo no dejaré que me manipule a su antojo como hace con mis padres. —¿Ahora que quiere, no le quedó claro que no haré lo que ella quiera? —cuestioné claramente molesto. La última vez que vino terminamos discutiendo porque quería que me comprometiera con Mariana Loaiza la que odio por el simple hecho de que se la pasa molestando a Sam en la secundaria además de que es una zorra, se ha acostado con medio instituto lo peor es que les hace creer a mis padres y a mi abuela que no mata ni una mosca, que es una chica buena, amable y amorosa cuando es todo lo contrario. La detesto y jamás me casaría con ella aún sabiendo que su familia es la más poderosa e importante de la ciudad, la única mujer con la que deseo casarme es Sam, ella es a la que amo y con la que me casaré. —Tus padres la invitaron a cenar —solo esto me faltaba, ya me imagino para que la invitaron. —¿Y es necesario que esté presente? —lo menos que quiero es verle la cara a esa señora y a la odiosa de Mariana. —Si porque también invitaron a la señorita Mariana a cenar —así que si es lo que me imaginaba, tras de que mis padres casi nunca están en la casa y hacen esto, pero me encargaré de dejarles en claro que no me casaré con esa... señorita, si así se le puede llamar. —Ya que, avísame cuando lleguen estaré en mi habitación —le digo ya rendido para subir las escaleras sin esperar respuesta, ahora estoy molesto con mis padres, con mi abuela. Como quisiera que todo fuera diferente, que mis padres no se dejaran manipular por ella, ¿es que tanto les interesa el dinero?. Nuestra familia es después de la de Mariana una de las más poderosas de la cuidad, mi abuela es la del dinero y ella con eso manipula a mis padres ya que si ellos no hacen lo que ella quiera los decereda. Hace que trabajen en sus empresas tanto extranjeras como nacionales, si, mi querida abuela (nótese el sarcasmo) es dueña de una de las empresas más importantes tanto en el país como fuera. Ella busca hacer lo mismo con Sam y conmigo, busca manipularnos, pero ella no sabe que me importa un carajo su dinero yo no seré su títere al que puede manipular a su antojo. Paso frente a la habitación de Sam ¿qué estará haciendo?, toco la puerta. —¿Quién? —escucho su dulce voz. —Soy yo —se queda en silencio unos minutos hasta que la puerta se abre dejándola ver tan solo con una pijama negra que consistía en unos shorts cortos que dejan ver sus hermosas piernas y caderas a la perfección, una camisa corta pegada del mismo color que le queda muy bien, demasiado diría yo. Sin poderlo evitar la veo de pies a cabeza, se ve muy sexy más porque no lleva brasier y la camisa deja ver sus pezones además de su plano abdomen, trago grueso tratando de concentrarme en su rostro. —S-Sam... ¿p-podemos ha-hablar? —parezco idiota trabandome pero es inevitable por la hermosa vista que tengo enfrente. —Si claro, pasa —ella se aparta dejándome pasar, me siento en la orilla de la cama y ella cierra la puerta. Vamos Jarek no mires su culo, aparto la mirada aunque a las finales miro hasta que se gira hacia mi con su rostro serio. Ahora que me fijo bien su habitación está diferente de la última vez que estuve aquí. Digo la última vez que estuve aquí porque estuve de viaje, pero sabiendo que mi queridísimo primo (nótese el sarcasmo) estaba aquí no quise dejar sola a Sam con el así que solo estuve fuera unos días aparte que casi no entro en su habitación. —¿De qué querías hablar? —inquirió desde la puerta con la mirada fija en mi pero yo no puedo evitar ver sus perfectas piernas y pechos. Vamos Jarek concéntrate, me digo a mi mismo tratando de ignorar un poco el hecho que tengo a Sam frente a mi casi en poca ropa, aunque pensándolo bien solo trae bragas debajo de su sexy pijama... no Jarek deja de pensar en eso. —Eehh.... n-nana me acaba de decir que viene la abuela y Mariana a cenar con nosotros —voy al punto sin rodeos. —¿Qué, por qué? —frunce el ceño acercándose para sentarse a mi lado. —Mamá y papá las invitaron a cenar, ya te imaginarás el porque —digo lo último con rabia. —Si, siguen queriendo... o más bien la abuela quiere que te cases con la estúpida esa —dice con el ceño fruncido cruzándose de brazos, me ha hecho gracia su reacción, se ve tan tremendamente sexy cuando se enoja y arruga su nariz. —¿Todavía te molesta? —la miro pero noto como se pone nerviosa. —Eeh pues... si —susurra lo último apartando la mirada, la tomo del mentón haciendo que me mire. —Ya te he dicho que me digas para encargarme de ella, no permitiré que nadie te haga nada —ella sonríe y se abalanza sobre mi abrazándome, yo gustoso le devuelvo el abrazo con una tonta sonrisa en mi rostro, me gusta tenerla así en mis brazos. Quisiera tenerla así siempre y protegerla de cualquiera que le quiera hacer daño, lo menos que quiero es que sufra. —Te quiero hermano —esa maldita palabra, cada vez que la escucho salir de sus labios me quema, yo no la veo como mi hermana, hace tiempo deje de hacerlo aunque pensándolo bien creo que jamás la vi como mi hermana. —También te quiero, Sam —contesto sabiendo que no la quiero, yo la amo mas que a mi propia vida. Daría lo que sea por ella hasta mi vida si fuera el caso. Me separo un poco y acuno su rostro entre mis manos viéndola a sus preciosos ojos verdes para luego dejar un beso en su frente, ella me sonríe, se ve tan hermosa cuando sonríe así, la miro unos segundos embobado por su belleza. Pero reacciono al notar que estoy muy cerca de sus labios y su mirada de confusión, enseguida aparto mis manos de su rostro y me pongo de pie. —La cena probablemente sea algo formal así que ponte hermosa, bueno, siempre lo estás —le sonrío guiñandole el ojo para salir rápido de su habitación cerrando la puerta detrás, me recuesto en ella, suspiro, cada vez me cuesta estar cerca y controlarme para no besarla o confesarle lo que siento. Me quedo así unos minutos hasta que veo aparecer a nana por las escaleras. —¿Jarek, pasa algo? —pregunta acercándose, rápidamente me separo de la puerta enderesandome. —No, es solo que no estoy de acuerdo con esa maldita cena —cambio de tema. —Lo sé, pero tienes que comportarte, recuerda que la abuela es la que viene —me molesta el simple hecho que se comporten así con ella solo por tener mucho dinero. —No me importa si por hablarle como se merece me deja en la calle, prefiero eso a estar viviendo aquí donde no soy feliz y me obligan hacer lo que no quiero —le digo con rabia, lo que mas deseo es que me dejarán ser feliz, que me dejen hacer lo que quiera. —Mi niño, yo se que esto es difícil, pero... —¡No nana, ya no soporto a mis padres y mucho menos a la vieja esa que se hace llamar mi abuela, solo me quiere usar para aumentar su fortuna! —elevo la voz ya cansado de toda esta mierda. —Jarek, no le digas así recuerda que es tu abuela —me regaña. —Pues no lo parece, ¿no has visto como trata a Sam?, antes no era así con ella de repente la empezó hacer menos, ¿no has visto como la humilla y la hace menos? —eso es lo que más rabia me da, no me importa que me quiera obligar a casarme pero si que trate de esa forma a Sam cuando no se lo merece. —Si, también para mi es extraño —dice calmada apartando la mirada. —Pues no es extraño, la trata así solo por ser de la familia Anderson y no de los Williams —nana se queda callada mirándome sorprendida, se que ella creía que yo no sabía nada, pero recuerdo el día que Sam llego a esta casa, el día que vi por primera vez esos hermosos ojos verdes. Flashback Estaba en mi habitación acostado viendo una película cuando mami entra a mi habitación, pongo en pausa la película. —Jarek cariño. —¿Qué pasa mami?. Mami se sienta en mi cama, me hace señas para que me siente lo cual hago pero ella me toma en brazos sentándome en sus piernas. —Hijo, ¿te acuerdas de nuestros amigos Agustina y Marlon?. —Si, ¿por qué mami?. —Lo que pasa es que ellos tuvieron un accidente y acaban de llamar del hospital. —¿Ellos están bien?. —No lo sabemos, solo llamaron para avisar, ahorita tu padre y yo iremos al hospital, te quedarás con la abuela ¿esta bien?. —Si mami. —Nosotros volveremos pronto, se buen niño y portate bien ¿si?. —No te preocupes mami me portare bien. Ya era el día siguiente y mis papis no han vuelto, ayer los mejores amigos de ellos tuvieron un accidente y llamaron del hospital, espero que estén bien. Hoy mi abuela me llevó al parque y luego que volvimos a casa me preparó un pastel de chocolate, mi favorito, ahora me encuentro en la sala viendo la película de Carls con una tasa llena de palomitas. —¡Jarek!. —¿Si abuela?. Contesto sin despegar mi vista del televisor y llevando un puño de palomitas a mi boca. —Ven un momento por favor. Pongo la tasa con palomitas en la mesa para después poner en pausa la película, me levanto y camino hasta donde está mi abuela, cuando llego veo a mis padres así que enseguida corro hacia ellos. —¡Mamiiii, papiiiii! —Hola campeón. Papi me alza abrazándome dejando un beso en mi mejilla luego me deja en el suelo y me doy cuenta que mami trae algo en sus brazos, papi me sonríe y se pone a mi altura. —¿Qué es eso que traes mami? ¿qué les paso a la señora Agustina y al señor Marlon?. —Hijo ellos están en el cielo, tuvieron un accidente automovilístico y no sobrevivieron. Lo que mami trae en sus brazos es a tu hermanita. —¿Mi hermana?. —Si hijo, ellos tenían una hija de dos años y ahora nosotros nos haremos cargo de ella. Vaya... un bebé en casa... mi hermana. —Entonces, ¿tengo una hermana?. —Si, tienes que cuidar de ella como buen hermano mayor, tienes que protegerla siempre, ella tiene que ser tu prioridad. —Si papi, la cuidaré siempre. —Eso es. —¡Quiero verla, quiero verla papi!. Me sonríe y luego mami se nos acerca con una gran sonrisa en su rostro. Se me acerca y extiende sus brazos reposando la bebé en los míos con cuidado, jamás había tenido algo tan pequeño en mis manos... algo tan hermoso y dulce.... mi pequeña hermana. Sonrío feliz mientras la cargaba con cuidado, ella dormía plácidamente en mis brazos, se veía tan frágil e indefensa, su piel blanca, su cabello n***o y sus pequeñas manitos... una sensación de felicidad me invadió al tenerla cerca, de repente ella abrió los ojos, me quedé con la boca abierta, sus ojos eran verdes... jamás había visto ojos tan hermosos como los suyos. —Mira princesa el es Jarek, tu hermano. Le pone el dedo y la bebé lo toma con sus pequeñas manitos, mami sonreía alegre al ver la bebé y yo me sentía feliz también, me sentía bien al tenerla cerca. —¿Cómo se llama mami?. La volteo a ver y ella me sonríe, acaricia mi mejilla. —¿Cómo te gustaría que se llamara?. Vuelvo mi mirada hacia la bebé y la miro por unos segundos. —Samantha, se llamara Samantha. —Es muy bonito. —Hijo recuerda que así se quedará, ¿estás seguro?. —Si papi, se llamará Samantha. —Bien, Sam la pequeña princesa de la casa. Mami y papi sonríen felices, mami siempre quiso tener una niña pero no se porque dijo que no podía. Sam mi pequeña hermana, prometo protegerte siempre... Fin del Flashback Ese fue el día más feliz ya que ese día Sam llego a esta casa alegrando la vida de todos, alegrando mi vida con su hermosa sonrisa. —¿Tu ya lo sabías? —pregunta sorprendida, yo solo la miro serio hasta que le contesto. —¡Claro!, recuerdo perfectamente el día que llego a esta casa. Samantha: ¿La familia Anderson? ¿yo no soy de la familia Williams?, no entiendo, eso quiere decir... ¿que soy adoptada?. Me pego más a la puerta tratando de escuchar a Jarek y nana hablar, pero ya no escucho nada así que camino de regreso a mi cama y me siento con la mirada pérdida. Las lágrimas enseguida comienzan a salir y mis manos a temblar, soy adoptada, no pertenezco a esta familia, ahora entiendo el comportamiento de la abuela conmigo.
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