Mi cabeza no era coherente con mi corazón y mucho menos con mi cuerpo. Lo vi salir de mi habitación, quería detenerlo, mis piernas no reaccionaron, mi corazón solo latía confundido y mi cabeza solo estaba en shock mirando por la hermosa ventana.
Sentí tocar la puerta, era Tatiana. Una vez más era mi gran amiga, mi confidente, quién no podía creer que lo que estaba pasando.
A la mañana siguiente el carro de Esteban llegó, no sé cómo llegó, pero ahí estaba él, parado con una sonrisa hermosa en el rostro. Sinceramente quería desaparecer ya no quería permanecer más tiempo en ese lugar. Robert y los chicos asombrados por su presencia, lo saludaron.
- Evan me envió una invitación en la noche - aclaró al ver el desconcierto en nuestras caras
- ¿Qué? ¿Evan? - murmuraron
Inmediatamente subí hasta su cuarto empujando con fuerza la puerta, lo encontré saliendo de la ducha, por suerte llevaba una toalla enredada a su cintura.
- Deberías tocar la puerta - reclamó- ¿o me quieres ver desnudo?
- ¿Por qué invitaste a Esteban? - reclamé aún avergonzada por entrar sin tocar.
- Estoy seguro que querías verlo - contestó con la ironía que lo caracterizaba - seguro tienes mucho de qué hablar con él.
Se había vuelto nuevamente en un hombre frío, no le interesaba lastimar ni herir… no quedaba nada del Evan que me había mostrado ayer… Apreté mis labios con fuerza al no poder hacer nada al respecto.
- Quita esa cara, solo hice algo que pensé que te gustaría - expresó, acercándose más a mi boca- no me agradezcas.
Mis manos reaccionaron de la peor manera, estallando en un golpe sobre su cara. Ese golpe al parecer me había dolido más a mí porque mis lágrimas empezaron a caer. Me había ofendido, una vez más. Salí de ahí, fui directo a mi habitación a empacar mis cosas. De pronto, Evan entra a mi habitación molesto, al parecer ya se había puesto un short, me tomó del brazo con fuerza haciéndome girar sobre mi sitio para mirarlo.
- No logro entenderte, Andrea - insinuó con una mirada dura - sé que sientes algo por Esteban, no puedes negarlo.
- Si lo siento o no, soy yo quien debe decidir, tú no tienes ningún derecho de interferir - le grité mirándolo a los ojos- me voy, no puedo permanecer ni un minuto más aquí - haciendo un fuerte movimiento logré soltarme de su agarre.
Agarré mi mochila, estaba a punto de abrir la puerta, siento sus manos jalar mi brazo nuevamente pero esta vez me aferró a su cuerpo implantando un fuerte beso sobre mis labios. La rabia que sentía se convirtió en pasión, nos besamos tan fuerte que lo sentí entre mis piernas. Sus manos pasaban con deseo sobre mi espalda, mientras que las mías se enredaban en su cuello. Olvidé por completo mi enojo, perdiéndome en ese beso.
Sus manos ahora son más atrevidas no se limitan a permanecer sobre mi cintura, buscan descubrir todo mi cuerpo, desde mi cabeza hasta mis piernas. Sus labios se alejan de los míos, dejándome con la respiración agitada, para bajar por mi cuello. Me dejo caer sobre la cama, un gemido tímido se escapa por mis labios, mientras sus manos con destreza liberan mis pechos del brasier, pasando sus deliciosos labios por ellos, haciéndome sentir aún más húmeda.
- Andrea. ¿Estás bien? - Pregunta Tatiana, detrás de la puerta. Interrumpiendo nuestro ardiente momento.
Reaccionamos de inmediato. Me levanté de un brinco de la cama, para acomodar mi ropa. Mis ojos brillaban tal cual estrellas en la oscuridad del cielo y mis mejillas estaban rojas de la intensidad del momento. Pude apreciar en él su gran virilidad, abultando sobre sus shorts.
- Sí Tati, en un minuto bajo - respondí tartamudeando
Nos miramos, queríamos continuar pero había un detalle, él había invitado a Esteban.
Bajé un poco nerviosa a recibir a Esteban, pues de los nervios olvidé que estaba a punto de marcharme.
- Vamos a caminar a la playa - indica Esteban, ante la mirada de los chicos.
Salimos, podía sentir la mirada de Evan, pero no regresé a mirar. El día estaba hermoso, el sol radiante, la fresca brisa del mar y el sonido de las olas, era la combinación perfecta para mí.
- Andrea, siento mucho lo que pasó esa noche, no me sentí bien bailando con tu amiga, pero no le podía hacer un desplante frente a todos. Lo siento. - se disculpó, añadiendo - Disculpa por no llamarte, traté de alejarme porque te había lastimado y no mereces que alguien más lo haga. Pero mi corazón no deja de extrañarte. Andrea, estoy… enamorado de ti. - declaró
Sus rubios cabellos revoloteaban por el aire, sus hermosos ojos brillaban en el sol, su cara tan hermosa me cubre de cariño junto a sus impactantes palabras, sus manos toman las mías, mi corazón se derrite.
Nos miramos unos minutos en silencio. Sabía que lo quería pero también quería a Evan. Incluso sabía que eran como el día y la noche, el sol y la luna o el amor y el deseo.