Capítulo 23 — Lo que tiembla detrás del silencio La noche caía con un peso extraño cuando Adrián tocó la puerta del pequeño piso de Clara. No sabía cuánto había caminado desde el puente con Daniel; sus pasos lo habían llevado casi en automático, guiado más por la necesidad de verla que por cualquier decisión consciente. Tenía la garganta seca, las manos heladas y un nudo en el estómago que no lograba aflojarse. Cuando Clara abrió, lo miró apenas un segundo antes de fruncir el ceño. —¿Dónde estabas? —preguntó con suavidad, sin reproche, pero con esa atención absoluta que ella le dedicaba cuando algo iba mal. Él tragó saliva. —Necesitaba despejarme. Clara no respondió. Simplemente se hizo a un lado para que entrara. Adrián lo agradeció en silencio y avanzó hacia la sala, donde la lámpa

