Hablé con mi madre sobre el dinero, buscando un consejo. La verdad es que no sé qué hacer. Lo único que quiero es tener una vida tranquila y olvidar todo lo que me ocurrió, pero temo que será muy difícil lograrlo. Cada vez que intento ver un futuro más estable, las complicaciones me persiguen. Para complicar la situación, nos acabamos de enterar por Sebastián que Máximo fue liberado tras pagar una fianza, lo cual no me sorprende. Su familia tiene el suficiente dinero para comprar a la Corte Suprema, y estoy segura de que no tardará en buscarme. El miedo comenzó a instalarse en mi pecho, pero traté de mantener la compostura. —No te preocupes, Alex, pronto vendrá tu escolta —me dice Sebastián con ese tono tranquilizador que siempre usa cuando algo me perturba. Asentí con la cabeza, pero l

