//NARRADOR OMNISCIENTE//
(Canción: Gone, Gone, Gone de Phillip Phillips)
En la vida, las cosas cambian, para bien o para mal
¿Quien no ha oído esa frase?
Exacto, la misma frase que te decía tu abuelo, abuela, madre, padre, hermano, hermana, vecino, vecina, perro o gato.
Y la misma que te viene a repetir está servidora ¿Y por qué?
Porque fácilmente se nos olvida que las cosas en esta vida no siempre están pesadas para un lado de la balanza, no puede ni un solo día de la vida estar para la posición buena o la mala, ambas siempre están en perfecto equilibrio y a pesar que nuestra situación parezca o muy buena o muy mala, la realidad que es solo la perspectiva humana la que la cataloga de esa forma.
La verdadera realidad es que el bien y el mal, en este mundo, habitan de la misma manera.
Aunque si exigen mi opinión personal, desde mi perspectiva, el bien siempre abundará con mayor intensidad sobre nuestras vidas que el mal.
Digo, tendremos deudas que pagar y problemas que resolver pero podemos agradecer que no haya venido ninguna tormenta solar que destruya la tierra al estilo de las de película de ciencia ficción que tanto te gustan ver o que un avión haya caído encima de nuestras casas.
Creo que hay más cosas por las que agradecer que lamentar
Esto mismo piensa Liv, a pesar de la no tan agradable respuesta que tuvo espantapájaros al enterarse de los pequeñas grandes cambios en su persona, tenía que agradecer que estuviera con vida, la loca de Abigail pudo perfectamente lastimarlo hasta el punto de dejarlo sin vida, pero no sucedió así, porque algo más grande que ellos pudo protegerlo en su tiempo secuestrado. Además, agradecía que esa loca pelirroja fuera a pasar muchos años en la prisión.
Otra cosa que agradece, es la buena vista que está teniendo justo ahora.
Músculos tensos, piel sudorosa y bronceada. Brazos firmes, espalda tonificada, muslos fuerte como el hierro y el rostro más sexy que haya visto en su vida.
Ven, muchas cosas por las que agradecer
La sesión de ejercicio que Marco tiene hoy empezaba a calentarla. Los doctores recomendaron que él debía practicar más ejercicio que antes, debido a la constate producción de energía que su cuerpo ahora genera, necesita defogarse de alguna manera que no sea golpeando a los guardias o a Levi, por lo que todas las semanas, tendría que someterse a rutinas de ejercicio y deportes a su elección.
Es algo tan bueno para el espantapájaros como para Pinky
Nuestra pelirosa embarazada favorita, se encuentra sentada en una de las bancas que tiene el área de recreación que las instalaciones tiene en el último piso superior del edificio, deleitandose con la imagen de su amor ejercitandose
Mira bichito, tu papi es todo un Mr. Musculos - piensa la pelirosa dando caricias en su vientre.
El hombre que parece ser un médico entrenador le avisa que terminaron por hoy mientras anota los signos vitales que aparecen en una pantalla conecta para medir todas sus frecuencias y supervisar como va avanzando.
Marco le agradece sacándose un medidor en forma de pulsera de su brazo y deja las pesas en su lugar.
Su mirada se posa en mi y yo me levanto de mi asiento viendo como se acerca hacia mi.
- Ten cariño- le extiendo una toalla para que se seque el poco sudor que tiene en la frente.
Ya quisiera yo sudar así de poco
También le hago alcance de una botella de agua, aunque se que no se agitado para nada a comparación de un ser humano promedio.
- Gracias- se limpia de manera breve y bebe de la botella.
- Creo que ya no hay más pruebas por hoy, así que podemos ir por unos dulces a la repostería.
- Absolutamente si- responde dibujando una de sus sonrisas divertidas- me gustan tus muffins de frutos rojos.
- ¿Y yo que?- pregunto fingiendo indignación.
- Tu ... - arrastra la palabra y se acerca con lentitud hasta quedar a escasos centímetros, bajando un poco la cabeza- Tu me encantas- el susurro de sus palabras rozan mis labios y automáticamente siento el revoloteo en mi estómago.
Y la sensación se intensifica cuando él une nuestras bocas en un hambriento beso.
Sus seguras manos me apegan todo lo posible a su cuerpo, mi vientre abultado ya choca contra sus fuertes abdominales. A lo lejos puedo escuchar un verdadero de incomodidad y recuerdo en
donde nos encontramos.
Diantres, él entrenados su esta aquí
Con suficiente fuerza de voluntad me alejo de mi espantapájaros.
- Creo que deberíamos irnos- me cuelgo mi pequeño bolso- Nos vemos otro día Dr. Wilson- me despido con educación alzando mi mano.
- Hasta luego señorita Rossi, agente Meyer.
Marco sólo asiente con la cabeza y toma de mi mano para guiarme por las instalaciones y llegar hasta el estacionamiento en el sótano del edificio, las llaves suenan cuando salen de mi bolsillo pero antes de poder introducirlo en el cerrojo de la puerta de mi carro, él me lo quita de las manos.
- Esta vez yo manejaré- frunzo un poco el ceño y lo miro incredulamente cuando intenta abrir la puerta pero lo detengo apoyando mi mano en la puerta del piloto.
- Eh no, tu no manejarás nada, los doctores aún no te lo autorizado- él me hace ojitos y yo sólo trato de mantenerme firme- No cederé Marco, así que no me mires así o ya verás.
- Tengo miedo de que me regañes Pinky, pero ... me arriesgaré.
Y sin dejarme terminar de captar lo que ha dicho me toma de la cintura y me lleva hasta los asientos traseros del auto.
-¡ Oye, esto es injusto yo no tengo supervelocidad!- me dejó cuando me coloca el cinturón de seguridad- al menos déjame ir adelante.
- Es más seguro aquí atrás, bichito y tu estarán mejor desde esta posición- besa mi frente y cierra la puerta para posicionarse frente al volante.
- Odio que hayas leído todos esos folletos de papá embarazado.
- Y yo haberme perdido tanto tiempo sin cuidar de ustedes- me responde arrancando el auto y saliendo del lugar.
Suelto un suspiro y guardo silencio.
No puedo debatir contra eso, no sabiendo lo mal que se siente por todo lo ocurrido.
- Sabes que el bebé y yo te amamos más que nunca ¿no?- la pregunto mirando como me observa de reojo por el espejo retrovisor y sigue manejando.
- No tengo duda de eso- observó como sonríe levemente- paso aún así es mi culpa no haber estado a tu lado- estiró mi brazo para que mi mano toque su hombro por sobre el asiento.
- Por favor no te sientas culpable porque nada de lo ocurrió es tu culpa, además, la familia nos ha cuidado bien a los dos- siento como mi toque lo hace ir destacándose poco a poco.
Ahora es él quien suspira y estacione el auto a lado de la calle, se quita el cinturón de seguridad y se voltea a mirarme.
- Te amo Liv- su mano se acerca a mi mejilla y apaga nuestros rostros, juntando nuestras frentes.
- También te amo Marco- estiró mis labios y dejo un beso en la punta de su nariz.
- Sigue en pie nuestra visita a la repostería o mejor ... - sus manos baja hasta mi cintura dando un ligero apretón ahi- vamos a un lugar más privado- sus ojos captan los míos y se exactamente a lo que se refiere haciendo sonreír.
Las hormonas del embarazo también me tienen igual de ansiosa por él y decido no tomarme tanta fuerza de voluntad, después de todo, tiempo juntos habíamos perdido y podíamos recuperar el tiempo perdido, al final y al cabo, la repostería no iríaa ningún lado, ya tendríamos oportunidad para ir a supervisar el local.
- ¿Qué lugar tienes en mente? - ante mi respuesta Marco sonríe emocionado.
- Déjame sorprendente- deja un último beso Casto sobre mis labios y se vuelve a posicionar correctamente para manejar hacia una zona cerca del centro de la ciudad.