Dalia POV
Sola, y estudiando los últimos semestres del último año de la carrera, me encontraba trabajando, cuando me dicen que por cuarta ocasión en la semana, tengo que llevar documentación para entregar y planos para revisión al municipio, para continuar con los proyectos, así que tomo los archivos, mis llaves y me voy al auto para dirigirme al centro de la ciudad, lo hago y busco la calle del estacionamiento, queda a tres cuadras, pero es el único que encontré, los demás estaban llenos.
Hice fila, realicé el tramite y me retiré, iba caminando, cuando alguien me toma de la mano, y hace que me voltee a verle, un hombre de 1.9 metros que hizo levantar mi vista para verlos, lentes oscuros, tez morena, musculoso y vestido con pantalón de vestir y camisa.
-Hola, me puedes dar tu número de teléfono- me dice en cuanto recupero la respiración- es que me gustas y quiero salir contigo- me le quedo viendo- bueno es que ya te he visto muchas veces ´por aquí, y no me había atrevido a saludarte- ahora sonrío- pero hoy me dí la oportunidad- dijo todo eso sin soltar mi mano, así que al finalizar aprieto mi mano y la sostengo.
-Soy Xavier, por cierto, soy arquitecto y soy encargado de supervisar las obras otorgadas por el municipio- me acerco más a él- soy Dalia, mucho gusto- retiro mi mano que él sostiene con suavidad, como si no quisiera dejarme ir.
-Claro te doy mi número ¿tienes donde apuntar?- digo después de una pausa y rápidamente saca una agenda de bolsillo y le paso mis datos, mi teléfono así como mi correo.
Me despido de él, y continuo mi camino, pero ahora con una gran sonrisa en mi rostro.
Regreso a la oficina, con nuevas espectativas amorosas. Termino mi día con aumento de mi autoestima y una anécdota que platicar algún día.
Se comunicó conmigo en la semana para saber cómo estaba, deseando poder salir a platicar, pero entre la universidad y el trabajo, la vida entre semana es bastante agitada.
Nos ponemos de acuerdo para salir el viernes, él pasará por mí, a mi casa. Así que trato de llegar temprano, y ponerme guapa.
No soy mucho de vestidos, así que me pongo un pantalón n***o de vestir y una blusa café con estampado de flores blancas de tela transparente con botones al frente, sólo en el área del pecho y abierta del abdomen y zapatos de tacón, mi sentido de la moda no está desarrollado, así que omitan comentarios.
Llega en su auto,se baja y sube la escaleras, hasta tocar mi puerta, yo lo veo desde la ventana de mi departamento. Estoy nerviosa, él tiene puesto unos pantalones de vestir negros y una camisa blanca, zapatos negros, se ve bastante bien, más con su metro noventa, y lentes ¿oscuros?.
Le abro la puerta y nos damos un beso en la mejilla. Me toma de la cintura para caminar hasta su auto, me abre la puerta como todo un caballero, y en lo que se da la vuelta hacia la puerta del piloto, abro su puerta, es una costumbre.
Platicamos, tratamos de saber .as cosas uno del otro, tenemos conocidos en común, los compañeros de trabajo lo conocen, y bueno, bailamos, tomamos unos tragos.
- Quiero que seas mi novia- me dice cuando dejamos de bailar para ir a hidratarnos, no fue pregunta, me gusta su seguridad se acerca a mí y si. dudarlo me besa, lo admito, no es un gran beso, siento un poco de timidez en su cuerpo,me acerca a él, siento su erección en mi vientre, y él lo roza más en mi cuerpo. Extraño la cercanía de alguien, extraño la atención de alguien, extraño enfocarme en alguien más que yo.
Siguiendo estos pensamientos,en cuanto me suelta mis labios le respondo con una afirmación, más para mí que para él, creo que desde un principio no aceptaría un no por respuesta.
Salimos dos veces más, donde las citas terminan en su auto con sesiones de besos y toqueteos, caricias por encima de la ropa, muy fuerte excitados. Para la tercera cita a punto de arrancar me invita a ir a un motel, y entre la excitación de los besos y caricias, acepto.
En cuanto llegamos nos quitamos la ropa mutuamente, mientras nos besamos y tocamos, y cuando se quitó la ropa interior, algo dentro de mí se contrajo, el largo y el ancho eran insuperables, me recostó en la cama, se posicionó encima de mí, me besó he hizo recorrido por mi cuello hasta mis senos, sus manos recorren mis caderas y toma mi pierna para abrirla y acomodarse en medio de ellas, le ayudo con la otra y se introduce en mí, me dolió, y sentía una clase de plenitud al mismo tiempo, se mueve dentro de mí, y de repente me desconecto y dejo de sentir, no siento nada, ni dolor, ni placer, en eso siento sus últimas estocadas fuerte y gruñe, anunciando que terminó, se acuesta a un lado y se queda dormido.
La angustia comenzó unos minutos más tarde, no había avisado a mi casa que no llegaba, así que, me levanté y tomé el teléfono del hotel y llamé a casa, inventando una situación, pero que me encontraba bien y en cuanto pudiera llegaba a casa, obviamente, fue hasta la mañana siguiente.
Bien, a eso le llamaba conformismo, había tomado la decisión que ésto era lo que quería, una pareja que no me llenaba emocionalmente. Pero me hacía ilusiones el poder verlo, pero después de esa noche, nuestras citas disminuyeron, ya sea por trabajo, de él o mío, y cuando decía que iba a verme a la casa, fueron innumerables veces que esperé por más de 2 horas a que llegara y nunca llegó,para después llamar por teléfono que estaba cansado y que otro día sería. Bueno así era la relación, me dejaba plantada, lloraba,me llamaba, me convencía, teníamos sexo y volvía a dejarme plantada.
El día de mi fiesta de graduación llegó, uno de los eventos que había estado esperando, lo invité y no me confirmó, así que decidí vender el boleto extra, estaba enojada, triste, decepcionada, ¿por qué?, porque volví a tener expectativas acerca de él. Ya había descubierto que usaba lentes oscuros por un problema en su ojo, a veces no podía dirigir su iris en dirección a su visión, así que podríamos estar viéndonos directamente, pero un ojo estaría viendo a otro lado. Bueno eso no me enojó, ni me molestó, ni siquiera el sexo malo que teníamos, ni su devoción a su madre (la cuál nunca conocí). La gota que derramó el vaso, fue su indiferencia y falta de interés y comunicación.
Exactamente cuando pensé que todo iba bien, claro con sus excepciones,se presenta en el salón del evento. Me puse como loca porque la que se sentía mal por no tener el boleto era yo, yo la que lo había venido de último momento porque una compañera le hizo falta, y viendo la lejana posibilidad de utilizarlo, pues se lo vendí,en fin, sin boleto, con novio en puerta y una crisis emocional a punto de salir desde la boca de mi estómago, estoy buscando quién me vende un boleto, mientras calmo al novio que se quiere ir. En fin, lo conseguí después de preguntar, buscar y correr de un lado a otro. Todo para que él estuviera con su carota de amargado y sin querer bailar, pero no me iba a dejar, nadie iba a seguir opacando mi felicidad. Así que bailé con cuánto amigo, familiar, o persona x que quería bailar...Hasta que se le ocurrió al señor acercarse a bailar, como marcando su territorio, aunque desde mi punto de vista, demasiado tarde, el daño estaba hecho.
No hubo mucho más que hacer, unas semanas después, terminamos la relación, no sé quién empezó, pero si fue de mutuo acuerdo.
Y la reina de la complicación, la reina del drama y merecedora de todas las relaciones fallidas, omito la reina de la exageración, porque, porque sí , quería dejar en claro todo lo que se estaba perdiendo, así que mi despedida fue hacerle sexo oral en su auto, tragarme su semen, bajarme del auto y limpiarme la boca con el dorso de la mano al pasar por enfrente de él, que aún se encontraba agitada su respiración y acomodando su ropa.
No sé si esto repercutiría, si valía la pena, o estaba hundiendo más mi dignidad, por lo pronto, ésta despedida me supo a gloria.
Y así como llegó, este amor se fue, pero no cabe duda que fue inesperado, siempre recordaré como alguien en la calle se acercó a mí, y con seguridad apreció mi belleza, lástima que su seguridad quedó hasta ahí...