Estábamos en las mesas de la cafetería, tomando refrigerio y estudiando para los exámenes que se aproximaban, de repente sentí un tirón, era Misael quitándome el cuaderno de las manos.
—BF, llevas diez minutos viendo la misma página.
—Estoy pensando.
—No estás pensando.
—Sí estoy.
—Estás viendo a Oliver.
—No. —Senti que me puse roja
—Sí, te pusiste roja. —Dijo con burla y esa mirada fija y chistosa que me incomodaba
—No, no lo estoy.
—Mirate —Dijo poniendo en su teléfono la cámara frontal.
Baje su teléfono y le quite el cuaderno de un tirón.
—Cállate. No es cierto. —Dije volviendo a hojear el cuaderno y un poco escondiendome.
Misael se giró en la silla y miró hacia atrás.
—Mira, si está ahí tu admirador, está justo donde mirabas,
—No es mi admirador, y no lo miraba a él.
—Creo que ya empezó a hacer efecto su carta.
—No lo miraba a él. Miraba a Charly.
—Seguro, a Charly.
Rodé los ojos. Porque era parcialmente cierto, si miraba a Oliver, pero no de la manera que Misael decía, admiraba lo cómodo que estaba, no parecía extrañar nuestra amistad.
En nuestra mesa estábamos Misael y yo, sentados uno frente a otro, y justo en la mesa detrás de Misael estaba Oliver con sus amigos, estaban todos
Charly hablaba con las manos como si estuviera contando la historia más importante del mundo.
Johanna lo interrumpía cada dos frases.
Daniela lo miraba con cara de paciencia.
Karla se estaba riendo.
Y Oliver estaba sentado escuchando, tranquilo.
—Esa amistad es rara, totalmente impredecible—dijo Misael.
—Eso me llama la atención, todos parecen cómodos
—Incluso Oliver parece cómodo, y eso que se unió recién.
No respondí.
Misael me miró.
—Te incomoda verlo ahí.
—No es que me incómode, es solo que siempre estaba con nosotros, también lo considero mi amigo sabes, duele un poco lo que pasó.
—Se le va a pasar, no te preocupes. Por lo menos ya renunció a la idea de conquistarte, al fin apareció su orgullo de hombre.
—Tienes razón, me tenía nerviosa que hablara en serio, pero veo que no.
—No te pongas triste BF, seguro pronto encuentras otro pretendiente.
Le di un golpe con el lápiz.
—Cállate. Eres un tonto.
En ese momento Natalia apareció.
Llegó riéndose con alguien del pasillo. Se detuvo en nuestra mesa
—¿Qué hacen?
—Intentando estudiar —dije.
—Intentando —resaltó Misael.
Natalia rió.
—Suerte con eso.
Luego caminó hacia la mesa de Oliver. Se sentó con confianza en su mesa, Misael y yo la seguimos con la mirada.
—Llegó el huracán —murmuró Misael.
Natalia saludó a todos, presté atención hasta ese momento y me concentré estudiando con Misael, la veía hablar muy cómoda de reojo, pero es normal en ella, así es Natalia. Cuando nos levantamos Misael y yo de la mesa, Natalia ya estaba completamente integrada en el grupo de Oliver. No supe más nada, dejamos la uni por una BF Date, en la que hablamos de chicas, de mis padres y más cosas de amigos.
Mientras tanto en la mesa de Oliver
—¿De qué hablan? —Dijo Natalia.
—De la trágica vida amorosa de Charly —dijo Johanna.
—¡No es trágica! —Dijo Charly
—A ver, cuenta. —Dijo curiosa.
Charly retomó su historia exagerada.
Natalia escuchaba riéndose.
En un momento se inclinó hacia Oliver.
—Siempre te encuentro despeinado.
Le acomodó el cabello.
Oliver movió apenas la cabeza.
—No estaba despeinado.
—Ahora lo estás
Karla se rió.
Natalia siguió escuchando a Charly con el brazo apoyado en el respaldo de la silla de Oliver.
En un momento le dio un pequeño empujón en el hombro.
—Estás muy callado y serio hoy.
—No es cierto, sólo estoy escuchando.
Johanna soltó una risa.
—Es cierto, estás muy callado. —Oliver la ignoró y siguió prestando atención a la historia de Charly.
La conversación siguió varios minutos entre bromas.
Hasta que Charly golpeó la mesa.
—Bueno, cambiemos de tema.
Miró a Oliver.
—¿Qué pasó con tu misión?
Natalia levantó una ceja.
—¿Qué misión?
—La de conquistar a Camila.
Natalia soltó una pequeña risa.
Se inclinó hacia Oliver.
—¿En serio sigues con eso? —Dijo con una risa.
Oliver se encogió de hombros.
—Sí, me gusta mucho.
Natalia le acomodó otra vez el cabello.
—Ay Oliver…
Sonrió.
—Pero si Camila ni te mira así. Yo creo que tiene los ojos en otro lado... quizá en Misael, están todo el tiempo juntos.
Hubo un pequeño silencio.
Oliver quitó la mano de Natalia.
—Natalia.
—¿Qué?
—No hagas esto.
Ella rió.
—¿Qué cosa?
—Eso.
—Solo estoy diciendo lo que está a la vista de todos.
La conversación siguió.
Charly retomó otra historia.
Karla cambió de tema.
Parecía que todo había vuelto a la normalidad.
Hasta que Natalia volvió a acercarse.
Esta vez pasó un brazo por el cuello de Oliver desde atrás, abrazándolo mientras se reía de algo que decía Charly.
—No entiendo—dijo— por qué te obsesiona tanto Camila.
Johanna levantó la ceja.
Daniela dejó su vaso en la mesa.
Oliver quitó su brazo otra vez.
—Natalia.
—¿Qué?
Oliver la miró directo.
—No me obsesiona, me encanta. Así que deja de tratar de interferir con mis sentimientos. Y tampoco me toques tanto, eres su mejor amiga.
La mesa quedó en silencio.
Charly abrió los ojos.
—Uy.
Karla miró la mesa.
Daniela cruzó los brazos.
Johanna sonrió apenas.
Natalia soltó una risa corta y volvió a sentarse.
—Relájate. Solo era una broma, Camila te tiene sensible.
La conversación siguió.
Pero Natalia ya no volvió a tocarlo.
Yo no vi toda esa escena. Pero al siguiente día alguien gritó mi nombre desde el otro lado del patio.
—¡Camila!
Era Charly. Venía caminando rápido hacia mí con una sonrisa enorme.
—Necesito contarte algo.
—¿Tú? ¿A mí?
—Si, seguro no lo esperas.
—Dime
Charly se paró frente a mí como si estuviera a punto de dar una conferencia.
—Siéntate.
—Ok, me estás asustando...
—Deja que empiece a contarte y lo vas a entender.
—Charly, espero que no tenga que ver con Oliver
—Si y no, deja que te dé contexto.
Suspiré y me senté en la banca, con dudas.
Charly se acomodó frente a mí.
—Escucha.
Levantó el dedo.
—Viste a Natalia llegar ayer a nuestra mesa ¿no?
—Ajá... y luego me fuí.
—Pues poco después de que te fuiste empezó todo.
Se aclaró la garganta dramáticamente.
—Estábamos todos tranquilos, conversando, riendo, siendo felices…
—Ok
—Y de repente llega Natalia.
—Eso ya me lo dijiste.
—Dejame terminar
Levantó el dedo.
—Se sienta. Habla. Se ríe. Todo normal. hasta ese momento, claro.
—¿Que pasó? Dime ya.
Charly imitó un gesto acomodando cabello.
—“Ay Oliver, siempre estás despeinado”.
—Son amigos, es normal.
—Esperate, deja de interrumpirme
Continuó.
—Luego empujoncito. Luego jijiji. Luego brazo en el respaldo, y yo pensé: ¿que le pasa?
—Charly…
—Espera
Se inclinó hacia mí.
—Después dice…
Imitó la voz de Natalia:
—“Ay Oliver… pero si Camila ni te mira así, ella tiene los ojos en Misael”.
Sentí calor subir por el cuello.
—¿Que?¿Misael?¿Yo?
— Sí, pero espera que termine
Levantó el dedo otra vez.
—Oliver se enojo y le quitó la mano de encima, le dijo: “Natalia, no hagas eso”.
—Y yo pensé: esto se va a descontrolar Dijo riendo—Pero lo mejor viene después.—Continuo.
Se inclinó aún más.
—Porque Natalia vuelve a intentarlo. Se levanta y lo abraza por el cuello.
Hizo el gesto exagerado.
—Y dice: “No entiendo por qué te obsesiona tanto Camila”.
Me quedé callada.
Charly sonrió.
—Y entonces…
Hizo una pausa dramática.
—Oliver dice…
Me señaló con el dedo.
—“No me obsesiona, me encanta. Así que deja de tratar de interferir con mis sentimientos. Y tampoco me toques tanto, eres su mejor amiga”.
Sentí el calor subir hasta la cara. No de vergüenza por lo extremadamente directo de la frase de Oliver, si no por lo que mi mente seguía procesando "Camila tiene los ojos en Misael" Sentía rabia, lo recordaba y me daba mucha más rabia. No porque Natalia quisiera quedarse con Oliver, sino porque estaba intentando ensuciar algo que para mí siempre había sido limpio: mi amistad con Misael.
—No lo creo de Natalia. —Dije intentando controlarme.
—Pues así paso, nena.
—Quiza lo malinterpretaste...
—Claro que no. Pregúntale a cualquiera.
—No voy a preguntarle a nadie.
Charly cruzó los brazos.
—Si no quieres creerme, no lo hagas, pero no confíes demasiado en ella.
—¿Porque me lo cuentas?
Sonrió.
—Para mostrarte al príncipe Oliver.
—¿Ah?
—Mi amigo necesita un empujón contigo. —Dijo sonriendo
—Charly. No puedo ver a Oliver de esa manera.
—Eso va a cambiar.
—No, ya no te entrometas.
Charly empezó a caminar.
—Ya me metí.
—Charly.
—Preparate, porque Oliver viene por tu corazón.
Se giró caminando hacia atrás.
—Y no va a parar hasta que seas su novia.
Y siguió caminando como si acabara de adoptar una nueva misión.
Yo me quedé sentada unos segundos más.
Pensando en algo que no esperaba.
¿A Natalia le gusta Oliver?¿O lo está haciendo por molestarme?
Sin importar lo que sentía por Oliver, Natalia estaba inventando e intentando manipular la situación, no se si sea cierto, si realmente pasó como Charly dijo, o es parte de su campaña para que acepte a Oliver.