Por un momento, pensó en preguntarle, pero descartó esa idea, ya que de todos modos no obtendría una respuesta decente. Ella estaba incómoda con su sugerencia, aunque no podía decir por qué. Había algo que el hombre de cabello desordenado no le estaba diciendo, pero el tono de su voz lo estaba emitiendo.
Algo andaba mal... Bueno, por supuesto, podría ser que él quisiera acercarse a Lorena de nuevo, que realmente quería compensar los pecados pasados, pero de alguna manera, ella no lo creyó, eso era todo, había que hacerlo, debía aceptar la sugerencia de Peter y descubrir cual era el motivo oculto. Sin embargo, no se lo iba a decir directamente, así que solo había una forma de averiguarlo.
-Bien- Ella espetó, arrojándole un pergamino al pecho con tal fuerza que Peter retrocedió unos pasos- Esta es una misión de rango B. Debes llevar ese pergamino a Sunaga, sin embargo, el gobernador no tiene prisa por conseguirlo, así que puedes tomarte el tiempo que necesites para...
-Mi tiempo para esta misión será de una semana.
Ella enarcó una ceja y luego se encogió de hombros.
-Lo que sea. Solo llévaselo a Sunaga de manera segura.
-¿Por qué es este rango B?
-Porque los bandidos están esperando a un lado de la carretera. Nada peligroso, solo un grupo de personas de poca monta. Sin embargo, es una gran cantidad de personas de mala vida, así que ten cuidado. Quiero a mi aprendiz de vuelta en una pieza
-¿Y yo?- cuestionó en simulacro de dolor.
-¿Tu?- repitió, con una sonrisa maligna en su rostro- ¡Por lo que me importa, puedes enfermarte de neumonía! Después de todo, ya es otoño
-Gracias por sus amables palabras jefa, estoy seguro de que tendremos un buen viaje.
-Sí, sí, ¡lárgate de mi oficina!- le gritó ella de vuelta.
Peter negó con la cabeza y se alejó.
-¡¿Ya nadie puede cerrar la puerta?!- Gloria tosió con irritación- ¡Shizi!
-¿Sí, Gloria?
-Tráeme un equipo de operaciones especiales de encubierta aquí, pronto
Averiguaré qué estás tramando, Peter. No te compro esa actuación de ex maestro preocupado por un entrenamiento. Hay muchas cosas ocultas que me diste a entender y no me importa si debo averiguarlo por mis propios medios, estamos hablando de mi aprendiz y no voy a quedarme con la duda de que sepas algo que yo estoy pasando por alto de una persona que amo como si fuera mi propia hija.
XXX
-¿Lorena?
-¿Eh?- gruñó al ser despertada de su sueño. Sentada con los ojos entrecerrados, miró alrededor del dormitorio, para encontrar a su viejo maestro ya vestido y empacado en la puerta, mirándola con una expresión divertida en sus ojos gris oscuro.
-Tendrás que levantarte de la cama, dormilona. Tenemos una misión.
-Si claro- Fue la respuesta taciturna de Lorena.
Se puso de pie y estaba a punto de ir al baño a cambiarse, cuando se detuvo en medio del movimiento, con una expresión de horror en su rostro.
-¿Dilo de nuevo?
-Tenemos una misión. ¿Tengo que decírtelo mas veces, mi pequeña flor de cerezo?
-Tú ... no hay necesidad de volverlo a repetir... entonces tú- Tragó saliva- Has visto a Glo...
-Gloria, cariño, sí. No es tan difícil de decir. Se que da miedo pero ya deberías estar acostumbrada a su humor ¿No?
Casi se rió de sus payasadas, pero por dentro se frunció el ceño. ¿Por qué la había llamado "cariño" Y "mi pequeña flor de cerezo"? ¿de qué se trata todo eso?!? Sin embargo, parecía tan natural que solo fluyo en su ser como si lo hiciera todo el tiempo.
Me estoy volviendo loco.
-No te preocupes, no le dije nada. ¡Solo pedí una misión, para que pudieras tomar tu decisión sin la influencia de tu… padre- escupió la última palabra como si fuera un insulto.
-¿Y tú? ¿No estaré bajo tu influencia?
-Me callaré, lo prometo. No te diré nada de lo que debes hacer ni tratare de persuadirte, eres una mujer adulta y sabrás lo que es mejor para ti- Dijo con voz solemne- Ahora date prisa y vístete, todavía tenemos que recoger tus cosas y quiero estar fuera del pueblo al mediodía
Lorena asintió aliviada de que él no le hubiera dicho nada a su maestra. Su idea tampoco fue tan mala. De hecho, agradecía la posibilidad de alejarse de su padre y no podía pensar en nadie con la que se sentiría menos incómoda en ese momento que él. Rápidamente se puso la ropa y corrió tras él mientras Peter salía por la puerta.
De camino a la casa de su madre, guardaron silencio. Por la mirada oscura en los ojos de Peter y la línea dura de su mandíbula, obviamente estaba de mal humor, poniéndose nerviosa con cada paso que daban. Una vez allí, ni siquiera asintió con la cabeza a su padre, antes de decirle en un tono bastante agresivo que se irían por un tiempo, mientras ella se apresuraba a subir las escaleras para recoger sus cosas y sin mencionar ponerse un nuevo conjunto de ropa ya que la otra había sido desgarrada la noche anterior. Lorena se estremeció al recordarlo.
-¿Lorena?- La voz de Peter la llamó.
-Uh ... ¡ya voy!- Ella respondió parpadeando para eliminar la humedad en la esquina de sus orbes esmeralda, antes de bajar las escaleras nuevamente, con la mochila en una mano y la bolsa de armas en la otra. El capitán asintió con la cabeza y se dirigió hacia las puertas. Ella lo siguió sin despedirse de su padre.
-¿Estás bien?- preguntó, tan pronto como estuvieron fuera del alcance del oído.
-Uh ... no realmente.
-Hmm
-¿A dónde nos dirigimos de todos modos? No dijiste nada cuando regresaste a casa
-Oh. Bueno, vamos a llevar un pergamino a Sunaga.
-¿Veremos a Gael?
-¿Conoces a otro gobernante en Sunaga, Lorena?- le preguntó, riendo.
Sus mejillas se encendieron de vergüenza.
-No.
Se dirigieron hacia los árboles un momento después cuando pasaron las puertas, sin darse cuenta de que dos sombras los habían seguido desde que habían dejado la casa de Lorena.
El plan de Gloria ya había empezado de la mejor manera, al parecer ninguno de los dos oficiales se percataron de sus presencias, para los agentes que los estaban siguiendo fue una buena señal o al menos eso es lo que pensaron.
Nunca se sabia que sorpresas podía darles Peter.