Capítulo 3

1301 Words
Elena. —¡Hey! — dice Alex mientras me toma en sus brazos. Los dos nos encontramos pasando un agradable verano en una pequeña casa de campo que está cerca de un hermoso lago, el lugar es bastante agradable y acogedor. —Alex, me asustaste. — le digo mientras me doy la vuelta y luego le doy un tierno beso. —Cariño siempre te asustas bastante fácil. — me dice con una enorme sonrisa en sus labios. —Estas diciendo que soy una miedosa. — le respondo mientras empiezo a pellizcarlo, el me suelta y empieza a correr por la casa mientras lo persigo. Esos recuerdos que tengo de los maravillosos momentos que vivimos juntos antes de su accidente dan vuelta en mi cabeza y solo me pregunto si alguna vez los dos volveremos a ser así de felices. Continúo mirando unas fotografías que tengo y recordando ese maravilloso verano mientras las lágrimas ruedan por mis mejillas. Nunca había pasado por mi mente que aquellos maravillosos momentos terminarían y que ahora estaría sufriendo al mi amor no ser correspondido por el hombre que amo. Mientras estoy tirada en la cama observando las fotografías y lamentando mi mala suerte en el amor mi teléfono suena. Tomo el teléfono que esta sobre la mesa de noche, miro la pantalla y veo que la persona que me está llamando es mi amiga Sofia, así que contesto la llamada. —Hola. — contesto sin mucho ánimo. —¿Cómo te sientes? — es lo primero que me dice, ella sabe muy bien cuál es mi situación, y es la única persona que siempre me ha apoyado en relación con Alex, ella siempre me ha animado para continuar luchando por nuestra relación, pero útilmente ya no tengo fuerzas y me siento cansada de todo este tiempo luchar y que nada cambie. —Estoy bien, ¿Cómo tu estas? — le digo con la esperanza de que dejemos a un lado a Alex, pero sé que es imposible, y que a pesar de que deseo dejar el tema a un lado, l verdad es que no puedo hacerlo. —No te creo, sé que no estas bien. — me dice y yo no puedo contener las lágrimas, ella me conoce mejor que nadie y sabe muy bien cómo me siento. —Me conoces bastante bien y a ti no puedo mentirte. —¿Sucedió algo con el imbécil de tu esposo? —Nada ha sucedido nada nuevo, solo estoy triste. —No sabes cuanto deseo que seas feliz y que salgas de ese calvario en el que vives, para mí la única manera de que seas feliz y superes todas estas dificultades por la que atraviesas es alejándote de él y de todo lo que acuerde a él. —He pensado en desaparecer y alejarme de todo. — le digo. —¿Qué quieres decir? —Nada, ahora estoy algo ocupada, hablamos luego. —¡Oye, espera …! — me dice intentando continuar con la conversación, pero yo cuelgo la llamada. Quise tomar un poco de aire fresco para pensar mejor y aclarar mi mente, lo que estoy pensando hacer en este momento es muy doloroso para mí y necesito armarme de valor. Sali de la casa y fui al jardín, cuando me siento agobiada y sin fuerzas, ese es el lugar que me reconforta en esta casa. Camine por los alrededores y contemple las flores, mientras mis ojos derramaban lágrimas de tristeza, nunca en mi mente había concebido hacer lo que en este momento me he propuesto, le filmare el divorcio a alexander y me iré lejos de aquí. —Tú puedes hacerlo Elena, esta es la mejor decisión que puedes tomar. — me digo en voz alta intentando creer en que estoy haciendo lo correcto. Me senté en unos de los bancos que se encuentran en el jardín y contemplé la luna que se encuentra en su mayor esplendor, en este momento llegaron recuerdo a mi mente sobre algunos momentos que los dos pasamos juntos aquí sentado en este mismo banco y contemplando la luna que en este momento estoy mirando sumida en mi dolor y soledad. Miré la pantalla de mi teléfono y vi en el que eran casi las diez de la noche, decide regresar a mi habitación y prepararme para lo inevitable. Tomé mi maleta y empecé a recoger mis cosas, por lo menos lo que creí que sería más importante, luego me duche y me cambie de ropa. Quiero irme esta misma noche de esta casa, así que llame a un pequeño hotel que conozco y reserve una habitación en ese lugar por esta noche, mañana temprano conduciré mi auto y me alejare lo más posible de este lugar y esta ciudad. Ya lista tome los papeles del divorcio y lo mire detenidamente, dos lagrimas salieron de mis ojos y cayeron en la página donde podría mi filma. Sin dudarlo más y con manos temblorosa filme los papeles y tome mis maletas. Junto a los documentos deje un sobre con el anillo y mi carta de despedida, tome mi maleta y salí de ahí para nunca más regresar. Conduje mi auto hasta el pequeño hotel donde me voy a quedar hasta mañana, y una vez en mi cuarto solté las maletas y me tiré en la cama, lo único que hice fue mirar el techo con la mente en blanco y sin pensar en nada, no quiero que los dolorosos recuerdo de lo que perdí lleguen a mi mente para atormentarme y hacer este momento a un más doloso. Mientras estoy en la cama escucho mi teléfono sonar, tome la llamada sin mirar la pantalla. —Hola. — contesto casi sin fuerza en mi voz. —Elena cariño que te pasa, suenas como si estuvieras muriéndote. — me dice mi ex cuñada Carolina. —He firmado el divorcio. — le digo y un silencio se apodero del momento. —¿Cómo has dicho? — me pregunta sorprendida he incrédula a la vez. —Ya no podía seguir con todo esto y he decido dejarlo ir. — le contesto y un sollozo sale de mi garganta. —No puedo creer que haya decido rendirte, pensé que esperaría a que el recuperar la memoria. —Ya estoy cansada de esperar y no veo que nada suceda, lo mejor es irme y romper con este matrimonio de una buena vez. —Tengo una pregunta para ti. —¿Cuál es la pregunta? —¿Ya no lo amas? — me dice y un nudo se forma en mi estómago, aun lo amo como en aquel día que le di el si en el altar. —Aun lo amo. —¿Y porque no seguiste luchando por él? —Porque mi amor no es suficiente para los dos. Lo único que estoy haciendo al querer permanecer a su lado es destruirnos y ser infelices. — le digo, y ella se queda en silencio unos segundos. —Espero que logres superar todo esto y que seas feliz, eres una buena mujer y mereces a alguien que te ame, mi hermano es un estúpido y sé que algún día se va a arrepentir por lo que te ha hecho. —Eres muy buena conmigo, y para mí fue genial poder tener una cuñada como tú. —Eres una gran persona, pero lo que me pregunto es ¿adónde iras ahora? —Ya recogí mis cosas y estoy en un hotel, cuando me ubique te lo hare saber. —Entonces yo me despediré, adiós y buenas suertes en tu nueva vida. —Adiós. — le digo y cierro la llamada, pero esta vez no solo colgare la llamada, he decido apagar mi teléfono y desconectarme del mundo. Me acomodo en la cama y cierro los ojos para descansar.
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