Aunque se iba por todo lo alto, una sensación extraña recorría su nuca, Louis lo apoyaba ampliamente, pues la relación que tuvieron siempre fue muy buena, pero Josef estaba en contra de su salida y era bien sabido por él, que una sola orden suya equivaldría a una sentencia de muerte, no por nada era uno de los hombres más poderosos del mundo. Al cruzar el umbral, una figura de cabello blanco alargado lo esperaba con una expresión ansiosa.
—Hola Tomas —Saludo con una sonrisa emocionada —Tenia semanas sin verte ¿Mucho trabajo? —Cuestiono mientras el chico le pasaba por un lado.
—No demasiado —Respondió de forma seca, sin detenerse.
—Entonces debe ser la mujer con la que ahora vives —Carcajeo con intromisión —Bueno, un pasatiempo siempre está bien para relajarse de las tensiones ¿Cuándo será tu próxima misión? Anheló acompañarte —El comentario, puso al asesino ansioso.
—No habrán mas misiones, me retiro de Tantalus —Ante esas palabras la alegría desapareció del rostro de Crist.
—Eso… No es posible… Tú no puedes irde, digo irte —La ansiedad del tipo se convirtió en desespero.
—Te lo digo porque has sido mi compañero y me has apoyado por mucho tiempo, eres un errante, pero ahora que me voy seguro te ascenderán a prime, era tu sueño —Trato de ser cordial el caballero.
— ¡Quería serlo para que fuéramos iguales! ¡Para trabajar juntos! Mi sueño siempre fue caminar a tu lado, eres el mejor ¡El Gato n***o! ¡El trece maldito! —Exclamaba en un tono casi histérico.
—Es mi decisión, ya me he manchado suficiente las manos, quiero vivir pacíficamente desde ahora, tú fuiste lo más cercano a un amigo, seguro puedes entenderlo —Dialogo Tomas continuando con su camino.
—Tenia cosas muy importantes que hablar contigo, pero no puede ser aquí, aun podemos conversarlas —Intento llamar su atención, consiguiendo desprecio.
—Lo siento, ahora que me voy no puedo guardar contacto con ninguno de ustedes, sea lo que sea Crist, no me interesa —Rechazo de forma seria, ya no había posibilidades de vacilar.
— ¡Es por Ayami! Si… ¡Desde que estas con esa perra has dejado de ser tú mismo! —Ante ese grito Hutson se dio la vuelta y desenfundo su arma.
— ¡Que sea la última vez que insultas su nombre! —Grito el asesino apuntándolo a la cabeza con su revolver —Que lucháramos juntos no significo nada, no dudare ni un segundo en volarte los sesos si intentas hacerle algo y eso es una advertencia para todos —Acoto viendo las cámaras.
—Tomas… —Esa demostración de poder pareció emocionar a Crist —Esta bien… Sé que aun estas allí, solo debo sacarte —Pensó mordiendo su labio inferior —Cuídate entonces —Fingió que todo era normal, dejando que él se fuera adelante en el ascensor.
Pasado un rato, el guerrero de cabellos blancos comenzó a hiperventilar, sentía una presión muy fuerte sobre su pecho, el hombre al que tanto idolatraba se marchaba, no había forma de detenerlo, la combinación entre ira, tristeza e impotencia era como un fuego que le quemaba por dentro, sin duda estaba obsesionado con él, aunque quisiera disfrazarlo de un amor enfermizo.
Hizo todo lo posible por calmarse, se apoyó en las paredes del pasillo, sintiendo como si su mundo se rompiera, debía relajarse, de lo contrario, sería incapaz de llevar a cabo su terrible plan, sin embargo, un enviado del destino llego para ofrecerle un camino más evidente, a través de un mensaje telefónico que le pedía reunirse en el piso de abajo. Usando las escaleras, el albino llego a su destino con inmediatez, una oficina separada en dos partes, la primera con una silla, en el medio un cristal reforzado y al otro lado, uno de los líderes de Tantalus.
—Gracias por asistir, errante Dimas —Saludo con cordialidad Josef.
—Señor Blend, es un momento algo turbio para asignarme una misión —Respondió algo agitado.
—Lo vi en la cámara ¿Está usted molesto con el gato n***o? —Cuestiono con seguridad en la respuesta.
—No puedo creer que se vaya, éramos un equipo, me siento traicionado —Replico con enojo.
—Ya veo, como debe saber, está prohibido abandonar la compañía cuando se sabe tanto sobre la misma, el prime trece debe ser erradicado, pero mis hermanos le han concedido el indulto, lo que le ofrezco es que sea usted quien lo asesine y a cambio, le otorgare su puesto —Sugirió el calvo con cordialidad y crueldad.
— ¡No! ¡Nadie puede ocupar su lugar! —Grito ofendido, despeinándose ligeramente —Quiero decir… Si hago que regrese… ¿A usted le parecería bien? —Pregunto acomodándose sus cabellos, fingiendo que todo estaba correcto.
—Supongo, pero de lo contrario deberá matarlo, si desobedece mi orden, usted será quien muera ¿Le quedo claro? —Amenazo el poderoso magnate.
—Por supuesto —Bajo la cabeza con una falsa lealtad —Está podrida compañía, pensaba parasitarla desde adentro y destruirla, pero sin ti mi querido Tomas, ya no vale la pena, muy pronto todos serán asesinados, por mis Heraldos del Cielo —Pensó con sus ojos puestos en la espalda de su jefe, quien casi podía sentir la sed de sangre de su subordinado.
— ¡Ya vete Crist! —Ordeno con desagrado, saliendo de la habitación.
(…) Sky City / Sector residencial
Tras un largo camino de vuelta a casa, Tomas llego a un edificio modesto, antes de bajarse, el conductor le pidió sus tarjetas y credenciales, la notificación de su salida fue inmediata, por lo que el chico no podría manejar más dinero de la compañía. Este mismo le notifico que su departamento seria desalojado al día siguiente por la mañana, a lo que él solo pudo asentir, nada de esto le importaba, pues el sentimiento de paz era mucho mayor, sin perder más tiempo entro en la edificación, no espero al ascensor, lo que hizo fue subir velozmente por las escaleras, hasta llegar a la puerta de un apartamento y tocar varias veces.
— ¡Voy! —Exclamo una voz desde el interior — ¡Mi amor! —Saludo con emoción la mujer, dándole un abrazo y un beso al hombre.
Estos entraron y cerraron la puerta, solo después de un rato con sus labios unidos fue que el muchacho pudo darse cuenta de que su pareja llevaba puesta una ropa casual, sandalias, un short cómodo y una blusa holgada, su cabello era corto en forma de hongo con un color que parecía una mezcla entre n***o y castaño. Pero lo más hermoso era su alegre risa.
—Cuéntame ¿Cómo te fue? —Dudo la señorita respirando profundamente.
—Lo hice, deje Tantalus —Respondió con emoción —Louis y Daniel aprobaron mí salida —Acoto aún más contento.
— ¡Eso es genial! —Grito eufórica llenándolo de afectos.
—Pero… Josef se veía molesto, no sé si vaya a tomar medidas —Suspiro un poco preocupado.
—Bueno, esperábamos que ninguno te apoyara, esto es mejor que nada, tengo fe en que todo saldrá bien —Carcajeo convencida.
—Siempre me sorprende lo positiva que eres Ayami, aun ahora, después de todos estos años, todavía me cuesta creer que una mujer como tu exista —Expreso Tomas con ojos tiernos y felices.
—Por eso te mudaste ¿Verdad? Para no perderme… —Se le acerco de forma romántica, abrazándolo por detrás — ¿Aun recuerdas esa noche?
—Jamás la olvidare… Salí de esa misión y estaba destruido, herido por todas partes, perdí el conocimiento y entonces… —Antes de terminar de hablar la muchacha le beso el cuello.
— ¡Te salve! —Exclamo orgullosa —Sentí pena por ti honestamente, pensé que morirías y me parecía triste que lo hicieras completamente solo… Pero despertaste y desde entonces no has dejado de fastidiarme —Apunto de forma burlona, mientras se sentaba en una silla.
— ¡Oye! Eso suena muy cruel… —Suspiro con enojo Hutson, repitiendo la acción de su novia pero en un asiento frente al de ella.
—Solo es una broma tonto, pero sí que es cierto que cuando te viniste al piso de abajo, me asuste un poco —Comento levantándose y acercándose a la nevera, sacando dos botellas de leche.
—Qué raro, cuando te invite a salir no parecías disgustada, cuando repare tu auto, te compre un teléfono y ese kimono que tanto querías, todo eso lo aceptaste sin rechistar —Saco con humor el azabache.
—Bueno, lo admito, supiste como atraparme, pero el motivo por el cual me quede contigo es muy diferente… Cambiaste, dejaste de ser frio e implacable, te volviste humano, cercano y emocional, sigues siendo tú, pero sentimentalmente construiste un puente entre nosotros… Gracias Tomas —Felicito entregándole uno de los frascos — ¿¡Brindamos!? —Sugirió alzándolo.
—Por supuesto —Acepto cordialmente.
—Brindo por el gato n***o y por mí, que nuestra vida de ahora en más sea pacífica, libre y feliz —Declaro chocando con su novio y tomando el contenido — ¡Sí! Esta deliciosa
—Todos en la compañía creen que me manipulaste para dejarla —Aseguro riéndose.
—Pues eso es extraño… Solo hay una parte de tu cuerpo que me gusta manipular —Acoto arqueando una ceja.
— ¡Ayami! —Regaño con molestia y vergüenza.
—Nunca te he visto quejándote de que lo haga —Saco la lengua y empezó a reírse.
—Yo… Un momento —Desviándose de la conversación el asesino recordó algo — ¿Compraste el periódico? —Cuestiono levantándose de la mesa.
—Como todos los días mi amor, para ayudar al señor sin hogar, está en el cuarto —Respondió apuntando a la habitación.
El joven se apresuró a la recamara, la cual era sencilla como todo el departamento, un solo cuarto, una cocina simple, que hacía las veces de sala, una mesa y un par de sillas, tomo el papel del mueble de noche y por un momento pensó en los bienes materiales que estaba perdiendo, pero estos pensamientos se esfumaron cuando vio de nuevo a su amada, siempre podría recuperarlos.
—Aquí esta… —Al abrir el diario este revelo una imagen de un hombre enmascarado, junto a una foto de una refinería en llamas.
—Lo vi en la mañana ¿Y? —Cuestiono Ayami sin entender el contexto.
—Lo conozco, fue el día que me rescataste, yo iba a matar a un capo de la mafia que no obedecía a Tantalus y entonces el llego, mato a todos los otros mafiosos, lo que causo un revuelo, es un lunático justiciero —Rememoro con preocupación.
—Ay Tomas… —Hablo aproximándose a el —Esos son problemas de la compañía, ya tu no trabajas en ella, olvídalo —Dialogo abrazándolo —Ahora… Que te parece si celebramos mejor tu renuncia —Dijo en su oído, bajando su mano hasta la entrepierna de su hombre.
—Oh… Mi amor… —Suspiro sintiendo las caricias de la chica.