(…) Unas horas de sueño más tarde
— ¡Oigan! ¡Esto no es un hotel! ¡Despierten! —Grito con indignación un guardia de seguridad, golpeando la ventanilla del coche con su porra.
—Ya… ¡Te escuche la primera vez! ¡Es un clásico! ¡Si lo dañas te hare pagarlo! —Reclamo Venet despertando irritado, causando que el tipo se alejara del vehículo.
— ¿Qué está pasando? —Cuestiono Ayami limpiando sus ojos.
—Que hambre tengo carajo —Se quejó Tomas estirándose.
—Lo siento chicos, pero ya es hora de movernos, un sujeto vino a sacarnos —Recordó con molestia, tapándose la boca mientras bostezaba —Es mediodía, comamos algo antes de ir a las granjas —Declaro el canoso revisando su reloj.
El grupo se dirigió a una cafetería sencilla y pidieron unos cuantos alimentos, la sorpresa de Ludovick fue tremenda, cuando vio que la pareja comía exactamente igual, se devoraban sus hamburguesas de una forma salvaje, no entendía si era por el apetito o si así sería todo el tiempo, en el momento en que llegaron sus cruasanes y su café, se vio a sí mismo como el que estaba mal, por suerte, los novios ni lo notaron, estaban demasiado ocupados comiendo.
Con el estómago lleno, más despiertos y sus ideas claras, por fin pudieron ponerse en camino, no sin antes pasar por una gasolinera y cargar algo de combustible. Las fachadas pasaron de ser de concreto para volverse madera, lo rustico y anticuado se volvió todavía más pronunciado, pues sin contar la vía principal, todo lo demás era tierra.
Dirigiéndose a una colina, el señor le exigió un poco más a su vehículo para que este pudiera subirla, una vez logrado, el tipo se bajó un momento y pudo contemplar perfectamente la mayoría de los terrenos, si ocurría cualquier movimiento extraño lo descubrirían en el acto, el canoso miro a sus compañeros y les dio señales para que se bajaran.
—Bueno chicos, este será mi lugar de observación, Ayami tu iras más al oeste, Tomas tú al este —Indico sacando un bolso del carro —Tengan estos woki tokis y también los binoculares, usaremos la frecuencia de la radio de mi auto —Explico viéndolos con seriedad.
—Excelente señor Ludovick, lo mantendremos informados —Acepto la mujer con emoción.
—Si veo a esos bastardos no los dejare escapar —Expreso con ímpetu Hutson.
—Esa es la actitud, bueno, estamos en contacto —Despidió el hombre centrándose en el entorno.
Las vastas planicies agrícolas se abrían frente al escuadrón, quienes se escondían del inclemente sol en la sombra de los frondosos árboles, el día transcurrió con relativa normalidad, algún caballo agitado o un ganado descarriado, pero nada que no formara parte de la cotidianidad rural. Sin embargo, como a eso de las seis, cuando la luz se agotaba, el antiguo asesino contemplo una rareza.
// —Oigan… ¿Qué tan normal es que salga gente trajeada de un establo? —Pregunto Hutson en la línea.
—En una escala de uno al diez, cero mi amigo ¿Dónde los vez? —Comento irónico fijándose en la posición de su colega.
— ¡Por fin! Estaba que moría del aburrimiento —Aseguro la dama interesada en ver lo que su novio había descubierto.
—Es la que está en el centro este, la del sembradío de naranjas —Garantizo con precisión, viendo a la facción que se retiraba.
—Son mandarinas idiota, ya los tengo, se dirigen al otro galpón —Señalo con intriga por ver que harían.
—Se ven muy sospechosos, creo que son a quienes buscamos —Alego Inoue con cierta emoción.
—Muy bien, hora de volverme loco —Apretó su puño Hutson, listo para atacar.
— ¡Negativo Tomas! Esperaremos a que se vayan e investigaremos el establo —Ordeno el canoso.
—Está bien, rayos no dejan que uno se divierta —Se quejo el joven, escuchando como su novia reía al otro lado de la línea.
El grupo se fue acercando a la posición del antiguo asesino, pasados unos momentos, los extraños sujetos trajeados salieron del galpón en unos vehículos cuatro por cuatro, dejando la granja con una particular vigilancia, pues del interior de las construcciones salieron varias personas disfrazadas de granjeros, pero cuya contextura muscular y forma en la que rodeaban el lugar, delataba que eran en realidad escoltas armados.
—Se esforzaron en crear su pantalla —Felicito el azabache.
—Gran trabajo chico —Le respondió Venet con orgullo.
—Nada mal mi amor —Expreso Ayami atrapándolo por la espalda.
—Bueno, ahora tenemos que ver qué hacemos con los “Agricultores” —Se refirió el caballero de edad avanzada con un tono irónico.
—Por supuesto, aquí es donde yo entro, pónganse cómodos y dejen al gato n***o trabajar —Argumento con confianza, arrojándole un beso a su chica y guiñándole el ojo al señor.
—Recuerda que esas personas también tienen familia —Trato de ser gentil la joven, puntualizándole a su pareja, quien alzo su pulgar con cierto fastidio —Esto será rápido —Declaro, viendo con detenimiento a su varón a través de los larga vista.
—Veamos de que estas echo muchacho —Pensó con curiosidad, detallando a su compañero.
El felino sonrió con una emoción particularmente malvada, se estiro y trono su cuello, espalda y nudillo, como si se quitara sus limitaciones y se preparara para liberar a la bestia. Tomas vio todo su panorama en un instante, seis “Granjeros”, cuatro en tierra y dos vigilando los tejados, al menos a simple vista estos eran los enemigos, pero no representaban ningún tipo de amenaza.
El azabache tomo impulso y subió a uno de los graneros, despachando de un golpe a uno de los rivales, acto seguido cayo en el suelo sobre otro de los guardias, con el mismo resultado, deslizándose como un celaje, golpeo a dos más sin mayores dificultades, el segundo en terreno elevado finalmente noto la ausencia de sus compañeros y justo antes de dar un aviso recibió una pedrada directo en la cien, precipitándose contra el suelo, quedando herido mas no muerto, su caída fue escuchada por el último de ellos, quien en su correr por confirmar el sonido fue noqueado en el acto.
—Pueden avanzar, ya no hay pelig---- —Antes de que terminara de hablar, la puerta del establo se abrió de par en par, revelando dos escoltas que escucharon el alboroto.
— ¡Oye tu quie----! —Levantando sus metralletas para liquidar al azabache este reacciono mucho más rápido.
Con un instinto de supervivencia primigenia, el gato n***o alzo a Inferno y disparo dos balas con precisión absoluta, dándoles directo en la cabeza, erradicándolos en seco, por un momento sus ojos se abrieron como platos, ya que todo sucedió tan rápido que ni siquiera podía asimilarlo, no lo había pensado, su cuerpo se movió solo.
— ¡Amor! ¿¡Estas bien!? —Como un sonido lejano, la preocupación de la señorita llego hasta sus oídos.
—Yo… Lo siento —Replico viendo los cadáveres.
—Iban a matarte mi vida, descuida —Lo abrazo con el corazón acelerado, preocupada por su estado físico.
—Increíble Hutson, tu fama es bien merecida —Felicito Venet trayendo consigo los pasamontañas —Se olvidaron de esto, espero que no tengan cámaras por aquí —Suspiro preocupado el señor.
—Bien, veamos que tenemos —Alego Ayami colocándose su máscara —Vamos —Llamo con una sonrisa a su amado, quien todavía veía fijamente su revólver.
—Está bien —Respondió con una presión en su pecho, siempre sintió que tenía el control sobre sí mismo, pero en esa fracción de segundo, no fue consciente cuando los asesino.
Sin embargo, los debates morales no importaban cuando el trabajo estaba frente a ellos, el grupo se introdujo en el establo, revelándose como algo sumamente distinto, no había animales, plantaciones o algo medianamente normal, solo maquinarias pesadas y grandes envases cristalinos, llenos de extraños líquidos y lo que parecían ser sujetos de pruebas fallidos, en su mayoría infantes.
Las imágenes causaron un fuerte choque en los presentes, quienes hicieron lo posible por mantenerse cuerdos, gráficamente era monstruoso, se encontraban cara a cara con una de las facetas más horrorosas del progreso y la mente humana, la cual suele estar dispuesta a realizar cosas atroces con el fin de lograr progresos e ingresos para sí mismos.
— ¿Qué demonios es esto? —Dudo Tomas recobrando la razón.
—Un laboratorio… ¿Pero de qué? No parece tráfico de órganos ¿Qué estaban haciendo con estos críos? —Hablo intrigado Ludovick, aproximándose a varios escritorios y revisando las anotaciones — ¿Nanotecnología? —Se cuestionó a si mismo al leer los expedientes.
—El futuro de la ciencia —Aseguro Hutson al escuchar los murmullos de su compañero —En Tantalus nos mostraron prototipos, sistemas automatizados y de un tamaño microscópico que pueden editar a sus huéspedes, mejorándolos —Garantizo sin dejar de ver a los pobres sujetos de prueba.
—No parece que vayan por muy buen camino… Estos desgraciados —Reclamo con impotencia la dama, escuchando un ruido que vino de un almacén — ¿Oyeron eso? —Musito en voz baja Ayami.
—Si… —Afirmo moviendo la cabeza el gato n***o, caminando lentamente hasta el lugar del sonido, donde con detenimiento se cercioro de oír otra cosa, consiguiendo la confirmación en el acto — ¡Quieto! —Exclamo abriendo la puerta del mueble y apuntando el interior con su pistola.
— ¡No me mate por favor! ¡Se lo suplico! —Grito temblando una mujer, de cabello enrulado, tez morena y lentes grandes, quien portaba una bata de laboratorio.
—Usted… ¿Es una de las científicas encargadas? —Pregunto Venet mirándola con detenimiento.
—Lo soy, por favor les ruego… —Antes de que siguiera hablando el muchacho la interrumpió.
—Pide clemencia después de lo que hizo, es una chica muy graciosa, supongo que tiene miedo del sitio al que ira cuando se muera —Soltó una mueca de enojo el azabache, ante la hipocresía de la dama —En lugar de estar pidiendo tonterías, deberías calmarte y hacer lo que te decimos —Ofreció empuñando su revólver.
—Señorita ¿Qué intentaban hacer aquí? —Dudo Inoue llegando por su derecha.
—Nosotros… No puedo decir nada, si descubren que hable me mataran —Protesto asustada la chica.
—Si no dices nada, yo mismo lo hare, así que no te recomiendo callar —Amenazo Hutson, apretando levemente el gatillo.
—No por favor… ¡Nanotecnología! Tratábamos de unir maquinas con personas —Aclaro con pavor.
— ¿Con que propósito? —Pregunto Ludovick.
—Bioarmas, Tantalus invirtió una buena suma en este proyecto, pero los prototipos iniciales no fueron productivos, así que mandaron a eliminarlo todo ¿Quiénes son ustedes? —Se interesó Tomas con una curiosidad algo sádica.
—Somos otro intento de que la tecnología funcione —Explico con vergüenza, estar contra la espada y la pared la hacía replantearse sus decisiones —Sepan entender, tengo familia, era buen dinero y cuando vi lo que tenía que hacer, si me retractaba me matarían —Lloro con un profundo pesar.
—Eso no la libra de culpa señorita, lo siento mucho —Contesto Venet con un rostro inmutable.
—Es una pérdida de tiempo, esto ni siquiera es lo que estábamos buscando, no tiene nada que ver con Eva —Se quejó Hutson con su equipo.
—Eva… ¿Eva Augustus? —Dudo la científica limpiándose el rostro con su bata.
—Si ¿La conoces? —Se intereso Ayami.
—Yo… —Pensó por un instante, suspirando fuertemente —Si, fue la única que logro fusionarse —Hablo ganándose la atención de los presentes.
— ¿¡Que!? ¿¡Por eso la secuestraron!? ¿¡Por qué a ella!? —Cuestiono reiteradamente Ludovick, completamente confundido.
—Genética, su mapeo genético fue prácticamente perfecto, era el candidato ideal para el proceso —Explico con gran culpa —Yo fui quien la confirmo como la más adecuada —Aseguro con los ojos hinchados.
—Pero esto no tiene sentido ¿Cómo tuvieron acceso a esos datos? —Hablo el canoso con curiosidad.
—Su tío… Fue su tío quien dio la información, publicamos en el bajo mundo de internet solicitudes de sujetos de pruebas y las características que buscábamos, fue él quien nos pasó todos los estudios médicos de la pequeña, quería el dinero que ofrecíamos —Aclaro con gran dolor.
—Qué hijo de puta —Pensó con asco Inoue, viendo de primera mano la crueldad de las personas.
—Si eso es así ¿Dónde está? ¿Dónde la tienen prisionera? —Encaro Tomas con su arma en alto.
—No lo sé, en cuanto todo salió bien se la llevaron para subastarla —Comento con honestidad la mujer de ciencias.
— ¿Tiene usted algo que nos permita rastrearlos? —Dudo Venet con determinación.
—Yo… Puse un algoritmo en sus teléfonos, por si se acercaban mucho a mi familia —Recordó con ansiedad, sacando lentamente su móvil.
Tomas bajo su arma al ver que la mujer estaba colaborando y no era una amenaza, la chica les enseño la ubicación en tiempo real de los sujetos y un par de arreglos para escuchar las llamadas que estos realizaran, con la nueva información en sus manos, el rescate de la pequeña finalmente era una realidad alcanzable.
—Muy bien, si nos das esa herramienta, podremos salvarla y tú no tendrás nada que ver en esto. Informaras que vinieron personas pero que no te encontraron ¿Entendiste? —Alego su plan Venet, viendo que ella seguía dudosa.
—Dijiste que tienes familia, esa niña merece una vida normal, convertirse en un monstruo asesino no es algo justo —Dijo Hutson con una respiración forzada, sintiéndose muy identificado.
—Tienen razón… De acuerdo, deme su teléfono, le pasare todo lo que tengo, pero por favor, no me delaten —Rogo con una suplica pronunciada.
—Se lo prometo —Bajo la cabeza con respeto Ludovick, entregándole su dispositivo.
La científica cumplió con su palabra y les proporciono todo lo necesario, una vez lo hizo, el equipo abandono la granja, se montó en el vehículo y condujeron lo más lejos que pudieron, con la esperanza de que la mujer de ciencias tuviera una segunda oportunidad, tras retirarse a un sitio apartado, pusieron en funcionamiento la aplicación, oyendo con lujo de detalle el sitio, la hora y las condiciones en las que entregarían a Eva, quien ya había sido comprada.
No era necesario palabras para expresar lo que estaba por ocurrir, los tres se miraron y comenzaron a planificar lo que harían, dos de ellos encararían frontalmente a los perpetradores, mientras que la dama sería la encargada de rescatar a la infante en medio del alboroto, si todo salía bien, la pequeña volvería a casa y la recompensa llegaría a sus bolsillos.