(...) Cabaña Escondida / Mountains Lands
— ¡Iré a cortar algo de leña! —Aviso Tomas saliendo de la vivienda.
— ¡No tardes demasiado! ¡Estamos preparando chocolate! —Aviso Ayami lanzándole un beso.
— ¡Te amo! —Exclamo con una sonrisa.
En el interior, Venet tomaba café y veía las noticias en el periódico, Inoue cocinaba la deliciosa bebida y Eva dibujaba sobre el libro que tan apasionadamente leía, Hutson se acomodó una bufanda y ajusto el chaleco azul que portaba, al igual que sus botas, las cuales tenían las trenzas desatadas. Se aproximó hasta el ático y tomo un hacha, para luego caminar entre los gigantescos troncos, intentando escoger el más eficiente, con el fin de talarlo, tomar un poco y regresar mañana con más calma.
— ¿Qué fue eso? —Se cuestionó mentalmente, sintiendo como una especie de extraña figura lo observaba por los árboles — ¿Habrá sido mi imaginación? —Dudo nuevamente, tomando el objeto con ambas manos y continuando con su labor.
Conforme la planta crujía, la sensación de cercanía y peligro aumentaba, su ansiedad se acrecentaba, al igual que la velocidad con la cual golpeaba el roble, tratando de que cayera cuanto antes, hasta que finalmente no lo aguanto más, apretó el hacha fuertemente con su mano y corrió a gran velocidad hasta la casa, poco antes de llegar contemplo fijamente el motivo de su desesperación.
Un sujeto de porte elegante parado en los alrededores de la vivienda, intentando decidir qué hacer, su traje tenía mucho estilo, pero era cómodo, especializado para no entorpecer en las maniobras de combate, sin embargo, lo más llamativo y peligroso era su guante, el cual tenía grabado el número once en romano, junto a un dibujo del ángel de la muerte de la mitología griega. Tomas no espero por él, tomo su arma y la arrojo directo a su cabeza.
— ¿Así recibes a un viejo amigo? —Pregunto el azabache, moviendo uno de sus dedos y cortando en pedazos el utensilio que el gato n***o lanzo.
—Estoy seguro que no vienes a conversar sobre el pasado James —Contesto Hutson tratando de obtener tiempo para pensar en qué hacer.
—Honestamente no, pero bueno, esperaba al menos poder tener una charla, quizás convencerte de volver, yo te idolatraba ¿Sabes? —Comento el sujeto, con un rostro que realmente expresaba las pocas ganas que tenia de llevar a cabo su cometido.
—Oye solo me fui de Tantalus para vivir en paz ¿Eso no es malo o sí? Diles que no me viste, por los viejos tiempo —Ofreció sereno, caminando tranquilamente hasta la cabaña, frenándose y realizando una finta al sentir un cable de coltanium que se acercó demasiado.
—Tomas, eres un asesino maestro y me enseñaste que en un combate, cuando alguien habla, solo es para distraer a su adversario —Recordó con una mirada enojada —Si no me has disparado, es porque no tienes a Inferno contigo, si tengo una oportunidad para acabar contigo y ganarme la estima de la compañía, este es el momento —Aseguro apretando su guantelete.
El chico solo pudo carcajear ante lo que escucho, al principio iba a actuar iracundo, pero entonces vio por el rabillo del ojo como Ayami se asomaba por la ventana y percibía la escena, para poder darle tiempo a su novia, este quiso compartir unas cuantas palabras más con su antiguo compañero, por lo que calmo su risa y la volvió seriedad.
— ¿En serio eres tan tonto de creer en eso? ¡Fui criado por Louis Blend! ¿Y de que me sirvió? Ahora estas aquí, un antiguo amigo ha venido a matarme, me hubiese encantado pelear con Angeluz o Michael ¿Pero contigo? Es una mierda —Quejo Hutson sentándose sobre el segundo peldaño de la pequeña escalera que permitía el ingreso a la casa.
— ¡No trates de confundirme maldito gato n***o! —Exclamo agitándose, sacudiendo los filosos hilos por todas partes —En la compañía jamás dirigiste la palabra, siempre andabas serio y creído, solo te importaba cumplir con el objetivo, aun cuando te acompañábamos éramos herramientas —Declaro irritado —Tengo una misión y vengo a cumplirla —Expreso con seguridad arrojando los alambres contra su adversario.
— ¡Toma mi amor! —Exclamo Inoue con precisión, lanzándole el revolver.
Con unos reflejos muy precisos, Tomas atrapo el arma y le quito el seguro, rápidamente uso la culata para desviar el ataque de su oponente, acto seguido disparo tres balas, directo hacia los puntos críticos de su objetivo, quien regreso el mecanismo de su guante, usándolo ahora como defensa, hizo añicos todos los proyectiles.
—Lo sabía, eres un hijo de puta —Ofendió el asesino.
—Ya deberías saber que a una presa no se le dan oportunidades de defenderse, no hay honor en las batallas, solo se trata de sobrevivir —Comento con la respiración agitada, dándole chance a su equipo de alejarse.
Desgraciadamente estos tomaron otra decisión, pues agarraron sus pistolas y desde la retaguardia del enemigo, comenzaron a bombardearlo con balazos, lo que esto no se percataron, era de la gran maraña de cables que bailaban a su alrededor, los cuales hicieron añicos cualquier intento de ataque por su parte, dejándolos completamente expuestos ante una contra ofensiva.
— ¿¡Que están haciendo!? ¡Salgan de aquí! —Grito Tomas con sus oídos todavía aturdidos por el continuo impacto sónico.
La advertencia llego muy tarde, Ayami logro correr lo suficientemente rápido y salir del área de los hilos, pero Venet estaba a punto de ser alcanzado, en ese momento, la pequeña Eva lo recordó, sus padres asesinados en el suelo y el dolor tan grande que sintió, era algo que jamás quería volver a sentir, su mente se abrió y se dio cuenta de que en su interior tenía algo que le serviría para evitar que ese terrible acontecimiento se volviera a repetir.
De forma instintiva, la infante proyecto sus cabellos alrededor del señor que tanto apreciaba y formo una especie de escudo, aunque los cables se aferraron a ella, estos no eran capaces de cortarla, ya que la dureza era máxima, todos miraron con sorpresa la escena, un acto prácticamente mágico, producto de la mente de una niña que lo había perdido todo.
— ¡No lastimes a Venet! —Grito con fuerza Eva, abriendo su pelo con furia, el cual disperso las filosas y alargadas cuchillas.
Llena de rabia, la rubia alargo su brazo y aumento su tamaño dándole un puñetazo gigante al asesino, arrojándolo varios metros contra el árbol que Tomas cortaba, dándole el último impulso que le faltaba para caer. Tras hacer uso de estas habilidades, la chica no aguanto más y se desmayó, como si hubiese forzado su cuerpo hasta los límites.
— ¡Vámonos amor! Nadie puede sobrevivir a eso—Ordeno Inoue con preocupación, tomándolo por el brazo.
—Un prime si puede, tomen a la princesa y váyanse —Pidió con una sonrisa, intentando ir tras el oponente.
—No intentes hacerte el héroe Tomas, te necesitamos, ese sujeto tiene una cosa que hace pedazos todo a su paso, no te arriesgues así —Hablo Ludovick cargando a la niña
—Y nos seguirá por todas partes hasta liquidarnos, no lo voy a permitir —Vio con detenimiento a las personas que quería —Además, si no morí cuando no tenía a nadie, menos lo hare ahora —Garantizo contento, ocultando la preocupación que sentía.
—Te esperaremos entonces —Afirmo el canoso —Saldremos con el auto de aquí, en la entrada de la ruta, llega cuanto antes —Aviso con una fuerte respiración.
—Lo hare —Garantizo a punto de irse —Te amo —Despidió de su novia.
—Yo también —Expreso intentando ser fuerte, pero muerta de miedo por su amado gato n***o.
Hutson corrió con velocidad entre los troncos y cuando llego hasta su objetivo se dio cuenta de que sus miedos eran más que acertados, ya no estaba en el lugar del impacto, un camino de sangre se difuminaba por varios lugares, confundiéndolo todavía más, no obstante, su búsqueda no duro demasiado y agradecido con sus reflejos, esquivo la ofensiva que intento liquidarlo, dando un potente brinco y subiéndose a un árbol.
—Realmente tienes los reflejos de un felino —Felicito James desde las sombras, tosiendo en el proceso.
—Vi cómo te golpearon amigo, quizás deberías ir a un hospital, puede que tengas un pulmón perforado —Hablo tratando de buscar con más detenimiento el sonido de su adversario.
Este no le regreso la palabra, en lugar de eso jalo nuevamente el alambre y corto el árbol sobre el cual se encontraba el castaño, quien brinco entre los troncos tanto como pudo, evitando los continuos intentos del azabache por despedazarlo, no obstante, era demasiado difícil esquivarlo todo, en un leve descuido no retiro lo suficientemente rápido su mano y una parte de ella fue mutilada.
— ¡Mierda! —Grito con toda su fuerza Hutson, revolcándose por la tierra y recobrándose rápidamente, notando que su meñique izquierdo ya no estaba.
—Está acabado —Pensó contento por acertar su ataque.
El temblor de su extremidad no lo dejaba pensar correctamente, pero algo era seguro, si se seguía descuidando se moriría, por lo que se quitó su chaleco y se lo amarro alrededor de su antebrazo, frenando el sangrado y escondiéndose entre las inmensas coníferas, aunque el dolor era inclemente, gracias al continuo ataque y a la sombra que este proyectaba, fue capaz de dar con la ubicación de James.
—Te tengo —Musito para sí mismo, al descubrir la ubicación de su enemigo.
—Trágate esto basura —Afirmo en su mente el gato n***o, esquivando el ataque y dándose la vuelta con calma, apuntando hacia su enemigo. Por la distancia, la caída de la bala y el martirio que sufría, fallo el disparo, pues iba al abdomen y le dio en la pierna.
Los hilos no lo alcanzaron porque su extensión se acabó, el hombre grito y cayo, ya que estaba encima de la copa de un árbol, se aferró del tronco en el último segundo, evitando que su caída fuera fatal, pero quedando en extremo golpeado. Hutson camino hacia él, en lo que ya no era una arboleada, sino un campo de vegetación destrozada, el ocaso dejo de ser una leve luz que se colaba y se volvió perfectamente visible ante el castaño, el panorama era un reflejo claro de lo que la supuesta paz de Tantalus representaba.
Con tanto espacio, el hombre se dio cuenta de que en su pelea llegaron hasta los límites de la zona boscosa, su oponente estaba tirado en el borde del precipicio que daba hacia el rio principal del sector, intentaba arrastrarse para escapar, sin embargo, eso no sería posible, el antiguo prime no tenía ninguna intención de perdonarle la vida.
— ¿Por qué? ¿Por qué eres tan fuerte? —Cuestiono de formar reiterada, viéndolo muy cercano.
—Esa no es la pregunta que debes hacer, lo que tienes que pensar es “¿Por qué no conozco el alcance de los alambres en mi guante?” —Alego intentando dar respuesta a sus últimas palabras, levantando a Inferno y mirándolo fijamente.
— ¡Muere! —Exclamo arrojando todos los cables contra el muchacho, quien se dio cuenta de que estaba rodeado por madera cortada y le era imposible escapar — ¡Podrás ser muy bueno pero Tanatos es mucho mejor que tu estúpido revolver! —Grito confiado de su guantelete, convencido de su victoria.
Tomas hizo un suspiro pronunciado, ni siquiera se inmuto ante lo sucedido, como si no le sorprendiera el desenlace de la batalla, ante tal acometida alzo su pistola y con varios movimientos amarro todos los hilos a su alrededor, conteniendo el ataque con una maestría tan absoluta que su oponente no pudo decir nada, lo habían humillado.
—No importa que tan buena sea el arma, lo importante es la destreza de quien la porta —Musito súbitamente, con unos ojos que parecían ser la antesala de las puertas infernales.
Con un grito ahogado, James fue levantado del suelo, Hutson uso su fuerza y tiro de los hilos con una mano, para con la otra golpearlo con fuerza en el abdomen, sintiendo un dolor inconmensurable producto de la herida que tenía en ella, arrojando a su adversario por el barranco, demasiado tarde se activó el mecanismo de liberación de los alambres, los cuales se soltaron al mismo tiempo que él se precipitaba por el abismo. La escena hasta cierto punto le causaba pena, no por cariño, sino por la estupidez de su enemigo y su confianza tan ciega en los bastardos de la compañía.
— ¡Tomas! —Gritaba una voz familiar en los alrededores.
— ¡Por aquí! —Exclamo, al intentar moverse recordó su herida, la adrenalina ya no estaba para mitigar su molestia.
— ¡Mi amor! —La muchacha se asustó al ver su brazo manchado con sangre y el improvisado torniquete.
—No es nada… Bueno, casi —Suspiro con cierta rabia, reconociendo su imprudencia.
—Vaya —Hablo notando la pérdida del dedo —Esta bien, no pasa nada —Sus ojos se aguaron y lo abrazaron, si, no era fatal, pero representaba los riesgos que ahora tenían encima —Volvamos con Venet, estará preocupado —Comento con una sonrisa ignorando lo ocurrido.
—Ayami yo… Prometo que esto acabara —Comento con seriedad Hutson.
—Descuida, no te habría entregado mi amor si no supiera todo lo que tendría que afrontar, en las buenas y en las malas —Acoto sonriéndole.
El dúo camino entre los cadáveres herbáceos, intentando dejar atrás el caos que acaban de vivir, al llegar al vehículo estos se montaron rápidamente y arrancaron, perdiéndose en la carretera, sus rostros agotados eran un sinónimo claro de su fatiga, la única que se veía sana era la pequeña Eva, quien estaba profundamente dormida. Ludovick vio la herida de su compañero y le dio indicaciones a Ayami para que sacara un botiquín que estaba bajo su asiento, comenzando a curarlo.
— ¿Cuánto dinero tenemos Venet? —Pregunto sobresaltado Hutson, sintiendo el piquete de la anestesia.
—El suficiente para largarnos, si llegaron hasta aquí es porque ya saben que estoy con ustedes ¿Qué ocurrió con el loco ese? —Comento el canoso, refiriéndose al asesino.
—Lo mate —Expreso Tomas con rabia, viendo hacia otro lado mientras lo suturaban.
—Gracias a dios, aun no tenemos para comprarnos una casa, pero podemos quedarnos en un hotel mientras cae el resto —Aseguro el señor, alerta a todo lo que le rodeaba —Vamos con Ana, ya le pague por nuestros documentos falsos, los retiramos y después… Directos a Ocean City —Expreso con seriedad.
— ¿Por qué allí? —Dudo Inoue.
—Tomaremos un barco y nos largaremos a oriente, algún sitio donde jamás nos encuentren —Respondió el señor.
—Oh, así que volveré a casa —Celebro la asiática recordando a sus padres —Tengo que practicar, estoy oxidada con el idioma —Carcajeo incomoda.
— ¿Y qué hay de la princesa? ¿Cómo ira a clases? —Se preocupó el castaño.
—Eso es lo de menos Gato n***o, ya ira aprendiendo, todos lo haremos —Alego suspirando, les quedaba un camino muy largo.