Cap. 12- Retorno.
Benjamín observaba la situación desde una esquina, a pesar de su imagen pasiva, por dentro solo quería desgarrar cada centímetro del cuerpo de su esposa, aunque no tenía estima alguna por ella, jamás pensó que fuera capaz de tanta perversidad para lograr sus objetivos. Se sentía asqueado, pero no podía quejarse ya que su pequeña sería devuelta a su lado, aunque eso conllevó a destruir la imagen de su mejor amigo. Decidió retirarse antes de que noten su presencia, todavía no sabía como enfrentaría a su Alfa.
Llegué a la mansión directo a encerrarme en mi estudio, no deseaba hablar con nadie, solo hundirme en este espiral autodestructivo que yo había iniciado por mis propios errores. Un golpe suave se escuchó, no contesté, del otro lado de la puerta una voz tranquila susurró – ¿Puedo pasar? A lo que asentí.
Margarita ingresó con sutileza, sólo preguntó cuando Luna regresaría, su mirada me devolvía frustración, ella durante estos 5 años intentó que mi relación con Luna se desarrolle como padre e hija y con está última acción de permitir que la manada crea que mi mejor amigo era su padre, solo le demostré la despreciable persona en que me he convertido. Me informó el consejo que en horas de la tarde será devuelta a la casa. Después del breve intercambió, sólo se giró en sus talones y se retiró sin más.
Esa tarde la pequeña Luna regresó a la mansión acompañada por Gamma Miguel, al abrirse las puertas se encontraban Beta Benjamín junto a Kappa Lisa, ambos impecables y sin un rastro de emotividad por su llegada, Luna al ver a sus padres apretó la mano del Gamma Miguel en una súplica de protección. Sus heridas se habían curado mucho más rápido de lo esperado por los médicos de la manada, pero los golpes dejaron cicatrices tanto física como emocionales. Esa nebulosa sombría cambió en el momento que ingresó Omega Margarita, Luna se soltó del agarre de Gamma Miguel y corrió a los brazos protectores de la única persona que le mostró amor en su corta vida. Antes de retirarse, informó el Gamma que tanto el Alfa y el consejo no estaban dispuestos a volver a consentir los maltratos infantiles.
Mientras tanto, en la habitación principal de la mansión del Alfa se encontraba el matrimonio, Reynaldo tenía aprensión de lo que Luna Julia podría haber interpretado por los rumores que circulan por la manada, para su tranquilidad, su Luna no dejó entrar la duda en su corazón y solo se acurrucó a su lado dando consuelo a su alma.
Lo que todos ignoraron fue que en la mente y el corazón del pequeño Alfa Alejandro se empezó a desarrollar una infección, producto de los rumores que aseveraban que su padre había traicionado a su madre, dando como resultado una hija bastarda.
Un resentimiento contra su padre y su supuesta hermana se fue gestando, era un niño que amaba a su dulce madre y no podía concebir la idea de que su padre, un hombre al que respetaba, fuera capaz de algo tan sucio. Era un niño y no entendía que algunas de sus acciones podrían llegar a comprometer su futuro destino.