No tardé mucho para salir del hospital, de hecho, fue difícil. El doctor siguió persuadiendome para que dijera la verdad, sin embargo, me mantuve firme y fiel a mis respuestas. Sasha y Mickey buscaron las maneras de convencerme, más no los escuché, decir la verdad podría causar una reacción negativa en Jhonny hasta el punto de cumplir sus amenazas. Quería proteger a mi gente a las personas que amo y el precio era callar. La pregunta era: ¿cuánto tiempo más callaré?
Me embuto al auto, con la esperanza de ir a la casa del detective para así poder hallar una razón de su repentina muerte. Mickey conduce, Sasha está en el asiento copiloto y yo me encuentro en la parte de atrás.
Analizo un poco la última conversación logrando ubicarme en el momento que me hizo sentir culpable. Por un momento dudé de mi misma debido a la amnesia de algunos episodios, hasta darme cuenta que era inocente y que Jhonny por mucho tiempo se había encargado de todo.
Ahora me sentía atrapada y a merced de esa bestia que me arrancó la ropa sin mi consentimiento. ¡Es horrible! sentirte como un objeto, como una cosa que usas y luego la desecha hasta que vuelva a ser últil. Mi error fue aceptar sus invitaciones y sus insinuaciones, si tan solo hubiera puesto freno a todo, antes de que fuera ocurrido lo que ocurrió. No, Jhonny me conocía, sabe mis debilidades,incluyendo, el carácter tan débil que tengo. Me odio, me odio a mi misma por todo. Me da asco mi cuerpo al saber que esos moretones fueron provocados por él. Quiso marcarme, poner un sello para que nunca olvide que fue él quién me desvirgo.
—¿Estas bien?—pregunta Sasha al ver que tengo lágrimas en mis mejillas.
—Si —susurro, secando las lágrimas.
—¿Seguro? si tiene un cambio de opinión, podemos meter preso a ese hijo de puta.
Me niego, buscando la manera de calmarme para no seguir llorando.
☆☆☆☆☆
Al llegar a casa del detective fue inevitable ver la masa de gente que se concentraba fuera de la vivienda. Por un momento pensé que se trataba de una marcha política ya que hasta periodista buscaban las formas de conseguir su primera plana.
—¡Hay mucha gente!—dice Mickey, mirando por la ventana.
—¡Demasiada, no fue buena idea!—afirma Sasha.
Sin pensarlo me bajo del auto, Sasha y Mickey hacen lo mismo. Los veo seguirme, más yo no me detengo, sigo hacia adelante, tengo que hablar con alguien. No me importa los obstáculos, solo quiero saber si era verdad que el detective temible también había sido débil como para buscar la muerte por su propia cuenta.
—¡Señorita, no puede pasar!—me detiene un uniformado alto, pálido, con ojos azules. Insisto.
—¡No puede pasar, es la escena de un crimen!—alega.
—Tengo que pasar. Ese detective estaba encargado de mi caso—comienzo a explicar furica.
—Maya por dios, ¿quieres ir a la cárcel?—me jala Sasha por el brazo.
—Necesito saber si realmente se suicidó.
—¿No creerá que fue asesinado? ¿O si?—Sasha interpreta mi silencio como una afirmación —. ¿Crees que él lo hizo?
Asiento.
—¡Por favor déjeme entrar!—insisto, tomando el riesgo que el policía se enfurezca y quiera arrestarme.
—¡Señorita, ya se lo dije!—exclamó enojado.
—¿Que ocurre oficial Kennedy?—consulta una mujer rubia. Esa detective la había visto antes: La mamá de Alexa
—Esta señora quiere entrar a la escena del crimen —centra sus ojos en mi.
—¡Maya de Salvatore! ¿Que carajo haces aquí?
—¿Podemos hablar?—la mujer visualiza a todos lados. Acto seguido, asiente, así que nos deja entrar a los tres.
—¿Bien?—dice con una mirada escéptica.
—El detective no pudo suicidarse —dije. La rubia se cruzó de brazos. En sus manos tenías guantes que suelen usar los médicos.
—¿Por qué?
—Porque estaba bien. Hace dos días hablamos con él. ¿Verdad Sasha? —Sasha pela los ojos.
—Entiendo...—la detective saca de su bolsillo un pequeño cuaderno. Comienza a escribir.
—¿Que hablaron con el detective?—mira a Sasha y le pregunta a ella.
—Sobre Dante—responde la ojos verdes
—Este detective llevaba el caso de Dante Salvatore—manifiesta Mickey.
—Lo sé. Estoy informada del caso. Ahora yo llevaré el caso del señor Salvatore—la mujer nos mira a los tres como si no estuviera convencida de nuestras palabras —.¿Por que se reunían con el detective en su casa en vez de la estación?.
Sasha nos da una mirada rápida a Mickey a mi.
—Él nos los pidió. No quería exponer a Maya a ir a la estación—dice Sasha.
—¡Entiendo! ¿algo más que quieran decir?
La ojos verde niega con la cabeza y un mohin en sus labios. La detective resopla dirigiéndose a la mesa, y recogiendo un pequeño papel.
—El detective se suicidó. Se disparó en la cien. En este último año ha pasado por mucho. Su hija sufría de depresión. Condición por la cual se arrebató la vida. Su esposa murió de cáncer. Desde hace algún tiempo, el detective no tenía ganas de vivir.
—¿Esta segura que él mismo se disparó?—pregunté. La rubia arruga la frente.
—¿Por qué? obvio que estamos seguros por la forma del disparo. Además de la carta s*****a que encontramos al lado de su cuerpo. Sin embargo, debemos esperar la autopsia.
El teléfono de la detective suena. Mira la pantalla y se aleja un poco.
—¡Un momento!—se retira.
—¿¡Estas loca!?—me regaña Sasha
—¿Por qué?
—La estas cagando... ¿Quieres ir a la cárcel? como vas a decirle que si estaba segura de que se suicidó. Tal vez fuimos las últimas personas que lo vimos vivo Maya. Deja de hacer preguntas tonta y sin sentido.
Suspiro.
—¡No es nada malo!
—¡No es nada malo!—me imita enojada—. No digas nada, en un homicidio o s******o o lo que sea, todo lo que digas puede ser usado en tu contra.
—Sasha tiene razón. Ya es bastante raro que estemos en la escena del crimen —apoya Mickey. Asiento. Tal vez tenían razón, en vez de averiguar lo sucedido, la estaba cagando.
Veo a la detective asentir... Acto seguido, se acerca nuevamente hacia nosotros. Su expresión es seria.
—¿Sucede algo detective?—consulta Sasha.
—Dante Salvatore despertó...
《Dante despertó 》
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Pequeña notita: Los leo... gracias por todo su apoyo.