~Un respiro~

1021 Words
Se me dificultaba creer que Dante Salvatore había despertado. Me llevé las uñas a la boca pensando en toda la información que esté pudiera revelar durante su ataque aquel día en el matrimonio. De seguro, acusaría a Jhonny Stank por dispararle, y enviarle anónimos amenazadores. La detective al escuchar la denuncia no tendrá otro remedio que arrestar a mi verdugo, encerrandolo para siempre tras las rejas. ¡Me alegraba la idea de pensarlo! Con el simple hecho de imaginarme a Jhonny sufrir, mi alma hacia una fiesta. La única esperanza de que todo se resolviera era Dante, él era la pieza de este puzzle tan desagradable. Dante, te ruego que me salves de esta agonía. Te ruego que me ayudes a tener un respiro a toda la situación que me patea el rostro una y otra vez. Tengo el corazón acongojado; tan arrugado que desearía no poder sentir nunca más. ¡Eres mi esperanza! ¡Eres mi salida! 《¡Santo Cristo, ayúdame!》 Sasha tenia el rostro contraído, y sus ojos verdes sólo admiraba la carretera. Mickey conducía en silencio, no era de mucho hablar, por eso se le dificultaba tener amigos. Al mirarlo a los dos desde el asiento trasero, imaginé la linda pareja que ambos pudieran ser. Sasha era más como un fuego, extrovertida, alegre, graciosa y Mickey como el hielo, frío, distante y de muy poca palabras. Era una buena combinación de una pareja dispareja. Aunque para Sasha, no era el tipo de sujeto que escogería para tener una relación. Ella prefería más los idiotas con esteroides, y de buena apariencia física. Que tenga los músculos tonificados, y un abdomen que muestren chocolates. Mickey en cambio, era delgado, con el cabello castaño todo alborotado, parecía que se acabara de levantar. Detrás de sus ojos marrones claros podía disimular una enorme tristeza que lo acusaba. Vestía siempre de n***o, supongo que es su color favorito, eso le da un aire misterioso, y hasta de chico malo. Pero no, Mickey no cumplía con el estereotipo del muchacho fornido, y enojado por la socidad por un pasado trágico que tienen por excusa para tratar mal a todo el mundo. Al contrario, Mickey Fisher era sumiso, amable, no sonreía mucho, le costaba hacerlo, de hecho, ahora que lo pienso bien, nunca lo he visto sonriendo con devoción. Con una de esas risas con la que despierta todo un vecindario. Yo si lo había experimentado hace un tiempo, sin embargo, no podía decir lo mismo en mi actualidad, sin darme cuenta, perdía mi sonrisa para darle pies a las lágrimas. Lagrimas que me recuerdan lo desgraciada que soy. Últimamente, lloraba mucho, viendo un túnel n***o sin salida, sumida en el pozo de la desesperación y la tristeza. Quiero salir de allí, y mientras más grito, siento que la arena movediza se va tragando mis pies hasta el punto de inmovilizarme para no correr. ¡Estoy desesperada! ¡Necesito un respiro! Necesito un escape, una salida, un viaje a otra dimensión, tal vez, Narnia, Nerveland. O sólo debo estar en paz conmigo misma. La paz interior es muy difícil de conseguir, porque significa sentirte en una plenitud contigo misma. Estar en paz con tu yo interior es aceptarte con todos tus errores, y afrontar las adversidades aunque nadie te crea. Ahora, mi oportunidad de ese respiro estaba a la puerta. La justicia se extendía por cada una mis venas, las ganas de respirar se propiciaban con cada latido del corazón, mis lágrimas se convertían en una sonrisa de medio lado, y la oscuridad tenía luz. ¡Jodete Jhonny Stank, pagarás por todo lo que me has hecho! Bajamos del auto con toda la prisa necesaria. Deseaba que mis pies andarán lo más rápido posible para llegar. La salvación estaba allí, solo tenía que alcanzarla, abrazarla y aferrarme con todas mis fuerzas. Acontinuacion, Dante estaba abrazado con su padre, el señor Salvatore tosia, se notaba una gran palidez en el rostro del hombre. Dante llevaba una venda en su cabeza, también se le percibía pálido, un poco ojeroso. Sandy se mantenía a su lado como si fuera un perro fiel. Para mala fortuna de Dante, no estaba enterado de lo que su madrastra era capaz de hacer. Mi madre permanecía a un lado con las manos al pecho, parecía que estuviera levantando una oración. Su vista se mantenía fija en el paciente que antes había estado prácticamente muerto y por milagro de Dios ha despertado. —¡Hija!—exclamó mi madre. Me centré en Dante, él también me miró confundido. Sasha y Mickey se quedaron juntos en la puerta. —¡Soy la detective Reagan!—entró la mujer enseñando su placa como si fuera un trofeo—. ¡Me alegro que finalmente ya esté despierto para que así nos pueda contar a todos lo que sucedió señor Salvatore! Nadie se atrevía a decir nada. La detective Reagan solo hablaba, su tono era serio, grotesco. Todos estaban expectante a lo que Dante fuera a decir. —Señor Salvatore. A usted le dispararon el día de su matrimonio en la cabeza. Hasta ahora, no tenemos pistas, ni huellas, solo su testimonio—carraspeó—. Señor Salvatore, la pregunta es: ¿Quien quiso matarlo? Un silencio sepulcral. Expectación a mil por ciento. Respiré con lentitud, por un momento sentí que todo alrededor se paralizaba. Hubiese deseado ver la cara de los demás, más no quise, no podía perderme su confesión, quería estar atenta para escuchar el nombre de Jhonny Stank. No podía distraerme. Dante miró a todos los que rodeaban su cama. Suspiro cerrando los ojos con fuerza, luego, los abrió. Sus ojos estaban humedecidos, y su facciones fueron de total angustia. —¡Señor Salvatore! le preguntaré otra vez... ¿Quien quiso matarlo? Mi corazón se agitó, mi respiración fue más acelerada, la impaciencia estaba por invadir todo mi cuerpo. Asimismo, Dante levantó su mirada, y con un tono débil dijo: —No me acuerdo... ☆☆☆☆☆☆ Pequeña nota: Leo sus comentarios. ¿Que les parece los personajes? déjenlo en los comentarios, los leo. Un abrazo a todos los que apoyan esta obra.
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