Karma

1170 Words
Aurora terminó el baile sintiendo la euforia recorrerla por completo. Los hombres la miraban con deseo al mismo tiempo que aplaudía ni lanzaban billetes. Sin embargo, la mirada de ella estaba fija en él quien no parpadeaba, quién solo la observaba. Su mirada la recorría por completo y eso indiscutiblemente causaba un escalofrío en ella. En ese momento, presentaron a otra de las bailarinas y ella tuvo que retirarse de allí. Fue directo hasta el camerino y apoyó con fuerza las manos sobre la mesa. Esa sensación extraña que tenía en su pecho, que solo sentía cuando estaba cerca de él la estaba aturdiendo. La puerta se abrió y entró alguien dejando un vestido. —Dos minutos para estar afuera, el jefe quiere verla. Aurora asintió con su cabeza, tenía que ser firme con su plan. Se puso el vestido y antes de terminar de subir su cremallera, giró su rostro cuando sintió cómodo abrieron la puerta. Mira a través del espejo a Luciano, él entró y cerró la puerta con su mirada oscurecida. —¿Lo hice bien? —cuestionó ella—. No tengo experiencia en esto y… Él cortó la distancia que había entre los dos y se ubicó detrás de ella. —No lo haces nada mal —sus manos se ubican en la espalda de ella terminando de subir la cremallera. Sus dedos entraron en contacto con su piel desnuda, inevitablemente la piel de Aurora se puso de puntitos, completamente erizada. —Sabes algo Aurora —dijo moviendo su cabello a un lado—. Pocas veces me obsesiono con algo, y creo que sí no hago que las cosas anden a mi modo… me voy a volver loco. ¿Entiendes lo que digo? —No, en realidad no entiendo nada. Él soltó una enorme carcajada, fría que retumbaba en todo el lugar. —Quiero que seas mía. Ella subió la mirada ante las palabras que salieron por su boca. —Prácticamente es así, me tienes en tus manos. Es como si fueras mi dueño. —No, no entiendes nada… quiero que seas mía, tener sexo contigo. Eso es lo que quiero. Ella se giró quedando frente a él, pero antes de que pudiera resoplar, antes de que pudiera mencionar palabra alguna, Luciano la agarró con posesividad para luego estrellar sus labios a los de ella. Aurora bajó sus manos, perdiendo por completo la fuerza en todo su cuerpo aunque ese beso desmedido y pasional por parte de él. Sin soltarla, Luciano la sentó sobre aquella mesa lanzando todo a su paso. Su boca parecía querer devorarla sin piedad. Él se ubicó en medio de sus piernas y justo antes de que sus manos pudieran tocar sus muslos ella se detuvo. —No —dijo completamente exaltada—. Yo no… —¿No qué? —él pasó los dedos lentamente desde la clavícula hasta su ombligo. El pecho de ella subía y bajaba completamente alterado ante un simple contacto como el que él estaba provocando. —Te deseo Aurora, y para que se acabe esa maldita sensación cuando te tengo cerca, necesito hacerte mía. —Es que yo no puedo hacer eso, yo… Yo nunca he estado con nadie. Y claramente tú no serás el primero. —¿Acaso tienes a alguien para que te estés guardando de esa manera? No entiendo cómo no te das cuenta de lo que sucede entre los dos, de lo que provocas. No seas tan tonta, puedes lograr mucho si tan solo… —¿Lo hago contigo? Claramente eso no sucederá. Jamás me entregaría a un mundo tan vil, tan cruel como tú. Él pasó la mano por su barbilla y negó moviendo su cabeza. —Así es, te puede ir muy bien. —No me interesa, es suficiente la humillación que tengo que pasar estando a cada hombre como tú como mujer entregarme de esa manera a ti. — No olvides que también estoy siendo bueno contigo, te estoy ayudando con lo de la muerte de tu abuela… firmaste un papel, y más tarde que temprano tendrás que cumplir con tu papel de esposa. —Los dos salimos beneficiados, eso lo tengo claro… y no hay un papel de esposa que deba cumplir, este matrimonio es falso. Él la agarró del cuello cortándole el aire. —¿Tú crees que puedes decirme que no como si nada? Solo faltan unos cuantos billetes para poder tener en mi cama a la mujer que quiera. —Pero yo no soy ese tipo de mujer. —Exacto, no eres ese tipo de mujer. Así que te doy dos opciones: cambias de opinión o pierdes todos los beneficios que tienes a mi lado por ser mi esposa y dejo que Dante te haga mierda si eso es lo que quiere. Él sonrió y se alejó poco a poco dejando un caos completo en ella. —Grábate algo en la cabeza Aurora, a mí nadie me rechaza, a mí ninguna mujerzuela me dice que no. Y arréglate, tengo unos amigos que te quieren conocer. Tal vez con ellos cambies de opinión. Ella pasó la mano por su pecho sintiendo esa mala sensación. —Se… se supone que solo estoy aquí para bailar. —Puedo cambiar de opinión si se me da la gana, finalmente este es mi maldito lugar… y tú eres de mi propiedad. Recuerda lo que te dije puedes perder los beneficios que tienes por estar a mi lado si decides tomar esa posición. —Está bien —dijo ella evitando que él saliera de ahí—. Estar con otro no sería tan malo, supongo. No creo que alguien me cause más repulsión que tú. Aurora apretó sus manos con fuerza, tenía una meta clara, pero el solo pensar que su pureza, su integridad podría ser deshonrada de esa manera, la hacía perder su razonamiento. —¿Así que prefieres estar con otro hombre? No entiendo… no es que te estás guardando para ese alguien especial. —¿Te cuesta mucho entenderlo? Deberías aceptar el rechazo, porque es lo único que vas a obtener de mí. Luciano sintió como su cabeza hervía a tal punto de querer explotar. Ella retrocedió con su cuerpo al ver como él se lanzó sobre ella. —No colmes mi paciencia Aurora. No saques ese monstruo en mí que estoy tratando de contener contigo. —Señor —Gino entró—. Dante está aquí. Luciano sonrió, subió una de sus cejas mirándola fijamente a ella. —Tal parece que vinieron a buscarte. Ella se bajó de la mesa y acomodó su vestido. —Entonces no tengo otra opción, dijiste que este lugar es tuyo y yo soy de tu propiedad y debo obedecerte. No hay nada más para decir, debo cumplir con mi trabajo. No puedes tener el control de todo, incluyéndome. Ella salió dejándolo allí completamente desconcertado. Luciano lanzó todo a su paso, ella lo iba a enloquecer. Sin importar que le hiciera suya o no. Su actitud era su más grande karma.
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