Lorenzo hablaba tan rápido que apenas podía entenderle, pero me emocionaba tanto verlo así de contento.
-Y ya pronto podré practicar en el agua ya que el profe dijo que pareciera que lo tengo en la sangre. ¡Mis movimientos son buenos Val!.- dijo mientras movía sus manos y sonreía muy grande.
- Mírate escuálidos, eres todo un surfista, quiero tu primer trofeo para mi.- hablé susurrando pues intentaba no hacer mucho ruido ya que Camila se había dormido en mis brazos.
Lorenzo frenó y me miró serio.
- Nadie me presto nunca tanta atención como tú lo haces conmigo. Me compraste mi primer tabla sin duda mi trofeo, si es que alguna vez ganó algo siempre van a ser para ti.- respondió Lorenzo a mis espaldas ya que no me gire para verlo de esa forma me vería emocionada y tengo una reputación que mantener.
-No hay nada que agradecer, continúenos.- contesté fríamente caminando sola, no me gustaban este tipo de conversaciones ni mucho menos estaba acostumbrada.
Él corrió hacia mi y me dio un pequeño abrazo por la espalda.
- Gracias por ser mi mejor amiga. - dijo pude sentir la ternura de sus palabras de una forma tan palpable.
Me emocioné aunque intentase no llorar a esta altura tenía los ojos rojos y cargados de lágrimas.
- ¿Estas por llorar?, no seas tan sensible, eso es por la vejez seguro.- comentó Lorenzo tomando su tabla del suelo y observando mi cara.
- No estoy con ganas de llorar sólo es el viento en mis ojos.- respondí.
- Pero si no hay viento.- respondió gracioso.
Lo empuje con una mano aprovechándome de que él no podía hacer lo mismo. Ambos estábamos riendo cuando entramos a la casa, Juliana estaba cortando unos vegetales en la cocina.
- ¿ Y cómo te fue?.- preguntó Juls a Lorenzo apenas lo vio.
- Es el mejor día de mi vida, pero debo bañarme, cuando terminé te cuento hermanita.- dijo Lorenzo con un gran entusiasmos yéndose a su cuarto.
Vi la sonrisa que se le formó a mi esposa por el hecho de qué él la llamo hermanita. Y sonreí ya que su felicidad era la mía.
- Iré a acostar a Camila y vengo mi amor. - dije mientras entraba por el pasillo donde estaban los dos cuartos de los niños y el baño, mientras que en el segundo piso estaba la habitación mía y de Juls, y algunas habitaciones vacías que aún no sabíamos que hacer con ellas.
Llegue a la habitación de Camila y cuando iba a abrir la puerta con una sola mano, o intentar abrir mejor dicho, vi la mano de Juliana abriendo ella para que yo pudiera pasar.
Entró conmigo a la habitación y corrió la sábanas para que pudiera acostar a la niña.
Abracé fuerte a Camila antes de dejarla con mucho cuidado sobre la cama y taparla con aún más cuidado con las sábanas, rápidamente se acurruco y abrazó su osito con fuerza. Se veía tan indefensa y solita que arraigo mi corazón sin saber por que. Me quedé mirándola por unos minutos, mi niña hermosa, no podía dejar de pensar en la carita que me había hecho al decir que no era su madre y el simple pensamiento de que eso la haya entristecido me preocupaba.
Noté una miraba sobre mi, Juls aún estaba aquí y ella me miraba con tanto amor que sonreír al notarlo.
Podía sentir su orgullo por mí en esa mirada. Salimos de la habitación sin dejar de mirarnos, salí primero y juls se encargó de cerrar la puerta muy lentamente y con cuidado.
La abracé en medio del pasillo y caminé con ella en mis brazos hasta el living. Nos sentamos sobre el sillón, sin dejar de mirarnos.
- Debo decirte dos cosas.- anuncie mientras la sentaba sobre mi.
Ella me observó atenta.
- La primera, es que me des un beso. - dije señalando mis labios.
Ella sonrió, se acercó lentamente a mi rostro.
- Sus deseos son órdenes princesa.- dijo muy cerca de mis labios y acortando la distancia entre ellos.
Tomé su cara en medio del beso y la acerqué más a mi como si eso fuera posible. Ella mordió mi labio y perdí mi mente justo en ese momento. Mis manos comenzaron a recorrer su espalda, acercándola a mi cuerpo. Moví su pierna para que quedará sentada sobre mi y así tenerla bien frente a mi para besarla, ella se acomodó más sobre mi. Quería arrancarle el vestido ahora mismo, nuestro beso fue subiendo de temperatura.
- Debemos parar.- comentó Juls apenas pudiendo hablar mientras mi boca atacaba su cuello.
- ¿ Porqué?.- pregunté sin dejar de besar su cuello, mientras mis manos llegaban a su bikini, y se metían con desesperación dentro de el.
- Por los niños, Valentina. - dijo ella mientras sentía como mis manos llegaban a sus senos.
Saqué rápidamente mi mano de su vestido y aleje mi boca de su cuello, vi su cara de decepción, pero era lo que me había pedido así que no la entendía.
- Si quieres puedo abrir un ojo y mirar hacia el pasillo vigilando.- dije mientras le mostraba como iba a hacerlo intentando buscar una solución.
- Claro que no.- dijo ella riendo.
Puse mis manos en ambas piernas, y comencé a subir por sus muslos lentamente sin dejar de mirarla.
- Esta bien subamos a la habitación necesito mostrarle algo señorita Bárbara.- dije apretando la piel de sus caderas con mis manos.
Ella me miró con tanto deseo que sabía que no llegaríamos ni a la habitación, necesitaba hacerla mía aquí, en la cocina, o en el piso o en las escaleras, pero la necesita ya.
Un golpe en la puerta principal arruinó nuestro clímax en segundos.
- Tal vez sean testigos de Jehová, ignorémoslos y sigamos. - dije mientras intente besarla, beso que obviamente rechazo.
Dos golpes se volvieron a sentir, estos cristianos eran insistentes.
- No son testigos de Jehová, además ¿ quien podría venir a golpear aquí a buscarnos?. No te das cuenta.- dijo Juls asustada.
- No te preocupes, seguro es el profe de la escuela de Surf le di nuestra dirección. Tranquila iré a ver. - respondí levantándome y levantando su cuerpo en la acción, caminé hacia la puerta con Juliana detrás y abrí.
- Vecina olvidamos decirte la hora.... - dijo muy contenta una chica, que si mal no recuerdo Flor era su nombre.
- Perdón, ¿La hora de qué?.- habló Juliana poniéndose a mi lado mirando a Flor y luego a mi.
- De la cena.- respondió Flor confundida.
Juls automáticamente me miró y creí que me asesinaría ahí mismo sin siquiera preguntar.
- No es lo que piensas.- respondí rápidamente.
- Si si no es lo que piensa o tal vez no. Dependiendo que estará pensando está putaaaa, puta.- dijo Flor poniendo nerviosa.
- ¿ Cómo me llamaste?.- le respondió Juliana enojada acercándose a ella.
- No, no no.- respondí yo frenándola.
- No, no. La puta que te pario, mal pensada de mierda, mierda..- volvió a decir Flor complicando más la situación.
- ¿Quién te piensas que eres para hablarme así?, ¿sabías que es mi esposa ?, así que no va a ver ninguna cena y ya vete de nuestra casa antes de que me conozcas enojada. - dijo Juliana aún más enojado, dios era tan sexy cuando se enojaba, pero debía concentrarme en solucionar esto.
A esta altura del malentendido las cosas se habían ido de control.
- Estaremos ahí a las nueve, ¿Te parece?.- dije yo tomando a Juls y alejándola de la puerta.
Mi esposa abrió su boca sin poder creerlo como si yo fuera tan descarada de engañarla en su cara.
- Si si, concha, tetas!. - respondió Flor mientras intentaba contenerse moviendo sus manos y tapando su boca.
- ¿Qué?! Ahora si le doy.- dijo Juliana amenazando a Flor mientras yo la sostenía.
- Perdónala, yo soluciono esto. Lo siento. Nos vemos a la noche.- le dije a nuestra vecina mientras cerraba la puerta.
- Encima la defiendes cuando ella me insultó. - dijo Juls soltándose de mi agarré.
Intenté hablar pero ella estaba demasiado perdida discutiendo sola como para hacerlo.
-Cenar, ¿en que momento la conociste eh? , ¿mientras estaba en México?, o ¿ piensas irte a cenar con ella?, no tienes vergüenza ni pienses en que irás .. más vale que me expliques Valentina. No puedo creer que encima le pudieras perdón. Perdón yo a ella, estaba invitando a mi esposa en mi cara, insultándome y encima te disculpas.. ¡No lo puedo creer!. - terminó de decir moviendo sus manos al aire y caminando de un lado a otro.
Cansada de hablar frenó frente a mí.
-¿De que te ríes?- preguntó al notar como dejaba escapar una pequeña risa y luego de ser atrapada una mucho más grande.
- Es que te acabas de montar toda una película equivocada tú sola y no puedo no reírme de ello.- respondí riendo aunque ella no lo hiciera.
- No entiendo cuál es la risa. ¿Podrías explícame de una vez por todas de donde la conoces?.- preguntó Juliana cruzando sus brazos y mirándome fijamente esperando mi respuesta.
- ¿ Terminaste?.-pregunté.
Ella no respondió así que continué hablando.
- Flor, nuestra vecina a quien casi no golpeas recién.- hablé.
- Hasta el nombre te sabes, además ella me insulto, no iba a golpearla sólo por que si. - dijo interrumpiendo.
- Ella no quiso insultarte.- respondí.
-¿ Acaso no la escuchaste?, claro que quiso.- respondió Juls a la defensiva.
- Florencia padece de síndrome Tourette, es por eso que si poder evitarlo abecés insulta o dice palabras gritando. Y la conocimos recién hoy con Camila cuando lleve a Lorenzo a clases.- expliqué.
Juliana me miró sorprendida.
- Ella y su esposa Jazmín nos invitaron amablemente a todos a cenar a su casa ya que se mudaron recientemente.- dije mirándola.
Ella abrió su boca y puso sus manos sobre está por la sorpresa.
- Oh por Dios, que vergüenza como dejaste que hiciera ese papelón. Pobre chica, me siento tan culpable.- dijo ella demasiado avergonzada.
- Y deberías sentirte así de culpable. Te pasas Juliana, como montas esa escena sin siquiera preguntarme, tú sólo pensaste lo peor.- respondí enojándome.
- Lo siento amor, yo sólo me confundí, en verdad lo siento.- dijo ella abrazándome e intentándome besar.
El primer beso lo rechace manteniendo la postura, pero el segundo y bajo su insistencia no pude resistirme y correspondí al beso.
- Me divorciare de ti eres muy mala.- dije en broma con cara de enojada.
Ella hizo un puchero con sus labios
- ¿Porqué eres tan bonita?, eso no es justo.- dije tomando sus mejillas y besándola de nuevo en los labios.
- En verdad lo siento, me equivoque, si aún estamos invitadas a su cena le pediré perdón. - dijo Juls mientras ponía su frente sobre la mía.
- Tal vez si haya algo para que puedas compensarme a mi lo que hiciste.- dije mordiendo mis labios acariciando la piel de sus mejillas con mis manos.
Ella volvió a besarme.
- No habrá nada de nada ahora pues tienes que llevarme a la tienda, iremos a comprarle algo a nuestras vecinas.- dijo ella cortando el beso y alejándose de mi.