Amigas.

1632 Words
Estábamos levantando la mesa e iba a dirigirme hacia la cocina cuando me detuve por Lorenzo. - Me iré a acostar, estoy muy agotado y mañana tengo Surf.. ¿ Les parece bien?.- preguntó Lorenzo a nosotras.   - Claro.- respondió Valentina.   -Claro, pero avisa si necesitas cualquier cosa, ¿okey?.- dije acercándome a él.  - Si hermanita.- respondió dejando un beso en mi frente y derritiéndome de ternura al hacerlo.  Lo acompañe hasta la puerta y esperé a que entrará a nuestra casa, sabía que no era necesario pero me hacía sentir más segura hacerlo. Cuidaría de esta familia hasta en el más mínimo detalle.  Entré y no pude evitar ver las fotografías de nuestras vecinas pegadas a la pared, tenían tantas, nosotros no habíamos puesto prácticamente nada en nuestro hogar.   - Sabes princesa tengo algo para ti, así no te aburres con los grandes.- dijo Flor a Camila y automáticamente presté atención a la charla.   - ¿Maca la dejas ir a Jugar a la otra habitación a Camila?.- preguntó Flor.  Valentina le dio permiso muy despreocupadamente para mi gusto, apenas conocíamos a estas personas. Flor fue con Camila de la manito a unos metros de donde estábamos y las seguí. Abrió la puerta de un cuarto con muchos juguetes algunos ni siquiera estaban abiertos.  -¡Cuántos juguetes!.- dijo Camila sorprendida.   - Puedes Jugar aquí si quieres.- respondió Flor.  -Adelanté princesa pasa.- dije acercándome a ellas.  Camila era bastante tímida y generalmente necesitaba un aliento para hacer las cosas, sonrió y entró.   - Cuántos juguetes que tienen, no sabía que tendrían hijos.- dije dirigiendo mi mirada a Flor quién estaba muy contenta que alguien al fin jugará con ellos.  - No tenemos hijos.- respondió apenada.- Aún no tenemos.- volvió a hablar sólo que ahora podía ver una pequeña chispa de ilusión.    Sucede que estamos en tramites de adopción, Alguno de estos juguetes lo tenemos hace más de cinco años, y no los abrimos. Es que en Argentina es muy difícil adoptar, lleva años y años y los hicimos, hicimos cada trámite, pero nunca nos llamaron. Nos estábamos por dar por vencidas cuando surgió la posibilidad de que aquí sea más accesible y complejo.- respondió sonriendo mientras veía a como Camila jugaba.    - Es una pena que hayan tenido que viajar, no tenía idea que en Argentina era tan difícil adoptar. Espero que aquí tengan mucha suerte y se les de al fin.- respondí sin saber que decir, Valentina era la de las palabras emotivas.    - Si, dejamos todo por nuestro sueño de ser mamás, a nuestras familias y trabajos, al menos por un año, que es lo que tenemos que vivir aquí con la niña para que se adapte a nosotras.- respondió ella.    - ¿Es una niña?.- pregunté.    - Si, ya vimos su foto, en dos días la vamos a conocer en persona. Estoy tan emocionada.- dijo Flor dejando caer una lágrima de sus ojos, sé que era una lágrima de felicidad.    La abracé.    - Felicitaciones.- dije cortando el abrazó.    -Gracias, ser mamá siempre fue mi sueño .- respondió ella.    - El mío también.- respondí con anhelo.    - Y ya lo eres,¿ no es así?.- preguntó ella mirando a Camila.    -Si.-respondí con sinceridad.- Conozco a Camila hace mucho tiempo, y sé que fue el destino lo que nos unió, el día que ella decida adoptarme a mi como su madre va a ser muy feliz para mi.- dije mirando como mi tierna niña jugaba, amaba sin duda a Camila.    Volvimos con las chicas luego de charlar un buen rato.    Valentina y Jazmín estaba en el living bebiendo aún más vino, me senté al lado del lugar que mi esposa me había guardado y Flor con la suya.    - ¿ De qué hablaban?.- preguntó Flor mientras abrazaba a Jazmín y está sonreía.    -¿ Le pregunté a Maca hace cuanto están casadas y me dijo que apenas hace unos meses.- Respondió Jazmín antes de tomar más vino.    -¿ Ya tuvieron su primer pelea de matrimonio?.- preguntó Flor mirándonos.    - Ya nos hemos peleado bastante, pero desde que no casamos creo que no, ¿ o si amor?.- pregunté tomando la mano de Valentina.    -No tuvimos tiempo de pelear, nuestro matrimonio fue algo con mucha acción podríamos decir.- respondió Valentina con picardía.    -La primer pelea es la peor de todas, pero luego es sólo un recuerdo. Aunque tranquilas, el matrimonio es más sencillo de lo que parece.- nos dijo Jazmín.    - Lo único que sé es que casarme con ella fue lo mejor que hice en mi vida.- habló Valentina mirándome.    Sonreí sin poder evitarlo. Y me acerqué más a ella para abrazarla.    -Oh.- dijeron al mismo tiempo nuestras vecinas.       - ¿Qué las trajo a Brasil?.- preguntó Jazmín.    -Paz.- respondí sin dudarlo.- Vinimos en busca de paz.- terminé de decir mientras dejaba un pequeño beso en la palma de la mano de Valentina.    Pasamos horas charlando en la sala hasta que decidimos irnos, prácticamente tuve que obligar a Valentina a irse de otra forma se quedaría hasta el amanecer con nuestras nuevas amigas.    - Yo acostaré a Camila mientras tu intentas subir las escaleras.- dije burlándome de Val pues había tomado bastante copas de vino.    Ella sonrió, y me dejó un pequeño beso en los labios al irse.    Creí que Camila estaba dormida pero al recostarla sobre su cama descubrí que no lo estaba.    - Descansa pequeña.- dije arropándola.    -No puedo.- Respondió ella abrazándose a su osito.    -¿ No tienes sueño?.- Pregunté sentándome en la orilla de su cama.    - Si tengo.- respondió ella bostezando.    - ¿Y entonces qué es lo que no te deja dormir?.- pregunté pacientemente.    - Flor dijo que ellas adoptarían a una niña, y cuando estábamos en el hogar mi amiga Sofía me dijo que cuando alguien nos amé mucho mucho nos llevaría, nos adoptarían y yo lo amaría mucho mucho y podría decirle mamá o papá y ser una familia.- dijo ella muy triste sorprendiéndome.    - Ya somos una familia cariño, nosotros somos tú familia, Valentina, Lorenzo y yo te amamos.- respondí con seguridad.    -No, Ojitos no me ama mucho mucho, y no quiere adoptarme, no quiere ser mi mamá.- Respondió ella tapando su rostro con sus sábanas.    - ¿Porqué dices eso?, Bebé estoy segura que no es así.- dije intentando destapar su rostro.    - Ella me lo dijo.- respondió Camila llorando.    - ¿Ella te lo dijo?.- volví a preguntar sin poder creerlo.    - Si.- respondió Camila llorando.    Entendía que no estaba lista para serlo, pero que ella se lo dijera a Camila me parecía muy inmaduro.    Subí las escaleras pensando en las palabras de Camila, estaba tan enojada y decepcionada no entendía porque pero últimamente tal vez estaba demasiado sensible.    Al llegar al cuarto descubrí a Valentina sumamente dormida, dejé caer el vestido que traía al suelo, y al acercarme al ropero me vi de perfil en el espejo. Rápidamente abrí la puerta del ropero y me puse el pijama para esconderlo.    Me acosté sobre la cama, mi mente no podía dejar de pensar en miles de cosas, comencé a observar todo el cuarto, odio estas paredes blancas, tal vez no pintábamos aún por miedo al para siempre, a ser felices. Parecían hojas blancas y vacías, es como sino quisiéramos escribir nuestra historia en ella. Negué con mi cabeza por mis pensamientos a veces ni yo entendía lo que pensaba.   La mano de Valentina pasó por mi abdomen y me abrazó, acercó su cuerpo al mío y mi mente estaba igual de blanca que estas paredes. Valentina lograba desaparecer mis más oscuros pensamientos, los borraba, ahora mismo sólo estaba pensando en el sonido de su corazón, puse mi mano sobre su pecho y comencé a sentir como latía, mientras que su corazón latiera el mío lo haría. Puse mi otra mano sobre su mejilla, tocándola deseando que fuera real.    -Te amo tanto, tanto tanto mi amor.- dejé escapar esas palabras de mi boca.    Valentina sonrió y se abrazó más a mi cuerpo.    - Estoy en el cielo, porque juró que escuché un ángel.- respondió ella sin abrir sus ojos y con su voz apenas en un susurró.    Ángel, ¿Yo?. El único ángel que había en está habitación era ella. Aún así sonreí ante la forma en la que me llamó, me decía tantas cosas lindas que juró que abecés lograba creerle.    -Te amo tanto.- volví a decir, necesitaba que lo supiera, que lo entendiera.    - Lo sé.- respondió abriendo sus preciosos ojos celestes.    Estaba sería mirándome, como si quiera penetrar mi mente. Se acercó a mis labios y me besó.    - Eres tan tan hermosa Juls.- dijo sobre mis labios.    Tal vez lo sea, pensé. Puso su cuerpo sobre el mío, sin dejar de verme, estaba expectante mirándola.    - Eres hermosa.- volvió a decir poniendo sus manos sobre los costados de mis caderas, sus dedos apretaron mi piel    Quería responder pero Valentina tenía algo que te hipnotizaba, te dejaba paralizada ante su presencia.    -No sólo tú cuerpo es hermoso.- dijo pensando sus manos por la piel de mis brazos y subiendo hasta mi cabello, besó mi cuello y al odio siguió hablándome.    - Tú mente es hermosa.- dijo a mi oído y alejándose de éste para mirarme.    -No lo es, mi mente es un caos.- respondí sin poder evitarlo.    - Yo amó ese caos.- respondió mientras sus manos subían por mi abdomen, levanto mi pequeña camiseta y la quitó.    Dejo un pequeño beso entre medio de mis senos ahí donde mi corazón habitaba.   - Tu corazón es hermoso.- dijo mientras levantaba su vista para verme.    Quería responder " ¿Tú crees?." Pero las palabras no salían de mi boca a este punto.    - Si, así es.- respondió como si pudiera leer mis pensamientos.- Amó tú corazón, Juls.- habló sincera.        
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD