capitulo extra parte 7 -El juicio de la verdad

462 Words
Elian se arrastró fuera del claro. El portal no lo había tragado, aún no. Algo en la decisión de Liam lo había detenido, como si su corazón, aunque fuerte, aún dudara. Quería justicia, no venganza. Pero esa pausa dio tiempo a lo inesperado. Elian, astuto, susurró palabras en un idioma antiguo. La tierra tembló. Del suelo emergieron sombras negras como brea, figuras deformes que susurraban en lenguas perdidas. Criaturas que Elian había invocado en su largo exilio, preparadas para un último intento desesperado de doblegar al chico. —¡No! —gritó Noa, extendiendo sus manos—. ¡No vas a tocarlo! Pero una barrera invisible la detuvo. Elian la había previsto. Había sellado el claro, creando una prisión mágica donde solo su voluntad y la de Liam podían enfrentarse. Liam dio un paso al frente. El miedo aún temblaba en sus rodillas, pero la voz de su madre, el recuerdo del árbol y ese amor que ahora entendía, le daban algo más grande: valor. —No te tengo miedo, Elian. Ni a tus monstruos. Las sombras se lanzaron, chillando con hambre. Pero antes de que pudieran alcanzarlo, Liam alzó ambas manos. Sus palmas brillaron con una luz dorada, y de ellas brotaron raíces de energía viva, como hilos del bosque mismo, que envolvieron a las criaturas. Cada sombra que tocaban se deshacía en humo, como si nunca hubiera existido. Elian miraba incrédulo. El poder no era solo de Liam: era del bosque, del amor, de la magia que él mismo había querido destruir para controlar. —¿Quién eres en realidad? —murmuró, retrocediendo. —Soy lo que vos no pudiste ser —respondió Liam—. Soy libre. Y no estoy solo. Con un rugido de Elian, el villano intentó atacarlo directamente. Su cuerpo cambió, fusionándose con lo oscuro. Sus brazos se alargaron, sus ojos ardieron como brasas. Era una criatura de dolor y ambición, de poder sin raíz. Liam cerró los ojos. Recordó las palabras de su madre. El calor del árbol. La voz que hablaba desde el más allá. Y cuando los abrió, una luz blanca lo rodeaba. No fuego, no relámpago. Era amor. Era memoria. Era todo lo que Elian nunca entendió. El choque fue brutal. La sombra se estrelló contra la luz. Pero no hubo gritos, ni sangre, ni odio. Solo una gran explosión de energía que sacudió el bosque entero. Cuando el resplandor se disipó, Elian estaba de rodillas. Humano otra vez. Destrozado. Llorando. —No supe amar —susurró—. Solo quise poseer. Liam se acercó. Lo miró con compasión. Y alzó una mano, no para herirlo, sino para abrir el portal una vez más. —No te deseo mal. Pero este no es tu lugar. Y el portal volvió a abrirse.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD