Annelise.

1125 Words
Ángelo: Estaba en esta habitación de Hotel cogiéndome a esta prostituta, mis embestidas eran duras y certeras, no estaba siendo para nada blando, no me gusta serlo, amo el sexo duro, amo coger duro.. Eso es lo mío. Cuando siendo que estoy a punto de correrme me saco la polla y la arrodillo frente a mi Y me quito el condón -Quiero que lo tragues -ordene. Ella sonrió de lado y termine corriéndome en su boca y se tragó todo mi semen. Sonreí de lado y empecé a vestirme para irme a mi oficina. -¿Cuando repetimos cariño? -preguntó- La mire y me reí en su cara, termine de vestirme y saque algunos billetes. -No habrá segunda vez -respondí tajante- yo no repito mujeres. Sin decir nada más me fui de ahí y me encamine a mi auto para ir a la empresa. Manejé media hora y llegue a la misma. Todos me saludan con respeto, como debería ser, soy un Moretti, me deben respeto. Subí al ascensor, fui hasta mi oficina y ahí me encontré con mi hermano Luciano. -Te estaba esperando -me miro divertido- ¿fue buena la follada? Digo, por la cara de culo que tienes. -No me jodas Luciano -me senté en la silla de mi escritorio- la follada no me quito el humor de mierda que cargo. -Ya veo -hizo una pausa- Mamá llamó, preguntó que cuando iremos a verla. Mi madre, como siempre tan insistente con él tema de que vayamos a verla, no nos deja en paz desde aquel día. -No quiero ir y sabes él porque -asintió- va a empezar con él tema de nuevo y la verdad no quiero oír los sermones de su parte y los de papá menos. Con solo pensarlo me aturdo, mi madre es demasiado insistente y muy sobreprotectora con ambos y mucho más ahora desde que lo que pasó. Ella siempre nos persuade y trata de que digamos algo con respecto al tema ya que desde ese día no hablamos sobre él tema, todo termino y quedó así, prefiero que no sepa los motivos nunca, ya que es capaz de hacer lo que sea para vengarse y no, no quiero a mi madre en la cárcel. Ni mis padres pueden controlarla, es una fiera cuando se trata de nosotros. No disimulo ni un poco cuando supo de la ruptura con ella. Estaba más que feliz con la noticia aunque ella jamás supo él porque de la separación -Debemos ir Ángelo, no podemos esquivarla para siempre y lo sabes, aun no se como no ha venido a hacer un escándalo aquí para que vayamos a verla -negó- Aunque se que en algún momento lo hará y yo no quiero estar aquí para cuando eso pase. -Cobarde -rodó los ojos- ella no nos hará nada Luciano no tenemos 10 años por Dios. -Recuerdas que es Anna Moretti? -bufo- a ella no le importa si tenemos 30 años o 27 Ángelo, igual nos puede halar de las orejas si lo desea. -Mejor olvidemos él tema, vamos a terminar él trabajo para que vayamos a comer, muero de hambre. Luciano asintió y nos dispusimos a trabajar junto a nuestras secretarías, ambas mujeres de 35 años, bastantes profesionales y eso me agrada, es bastante molesto tener una que se me insinúe enseñando de más, ellas tienen esposos e hijos y así es mejor, hacen excelente su labor de secretarías. Duramos aproximadamente cuatro horas trabajando en papeleo, contaduría, sumas, balances y de más, ya estábamos agotados y después de media hora más, terminamos la jornada de la semana. Por suerte mañana era sábado y podíamos descansar, hace un año trabajábamos de lunes a lunes sin descanso debido a que estábamos muy molestos con él mundo todavía después de lo que paso con ella. Después nos dimos cuenta de que estábamos pagando nuestra rabia e impotencia con personas que no tenían la culpa de nada, mis padres estaban que nos sacaban de la presidencia a ambos. Después cambiamos nuestros horarios y les dimos algo de beneficios a los obreros por aquella penosa falta por parte de nosotros. Al terminar él horario bajamos al estacionamiento y fuimos a un pequeño restaurant cerca de la empresa, al parecer era nuevo y estaba de moda. Entramos al restaurant es una especie de cafetería con panaderías y postres incluidos, bastante juvenil para mi gusto, pero igual se veía elegante y con detalles rústicos. -Esta elegante a pesar de no ser de mi estilo. -mire a Luciano- -Tiene buenas referencias en la web y r************* -asentí- Luciano iba a decir algo pero se vio interrumpido por una hermosa y melodiosa voz que fue como música para mis oídos. Al mirarla me di cuenta que estaba viendo a un maldito ángel de cabello color fuego. -Buenas noches caballeros, bienvenidos a Paradise, seré su mesera esta noche -nos dio una hermosa sonrisa- ¿Qué van a ordenar? No podía dejar de mirarla, Dios! Era hermosa, piel blanca, muy blanca, pecas en su rostro, sus ojos color ámbar y esos hermosos labios carnosos. Puedo asegurar que mi hermano esta igual de idiota viéndola como lo hago yo. -Que nos recomienda señorita.. -Luciano dejo al aire la pregunta- -Annelise, señor. Oh no no, muñeca, no dijiste eso ¿verdad? De sus labios salió esa palabra "Señor" que delicia. -Bueno Annelise ¿Qué recomienda? -la mire con una sonrisa- Nos dio otra hermosa sonrisa de boca cerrada pero eso fue suficiente para cautivarme aun más, ella es perfecta, toda una hermosa muñeca de piel blanca. Al final nos dio la mejor recomendación para comer y la verdad no preste atención ya que me quede como imbécil mirándola y detallando cada parte de ese hermoso rostro. Se retiró y a los minutos nos dejo la comida sobre la mesa, me sorprende la habilidad que tiene para manejar la bandeja de comida. En estos momentos me estoy haciendo las millones de preguntas con respecto a ella. -Es hermosa Ángelo -dijo Luciano totalmente idiotizado- malditamente hermosa. -Si que lo es, ya veo que no fui él único en verme como idiota -reí bajo- -Pues si hermano, ahora quiero saber mas de ella, me dejo cautivado. Luego de eso nos dedicamos a comer, la verdad si estaba buena la comida, si supo hacer una buena recomendación. Y al terminar pedimos la cuenta y ella regreso con esa jodida sonrisa que me tiene mal. -Fue un placer ser su mesera la noche de hoy, gracias por preferirnos y esperamos que regresen pronto señores. -nos dio una gran sonrisa- Que de sus labios salga aquella palabra, hace que me ponga duro con solo imaginarla sumisa ante nosotros y marcando esa hermosa piel blanca. Oh querida Annelise, claro que volveremos. Tenlo por seguro.
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