bc

Eván: En las Garras del Mal.

book_age18+
61
FOLLOW
1K
READ
killer
dark
sex
witch/wizard
student
serious
city
witchcraft
crime
mxm
like
intro-logo
Blurb

Eván Harvey es un estudiante de medicina del Colegio Imperial de Londres, su vida toda un giro, cuando al salir de su trabajo en "Book's and Coffee" es seguido por dos antisociales los cuales pretenden robarlo y asesinarlo. Pero antes de que este suceso se vuelva realidad, el hombre que ama Jacob Hoffmann y fiel cliente de "Book's and coffee" está dispuesto a salvar su vida, pero con una sola condición. Crear un pacto infernal con él ¿Qué opción tomara? ¿Vivir o morir?

chap-preview
Free preview
Una segunda oportunidad
Para Eván era un día como cualquier otro, su día de trabajo marchaba con normalidad en la cafetería de la ciudad Londres la cual tenía una temática muy interesante, y es que en esta cafetería se podía leer, donar, prestar e incluso vender libros. Como estaban en invierno la cafetería era mucho más concurrida porque también vendían chocolate caliente. Absolutamente todos los clientes adoraban el chocolate caliente, porque utilizaban más cacao de lo normal y tenia un sabor más fuerte y delicioso. Además que beber chocolate de 70% cacao era bueno para la salud. Había un cliente en especial, cual ya había ido a la cafetería en varias oportunidades. Era muy apuesto, para Eván era un sueño hecho realidad sólo mirarlo, su cabello n***o, su rostro de facciones definidas y esos ojos increíblemente oscuros, como si no fueran de este mundo. Portaba con él siempre algo envuelto en trapos, tenia forma de algún libro. A Eván le generaba curiosidad lo que había oculto entre esos trapos, pero realmente era por lo hermoso que era Jacob, deseaba saber más de él. Tan solo sabía su nombre porque lo había atendido en varias oportunidades. Él era un poco distanciado, no parecía el tipo de persona que ves con muchas amistades. Para Évan era extraño, pues era muy atractivo, su voz era grave y muy llamativa, era alto más o menos un metro noventa y le gustaba vestir mucho de n***o. Eván Harvey se posaba de la barra y miraba a Jacob tomar cada sorbo de su chocolate caliente, cada momento en el que leía. Él era extremadamente culto, le encantaba leer, por algo visitaba tanto la cafetería Book's and Coffee. La tragedia se hizo presente cuando Jacob terminó su chocolate caliente, para el rubio Harvey era el momento más triste, pues debía esperar hasta el siguiente día para poder volverlo a ver. Jacob se levantó de su asiento y coloco el libro que leía en el estante de los libros, luego hecho un vistazo a su bolso, para verificar que el objeto envuelto en trapos estuviera en su lugar. El amor de Eván se acercaba lentamente hacia él, mientras escribía en su teléfono móvil algún mensaje de texto y saludo a Eván. —Hey, ¿Cómo estás? —. Pregunto Jacob. El rubio alegro su rostro, realmente adoraba atenderlo y escuchar su hermosa voz. —Muy bien, gracias por preguntar ¿Cómo has estado tú? — preguntó. —Bien, pronto retomaré mis estudios en una nueva universidad. —Que bien ¿Y donde estudiaras? — preguntó Eván, pero en su mente máquinaba solamente una palabra. «Que sea mi universidad» decía para si mismo una y otra vez, mientras cruzaba los dedos bajo la barra. —Será… en el Colegio Imperial de Londres. «¡Genial! ¡Iremos a la misma universidad!» pensó con emoción, ahora también tendría oportunidad de verlo en la misma universidad. —Entonces, ¿Es un chocolate caliente? — pregunto sabiendo claramente la respuesta, había observado que solo bebía el chocolate pero no deseaba quedar como acosador. —Si, aquí tienes — Jacob saco su billetera y entrego su tarjeta de crédito para pagar. Seguidamente el hombre se retiró de Book's and Coffee. La jornada de trabajo continuo de forma normal hasta el anochecer y ya era hora de que Eván dejará su puesto, se iría a descansar. Pronto retomaría la universidad, y no solo eso; quizas podría ver al amor de su vida allí, aunque con tantos estudiantes sería muy difícil coincidir con él. Eván había salido de su trabajo y llevaba puestos unos audífonos inalámbricos, escuchaba música y mientras caminaba por las calles repletas de nieve aprovechaba de cantar en voz alta y bailar al ritmo de la música. Llegó hasta la zona de Bloomsbury de la ciudad de Londres. Deseaba llegar a su pieza, después de todo el trabajaba hasta diez horas e incluso sus padres le ayudaban también con los gastos, ya que estudiar en la universidad El Colegio Imperial de Londres. Era extremadamente costoso, y su beca no cubría todos los gastos. Pasaba por una plaza cuando dos sujetos pasaron por su lado, Eván se limitó a ignorarlos, estos hombres hablaban entre ellos, tenían una botella de alcohol, bromeaban y cantaban una canción que el muchacho no escuchaba por sus audífonos. Aparentemente a uno de los sujetos le llamó la atención Eván, para el hombre parecía alguien de buenos gustos, Eván tenía un teléfono costoso y no le daba miedo enseñarlo. Después de todo la delincuencia en Inglaterra era de las mas bajas del mundo. Eván Harvey escribía a un amigo y reía con la conversación que tenían. Hasta que uno de los sujetos de hace unos segundos se acercó a Eván, quitándole los audífonos con sus manos y con su brazo acurruco al muchacho para con su aliento hediondo a alcohol hablarle al rubio. —Es un buen teléfono el que llevas ahí — dijo el hombre, mientras movía la botella de alcohol en su mano, de un lado a otro. Eván se encogió de hombros, sin saber si ver el teléfono o ver el rostro del hombre que le hablaba, no pasaron más de cinco segundos, cuando ya el acompañante del borracho se acercó. —Deberías obsequiarnos tu teléfono — recomendó el sujeto, quien parecía estar menos alcoholizado. —Por favor déjenme en paz — suplicó el rubio, mientras fijaba su mirada al hombre más borracho. —¿Pero que dices? No te hemos hecho nada — explicó el sujeto mientras sonreía burlonamente. —Deberías seguir nuestra sugerencia y darnos tu teléfono — Repitió el mismo hombre que estaba menos alcoholizado. Eván no deseaba entregar su dispositivo móvil, después de todo lo había comprado trabajando de manera honrada. Logro sacarse del brazo del delincuente que llevaba la botella de alcohol y comenzó a correr. Los hombres claramente también lo siguieron a gran velocidad, pero la adrenalina que corría por Eván los hacia dejar atrás. Llegó hasta un callejón oscuro, en el que se encontraba un contenedor de basura y se ocultó detrás de este, quería avisar a su amigo con el cual se comunicaba por teléfono por ayuda, pero había agotado su renta de manera repentina. Las voces de los delincuentes se acercaban poco a poco, los podía escuchar cantar y reír a carcajadas, mientras el moría de pánico, no podía llamar a la policía, no podía pedir ayuda a sus amigos, y no deseaba gritar por ayuda por miedo a que los delincuentes fueran más agresivos. De un momento a otro las voces de los antisociales dejaron de escucharse. Eván sintió un gran alivio, su corazón latía a mil por segundo y con confianza salió de su escondite. Al casi salir del callejón, uno de estos sujetos apareció frente a él. —No debiste huir de nosotros — dijo el delincuente. Al girar para dirigirse por la otra salida, vio que ya estaba bloqueada por otro de los sujetos. Dejando al rubio sin salida. El pánico invadió su mente sin saber que hacer, mientras que el hombre de un golpe contra la pared rompió su botella de alcohol para quedar esta como un arma letal. —¿Quieres mi teléfono? Tómalo, es todo tuyo — Dijo el muchacho. Pero parecía que el teléfono no lo podría salvar. El antisocial atacó a Eván con la botella y atrezo su corazón. Pero antes de morir, pudo ver la silueta masculina de un hombre a una distancia considerable del callejón, la silueta parecía conocida. Y esta era iluminada por un poste de luz. Era la silueta de Jacob. Pero lentamente Eván cerro sus ojos esperando a morir… Pero repentinamente sus ojos se abrieron y escucho una voz en su cabeza. —Es así como morirás — le explicó está voz. Eván aún no había muerto, se encontraba detrás del contenedor de basura, el tiempo parecía correr lento y asomo su mirada hasta donde había visto por última vez a Jacob. Ahí estaba el amor de su vida, cual repentinamente se acercó de una manera imperceptible hasta Eván. —Puedo salvar tu miserable vida, pero todas las cosas buenas de este y el otro mundo, requieren de grandes sacrificios. ¿Realmente, estás listo para sacrificar lo más valioso de tu ser? ¿Por una segunda oportunidad? —. Pregunto Jacob a Eván. «¿Qué está sucediendo?» Pregunto el rubio a sus adentros. —¿Por qué me dices todas esas cosas, Jacob? — pregunto el joven. —Tú alma está siendo solicitada y yo, simplemente deseo arruinar esa solicitud — explico. —No deseo darle al paraíso la satisfacción de poseer tu espíritu. Te voy a dar dos opciones Vivir o Morir ¿Cuál eliges? — pregunto Jacob. —Si eliges vivir, te puedo asegurar que tu miserable existencia cambiará de una manera que serás la envidia de cada ser que te deteste en este mundo. Vivirás y disfrutarás de placeres que ningún mortal se podrá ni siquiera imaginar. — Indico Jacob a Eván. —¿Y si elijo morir? —Sería la peor opción que elijas, o al menos así lo veo yo —. Respondió con honestidad. —He buscado tu alma durante muchas vidas, en todas ellas fuiste infeliz, desdichado, miserable. ¡Pero! Te has ganado la lotería en esta oportunidad. Tienes una beca, estudias en una de las universidades más prestigiosas del mundo. Puedes elegir sabiamente y estar del lado de los ganadores. O puedes elegir morir, y renacer… Quien sabe, ¿África? ¿Haití? Quizás otro país viviendo en la inmundicia. Yo, extiendo mi mano a ti, en este instante Dios no está con nosotros. Yo, soy tu Dios ahora ¿Qué eliges? — Dijo Jacob, Pero Eván estaba muy confundido ¿Por qué Jacob decía esas cosas? —¿Qué eres, Jacob? – Preguntó Eván. —Soy, tu salvación. Eván tomo su decisión, y en esta oportunidad, su instinto de supervivencia estuvo por encima de la salvación eterna. Jacob sonrió para así hurgar en su bolso, en busca de algo. —Bueno, entonces hagamos el pacto. —¿Debo hacer un pacto? —Si —. Dijo el demonio, sacando aquellos trapos polvorientos que desde hace muchísimo tiempo Eván se había preguntado que ocultaba Jacob tras ellos. Se trataba de un libro, parecía muy antiguo, era de color n***o y aunque por sus características se veía antiguo, tenia tantos adornos que su costó debía ser extremadamente alto. Acto seguido el demonio saco un cuchillo n***o de extraños detalles y antiguas escrituras al igual que una pluma de escribir. Jacob saco también una llave para abrir el libro que ocultaba su contenido por una serie de cadenas plateadas y candado de igual color. Abrió el libro y con su cuchillo corto la palma de la mano de Eván para agregar su sangre a la pluma. —Para cerrar el pacto, debes firmar este libro con tu nombre —. Indicó el ser infernal. Eván miro el libro, cual solo decía “signum hic” el no entendía que significaba pero intuía que decía algo como “firma” o “firme aquí”. Eván, dudo por unos segundos, pero se llenó de confianza para firmar su nombre en tinta roja, comenzó a brillar y esta se sello en el libro. Jacob sonrió, y dio un apretón de manos a Eván. —Bienvenido —. Dijo al rubio, los dos hombres que atacarían a Eván con intención de asesinarlo se sentían muy confiados, no sabían que ahora él, cambiaría su destino. El hombre de la botella se dirigió al callejón donde había visto que Adán se ocultaba. —Te mataré y me quedaré con tu teléfono y también con tus audífonos — murmuró el hombre con una sonrisa. Al llegar, noto una silueta mucho más alta, le calculaba a Adán un metro setenta, pero la silueta que veía era de un metro noventa. De igual manera, el sujeto ya estaba borracho y había perdido el miedo a cometer alguna estupidez. Rompió la botella y con su pico filoso se dedicó a atacar al demonio. Cuál con facilidad sujeto el brazo del hombre y con una fuerza fuera de este mundo. Y de un apretón fracturó el brazo del delincuente. Quien con un grito desgarrador alertó a su compañero del peligro. Jacob, con su fuerza lanzó al hombre en dirección al otro sujeto haciendo a ambos impactar entre sí. —¡Ese tipo no es humano! — gritó mientras huía el delincuente con su brazo roto, y el sonido de sus pasos se alejaban más y más. Las personas pronto saldrían de sus hogares por el alboroto así que Jacob y Eván debían salir de ahí. Jacob cargo a Eván y de salto en salto, edificio en edificio, llegó al hogar de Eván. —¿Sabes también donde vivo? Juraba que el acosador era yo — el demonio comenzó a reír y se dispuso a bajar al humano. —Ahora tendrás protección las veinticuatro horas del día —. Explicó Jacob a Eván. —Bueno, ahora debo irme. —Espera, ¿Puedes quedarte está noche conmigo? — preguntó el rubio, y el demonio no tuvo objeción. Ambos ingresaron al espacio que Eván alquilaba para vivir, no era muy grande, pero era un lugar acogedor. Harvey se sentó cerca de su escritorio, tenía muchas preguntas una de ellas era ¿Qué era Jacob? El por alguna razón sentía que ya lo sabía, pero necesitaba escucharlo de la propia boca de él. —¿Eres un demonio? — preguntó el joven rubio. —Si, creí que era evidente — respondió sin dar más detalles. —¿Por qué me salvaste? —Por simple interés, quizás por deseo — volvió a responder sin más detalles. —¿Qué es ese libro? —Ese libro es muy importante, debes aprender a utilizarlo. —¿Por qué? –. Pregunto Eván confundido. —Para sobrevivir —¿De que? — pregunto sin entender. —De los otros brujos como tú y demonios como yo. Eván tomo el libro y comenzó a leerlo. En su mente, no entendía absolutamente nada, pero el idioma era latín, tendría que utilizar un diccionario para poder traducir cada hechizo, conjuro y maleficio. —¿Debo luchar contra otros brujos y demonios? — pregunto nuevamente el rubio. El demonio no respondió esa pregunta, parecía ya cansado de hablar Jacob, acto seguido tomo a Eván de su mano y lo llevo directamente a la cama. —¿Jacob? El demonio robo un beso a Eván, y el prontamente correspondió dicho beso. «Jacob me ha besado, ¿Esto un sueño?» Si así lo era, Eván no deseaba despertar nunca, desde hacía mucho tiempo deseaba poner sus labios sobre los de él El demonio quito la ropa abrigada del rubio y comenzó a besar su cuerpo, mientras que Eván aún no podía creer lo que sucedía. En esa situación con Jacob, el anhelaba al demonio y realmente nunca espero a estar en esa situación junto a él, más aún no esperaba que Jacob fuera un ser infernal aunque tanta belleza no podía ser de este mundo. Próximamente Jacob se desvistió y levantó a Eván, para llevarlo en dirección a la ducha, comenzó a sujetarlo por su cintura y beso apasionadamente sus labios. próximamente encendió esta para ambos bañar sus cuerpos en agua caliente. —Jacob… — Dijo Eván, mientras el demonio tocaba su cuerpo y besaba al rubio en su cuello. Ambos tuvieron un momento muy apasionado en la ducha, quizás estuvieron más de dos o tres horas allí, Jacob desde hacía mucho tiempo deseaba ingresar a los adentros del rubio, una y otra vez. Eván sabía que su alma estaría ardiendo eternamente en el infierno, pero al menos disfrutaría en esta vida junto al ser infernal que tanto amaba. El demonio fue a la cama y Eván le siguió sujetando su mano. El rubio observaba con sus ojos azules los ojos negros de Jacob, Eván siempre se había preguntado por qué los ojos de él eran tan oscuros y la respuesta era simple. El muchacho de cabellos negros no era de este mundo. Ellos continuaban observándose sin decir absolutamente nada, hasta que Eván Harvey con su mano tocó el cabello de Jacob, quien pronto cerro sus ojos para descansar. «No sabía que los demonios descansaban» mencionó a sus adentros, para también dormir un poco y procesar todo lo que había ocurrido esa noche.

editor-pick
Dreame-Editor's pick

bc

Me rechazaste, ¿recuerdas?

read
13.4K
bc

Bajo el Dominio del Alpha

read
2.3K
bc

La luchadora Luna de los Trillizos

read
24.5K
bc

Luther

read
14.0K
bc

Juego de Venganza de Luna Abandonada

read
165.0K
bc

Boda Real

read
8.6K
bc

Instinto Salvaje

read
7.8K

Scan code to download app

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook