Eván despertó en la mañana, miro a su lado y solo había una almohada vacía.
«Solo había sido un sueño»
Pensó, desilusionado.
Cuando se levantó, observó en su escritorio aquel libro extraño de sus “sueños”.
—¡Es el libro! — dijo con voz alta al aire, ya que en su espacio, solo se encontraba él.
Se acercó hasta la mesa y le echo un vistazo al libro, su contenido estaba en latín, pero con calma y un diccionario podía traducir sus significados, había múltiples magias, círculos de invocación, fórmulas de pociones, entre otra cosas muy interesantes.
Eván se preparó para ir a su trabajo, pero se preguntó a donde había ido Jacob. Se había ido sin despedirse. Tomo el libro y lo guardo en su bolso, salió de su hogar y tomo un autobús de color rojo, luego de un par de minutos llego a Book’s and Coffee.
Eran las 10:00AM era el turno de Harvey, el trabajaría hasta las 8:00PM. Verifico al llegar que los estantes de libros estuvieran limpios, al igual que las mesas. Limpio el piso del local, las ventanas. Su trabajo no era específico. Podía hacer de barista y también de personal de limpieza.
Harvey observa aquel extraño libro, sin percatarse que alguien le vigilaba.
Pasaron algunas horas y Eván Harvey aún no tenía noticias de Jacob, observó la hora de un reloj de pared, notando era la hora de aparición de Jacob. Una puerta golpeó la campanilla y era él, era el apuesto demonio.
Eván sintió un flechazo en el corazón al verlo, como una descarga eléctrica. No sabía cómo describir esa sensación pero solo Jacob podía hacerle sentir así.
Miro un poco avergonzado los ojos del ser infernal, Mientras el se acercaba a la barra, el rubio se limitó a sonreír con su mirada fija al suelo.
—¿Cómo estás? — preguntó el demonio con una sonrisa picara y una mirada llena de deseo.
—Bien — respondió el barista.
—Fue extasiante estar contigo anoche — dijo Jacob. Aquello no paso desapercibido, por lo menos para una de las chicas de Book's and Coffee.
Jacob era uno de los clientes más comunes, era conocido por todos, para la chica había sido una sorpresa porque realmente nadie del lugar conocía cual era su preferencia, sin embargo se desilusiono al saber que sentía preferencia hacia el género masculino.
—¿Por qué te fuiste sin despedirte? — preguntó Eván.
—También trabajo, Eván — pero pronto el demonio noto que su conversación era vigilada por una de las empleadas del establecimiento, así que bajo su tono de voz, para él, ella era un ser insignificante.
El demonio pidió chocolate caliente para dos. Deseaba invitar a Eván, no tuvieron objeción, pues el cliente tenía la razón.
El barista Eván estaba agradecido por el chocolate caliente, pero algunos de sus compañeros estaban un poco celosos por el trato que estaba recibiendo.
—Me dijiste que trabajabas ¿Cuál es tu trabajo?
—Soy mesero.
—¿En serio? Nunca imaginé que ese sería el trabajo de un demonio —. Dijo el rubio
—¿De que hablas? En este mundo, hay humanos que son peores que un demonio, y visten en traje y corbata.
—Tienes razón en eso — expresó Eván, dando luego un sorbo a su chocolate caliente.
El muchacho por alguna razón observó la calle de Bloomsbury desde la ventana, notando que alguien le observaba, pero al pasar un autobús la persona desapareció.
La empleada de Book's and Coffee regreso, con ella llevaba una bandeja de croissant rellenos, café y azúcar.
—Es cortesía de la casa — explicó la chica pelirroja Emily, con una cálida sonrisa.
Eván tenia un poco de hambre, así que tomo uno de los croissant para comer.
—Emily están deliciosos — dijo el rubio agradeciendo a su compañera, pero al cabo de unos segundos comenzó a sentir mareo y sueño.
—Jacob, no me siento bien — murmuró Eván.
Jacob sorprendido, tomo uno de los croissant, y lo olió, dándose cuenta que apestaba a adormecedores, toda la comida tenía adormecedores, incluso el azúcar.
—¡Bruja! — exclamó Jacob, tomando rápidamente a Eván para ponerlo a salvo. La chica pronto saco un libro de hechizos dejando en claro que ella también tenía un pacto con un demonio.
Jacob salió de Book’s and Coffee y corría por las calles de Bloomsbury, buscando un buen lugar donde esconderse y utilizar sus habilidades de demonio. Detrás de ellos, corría Emily que tenía intención de matarlos a ambos.
Jacob apretó fuerte su puño el cual se encendió en llamas hasta crear una fuerte luz, del cual se creó un anillo de oro.
«¿Debería darle esto?» pensó el demonio.
—No, no puedo dejarlo a su suerte —. Murmuró Jacob.
Llego hasta un callejón en el que nadie lo podría ver, y dio un gran salto hasta el techo de uno de los edificios. Pasaron. Algunos segundos, y la compañera de Eván, la chica de nombre Emily, subió las escaleras de uno de los varios edificios cercanos. Hasta dar con ellos con su vista.
—Me hicieron sudar corriendo tras ustedes — mencionó la zorra, quejándose.
—Es una lástima, Eván me caía muy bien y tú Jacob… eres la fantasía de todos en Bloomsbury —. Explicó.
—¿Cómo no se me ocurrió que eras un demonio? Estaba claro que tanta belleza no podía ser de este mundo.
—No te preocupes Jacob, los enviaré al infierno lo más rápido posible — dijo abriendo su libro; para invocar a su demonio.
—¡Agramon! —
Pero Emily al mirar al edificio en el que se suponía debía estar Jacob, solo veía a Eván en el suelo, a su suerte.
—Que cobarde, Jacob abandonó a su brujo — Cuando se disponía a lanzar un hechizo a Eván, un cuchillo n***o atravesó su corazón.
Detrás de ella estaba Jacob, cual había utilizado un anillo que solo él, era capaz de crear y le había dado la facultad de volverse invisible, la chica murió al instante y con su muerte el demonio desapareció.
El fuego pronto invadió el libro de Emily, llamas se dejaron ver hasta consumir por completo el libro de Agramon; el demonio del miedo.
Jacob pronto busco a Eván y abandono el lugar con el entre sus brazos.