Eván se dirigió a su puesto de trabajo, ya que Logan había interrumpido su lectura del libro de magia negra, el moreno sin embargo se mantuvo en su sitio, mirando fijamente aquel libro de Eván Harvey, era la primera vez que veía un libro con esas características, esos símbolos, esos adornos lo hacía parecer muy costoso. Logan Baker tenía algunas deudas, y quizás ese libro podía sacarlo de algunas, además estaba molesto con Eván ¿Qué podía hacerlo enojar más que robarle ese libro? Sabiendo lo mucho que a él le gustaba leer.
Logan tendría que esperar a tener una oportunidad de quitarle el libro al rubio. A los pocos minutos llego Jacob, como era de esperarse. Tenía ganas de comer algo y beber un chocolate caliente, aún estaban en invierno y era normal querer algo caliente en dicha estación. Jacob Hoffmann se acercó hasta la biblioteca del local y tomo un libro para poder leerlo mientras comía algo delicioso y bebía tranquilamente su chocolate caliente.
Seguidamente Jacob se acercó a su amado y encestó un beso en sus labios, para luego abrazarlo y levantarlo muy contento.
—¿Por qué tan contento? —preguntó el rubio.
—Me dieron un aumento de sueldo —respondió Asmodeo, mientras abrazaba fuerte a Eván. El estaba muy contento, y claramente deseaba celebrarlo con su novio, ahora podrían comer sushi todos los días de querer hacerlo.
Jacob Hoffmann y Eván Harvey tomaron asiento y comenzaron a platicar un poco.
—Logan quiere que vaya al velorio de Emily.
—¿Y por qué no vas? Te haría bien verla pudriéndose allí, y ver a todos llorando.
—Le explique qué no iría, y le dije exactamente lo que me acabas de decir.
—¿De verdad? Y creía que yo era de sangre fría —murmuró Asmodeo, mientras esbozaba una sonrisa en su rostro. Para rápidamente arrebatarle un beso a Eván.
Luego de algunos minutos, salieron de Book's and Coffee y caminaban agarrados de manos.
Eván por su parte, no había notado nada extraño, pero claramente el demonio ya se había percatado, que eran seguidos por tres hombres, un auto y por si fuera poco, el mismo Logan Baker. ¿Qué deseaban todas esas personas? El demonio deseaba tomar a Eván y salir de ahí cuanto antes, pero no podía utilizar sus habilidades, no con tantas presencias siguiendo sus pasos.
Jacob no quería alertar a Eván, pero de igual forma lo hizo.
—Estamos siendo seguidos, por tres sujetos, un auto y el mismo Logan —Eván no pudo siquiera disimular el secreto que guardaba Jacob, y volteo a mirar a sus espaldas, era evidente que estaban siendo seguidos, pero debía admitir que los tres hombres tatuados y musculosos que seguían al demonio y Eván eran extremadamente deseables.
—¿Por qué crees que nos siga ese auto y esos tres hombres?
—Quien sabe…
Por el momento no se preocuparían, después de todo ellos poseían habilidades que ningún ser terrenal siquiera podía imaginarse. Siguieron caminando hasta poder tomar un autobús de color rojo hasta el hogar de Eván, en el edificio “Springflowers”. Y allí se sentaron en uno de los asientos, cuando justo los tres hombres se posicionaron uno adelante, al lado y atrás de ellos. También noto, que dos presencias en aquel autobús le eran familiares.
Jacob acercó sus labios a Eván y susurro a su oído algunos detalles de su plan para salir de los tres sujetos, que parecían extremadamente deseables pero seguramente, provenían de algún grupo criminal.
Al mirar atrás, se percató que uno de los hombres sentado en el autobús era uno de los sujetos a los que ya le había roto el brazo en una oportunidad, tratando de salvar a Eván.
—¡Maldito! ¡¿Creíste que dejaría las cosas así?! —dijo el hombre con un yeso en su brazo. Mientras los hombres tatuados y musculosos se preparaban para darle una golpiza a Jacob Hoffmann.
Eván no tenia miedo, seguramente podría practicar algún hechizo de Jacob permitirle, aunque con la fuerza descomunal de Asmodeo era más que suficiente. Jacob Hoffmann trono sus dedos y de un golpe, rompió la nariz del hombre a su lado (conteniendo su fuerza). Seguidamente el sujeto de adelante trato de sujetar al demonio, mientras el de atrás lo golpearía en el estómago. Sin embargo aquello no sería posible pues de una patada, Jacob rompió las costillas y al que le sujetaba le rompió sus dientes de un cabezazo.
El hombre de brazo roto y yeso quedó perplejo, parecía que no importaba que hiciera para vengarse, las cosas no le salían bien. El hombre y sus secuaces huyeron del bus, entrando en el auto que los había seguido todo el trayecto. Por otro lado Logan Baker, que también había ingresado al mencionado transporte quedó mudo de lo fuerte que era Jacob.
—¿Cómo?... —El moreno Logan había quedado mudo de la fuerza de Jacob. Tenia muchas preguntas, pero no deseaba hacerlas en ese momento. Rápidamente bajo del bus, cancelando la idea de intentar robar a Eván, no deseaba terminar con algo roto también.
—¿Por qué Logan nos seguía? —Preguntó Jacob.
—Seguro está molesto conmigo. —le explicó Harvey.
Al llegar al hogar de Eván, no pudieron aguantar las ganas de comerse a besos, pero acto seguido se acostaron en la cama para dos y hablaron un poco, el rubio le comento a Asmodeo que ya había traducido algunos hechizos y que deseaba probarlos muy pronto, aún no se habían encontrado con otro demonio o brujo. Para Eván era un alivio, no podía depender siempre de Jacob.
El demonio tomo la mano de su brujo y llevo esta a sus labios para besarla. Deseaba que Eván pronto aprendiera a utilizar el libro, no parecía comprometido con los juegos infernales y aunque Jacob amaba y deseaba a Eván, el título de rey supremo del infierno era muy importante para Asmodeo. Él era uno de los siete pecados capitales, y debía demostrar su poderío, además, habían muchas cosas en ese libro que le harían la victoria más fácil al demonio.
—Eván, ¿Realmente estás comprometido con estos juegos? —el rubio hizo silencio, la respuesta lo tomo por sorpresa. ¿Qué podía responder para que Jacob no se molestará?
—Supongo, que no del todo —explicó a Asmodeo. El se acostó sobre Eván y miro fijamente sus ojos, bajando lentamente su cabeza y así sujetar sus mejillas con sus manos. Dio un largo beso al rubio y se dedicó a hablar.
—Eván, yo no seré el único premiado, si ganamos los grandes juegos infernales —explicó Jacob.
Eván no estaba al tanto de eso, ¿A qué se refería Jacob?
—El brujo que obtenga la victoria, tendrá un deseo —. Eván deseaba muchas cosas, deseaba mucho dinero, deseaba el éxito en todo lo que se producirá, viajar por el mundo, tener una casa grande. Iban todas esas cosas a su mente. ¿Pero, qué la sangre de sus enemigos corriera lo valía?
Si, lo valía.