Caacrinolas, el cruel presidente de los infiernos.

1763 Words
Llegaron a casa de Mikael Abrahams y Bathin en Fitzrovia edificio “Beautifulforest”, la cual gracias a la calefacción se encontraba en una temperatura agradable para todos, incluso para Mikael que se había mojado con el agua del lago y se estaba congelando. Su demonio acompañante le busco un paño abrigado y le quitó la ropa mojada, para así secarlo. Se dirigió a la cocina a preparar un poco de café. —¿Desean algo de comer? —inquirió el duque del infierno Bathin. Eran las doce del mediodía, y todos deseaban pizza por lo que el demonio llamo al repartidor, que llegaría dentro de unos treinta minutos. Luego el duque infernal se acercó hasta su pareja a verificar su estado. —¿Te sientes mejor? —preguntó Bathin a su novio Abrahams. —Si, ya no tengo frío, gracias –dijó Mikael para darle un abrazo a su pareja demoniaca. Seguidamente el teléfono de Cédric Griffin comenzó a sonar, se trataba del oficial Milton. —¿Cómo estás? Cédric, Estaré en una hora en tu hogar. Hay algunos asuntos que debo conversar contigo en privado, que tengas una feliz tarde —. El oficial luego de dejar su mensaje terminó la llamada, Bathin se dirigió hasta el café y comprobó que estuviera listo. Sirvió en cuatro tazas y les agrego un poco de azúcar, crema y un poco de chocolate para mayor sabor. Regreso a donde se encontraban los demás, quiénes conversaban de la práctica y de lo bueno que era el modelo profesional Mikael Abrahams utilizando Aeromancia. Y entrego el café a todos, seguidamente, Bathin se retiró, se daría un baño, pues luego del combate de entrenamiento contra su novio, había transpirado un poco (solo un poco, al tratarse de un demonio). Cédric Griffin (Bathin) quito sus ropajes, y entro a la ducha, el agua estaba caliente. Y se podía ver el vapor salir del agua. Enjabonaba su esbelto cuerpo y lavaba su cabello pelirrojo. Tardó tal vez veinte minutos en la ducha, cuando salió y fue a vestirse. Pronto, el sonido del timbre sonó en el hogar. —Buenas, llegó la pizza —se escucho la voz del repartidor, Mikael Abrahams rápidamente tomo el dinero que se encontraba en la mesa y fue a pagar. Al llegar dicho dinero se cayó de su mano, y este se agachó a tomarlo. Fue en ese instante cuando un fuerte disparo de una escopeta atravesó la puerta, y de no haberse agachado Mikael Abrahams probablemente estaría muerto. Sus oídos escuchaban tan solo un pitido, producto del fuerte sonido que había tenido que escuchar, prácticamente estaba sordo y aturdido. Bathin rápidamente se teletransportó hasta la puerta y tomo a Abrahams, sacándolo del peligro. Pero debía volver también por Asmodeo y Eván. Pronto, el repartidor tumbó la puerta de una patada, cargo la escopeta con intención de dispararles. Pero Bathin apareció en el instante en el que dispararía a ambos, sacándolos del lugar. Se encontraban abajo del conjunto residencial sin entender que ocurría. Pero, para Bathin y Asmodeo, todo era obra de un demonio, quizás de la Orden del Fuego Infernal. Desde la ventana del conjunto, el repartidor de pizza los observaba, y su mirada parecía nublada, blanca como niebla. Pero rápidamente se disponía a bajar a dispararles. —Mikael y Eván no pueden pelear —Contestó el duque del infierno. —Sácalos de aquí, yo– pero antes de siquiera terminar sus palabras, un cuchillo se clavó en la espalda de Asmodeo, generando un corte profundo. Tanto los demonios como los brujos estaban rodeados por personas de vistas nubladas como niebla. Bathin junto a todos y los teletransporto a un lugar seguro. —Es el demonio que controla las “mentes” otra vez, como en el Club 911. —. Mencionó Asmodeo mientras su herida sangraba y dolía, aunque al ser un demonio tenía mayor resistencia que un humano común y corriente. —Debemos volver, ese demonio es peligroso. —Asmodeo se quejaba del molesto dolor que la herida generaba, y con su mano tocaba su herida. —Tienes razón, ¿Pero que podemos hacer? —¿Tienes una cámara térmica? ¡Eres policía! —Esta averiada ¿Crees que Milton posea una? Se les había ocurrido una idea para poder detectar al demonio que podía ocultar su presencia, aún no sabían si era capaz también de ocultar su temperatura corporal pero ya verían eso con la cámara térmica. Antes de que ellos regresaran, (Asmodeo y Bathin) quien había atendido sus heridas había sido Eván, que cabía destacar era médico. Eván Harvey y Mikael Abrahams habían sido llevados hasta “Springflowers” hogar de Eván. Ambos no habían recobrado su energía del todo, pero creían que allí estarían mejor. El príncipe del infierno y su compañero el duque Bathin, se encontraban en la parte más alta de un conjunto residencial, y veían desde arriba el montón de mentes controladas que el demonio no identificado tenia bajo su poder. Eran alrededor de algunos oficiales de policía los cuales custodiaban el área y tenían armas como escopetas, pistolas, etc. Y civiles armados. El paso a los autos estaba prohibido y el oficial Milton llegaría en unos minutos. —Inspeccionare rápidamente el área, Asmodeo —Bathin no demoró ni cinco segundos inspeccionando todo mientras se teletransportaba de un lugar a otro. —¿Cuál es tu reporte? —Son demasiados, hay oficiales de policía incluso dentro del conjunto residencial —suspiro —pero no es lo peor, amenazan a los residentes con dispararles, los apuntan con sus escopetas. Para Asmodeo era insignificante el reporte de la amenaza a los habitantes, pero si deseaba que Harvey no terminará odiándolo debía hacer lo que para Harvey era lo correcto, salvar a los residentes. —Se que ni a ti, ni a mí nos importan las vidas de los residentes. Pero haré lo correcto por… Mikael. —Me parece perfecto, también por Eván. Bathin nuevamente regreso al recinto y uno por uno fue deshaciéndose de los oficiales, teletransportandolos hasta otra parte. De igual forma, se ocupó también de sacar a los residentes antes de que llegaran “refuerzos” y pudieran tomar rehenes. —¿Te aseguraste que ninguno pudiera verte? —No te preocupes por eso. Todos están bien y ninguno de los residentes pudo ver mi cara. Por el momento no sabrán que somos reales. Al finalizar un automóvil policial llegó al lugar más rápido de lo que cantaba un gallo, su sirena estaba encendida, solo que este automóvil iba a demasiada prisa. Al bajar del móvil, pudieron notar que se trataba del oficial Milton, rápidamente Bathin utilizó sus habilidades para llevar a Milton hasta su ubicación. —¿Pero que demo…? Ah, son ustedes —dijo el oficial. —¿Tú cámara térmica funciona? —preguntó Bathin. —¡Por supuesto que funciona! —¿Esta en tu auto? —¡Pues claro que la llevo en el auto! —. Respondió de mala gana. Acto seguido el demonio desapareció y de un parpadeo había llevado el auto del oficial hasta el conjunto residencial. —¡¿PERO QUE DEMONIOS?! —Exclamó Milton. —Lo lamento, era para ganar tiempo. —respondió el demonio. Le explicaron al oficial de lo que sucedía y las razones por las cuales necesitaban su cámara térmica. —Debemos darnos prisa. — suspiro. —Hicieron llamadas de emergencia y pronto llegarán más oficiales. —comentó el oficial Milton. El oficial utilizo la cámara apuntando al edificio deseado, dando con la ubicación exacta del demonio capaz de ocultar su presencia. El policía Bathin rápidamente se movió hasta la zona del conjunto residencial junto con Milton Paige y Asmodeo. El oficial Milton no perdió el tiempo y comenzó a disparar al lugar en el que se encontraba el demonio, sin que las balas pudieran hacerle ningún daño. Estás chocaban contra él como si fueran simples e insignificantes, repeliendo cada disparo con su cuerpo duro. El demonio capaz de teletransportar tomo la cámara térmica del oficial Milton con sus dientes, a Asmodeo y al demonio que tanto ocultaba su presencia con sus manos, llevándolos hasta un lugar libre de personas inocente. El duque los llevo hasta un bello campo de un verde muy vivo. El demonio aunque sabía que tenían el artefacto no podrían verlo con tanta facilidad de él moverse. —Identifícate —Dijo Asmodeo. El demonio comenzó a reír a carcajadas por la petición del príncipe infernal sin embargo, deseaba darle el nombre de quién lo asesinaría ese mismo día. —Ya que me lo pides tú, soy Caacrinolas. Presidente de los infiernos, m*****o de la Orden del Fuego Infernal y como también sabrás —Hizo una reverencia, dejando ver su verdadero cuerpo humano durante unos instantes—Soy lo último que ni siquiera podrás ver. —agrego, desapareciendo nuevamente. —¿Qué ritual usaste para controlar a todos, a tu merced? —preguntó el príncipe infernal, aunque para Caacrinolas todo parecía ser un chiste, pues no paraba de mofarse de Asmodeo. —A diferencia de sus inútiles brujos, yo he guiado muy bien al mío, hicimos unos cuantos sacrificios… ¡HUMANOS! También algunos ingredientes raros, pero no sé preocupen los sacrificios fueron asesinos… necesitábamos almas dispuestas a matar. Caacrinolas tenía un cuerpo delgado, pero muy tatuado, un cabello largo y túneles en sus orejas, y una lengua que provocaba arrancarla de raíz. —¿Estás listo para morir? —Inquirió Caacrinolas. —Aquí me tienes ¡Cobarde! Asmodeo se guiaba de la ubicación de Caacrinolas por las pisadas en el pasto, pero de igual forma no podía ver ninguno de sus ataques. Caacrinolas tenia en el un hechizo defensivo, seguramente lanzado por su brujo de magia negra. Era una completa muralla tanto que ni siquiera las balas podían atravesar su cuerpo, mientras que su ritual no servía de nada al no estar en la ciudad. Solo le quedaba su invisibilidad y el hechizo que mantenía su brujo, el cual no tenía una resistencia eterna, pues en algún momento ese hechizo de desvaneceria. Caacrinolas dio tan solo unos cuantos pasos y basto solo un golpe en el abdomen del demonio para atravesarlo. Asmodeo recibió el golpe sin poder creer la increíble fuerza del demonio. —¿Qué creíste? ¿Qué tú y tus brujos inútiles nos vencerían? —Susurró Caacrinolas al oído de Asmodeo. —¡Recuerda! Conocemos el pasado, el presente y el futuro. Ahora regresa a tu lugar en el infierno —Asmodeo cerro sus ojos y perdió el conocimiento en ese momento.
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