Luna rubio, moreno sol.

2439 Words
Las palabras de Gusion hicieron a Jacob enojar, tomando a este con mucha fuerza por el cuello y elevándolo con su mano derecha. —¿Se creen muy fuertes verdad? — Preguntó el demonio de la lujuria con un semblante de ira. Pero rápidamente fue detenido por el Oficial Milton, Gusion callo al suelo y tosió debido a la fuerza utilizada por Jacob. —Asmodeo, recuerda que Gusion responde cualquier pregunta, solo fue honesto al responder—. Explicó Bathin al pecado de la lujuria, Asmodeo quito su mirada furiosa de Gusion y salió del cuarto del hospital en el que se encontraban, deseaba despejar su mente, pero no podía con Gusion allí. Eván Harvey ahora corría mucho peligro, no estaban enfrentando a un solo demonio, ni siquiera sabían cuantos seres infernales conformaban la “Orden del Fuego Infernal”. El oficial Milton extendió su mano a Gusion, para que esté pudiera levantarse del suelo. Asmodeo había dejado sus marcas en el cuello del enfermero con su gran fuerza. —Lo lamento, no fue mi intención — musitó Gusión, mientras tocaba su cuello con su mano. —Gusión, tengo muchas preguntas para ti — le explicó el oficial Milton, para así comenzar con el interrogatorio, como se había mencionado con anterioridad él era un demonio que contestaba preguntas del pasado, presente y futuro. —Antes de empezar, dinos cuál es tu nombre humano —. Dijo el oficial Milton. —Mi nombre humano es, Emory Winchester, mi edad humana es 21 años y en desenvuelvo como enfermero En este hospital. — murmuró algo apenado, pero a la vez sonrojado, por alguna razón, pero el oficial Milton no comprendió el rubor en sus mejillas, sin embargo continuo con el interrogatorio. Emory parecía saber algo que el oficial Milton ignoraba. —Soy el oficial Milton Paige, encantado de conocerte, Emory Winchester —. El policía extendió su mano, para presentarse a Emory, y el demonio tocó sus manos delicadamente y su rubor en las mejillas pareció intensificarse. Mientras que el oficial arqueaba una de sus cejas. —Gusion, ¿Cuántos demonios corresponden en tu alianza? — Preguntó Bathin, Pero Gusion, cuando estaba a punto de responder dicha pregunta, un extraño sello de coloración púrpura se formó en su frente, causando que un fuerte dolor por todo su cuerpo le privará de responder esa pregunta. —Lo lamento, no puedo responder esa pregunta —. Parecía estar bajo alguna maldición. Y aquel dolor le hizo encogerse de hombros. —Ellos te maldijeron para no poder responder esa pregunta ¿Cierto? –. Inquirió Bathin. —Si —Fue su respuesta, mientras con su mano acariciaba su hombro, y miraba a un lado. Esa fue de las últimas palabras que escucharon de él, pues luego de esa pregunta se dispuso a retirarse de la habitación. Sin dar más detalles a Bathin y al policía. —Solo les diré esto —. Todos en la habitación se concentraron en el y en lo que tendría que decir, y él se dispuso a dar una especie de acertijo antes de retirarse. —Cuando el juego parezca haber llegado a su fin, cuando todas las fichas en la tabla de ajedrez encuentren su final. Una voluntad tan ardiente como el infierno convertirá en cenizas todo lo que se cruce en su camino –confesó. —Que tengan una feliz noche —finalizó para irse, pues no tenía más nada que hacer allí. Y aunque sabían que él era su enemigo, sintieron que Gusion simplemente era controlado por sus “aliados”. Conocer todas las jugadas del tablero de ajedrez, para el enemigo era una jugosa ventaja en la guerra por el dominio total del infierno. El oficial decidió seguir al demonio, mientras que Bathin, Mikael y Eván se mantuvieron en la habitación. Gusion miro a su espalda y noto que el oficial Milton le seguía, quizás era por ser un demonio, o las razones eran otras, de todas maneras ya el demonio sabía que sería seguido por él. Así que ingreso a una habitación y el oficial también ingreso a esa misma, al entrar solo había escobas y otros utensilios de limpieza, pero antes de siquiera colocar un pie en el lugar, fue jalado con fuerza por el demonio Gusion. Quien propinó un beso en el oficial. Al finalizar el beso, el oficial quedó confundido. —¿Por qué hiciste eso? —preguntó Milton Paige. —Porque se lo que ocurrirá si lo hago, lo vi en el futuro. —el demonio nuevamente robo un beso al oficial, llevado sus manos hacia sus mejillas y así acercar más sus labios a los de él, Milton correspondió el beso y seguidamente acarició el cuello del demonio con su barba. —No entiendo por qué siento algo por un demonio —inquirió el oficial. —Porque soy endemoniadamente atractivo para ti, y tú eres ridículamente atractivo para mi —. Continuó, llevando sus manos a los abdominales del oficial. Los cuales estaban perfectamente marcados debido al estricto régimen de entrenamiento del policía. Milton por otro lado, deseaba saber qué tan bien tenía los glúteos el enfermero infernal. Al tocarlos noto que estaban en el punto exacto, como justamente él los prefería. Milton Paige, quito los ropajes del enfermero. Viendo también un cuerpo bien marcado y perfecto. Emory Winchester quito también la camisa del oficial, el cuerpo que allí se ocultaba era el más perfecto del plano terrenal. Él comenzó a besar su abdomen, mientras que Emory Winchester o mejor llamado Gusion, perdía el aliento con cada beso, los cuales subían lentamente hasta llegar a sus labios. Winchester por otro lado, empezó a bajar desde los labios hasta la zona más íntima del oficial. —¿Estás seguro? ¿No vamos muy rápido? —preguntó el oficial sorprendido. —Soy un demonio. —le contestó dejando entender que no le interesaba, deseaba cumplir aquel futuro que ya había visto en sus visiones. Así que bajo el cierre de ese pantalón y se sorprendió con la enorme pistola que tenía el oficial entre las piernas, así que uso sus boca para llenar de placer al policía. Milton Paige estaba extasiado de placer, y con sus manos ayudaba al enfermero a realizar mejor su trabajo oral. El demonio nuevamente subió lentamente por los abdominales, luego el cuello hasta llegar a los labios del oficial. —Milton, me gustaría que pudieras entrar en mi mente —. Comentó el demonio. —¿Por qué lo dices? —para él era una interrogante, ¿Qué otras cosas sabía Gusion? Deseaba ingresar en la tan intrigante mente de dicho ser. —¿Hay algo que deba saber? —inquirió el oficial de policía. —Solo deseo que observes todo lo que te anhelo y deseo. Milton cargo a Emory hasta una pequeña mesa, tirando al suelo todo lo que había sobre ella, cerró la puerta de la habitación, Para tener más privacidad y bajo los pantalones del enfermero dejando ver la belleza de sus glúteos, que tanto ocultaba bajo estos, llevando su encuentro hasta otro límite pasional. El oficial Milton y Emory continuaban en aquel cuarto repleto de utensilios de limpieza y otras cosas más, Milton besaba a Emory por el cuello, mientras con su m*****o repetía una y otra vez la acción de adentrarse en él. Una de las enfermeras camino hasta el pequeño cuarto y escucho como de su interior se escuchaba el sonido de placer que de allí provenía. Intentaba ingresar a la habitación pero el seguro estaba colocado en la puerta. —¿Esta todo bien ahí adentro? —preguntó la persona, mientras acercaba su odio a la puerta, para poder escuchar mejor el sonido que de allí venía. —Si, solo me he ca-Ah-ido… —. Respondió Emory. Mientras que el oficial Milton Paige, llevaba su dedo índice a sus labios, haciendo señal de que tratará de hacer más silencio. Aunque para Gusion aquello parecía imposible. El personal de enfermería se retiró, lo que dio tiempo para que los dos amantes pudieran continuar con su acto s****l, Milton sujeto al rubio de sus rizos y con una fuerza mayor ingreso en él, finalizando y dejando a ambos agotados. —Tenia… ah… tiempo… sin saber que era eso… —mencionó con jadeos Milton a Emory, mientras acariciaba con su barba el cuello del rubio, y propinaba un beso en el. —Lo sé, uff… lo vi en tú pasado —. Comentó el demonio mientras reía, y Acariciaba la mejilla del policía con su mano. —Lamento si fui muy brusco —Murmuró el oficial, mientras limpian el sudor de su frente. —Para nada, me trataste con delicadeza —respondió Emory, mientras besaba la mejilla del policía, ambos vistieron sus cuerpos y salieron de la habitación de limpieza tomados de la mano. Pero luego de lo ocurrido Milton tenía una pequeña incógnita. El estaba soltero, y aquel encuentro había hecho aflorar su lado más salvaje, que durante mucho tiempo había estado apagado por su trabajo. —Emory… —cuando se disponía a realizar la pregunta al demonio este le interrumpió. —Claro, podemos tener una cita y conocernos mejor —como era de esperarse, el demonio quito las palabras de la boca del policía, pero a él no le molestó en lo absoluto. Emory (Gusion). Debía regresar a su trabajo, y aunque Milton deseaba permanecer un rato más junto al demonio que había robado completamente su corazón y su alma. Este debía cumplir su horario laboral. Cuando Emory se disponía a retirarse el policía le dedico unas palabras. —Emory, que tengas una buena noche… —Los nervios borraban las palabras de su boca, quería decirle cosas bonitas al demonio, pero por alguna razón dichas palabras no fluían. —Después de eso, tendré una sonrisa de oreja a oreja toda la noche —El demonio dio un beso en la mejilla de Milton para luego dar media vuelta retirándose por un pasillo iluminado por luces blancas. Las mejillas de Milton ruborizaron, no deseaba despegarse del sujeto infernal, como si algún hechizo de amor hubiera utilizado en él. El oficial decidió regresar a la habitación donde mantenían a Mikael, allí se encontraban todos nuevamente, Asmodeo ya había descargado su furia a las afueras del hospital, ya que no podía desahogarse con el demonio enfermero. —¿Dónde estabas? —Pregunto Eván Harvey. —Hacia una misión de reconocimiento —. Explico tosiendo y cubriendo sus labios con su puño, mientras sus mejillas se mantenían rojizas. Ninguno comprendió la actitud del policía, pero habían cosas más importantes. Y por el momento la preocupación de todos era; La Orden del Fuego Infernal, una asociación de demonios que ahora planeaba acabar con ellos. —Milton, necesitamos aliados —Dijo Asmodeo, pero para el policía aquellos juegos infernales escapaban de sus manos, no podía solicitar ayuda para un grupo de “civiles” que luchaban por ser “el nuevo rey del infierno”. Pero siempre podía mentir y buscar un modo de que todos pudieran estar mejor resguardados. —Veré que puedo hacer, tendré que mentir para poder conseguir que sus vidas estén mejor resguardadas. —El oficial salió de la habitación y dejó a los jóvenes en ella. «¿Cómo lucharemos contra la Orden del Fuego Infernal?» Maquinaron a ojos cerrados, no tenían una respuesta, pero estaban seguros que las respuestas llegarían a ellos en cualquier momento. Por el momento, debían contar con el oficial Milton Paige, no querían precipitarse. Pasaron algunas horas y Mikael fue dado de alta, todos podían retirarse. Aunque Mikael y Milton habían quedado sin automóviles Bathin usaría su teletransportación para llevar a todos a sus hogares. Harvey y Asmodeo quedaron en ir a “Springflowers” cerca de Bloomsbury. (Hogar de Eván Harvey). Mientras que el resto se dirigió a sus respectivos hogares. Ya era de día y todo lo que habían hecho era huir del enemigo, no habían tenido ni una sola oportunidad si quiera de devolver el golpe, ni siquiera contra Gusion. Ellos tenían control total del juego. Asmodeo se encontraba en la cama, mientras su compañero observaba la calle desde la ventana de la habitación y bebía un café con leche, vestía con un suéter gris y un jokstrap blanco. Cosa que le hacía lucir apetitoso, por lo memos para su compañero infernal. Había colocado a preparar unas tostadas y pronto cocinaria también unos huevos para los dos. Asmodeo se acercó desde atrás y sujeto y sujeto uno de los glúteos de Eván, deseando que este le correspondiera sus acciones. Eván giro y beso los labios del demonio y se dirigió a terminar la comida. —Jacob —Dijo Eván. –¿Si? —Hoy… ¿Podemos probar los hechizos del libro? —Asmodeo se sorprendido por dicho pedido, aunque ya desde hace días Eván deseaba practicar, no habían tenido la oportunidad. El demonio subió a la cama y comenzó a brincar de la emoción. —¡SI! ¡Me parece una buena idea! —al terminar sus saltos se abrió y acostó en la cama, tomándola solo para él. Eván al terminar las tostadas y los huevos, llevo estos hasta su hombre y se sentó sobre la entrepierna de él. Con sus dedos llevo la comida a la boca de Asmodeo, pero más que alimentarlo con el sándwich, deseaba que Asmodeo lo tomara. El demonio coloco la pequeña mesa en la que comía en el piso, y dio una nalgada a Eván. Besaron sus labios como si no hubiera mañana, con una intensidad que podía incluso quemar de ser tocada. El demonio llevo sus manos a los glúteos de Eván mientras le besaba sus jugosos labios. Y con su fuerza le levantó, llevandolo contra la pared. Allí comenzó a jugar con la lengua de su amado, moviendo la suya de un lado a otro. Acercaba el bulto de su entrepierna al centro más íntimo de los glúteos del Harvey, haciendo a este sonrojar. Asmodeo bajo su boxer, dejando ver una erección en su punto máximo. —Te daré tan duro, que tú placer podrá escucharse en todas las residencias. — Eván se sujeto con fuerza de la espalda del demonio, y este dispuso a cumplir dicha promesa. El éxtasis de los dos hombres podía escucharse en toda la residencia, tal como el demonio de la lujuria le había prometido a su amado. Los vecinos nunca en su vida habían escuchado a una persona gemir con tanta pasión, pero Asmodeo como demonio de la lujuria, deseaba hacer honor a su nombre.
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