El hostal.

1203 Words
Se podía decir que había sido la peor noche en la que habían descansado, aunque Jacob Hoffmann y Cédric Griffin eran demonios tenían una mejor resistencia. Pero para Harvey y Abrahams la preocupación de vivir sabiendo que en cualquier momento podían ser atacados nuevamente les arrebataba el sueño, y también claramente el ambiente del hostal no favorecía el estado de ánimo de los dos brujos. Aún había un demonio muy peligroso que era Caacrinolas y su brujo de magia negra, que por lo visto, ambos eran muy poderosos. Aunque no conocían al brujo que portaba el diabólico pacto con él. Eván debido a los sucesos ocurridos en el transcurso de sus días libres, llamo a su trabajo para comentar que estaba resfriado, aunque era una simple mentira para resguardarse. Ya que Caacrinolas podría atacarlo en “Book's and Coffee” a excepción de Cédric Griffin y Jacob Hoffmann. Eván y Mikael estarían en el hostal, donde tratarían de despejar su mente y descansar. Mikael se encontraba fuera de la habitación y fumaba un cigarrillo en el estacionamiento del hostal para tratar de relajarse, allí. Por otro lado, Eván había perdido algo para desayunar. La comida del lugar no era buena, pero debían comer algo. Pasaron algunos minutos, y tocaron la puerta de la habitación donde Eván esperaba. —Buenos días, servicio de comida —una mujer mal arreglada llamaba a la puerta, el brujo la abrió y recibió la comida. Habían pedido una pizza, pero era la pizza más desabrida que comerían en sus vidas. Encendieron la televisión, y de lo único que se hablaba todavía, era el extraño fallecimiento del magnate Morgan Lloyd, la extraña escena ocurrida en el Highgate Golf Club, donde autobuses destruidos se encontraban. la extraña desaparición de Ambrose O’Sullivan pareja del Morgan y la gigante roca que de la nada se encontraba en el campo de golf, sin lugar a dudas un caso que ni los Warren podrían resolver. Eván comía mientras cambiaba los canales, ya que el sabía lo que había ocurrido y no necesitaba ver cómo los canales de televisión transmitían lo sucedido de manera errada. Un suspiro se escapó de su boca y pronto, Mikael regreso de fumar en el estacionamiento. —¿Cómo te sientes? —Inquirió Eván Harvey. —Con jaqueca, las almohadas de este lugar parecen piedras. Y un poco sentimental, por Morgan. —respondió para acostarse al lado de Eván Harvey. El barista de cabellos rubios se acostó a su lado, y acarició su cabellera. —¿Puedo tratar de hacerte sentir mejor? —El barista se acomodó en las piernas de Mikael, y acercó su rostro hasta el de él y dio un beso en su frente. Cual Abrahams no sintió molestia por dicho acto de afecfo. Sus ojos brillaban debido a la luz que entraba desde la ventana de su habitación del hostal. Su olor a cigarrillo era como un perfume para Eván, un perfume que hacía sentir una fuerte atracción. El barista de cabellera rubia comenzó a susurrar algunas cosas al oído de Abrahams, las cuales le elogiaban y llenaban de buenas sensaciones, nuevamente Harvey observó la mirada del modelo profesional y estás se encontraron, no era necesario expresar con su boca el anhelo que sentían el uno hacia el otro. Lo que hizo que ambos se besaran apasionadamente en los labios. —Creo, que estoy comenzando a sentirme mejor —expresó el modelo con una sonrisa, mientras que Eván Harvey acariciaba el cabello de este y correspondía su sonrisa con otra. —Me alegra saber que poco a poco te vas sintiendo mejor. —Si… es que el hecho de que Morgan se sacrificara por mi, me hizo sentir un sabor agridulce. —mencionó el modelo, mientras mirada aún lado. —Lo que quiero decir, es que nunca alguien sintió una atracción tan fuerte por mi, no como para dar su vida por mi. —Mikael sentía un poco de tristeza por Morgan Lloyd, y mucha rabia por aquel demonio, que había torturado psicológicamente al magnate, usándolo como si de un objeto se tratase. Sin embargo, Caym era un demonio y claramente su personalidad era producto del grado de maldad que podían tener estos seres. Eván nuevamente dirigió sus labios a los del modelo, esperando aliviar su dolor con un poco de placer y mucho cariño. Con su mano derecha acariciaba la cabellera negra del modelo y este poco a poco comenzaba a cambiar ese semblante de tantos sentimientos encontrados. —Eván, eres muy cariñoso —dijo Mikael. —Gracias, en momentos como estos, necesitamos de mucho amor para sanar —comentó Eván sonrojado por las palabras del modelo. El barista se levantó de las piernas del modelo y se dirigió hasta la otra cama, pero rápidamente Mikael se levanto tomando de la mano a Eván, para acercarlo y besar su frente. Las manos del hombre de cabello oscuro rodearon las caderas de Eván y un dulce abrazo pudo apreciarse en ambos. —Gracias Eván, gracias por otorgarme tu amistad. Aún sabiendo que en estos juegos infernales tu y yo. Somos enemigos. —murmuró Mikael. Pronto el teléfono de la habitación del hostal comenzó a sonar, cabía destacar que Mikael y Eván se encontraban sin teléfonos debido a que Caym los había destruido. Abrahams tomo el teléfono y resultó ser Cédric Griffin. —¿Cómo se encuentran? Llamo para saber de ustedes. —Estamos bien, por el momento. —El oficial Milton va a buscarlos, no es seguro que estén en el hostal mucho más tiempo. —De acuerdo. —El también lleva para ustedes unos teléfonos para poder comunicarnos y ropa limpia. Luego de dicha información ambos colgaron. —¿Quién era? —. Preguntó Harvey. —Cedric, el oficial Milton viene a buscarnos. —ambos se dieron una ducha y a los minutos llego Milton Paige con los teléfonos y la ropa para ellos, ya que sus exclusivas prendas habían quedado arruinadas por el combate del día anterior contra Caym. —¿Cómo se encuentran? Cedric me habló del encuentro que tuvieron contra el magnate Morgan y su demonio Caym —el oficial también había visto las noticias, de lo único que se hablaba era del infarto que había tenido Lloyd en el Highgate Golf Club, pero las autoridades aún no entendían que hacia él allí. Pero lo más insólito de todo era lo arruinada que había quedado la zona del campo de golf y los autobuses rojos allí. —La policía más que la muerte de Lloyd, investiga los daños en el club de golf —explicó Milton. —Esta vez tuvieron mucha suerte. —Casi morimos, estamos vivos gracias al amor que Morgan sentía por Mikael. —el oficial Milton hizo silencio durante unos segundos. Para él los juegos infernales en los que ya estaba envuelto comenzaban a ser un problema. Tanto, que no sabía cómo ayudar a los dos jóvenes. —Me gustaría poder hacer más por ustedes, pero por el momento solo puedo llevarlos hasta otra parte, como favor —mencionó Milton. Para seguidamente tanto Paige como Harvey y Abrahams abandonar el lugar y dirigirse a un lugar más seguro, donde Eván y Mikael pudieran resguardar sus vidas.
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