Lazos Quebrantados
Sinopsis
Elaine siempre creyó en los cuentos de hadas de la Manada Rosa Negra. Esperó años por el momento en que su lobo interior reconociera a su otra mitad. Pero el sueño se convierte en pesadilla cuando el aroma de Michael, el hombre al que ha amado en secreto desde la adolescencia, la marca como su compañera justo después de que él anunciara su compromiso con Kathy, la hermana de Elaine.
Atrapada en una red de lealtades divididas, Elaine es repudiada por sus propios padres y etiquetada como un estorbo para la "felicidad legítima" del futuro Alfa y su heredero. Mientras la manada se prepara para una ceremonia de apareamiento que no la incluye a ella, Elaine deberá decidir si morir de dolor por un vínculo rechazado o encontrar la fuerza para romper las tradiciones de su estirpe y reclamar su propio camino, lejos de aquellos que juraron protegerla.
Prefacio
"Dicen que el hilo rojo del destino es irrompible, que cuando encuentras a tu pareja, el universo finalmente cobra sentido. Lo que no te dicen es que el hilo puede convertirse en una soga. Mi nombre es Elaine, y descubrí que mi alma gemela ya le pertenecía a mi propia sangre. No solo perdí al hombre que amaba; perdí mi hogar, mi familia y mi lugar en el mundo. Esta no es una historia de amor; es la crónica de cómo sobreviví a la bendición más cruel de la naturaleza."
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El aire en el Gran Salón de la Manada Rosa Negra estaba cargado de incienso y celebración. Michael estaba de pie en el estrado, con su mano descansando posesivamente sobre el vientre aún plano de Kathy. La alegría de mis padres era radiante, una luz que parecía cegarme.
—Anuncio con orgullo que la estirpe del Alfa continuará —proclamó Michael con una voz que hizo vibrar mis huesos.
Fue en ese preciso instante cuando sucedió. Un estallido de electricidad recorrió mi columna vertebral. El aroma a bosque y tormenta de Michael golpeó mis sentidos con la fuerza de un huracán. Mi loba interior aulló en reconocimiento: Mío. Compañero.
A través de la multitud, los ojos de Michael se encontraron con los míos. El brillo de triunfo en su mirada se desvaneció, reemplazado por un horror gélido. Él también lo sintió. El vínculo acababa de sellarse en el peor momento posible.
Kathy me sonrió, ajena a la destrucción de mi mundo, mientras Michael apretaba la mandíbula y apartaba la vista, rompiendo el contacto visual y, con ello, mi corazón. El destino nos había unido, pero el hombre frente a mí ya había decidido que yo no existía