Capítulo 8

4268 Words
Capítulo 7   Ha pasado un mes, el tiempo sí que ha volado. Está de más decir que el cumpleaños de Jade quedó totalmente arruinado después de la pelea con Sam ¡Fue horrible! Y en sueños aún puedo ver el rostro de Samuel, su rostro de tristeza me atormenta, sobre todo porque no lo hemos visto desde aquel día, no va a la escuela y nuestros padres no lo han mencionado para nada, lo máximo que sé de él es que sigue vivo ¡j***r! Es que realmente tengo miedo de que él tome alguna loca decisión. Sé que debe de sentirse deprimido, ya sabemos que está en un hoyo del que no puede salir y que no tiene a nadie que lo ayude ¡Y tengo miedo que desaparezca! Sé que a lo largo de estas páginas me he contradicho miles de veces, que he renegado por tener que volver a hablarle y he negado cientos de veces que extrañe a Sam ¡Y no lo extraño! Pero tampoco quiero que le pase algo malo, no quiero que desaparezca más de lo que ya está. Tal vez ahora no signifique mucho para mí, pero sigue siendo aquel chico con el que solía pasar las tardes, ha sido parte de mi vida y tengo muchos recuerdos con él y los demás, no quisiera que ninguno desaparezca, mucho menos porque se sienta perdido como Sam. Quisiera hacer algo más por él pero difícilmente sé qué. Suelto un suspiro y me levanto de mi cama. Está demás decir que Jade y yo nos arrepentimos de lo que le hicimos a Samuel en el parque, pero… ¡¿Qué más podías hacer?! Entiendo que para Samuel estos sean los recuerdos más felices que ha tenido en su vida, que son los únicos en realidad y que a lo largo de estos años él se ha aferrado a estos con uñas y dientes ¡Pero para nosotras no son felices! ¡Ya no! Cada que recuerdo las cosas que pasamos entre los siete, siento un vacío en mi pecho, siento nostalgia, siento rabia ¡Tenía ocho años cuando me peleé con Jasper y Holly! Mi prima tenía nueve cuando pasó lo de Jin ¡Nueve! ¡Éramos unas mocosas! Y sí, tal vez Sam tenga razón al decir que nosotras somos las culpables de que el grupo se desintegrara ¡Quizá todo este tiempo solo me he estado culpando de lo que ocurrió! Eso hace que esos recuerdos sean horribles, porque son los recuerdos de algo roto, de ese juguete perdido que nunca volverás a tener, de ese adorno roto que solía estar sobre la chimenea y que ya jamás volverá, son recuerdos rotos que no puedo reparar por más que quiera y eso, el saber que no puedo ni podré repararlos, hace que me sienta pésimo. Así que, no teníamos otra opción, necesitábamos que parase y lo logramos, pero repito, ahora su rostro de tristeza me atormenta… Bajo las escaleras, mamá está preparando el desayuno y papá lee algo en su teléfono. Sonrío, parecerá poco pero después de todo lo que he vivido y descubierto, ver a mis dos padres siendo normales, felices y juntos, se ve como una obra de arte digna de admirar. Hoy más que nunca valoro a mis dos padres y la vida que me dan. Sam de seguro no despierta con comida recién hecha, de seguro despierta con su casa vacía, con una madre a la que le tiene que servir el desayuno y medicarla, quizá varias de esas mañanas tía Lila se puso difícil y por eso tuvo que faltar a la escuela, sin ayuda, sin nadie con quien llorar o molestarse o gritar de frustración, nadie más que su loca madre en Ponilandia. Si yo tuviera que vivir eso todos los días, también desearía volver a ser una niña para que me dejen en casa de alguno de mis tíos para jugar, porque es obvio que Sam quiera volver a ser niño, pero es algo imposible, jamás lo va a lograr, jamás logrará que volvamos a ser los mismos niños de siempre y eso es triste porque eso lo hace infeliz ¿Qué puedo hacer? No se me ocurre nada qué hacer, porque está claro que mi amistad o la atención de Jade no le bastan, él nos quiere a todos, a los seis con él… el primero de diciembre… He intentado pensar y pensar, intentado recordar ¡Incluso busqué viejos álbumes! Pero no tengo ni idea de qué va a suceder o sucedió el primero de diciembre ¡Estoy en blanco! Sé que es un mensaje oculto, típico de Sam y sus formas rebuscadas de comunicar las cosas ¡Pero no sé qué significa! Jade y yo hemos pasado tardes enteras tratando de recordar algo, rememorando con cada bendito polaroid, creemos que la respuesta está en estos, no creo que Samuel haya enviado fotos al azar ¿O sí…? Aish… ¿Cómo saber? Y ya sé, podríamos ir a su casa y preguntarle directamente, pero cada vez que lo intentamos algo nos detiene, la vergüenza y el arrepentimiento. No somos dignas de que nos devuelvan su amistad, somos muy conscientes de ello…   - ¿Jelly? – regreso en mí, mamá me mira con cierta preocupación - ¿Todo bien? – me sirve un poco de jugo – Te quedaste viendo a la nada   - Sí… - contesto, engullendo un pedazo del panqueque sobre mi plato – Todo bien   - ¿Segura?   - Sí mamá Intento sonreír, no lo logro y es que… ¡Mañana es primero de diciembre! ¡Y no tenemos ni idea de qué va a ocurrir u ocurrió en este día! No tenemos ni idea, nada ¡Cero! Esto solo hace que me sienta aún peor conmigo misma, porque siento que nuevamente estamos dejando solo a Samuel, con la única diferencia de que esta vez sí lo intentamos ¡Pero no es suficiente! Quisiera haber podido hallar la respuesta a tiempo, porque en serio quisiera darle un recuerdo alegre, algo que le devuelva las esperanzas.   - Mi amor, Charles dice que lo desbloquees – papá mira su teléfono y de nuevo a mamá, intento no reír – Dice que los socios no se bloquean   - Sí lo hacen cuando superar el límite de sus paciencias – ríe mamá, tomando su teléfono – Listo, dile que ya está y que deje de molestarme sobre la pastelería que abriremos en México – toma un sorbo de su café – Ya lo tenemos todo listo, solo debemos de viajar el martes para la inauguración y ya – me mira – Si alguien me hubiese dicho a los diecisiete que ese poste humano con sonrisa perfecta que me estaba ofreciendo asilo, iba a convertirse en mi socio y en un obsesivo compulsivo… - comienzo a reír – Hubiera pensado diez veces el unirme a él   - Susy… él rehacía unas cinco veces cada bendito adorno – papá se ríe – Las alarmas estaban ahí, tú no las quisiste ver   - Bueno… - mamá mira con picardía a mamá – Hay algunas alarmas que es mejor ignorar – mis padres se besan – Y amo a Charles, es el mejor amigo que tengo en este planeta, pero en serio… si vuelve a llamarme a las dos de la mañana para decirme que olvidé incluir tazas medidoras en la lista de compras que Rebecca estaba haciendo, lo mato – el teléfono de mamá vuelve a sonar – Oh… okey, esto sí era importante   - ¿Qué quería? Pregunto, mamá se levanta de su silla y se coloca su chaqueta rosa con el logo de la pastelería.   - Uno de los pisos para el pastel de cumpleaños de Jin se destrozó, a uno de los asistentes se le resbaló – rueda los ojos – Así que debo de ir a preparar otro, los pasteleros aún no llegan y queremos acabar con el pastel de Jin para concentrarnos en otros trabajos grandes   - Ah… - frunzo el ceño - ¿Mañana es el cumpleaños de Jin?   - Sí… ¿No te lo dije? – niego con la cabeza – Ay… perdón hija, he estado muy ocupada estos días – frunce el entrecejo - ¿Quieres ir? – alza una ceja – Porque Jade y tú no quieren ir a los cumpleaños desde… desde hace años…   - Eh… bueno… - pienso rápido – Jade y yo estamos intentando juntar a todos de nuevo – sonrío – Ya lo hicimos con Sam… quizá podamos con Jin – me encojo de hombros – Mamá… - muerdo mi labio, debo de hacerlo - ¿Podrías decirles a mis tíos que convenzan a sus hijos de ir?   - Claro – mamá me mira raro, y debe de ser porque jamás le he pedido algo así – Les diré   - Gracias   - ¿Cuál es el milagro? Pregunta papá, me encojo de hombros.   - Es una fecha importante   - Bueno… espero que tus demás primos quieran ir   - Rebecca va a obligar a Jasper a ir, eso hará que Holly vaya, Samuel no tiene nada mejor que hacer – frunzo el entrecejo al oír a mi padre – Si Jelly quiere ir de seguro es porque Jade quiere ir por algún motivo   - Y Raymond es novio de Jin así que es obvio que estará ahí Termino por decir, papá asiente.   - De acuerdo, les avisaré a los demás – mamá toma su bolso – Mejor me voy antes de que Charles le dé un ataque – besa a papá – Adiós mi amor, nos vemos – me abraza – Cuídate hijita, dile a Jade que no se salte los semáforos rojos, Mindy ya me contó de las multas que Jade y Jordan intentaron ocultar   - Jordan no tiene voz ni voto en esa casa, solo obedece a lo que Mindy y Jade ordenan – papá se ríe – Se parece a tu tío John   - Qué te puedo decir, Mindy resultó ser digna hija de su madre Mamá no dice nada más, se va. Bebo un sorbo de mi jugo y miro mi teléfono, debo de poner a Jade al tanto de todo. Tal vez no sea lo que Samuel quiera, porque dudo mucho que él se haya referido con “Primero de diciembre” al cumpleaños de Jinnifer, pero al menos es un comienzo… quien sabe… quizá podamos dar un paso enorme si nos volvemos a ver todos en un mismo lugar, forzados a convivir…   - Entonces… - miro a mi padre - ¿Cuál es el verdadero milagro?   - ¿Eh?   - Dudo mucho que ustedes dos quieran simplemente juntar a los demás – papá toma un sorbo de café - ¿Quieres contarme?   - Realmente no hay nada que contar – contesto – Samuel últimamente ha estado… intentando hablar con nosotras – confieso – Y nosotras… pues… - busco las palabras correctas – Creemos que él se siente solo, ya sabes, porque él solo lidia con la tía Lila – papá asiente – Así que el día del cumpleaños de Jade, nos dijo que mañana era un día especial   - ¿Especial? - Ni idea a qué se refería y tampoco hemos tenido oportunidad de preguntarle ya que él ha desaparecido y no contesta mensajes – ruedo los ojos – Pero dijo que mañana era un día especial   - Mmm…   - ¿Tu sabes algo? – miro a mi padre, este vuelve a tomar un sorbo de café - ¿Sabes si los demás y yo hicimos algo importante el primero de diciembre?   - No, la verdad no – me mira – Ustedes eran muy unidos   - Sí… supongo que algunas cosas cambian con el tiempo   - Quizá…   - Bueno… quisiera saber a qué se refería Samuel, porque dudo que se haya referido al cumpleaños de Jinnifer   - Yo solo recuerdo algo… - frunce el entrecejo – Fue algo horrible para nosotros   - ¿Qué pasó?   - Quizá no lo recuerdas, eras muy pequeña – termina su taza de café – Pero cuando tenías cuatro años, escapaste de casa   - ¿En serio?   - Sí… - se levanta y lava su taza – Tú y los demás, los seis, sin Raymond, huyeron de casa una noche   - ¿A dónde fuimos?   - No tengo ni idea – me mira – Se perdieron por un mes   - ¡¿Un mes?!   - Sí… - se cruza de brazos – Las cámaras de seguridad los captaron a todos llegando y yéndose contigo, escapaste por la ventana, por eso quitamos las enredaderas que había en tu ventana   - Wow… - miro a mi padre – No lo recuerdo   - Tenías cuatro años, quizá lo recuerdas, pero no en su totalidad   - ¿Por qué lo hicimos?   - Creo que fue porque Jordan les dijo que si querían ver sus regalos de navidad, vayan a la casa de Santa Claus en el Polo Norte   - ¿En serio? – me río - ¿Esto es un chiste? – niega con la cabeza – Me estás diciendo que un grupo de niños entre los cuatro y los nueve años, se perdieron un mes por estar buscando el Polo Norte…   - Sí   - ¡¿What?!   - ¿Qué te puedo decir? – papá ríe – Eran pequeños, influenciables y Jordan les contó una historia sobre Santa Claus tan fantasiosa que hasta mí me hubiera dado ganas de ir al Polo Norte   - Wow… - frunzo el entrecejo – Pues… no creo que Samuel se haya referido a perdernos por un mes   - La verdad es que no sé qué pueda estar recorriendo por la cabeza de ese chico   - Sí… no es muy comunicativo… - me encojo de hombros – Pero bueno… al menos es un comienzo – el timbre suena – Ya llegó Jade   - Cuídate hija Abrazo a mi padre.   - Nos vemos papá   - Dile a tu prima que no se siga saltando los rojos o Mindy lanzará a Jordan a la calle y no creo que mi amigo pueda sobrevivir sin su “Panquecito” Me río, opino lo mismo de mi tío Jordan, él es tan dependiente de tía Mindy. Salgo de casa y entro en el auto de Jade. Mi prima me dedica una sonrisa, agitamos la mano en señal de despedida hacia mi padre y partimos hacia la escuela.   - Te tengo que contar algo Suelto, abrochándome el cinturón.   - ¿Qué cosa?   - Mañana iremos a la fiesta de Jin, todos   - Espera… ¡¿Qué?! – me mira con una ceja alzada – Mermelada, no quiero pasar mi noche de sábado en una fiesta y menos de Jinnifer   - Pero Jade, mañana es primero de diciembre y no tenemos ni idea de qué es lo que quiere Samuel – mi prima no dice nada – Y lo único que sabemos es que Sam nos quiere a todos reunidos… ¿Qué otra forma conoces para que lo logremos? – abrazo mi mochila – Además habrá pastel   - Aish… - suelta un bufido – Bien, iré – pone los ojos en blanco – Todo sea por Samuel y preservar lo poco que le queda de cordura antes de que decida comprar una soga o pastillas   - Jade… eso fue cruel   - Pero es la verdad, solo lo hacemos por eso   - ¿Y una vez que lo logremos, qué será de Samuel? Nos miramos.   - No lo sé…   - ¿Querrás seguir siendo amiga de él? Miro a mi prima, esperando una reacción de su parte, pero solo mira hacia el frente.   - No lo sé… Contesta al final.   - Yo tampoco lo sé…   - Quisiera decir que “Sí” – miro a Jade - Que incluso después de mañana, quisiera seguir siendo amiga de Sam, pero la verdad es que no lo sé – nos detenemos en un semáforo – Me da miedo   - ¿Qué cosa?   - No poder darle los recuerdos felices que se merece Nos miramos, Jade se ve afligida.   - Quizá debamos intentarlo… - Jade pone en marcha el auto – Quizá podamos hacer más recuerdos felices   - Es que… su sola presencia hace que recuerde todo lo que una vez me hizo sentir mal – Jade niega con la cabeza – No quiero, no sé si quiero, quiero… Llegamos a la escuela, nos separamos para cada una ir a su respectiva clase. Entiendo que Jade tenga miedo de no poder darle buenos recuerdos a Sam porque ella no tiene ni un solo buen recuerdo de nuestra infancia, algo similar me pasa, ahora todos esos recuerdos felices me causan tristeza al rememorarlos. Sin embargo, yo considero que sí podríamos darle eso a Sam, podríamos crear nuevos recuerdos, algo a lo que aferrarse de aquí en adelante y supongo que a nosotras nos vendría bien el generar nuevos buenos recuerdos con alguien más. Entro en mi primera clase, saco mi cuaderno y me coloco un audífono, cubriéndolo con mi cabello, la clase de geografía es excelente para dejar escapar mi imaginación. Estoy enfrascada en una historia sobre un par de personas que se aventuran en el bosque en busca de un tercero, últimamente la idea ha girado en mi mente ya que Jade y yo de cierta forma estamos intentando encontrar a Sam, al que solíamos conocer, no este depresivo chico que vaga por los pasillos de la escuela. Ojalá que mamá logre convencer a mis tíos y estos a sus hijos. Tal vez ir a la fiesta de Jin no sea lo que Sam quería, pero es un inicio, aunque sea por una noche le daremos un buen recuerdo al que aferrarse.     Abro los ojos ¡Me he quedado dormida en clases! Rayos Jelly, deberías de ponerle más empeño a la escuela… Aish… es que no me motiva. Tomo mi cuaderno morado, lo meto en mi mochila y salgo del aula. Suelto un sonoro y largo bostezo, en serio debería de prestarle más atención a la escuela ¿Qué haré con mi vida si no logro ingresar a una buena universidad y no logro tener una carrera? Mi padre fue a la universidad y tiene un despacho de contaduría ¡Pero yo detesto las matemáticas! Mi mamá heredará la mitad de una empresa que se dedica a la tecnología para las telecomunicaciones ¡Pero apenas puedo mantener viva a una planta! Obvio que no sabré qué hacer en una empresa que se dedica a algo de lo que no tengo ni idea. Mamá también es la dueña de la mitad del imperio rosa del cupcake, sin embargo… ¡Atlantic City! No tengo ninguna habilidad con la que pueda hacer algo en el futuro, nada me gusta… salvo escribir, pero… ¿A caso con ello puedo conseguir algo en la vida? ¡Publico novelas en internet! No soy Mily Wu, no tengo un séquito de fans, dos series de televisión y como veinte películas basadas en sus libros ¡Tía Tabatha creó una línea de ropa basada en una de sus novelas! No tengo el suficiente talento como para hacer algo como eso. Así que… ¿Qué me espera en el futuro?   - Hola…   - ¡Mierda! Me giro ¡Es Samuel!   - Lo siento…   - No, descuida – me llevo una mano al pecho – Ey… sí que eres astuto, decides venir viernes y mañana no hay clases   - Sí, bueno… - Samuel se rasca la nuca con notoria incomodidad – Mamá se sentía mejor, cocinó   - ¿En serio? Le miro sorprendida.   - Sí, hizo huevos revueltos – sonríe – Y habló acerca de pagar las cuentas – se encoge de hombros – Realmente me gusta cuando mamá habla como adulta   - Eso es bueno   - Sí… - nos miramos – Jelly… yo quería…   - Solo quiero saber… - muerdo mi labio - ¿Por qué? – abro mi casillero y tomo los polaroids amarrados con una liga - ¿Por qué de esta forma y no hablando directamente con nosotras?   - Porque ustedes solamente me miran y me saludan – toma las fotografías – Jamás intentan incluirme en sus conversaciones – sonríe – Ninguno me saluda, Holly y Jasper me ignoran por completo como si yo alguna vez les hubiese hecho algo – se encoge de hombros – Raymond me mira y luego sigue hablando con su séquito sobre todo lo que hace con Jin… - se ríe – Y cuando Jin aún estaba aquí… al menos ella me daba un vaso de café de Starbucks y me pedía “Muy amablemente” que me aleje   - Wow… - miro mis pies y nuevamente a este chico que sonríe de manera triste – Sí te dejamos de lado, sin ningún motivo   - Cuando Jin y Jade se pelearon… - Sam se recuesta en los casilleros – Tú te pusiste de su lado porque es tu prima y obvio no te gustó que la pusieran en ridículo… - frunce los labios – Jasper y Holly estaban de lado de Jin, ambos justificaban las acciones de Jin en base a lo que Jade había hecho – me mira – Jamás dije nada, jamás les dije nada, realmente no creo que haya un culpable… - me devuelve los polaroids – Fue una broma infantil de mal gusto que se salió de control… - se encoge de hombros – Jade tenía diez años, Jin y todos los demás debían de entender eso, que era el actuar de una niña boba de diez años – asiento – Pero Jade no es boba… lo que hizo lo hizo a consciencia, una broma cruel de las que le encantaba y aun le encantan – vuelvo a asentir – Y causó mucho daño que se resolvió felizmente – intenta sonreír – Pero Jin ya estaba enojada con ella y con justificada razón – suelta un suspiro – Pero Jade sí tiene algo de boba al no medir las consecuencias de sus actos   - Entonces piensas que ambas, de cierta forma, actuaron mal   - Sí   - Jade por lo que le hizo a Raymond, por muy broma que sea, porque no pensó en sus consecuencias – suelta un suspiro – Y Jin por no calmarse y querer tomar represalias incluso después de que la madre de Raymond recuperase su empleo y se salvara de la cárcel – se encoge de hombros – Y tío Jordan le compró la casa en la que viven actualmente como una señal de disculpa   - Eso no lo recordaba   - Yo tengo muy buena memoria – me señala los polaroids – Tengo miles de fotos de miles de momentos… pero ya no saco fotos hace mucho   - Deberías   - No hay nada que quiera fotografiar   - Bueno… - intento sonreír – Quizá lo haya   - ¿A sí?   - Sí – sonrío ampliamente – Mañana, primero de diciembre   - ¿Qué…? – me mira con la boca ligeramente abierta por la sorpresa - ¿Lo recordaste?   - Más o menos – me río - ¿En serio éramos tan tontos como para creer que podríamos llegar al Polo Norte?   - Es por eso que a Jin le cayó un gran castigo, ella debía de haber sido lo suficientemente inteligente para saber que era una locura – reímos – Pero… cómo…   - Le pedí a mi mamá que hablara con mis tíos y les dieran permiso a los demás de ir   - ¿Crees que vayan?   - Supongo – me encojo de hombros – Sino… pues solo seremos los tres, porque Jade vendrá   - ¿En serio? Sam se ve aún más asombrado.   - Sé que no te basta, pero… al menos tendrás con quien hacer nuevos recuerdos   - Sí… - sonríe, esta vez de forma genuina – La verdad que sí… - ríe – No negaré que me gustaría que los demás cumplan su promesa, pero… Jelly… - me mira – Gracias…   - De nada… No logro decir nada más, Sam me abraza.   - Bueno… - sonríe – Ya no necesitaré esto entonces – mete su mano en su bolsillo – Toma…   - ¿Qué…? Es el sobre número seis.   - Era una por cada uno… - se encoge de hombros – Una por ti, tu primer día de clases – vuelve a tomar los polaroids y le quita la liga – Otro por Jin y Raymond, otro por Jade… - sonríe – Otro por Jasper y Holly   - Son recuerdos de cada uno   - Mi recuerdo más alegre de cada uno en particular Nos miramos, él sigue sonriente.   - Si quieres… quédatelas de nuevo   - No… - niega con la cabeza – Tenlas… para que recuerden los buenos momentos   - Sam…   - Aún están ahí, aunque los recuerdes con tristeza, jamás se irán porque fueron parte de nuestra historia   - Bueno… tienes razón Vuelvo a guardar los polaroids y los meto en mi mochila junto con el nuevo sobre.   - Entonces… nos vemos mañana   - Sí, nos vemos mañana
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