Capítulo 7

3879 Words
Capítulo 6   Respiro hondo, subo al auto de Jade y partimos dejando atrás las voces de nuestras madres. Me siento algo nerviosa ¡Es el cumpleaños de Jade! Pero no me siento nerviosa por eso, me siento nerviosa porque estamos yendo a la casa de los Kavanagh a recoger a Samuel ¡A Samuel! Ese chico que se la pasa rondando la escuela en silencio ¡En silencio! El chico con el que no hablamos desde hace mucho y que, pese a todo lo que ocurrió el viernes de la semana pasada, no nos ha dirigido la palabra en estos días ¡Ni para decir “Hola”! Solo no apareció, no lo vimos, y tampoco llamó o mandó algún mensaje ¡Nada! Él simplemente desapareció, otra vez… Traté de no pensar mucho en él durante la semana ¡Pero se me hizo difícil! Mil y una vez se vino a mi mente aquella mirada triste con la que últimamente ha estado rondando. Tía Lila salió del hospital el lunes pasado y según mi madre, ella está bien. Supongo que por eso no hemos visto a Samuel en estos días, su madre no deja de empeorar y la escuela no es factible para él en estos momentos. Debe de ser difícil, perderse de la adolescencia por tener que cuidar a tu madre enferma. Mamá dice que tío Jonathan no quiere poner a su esposa en una casa de reposo, aunque es lo más conveniente, además, tía Lila no ha hecho nada más que empeorar con los años, es como si prefiriese vivir en Ponilandia en vez de en el mundo real ¿Quién sabe? Quizá necesite de algo que haga que ella regrese a este mundo… quizá un sartenazo en la cabeza como sugiere tío Jordan. Realmente debe de ser difícil para Samuel el tener que atravesar esto sin amigos con los que contar, nadie a quien contarle sus problemas o alegrías. Tío Jonathan ama a su familia, pero él trabaja todo el día precisamente para darle todas las comodidades del mundo a su esposa y todas las facilidades a su hijo para que pueda cuidarla, así que no creo que haya un momento padre e hijo en el que puedan conversar si quiera. Y, sin desmerecer lo que acabo de decir, sé por mi padre que tío Jonathan a veces se toma más horas en la oficina para no tener que regresar a jugar a las muñecas con su esposa. Tía Rebecca dice que ellos nunca debieron de casarse ni traer un niño al mundo, que tío Jonathan estaba loco por querer hacer esas cosas con una persona como tía Lila, pero ya no sirve de nada el lamentarse por eso, Samuel existe y tía Lila está en Ponilandia más de lo usual. Respiro hondo, al menos por hoy le daremos a Samuel ese día libre que tanto se merece, uno donde poder hablar y soltar todo lo que lleva dentro. Quizá sea catártico, quizá sea un buen día para él. No obstante, esta salida tiene un doble propósito, tenemos que hacer que Samuel revele sus intenciones ¿Por qué lo ha hecho? ¿Por qué de esta forma? Porque… pudo ir con nosotras y simplemente hablarnos, no elaborar planes raros con polaroids y acoso. Siento pena por él, pero es más mi deseo de meterle un balazo en la cien con un balín de pintura por habernos atormentado todas estas semanas.   - Entonces haremos eso Dice Jade, deteniéndose en el semáforo rojo.   - Sí…   - Intentaremos conducir la conversación hacia los polaroids   - Sí…   - Y si lo niega, le decimos que lo sabemos – asiento a las palabras de mi prima – Que fue muy obvio que era él cuando encontraste el sobre en el edificio donde vive Holly   - Sí, ese fue un gran error, porque no hay forma de que haya sido otra persona   - Sí… - Jade frunce el entrecejo - ¿Por qué lo habrá hecho tan obvio?   - Quién sabe – me encojo de hombros – Hay asesinos en serie que dejan pistas supuestamente obvias para que los atrapen, incluso se burlan de los policías cuando no logran unir los puntos   - ¿Samuel habrá querido que descubramos que era él?   - Quizá… - miro por la ventana, la ciudad pasa ante mis ojos como las páginas de una revista – Él necesita ayuda para escapar de su vida, quizá esperó que lo descubriéramos y fuésemos a rescatarlo   - Quizá – Jade dobla una esquina, estamos cerca – Pero pudo buscar un método más sencillo, quizá simplemente hablándonos   - Bueno… es Samuel, no es la persona más expresiva del mundo, quizá no sabía cómo hacerlo de forma directa   - Tal vez tengas razón… Nos estacionamos afuera del edificio donde vive Samuel.   - Rayos… no estoy lista para convivir con alguien más que no seas tú   - A mí realmente no me apetece – nos miramos – Por más que digamos que “Es mejor tarde que nunca” porque aparentemente lo abandonamos con su mamá lunática… - sostiene su bolso de diseñador – Realmente no tengo deseos de volver a hablar con ninguno de los otros cinco con los que solíamos jugar de pequeñas   - Jade…   - Él también me dejó de hablar sin razón… - la mirada de mi prima se ve sombría – Y yo jamás voy a perdonar que todos ellos me hayan dejado de hablar de la nada   - Tal vez deberías   - ¿Para qué? – me mira con una ceja alzada - ¿Para intentar entablar conversación con alguno? – se ríe – Sí claro y después que “Holly la Fea en Manhattan” me bote de su casa como si yo fuera qué… - mira hacia la puerta del edificio – Soy una Baxter – me mira – Y es tiempo de que tú también asumas quién eres   - Yo soy solo Jelly… - miro el suelo – Mis padres no son personas importantes de los negocios   - Mi madre dirige la empresa que también es de tu madre, te lo recuerdo, así no trabajes en ella, tus bolsillos siguen llenándose de ese dinero   - Jade… eso suena mal…   - Quizá – alza una ceja – Pero te da las armas para pararte delante de todos, con firmeza y no permitir que te hagan caer ¿Cómo podrían hacerte sentir inferior si eres superior?   - Sí… - muerdo mi labio – Tienes razón – respiro hondo y me acomodo mi chaqueta – Tienes mucha razón   - Lo sé – sonríe – Ahora acabemos con esto para tú y yo irnos de compras, es el día en que papi no me regaña por gastar dinero de más   - Ay Jade… Vuelvo a reír. Amo a mi prima, pero no puedo evitar pensar que, a veces, es un poco mala con las personas que ella cree “Inferior”. Pero no la malinterpreten, no es que ella realmente se sienta así, es por lo que pasó con Jinnifer. Ese día cambió totalmente a Jade, la transformó en quien es ahora, una insegura y segura persona. Puede parecer altiva, presumida y segura de sí, pero en realidad es su método de defensa para no volver a pasar lo mismo que pasó con Jin.   - Sam, somos nosotras, ya baja Pide Jade, presionando el botón del intercomunicador.   - Ya bajo Oímos la voz de Samuel.   - Bien, ha llegado el momento Digo, respirando hondo por enésima vez en la mañana. Yo siento lo mismo que Jade, realmente no me apetece revivir los recuerdos, no quiero hacerlo y nunca lo haré. Ya sé que suena contradictorio, porque a veces digo que extraño a Jasper y los demás, pero en realidad ¿Para qué los tendría en mi vida de nuevo? Ya no tenemos nada en común, salvo el hecho de nuestros padres son mejores amigos y se frecuentan mucho, pero nosotros no tenemos nada que nos una. Extraño a los niños con los que solía jugar de pequeña, pero esos ya no son los adolescentes con quien hoy en día no hablo. Algunos de nosotros, como Holly y yo, o Jin y Jade, ya no nos hablamos porque nos peleamos. Pero otras relaciones, como Holly y Samuel, Jin y Samuel, Jasper y Samuel… ¡Todos y Samuel! Nos dejamos de hablar sin motivo alguno, solo lo dejamos de lado, como Raymond, aunque en su caso, él fue el que nos dejó de lado a todos. Ya no hay nada que nos conecte, nada, y aunque es una pena ¡Así es la vida! No siempre puedes conservar a tus amigos de la infancia, eventualmente crecerás y conocerás más personas o te quedarás con algunas cuantas. En la vida pasan muchas personas como para sufrir por cinco que no quisieron permanecer en tu vida.   - Hola… Ante nosotras aparece Samuel con una mochila en el hombro.   - Hola Saludo.   - Feliz cumpleaños Jade   - Gracias Es lo único que dice mi prima, sonriendo de lado.   - ¿Vamos? – miro mi reloj – Debemos de llegar a tiempo, aunque supongo que no hay mucho problema con la hora, el parque está reservado para nosotros tres   - Jelly es la señorita preocupación – Jade ríe – Vamos… - agita las llaves de su descapotable – Papi quería llevarnos, pero le dije que ya tenía dieciséis y que técnicamente mi licencia ya era legal… - entramos en el auto de Jade y nos abrochamos los cinturones – Solo me dijo que tuviera cuidado y no fuese muy rápido   - Bueno, el tráfico no te dejará ir muy rápido Jade pone en marcha el auto.   - Pero… sí sabes conducir – me giro a ver a Samuel - ¿Verdad?   - Por supuesto que sé – Jade sonríe – Pero… por si acaso… ajusta bien tu cinturón   - Ay… Jade y yo reímos.   - Descuida, hasta ahora no nos ha pasado nada y ella me lleva a la escuela Trato de tranquilizarlo.   - Eh… ¿Esto no les recuerda a los viejos tiempos? Pregunta Jade de pronto, mirándome de reojo.   - Sí, la verdad es que sí – contesta Samuel – Hace que acuerde muchas cosas   - ¿Cómo cuáles? Pregunto, girándome a verlo.   - Ya hemos ido antes al paintball Contesta el chico.   - Sí… - asiento con la cabeza – Ya lo hemos hecho…   - Recuerdo aquella vez – Jade sonríe – Le había estado rogando a papi para que me lleve al Paintball con ustedes – la sonrisa en el rostro de Jade se hace más grande – Pero había el inconveniente de quién nos iba a traer y regresar a casa, además de cuidarnos   - ¿No había nadie? – pregunto, Jade niega con la cabeza - ¿Quién nos acompañó entonces?   - Mi mamá – contesta Samuel, me giro a verlo – Estuvo lúcida durante meses – sonríe – Así que los demás le confiaron a sus hijos y un auto lo suficientemente grande para que quepamos todos   - Aunque de todas formas íbamos apretados Ríe Jade.   - No recordaba eso – confieso, jugueteando con las correas de mi mochila - Yo era pequeña aún – me encojo de hombros – No recuerdo cómo es que no me eliminaron al inicio   - Estuviste escondida detrás de una paca de heno – recuerda Samuel – Nadie te podía ver desde ahí, pero te dejaba un excelente punto para dispararle a los demás   - Oh… - río – Realmente no recordaba eso   - La primera en ser eliminada fue Holly – nos recuerda Sam, Jade se ríe – Comenzó a protestar a todo pulmón… y me golpeó con su casco   - ¿Por qué? Pregunto.   - Ella y yo éramos equipo Contesta.   - Jasper, tú y yo estábamos en un equipo – me recuerda Jade, eso sí lo recordaba – Y Jin y Raymond en otro   - ¿Qué es de Jinnifer? Pregunta Sam de pronto.   - Ni idea – contesta Jade con rapidez – Tampoco nos interesa   - A ti ya no te interesa nadie más…   - ¿Por qué me interesarían?   - Era tu mejor amiga… Jade aprieta el volante con excesiva fuerza.   - Tú mismo lo dijiste Sam… “Era”, tiempo pasado – respira hondo – Ahora hay mejores cosas en las que pensar – se gira a darle una rápida mirada – Como nosotros tres   - ¿Realmente lo han olvidado?   - ¿Olvidado qué? Pregunto.   - Nada… Sam abraza su mochila. Miro a Jade, esta me dedica una mirada de reojo y pone en marcha el auto. Esto va a ser muy incómodo ¡Demasiado! Creo que ya quedó claro que ni ella ni yo queremos realmente convivir con Sam, que la única razón por la que estamos haciendo esto es para darle cierre a este misterio, pero está siendo tan incómodo que estoy empezando a creer que ha sido una pésima idea ¡Podemos vivir con la incógnita! Además, está más que claro que lo que quiere Sam es que todos mágicamente volvamos a ser amigos ¡Iluso! Pero más tontas somos nosotras por haber montado tanto circo para algo que ya sabemos. Jamás volveremos a ser amigos y es molesto que lo quiera forzar, sobre todo porque su método está siendo un tanto psicópata. Llegamos al Parque de Diversiones al que hace años fuimos de niños. Suelto un suspiro, el camino a este lugar ha sido muy largo. Hemos estado en un silencio sepulcral ¡Y es más que obvio! ¿Qué podemos hablar con Sam? Hemos estado años sin hablarnos, seis años sin hablarnos, media vida sin hablarnos, no tenemos ningún tema de conversación y nuestro intento de sacar el tema de los polaroids a colación no nos salió nada bien ¿Qué hacemos ahora? ¿Amarrarlo a un árbol y apuntarle con el arma de balines de pintura? Rayos… este va a ser un día horrible…   - ¿Listos? Pregunta Jade, enfundada en el uniforme militar.   - Sí Contesto, intentando acomodar mi casco ¡El bendito sigue tapándome la visión!   - ¿Cómo jugaremos? – pregunta Sam, sosteniendo su arma – Somos solo tres, no podemos hacer equipos   - Todos contra todos Contesta Jade con una sonrisa petulante, Sam suelta un “Ummm…”   - Eventualmente serán tú y Jelly, versus yo…   - Bueno… - Jade toma su arma – En ese caso… resguárdate bien   - Esto me va a doler Ríe Sam.   - Bueno, vámonos – pido, rindiéndome con el casco y dejándolo sobre la banca – Si me disparan en la cabeza, los denuncio   - Entendido Salimos del vestuario y caminamos hacia el centro del campo. Miro a mis dos acompañantes, quisiera dispararme en la cabeza y volver a casa ¡¿Por qué acepté esto?! ¡¿Por qué siempre termino haciendo la voluntad de Jade?! ¡Demonios! Además esta fue en parte mi idea… ¡Maldición! ¿Es tarde para arrepentirme de esto? ¡¿Qué diría Mily Wu?! Aish… ya comencé a decir incoherencia…   - Bueno… - comienza a decir Jade – Nos damos una ventaja para escondernos y luego dispararnos ¿Alguna pregunta?   - No suena muy divertido Intervengo, alzando la mano.   - ¿Alguna mejor idea?   - ¿Por qué no jugamos como hace años? – propone Samuel – Robando la bandera del otro   - No tenemos ninguna bandera Jade se cruza de brazos.   - Yo tengo una pashmina en mi mochila Me encojo de hombros.   - Bien… - Jade suelta un suspiro – Además tienes razón, será más divertido que simplemente dispararnos a placer   - Te lo dije – Sam sonríe, caminamos de regreso a los vestidores – Además, será interesante volver a jugar como lo hicimos hace años   - ¿Cuál es tu obsesión con el pasado? Pregunta Jade de pronto, nos detenemos.   - Ninguna – contesta Sam con tranquilidad – Son solo recuerdos   - Pues pareciera que sí, porque todo lo que decimos o hacemos lo intentas relacionar con el pasado   - Son recuerdos Jade – ambos se miran – Felices, muy felices…   - Sam… Intento hablar.   - Bueno… - Jade se cruza de brazos – El pasado es el pasado y nada ganas rememorándolo o añorándolo, te impide ver el presente   - ¿Y cuál es el presente? – Sam frunce el entrecejo – Porque, discúlpame Jade, estoy seguro que no lograrías comprender   - ¿Comprender qué?   - Que no todos tenemos un “Presente” tan perfecto como el tuyo Contesta Samuel, avanzando hacia los vestidores.   - Pues no es mi culpa que tu presente sea una mierda Samuel Jade lo sigue.   - Jade… Intento detener a mi prima.   - No lo entiendes… Sam se detiene.   - Chicos… Me coloco en medio.   - ¿Qué no entiendo? – Jade alza una ceja - ¿Qué tus únicos momentos felices en tu vida han sido los que has pasado con nosotros? – suelta una risita – Samuel, no es nuestra culpa que tú hayas preferido andar por el mundo como alma errante en vez de hacerte una vida – el chico la mira con seriedad – Así que disculpa, pero preferiría pasar mi cumpleaños sin pensar en el pasado o en esos cuatro individuos que me dejaron de hablar sin motivo   - ¿Sin motivo, Jade?   - ¿Qué insinúas?   - Chicos… por favor…   - ¿Tanto te has mentido que crees que todos te dejaron de lado sin motivo?   - Cállate   - ¿Ya lo olvidaste?   - ¡Eso no tiene nada que ver contigo! ¡O con Holly! ¡O con Jasper!   - Jade… Miro a mi prima.   - ¡Pero es lo que desencadenó todo!   - ¡Calla!   - ¡Si no le hubieras hecho eso a Raymond! – Jade se da media vuelta y camina lejos de nosotros - ¡Jinnifer jamás hubiera reaccionado mal! ¡Y lo que te hizo en la escuela no hubiera sucedido! ¡Y todos seguiríamos siendo amigos!   - ¡Claro que no! – grita Jade, girándose - ¡Porque después Jelly le hubiera hecho lo que le hizo a Jasper y todo se hubiera ido a la mierda de todas formas!   - ¡Ey! Miro mal a mi prima.   - ¡O tú eventualmente me hubieras dejado de hablar sin motivo!   - ¡Como tú a todos nosotros!   - ¡No es que no quisiera hablarles! ¡Es que todos estaban peleados con todos! ¡Y nadie quería verse con nadie! ¡Y tú me alejabas!   - ¡Yo no te alejaba!   - ¡Intenté hablar contigo después de lo de Jin! ¡Intenté hablar contigo después de lo de Jasper y Jelly! ¡Y jamás quisiste contestarme!  - Chicos… Lo intento de nuevo.   - ¡No lo hice!   - ¡Sí lo hiciste! ¡Yo al menos intenté reparar las cosas que ustedes dos arruinaron!   - Sam… Le miro.   - ¡He estado intentándolo todos estos años! ¡Intentando entablar, reparar, lo que un día fue! ¡Y sigo haciéndolo justo ahora!   - ¡Nada nunca volverá a ser lo que un día fue! Grita Jade.   - ¡¿Por qué no?!   - ¡Porque no! – el rostro de mi prima está rojo - ¡Entiéndelo Samuel! – sus ojos se llenan de lágrimas - ¡No fueron solo las peleas lo que nos alejó los uno de los otros! ¡Crecimos! ¡Nos separamos! ¡Entiéndelo!   - No lo entiendo… Sam baja la mirada.   - Eso se nota… - Jade respira hondo – Hay cosas que no pueden ser… volver a ser amigos es una de esas y lamento que esos sean tus únicos buenos recuerdos, en serio lo lamento   - Sam… Miro al chico, él sigue mirando el suelo.   - Y sé que tu vida debe de ser un asco teniendo que cuidar a tu madre todo el tiempo y no tener a nadie a tu lado… pero Sam… debes de dejarnos ir   - Lo prometimos…   - Sam… Jade se ve mentalmente cansada.   - No importa… - busca algo en sus bolsillos – Feliz cumpleaños Jade… - le entrega un sobre con el número cinco dibujado en él – Ya me voy   - Sam… - miro a Jade, corro hacia el chico - ¡Sam! – no se detiene - ¡Sam! ¡Por favor! ¡No te vayas!   - ¿Qué más puedo hacer, Jelly? – me mira – Ya no queda nada más que hacer…   - Sam… - me siento asustada de pronto - ¿Qué vas a hacer?   - Irme, solo   - Pero… apenas llegamos Él niega con la cabeza.   - No Jelly… me iré   - Sam… - le sigo - ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué nos estuviste atormentando con los sobres?   - No era mi intensión – llegamos a los vestidores, se quita el casco – Solo quería… - se quita el uniforme – Hacerles recordar   - ¿Qué cosa?   - Ya no tiene importancia, Jade tiene razón…   - ¿Por qué nosotras?   - Porque son las únicas que aún me hablan – me mira – Es irónico, porque ustedes destruyeron el grupo y son las únicas que aún me hablan, aunque sea para decirme “Hola” – se ríe, toma su mochila – Yo sí fui la única persona a la que todos dejaron de hablar sin motivo alguno – bajo la mirada – Jamás me peleé con nadie, jamás discutí con nadie, jamás me puse del lado de nadie y fue a mí a quien todos dejaron   - Sam…   - Me voy… y lamento haberle amargado el día a Jade   - Sam… por favor… no quiero que todo termine así, podemos intentarlo…   - Solo prométeme una cosa… - me toma por los hombros – Intenta recordar el primero de diciembre   - ¿Qué? Le miro sin entender.   - Primero de diciembre, recuérdalo… - sonríe – Me voy, es un largo viaje…   - Sam… - el chico se va - ¡Sam! ¡No te vayas! – comienza a correr - ¡Sam!   - ¡Jelly! Jade me toma del brazo. - ¡No podemos dejar que se vaya! ¡No así! – siento lágrimas caer por mis mejillas - ¡Jade…! ¿Qué hemos hecho…?   - Arruinarlo… Contesta, mostrándome el polaroid. Es Jade, con un vestido de princesa, con todos nosotros disfrazados en Disneylandia. Los siete sonreímos a la cámara, todos abrazados, todos contentos, todos siendo amigos. Le doy vuelta al polaroid, la caligrafía de siempre se muestra, ahora sé que es de Sam: “Mejores amigos para siempre, es una promesa”.   - Jade… - me limpio las lágrimas - ¿Sabes qué ocurrió el primero de diciembre?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD