Capítulo 6

2496 Words
Capítulo 5   Los días han seguido pasando, nada interesante ocurrió en la semana, a menos que por “Interesante” entiendas que una cantante famosa y ganadora de no sé cuántos Grammy, se apareció en mi casa para cenar y me regaló un iPhone, ahora tengo dos iPhone, supongo que regalaré el que ya tenía. Antes las visitas de Zoe Clark terminaban en gritos y llanto, luego papá encerrado en su habitación por una semana, pero ahora no hay tanto drama, solo una visita de una abuela cualquiera a la casa de su hijo. Tomamos el té, comemos galletas y hablamos de nuestras vidas. De todas formas, papá y Zoe guardan sus distancias. Conmigo sí es buena, en lo que cabe, porque tengo prohibido llamarla abuela en público y en su delante, siempre le digo “Zoe”, pero fuera de los títulos, ella es buena conmigo, o sea… ¡Me compró un iPhone! Pasando a otro tema, no nos hemos vuelto a topar con ninguno de nuestros viejos amigos. Ellos actúan como si no existiéramos, más de la cuenta la verdad, o quizá lo siento de esa forma porque ahora ellos tienen mi atención. Tal vez nunca me había percatado de lo indiferentes que son conmigo. Pese a lo que pasó la semana pasada, Holly no me dirige ni una sola mirada, mucho menos Jasper. Raymond ya no hace sus ademanes de que somos invisibles para él, ahora realmente lo somos. No obstante, hay algo interesante y a la vez un tanto triste. No he visto a Samuel rondando por ningún lado, y ya sé que él siempre está flotando como alma errante por todas partes, pero estaba acostumbrada a topármelo de vez en vez y hace mucho que no lo veo, la última vez que sucedió eso fue porque su mamá se tardó mucho en volver de Ponilandia y se volvió imposible dejarla sola a cargo de alguna enfermera. Samuel apenas tiene dieciocho, no debería de ser padre de su propia madre. Es triste saber que él debe de quedarse a cuidarla y perderse de los buenos momentos.   - Mi cumpleaños es la próxima semana Me recuerda Jade.   - Lo sé – contesto, mordiendo mi sándwich - ¿Qué tienes planeado?   - Aún no lo sé… - se abraza las rodillas – Porque… o sea… no es cualquier cumpleaños… son los dieciséis   - Te lo dije, pero ya no hay tiempo de planear una fiesta   - No… no quiero una…   - ¿Entonces?   - Estaba pensando en lo siguiente…   - ¿Qué cosa?   - ¿Y si le pido a mi papá que reserve el parque donde está el campo de paintball?   - ¿En serio?   - Sí… - sonríe – Y… podríamos invitar a Samuel   - ¿Por qué?   - ¿Cómo que por qué, Mermelada? – niega con la cabeza – Debemos de acorralarlo y exigirle respuestas, y que mejor que hacerlo con armas en las manos   - Armas de balines de pintura   - Que duelen como una de verdad si te la lanzan a una corta distancia   - ¿Planeas que lo amordacemos o algo?   - Tenemos que ser listas   - ¿Crees que nos diga la verdad?   - Espero que sí o le dispararé de todas formas   - Jade…   - Además… - suelta un suspiro – Si hay alguno de ese grupo de personas con las que ya no hablamos, Samuel es el único que merece nuestra amistad de regreso   - ¿Y nosotras merecemos la suya? Pregunto con una ceja alzada.   - Pues jamás le hicimos algo   - ¿Estás segura? – insisto – Porque yo no le hice nada y me dejó de hablar   - A él le dejaron de hablar todos, supongo que porque cada uno comenzó a hacer su vida   - O sea que lo abandonamos – Jade me mira – Todos… a él, lo dejamos solo con su madre y Ponilandia – Jade baja la mirada – Y lo pregunto de nuevo… ¿Merecemos, nosotras, su amistad?   - Bueno… mejor tarde que nunca, para remediarlo y no abandonarlo   - Sí… creo que es buena idea   - Lo sé, yo solo tengo buenas ideas   - Bien… entonces… ¿Le dirás a tío Jordan que invite a Samuel?   - Sí No pregunto más, es mejor así, seguimos comiendo nuestra cena. Yo no recuerdo haberle hecho nada a Samuel como para que dejásemos de hablar, solo pasó, porque yo quería hacer otras cosas, como estar con Jade y ella no quería ir con Samuel. Si yo dejé de ser amiga de Samuel fue por seguir a Jade. En cuanto a los demás, cada uno comenzó a hacer su vida, como ya he mencionado muchas veces, así que supongo que, lenta o rápidamente, el tener otros intereses que no se ajustaban con este chico, hicieron que lo dejásemos de lado. Es triste, debe de ser la peor forma de perder a alguien, sabiendo que no hiciste nada para perderlo, solo crecer y encontrar otras cosas donde no cabes y lentamente ser olvidado ¿Cuántas veces Samuel se habrá sentido olvidado? Me imagino que muchas. Pobre Samuel, tener que lidiar con todo él solo, sin un amigo para apoyarlo, sin tener a alguien que lo escuche. Yo no podría, necesito mucho a Jade y me secaría de aburrimiento si ella no estuviera en mi vida. Si yo siento horrible que cinco personas me hayan dejado de hablar, me imagino que para Samuel debe de haber sido peor al ver que todos sus amigos lo dejaban de lado sin él habernos hecho nada para que le hagamos eso. Jade tiene razón, es mejor tarde que nunca para remediar lo que ya hicimos, y tal como dije la anterior vez, si hubiese alguno de ellos con el que volver a entablar conversación, ese sería Samuel. Para mí, él es el único con quien realmente podría remediar los errores del pasado. El timbre suena de pronto. Miro a Jade y esta me devuelve la mirada, no esperábamos a nadie. Jade a veces se queda a cenar en mi casa, hay mucha comida que nos da pena desperdiciar, mi mamá es la loca de la cocina y siempre prepara comida de más, pero estoy segura de que no esperábamos a nadie. Ambas nos giramos hacia la pantalla donde se ven las cámaras de seguridad de la puerta… miro a Jade, esta me mira a mí… es Samuel…   - ¿Qué hace aquí? Pregunto, Jade se encoge de hombros.   - Hay que abrirle   - ¿Para qué?   - Cómo que para qué, Mermelada – Jade se levanta de la mesa – No pretendes dejarlo afuera en la noche ¿O sí?   - No tengo ningún problema con eso… Me cruzo de brazos, Jade solo rueda los ojos.   - ¿No dijimos que íbamos a intentar ser sus amigas de nuevo?   - ¿Qué…? ¿Estábamos hablando de hoy? Esperaba tener tiempo de prepararme mentalmente hasta el día de tu cumpleaños   - Mermelada… Jade me dedica una mirada severa.   - Ah… de acuerdo, te sigo Jade presiona el botón del intercomunicador.   - Ya vamos… Veo a Samuel asentir. Caminamos hacia la puerta, Jade respira hondo y la abre. Delante de nosotras está el delgado chico de piel aceitunada y ojos avellana. Tiene las manos en los bolsillos y una mirada triste. El recuerdo de su rostro aquella tarde hace que me estremezca ¿Estará bien? ¿Le habrá pasado algo? Es difícil sentir que te importa alguien que no te ha importado en mucho tiempo, es un cosquilleo extraño, confusión mezclada con confusión.   - Hola… Saluda el chico.   - Hola… - saluda Jade, su rostro expresa toda la confusión que siento – Eh… ¿Qué te trae por aquí?   - ¿Eh? – ahora es Samuel quien la mira con confusión – Oh… rayos, lo siento… - se ríe, sacando su teléfono – Supongo que mi padre olvidó avisar o a tu madre se le olvidó avisar   - ¿Ah? Pregunto, Sam solo sonríe.   - Tu mamá dijo que podía venir por algo de comida… - ahora luce avergonzado – Mamá está en el hospital y papá trabaja todo el día y tía Susan no quería que comiera pizza por quinta vez – se rasca la nuca con notoria incomodidad – Saben… creo que mejor me voy y…   - No, pasa… - me hago a un lado – Justo estábamos cenando   - Ah… okey… Entramos en la casa y caminamos hacia la cocina.   - Y dime… - comienza a decir Jade, dejo un plato delante de Sam y señalo los múltiples recipientes con comida sobre la mesa - ¿Ya pasó el ramadán?   - Eh… sí, hace varios meses – se ríe – Por suerte o moriría de hambre…   - Cierto… - miro la comida - ¿Puedes comer esta comida?   - Sí – Samuel se encoge de hombros – Según el islam, puedo comer mariscos, pero según la Torá no puedo comerlos… - se sirve un poco de todo – Y en mis dos culturas no puedo comer cerdo y todo lo que tienes aquí es carne o pollo… - vuelve a encogerse de hombros – Así que solo comeré   - Wow… eso fue… confuso – ríe Jade – Había olvidado lo interesante que era escucharte bromear de ello   - ¿Qué te puedo decir? – Sam se embute un enorme trozo de filete – Papá judío, mamá musulmana – se vuelve a encoger de hombros – Yo soy solo Sam   - Cierto… Jade sonríe, Sam sonríe, yo sonrío.   - Es… lindo… - ambos me miran – Hablar…   - Sí… - acepta el chico – Creo que es la conversación más larga que hemos tenido en años   - Y la más natural – Jade alza su vaso con gaseosa – Salud por eso   - Salud Chocamos vasos.   - Sería genial que los otros estuviesen aquí Jade y yo nos quedamos calladas.   - No te ofendas, Sam, pero no creo que ellos quieran estar cerca de ninguno de nosotros tres   - No me ofende – se sirve un poco de puré de papás – Solo expreso un deseo   - Eh… ¿Cómo está tía Lilavati? Pregunto, intentando cambiar de tema, ambos se me quedan viendo… creo que no fue el tema indicado.   - Está bien, pasó la noche en el hospital…   - ¿Por qué fue ésta vez? Pregunta Jade, Sam se sirve un poco más de comida, sí que estaba hambriento el pobre.   - Se rehusaba a tomar sus medicamentos y entró en crisis… - Samuel respira hondo – Se tomó todo el pastillero… - deja los cubiertos a un lado – Pensé que estaba dormida y me di unos cinco minutos libres… - nos mira – Pero supongo que fueron más de cinco, porque cuando me quité los audífonos ella estaba en el suelo…   - Lo siento… Digo, Sam solo asiente.   - La canción debe de haber estado buena como para que no hayas escuchado a tu madre entrar a la cocina y revolotear los medicamentos   - Estaba componiendo Confiesa, Jade abre los ojos.   - ¿Aún lo haces?   - ¿Jelly sigue escribiendo cuentos?   - Sí Contesto, me incomoda hablar de mis novelas con personas que me conocen.   - Yo igual… son cosas que siempre me van a gustar… y en realidad es lo único que hace que me desconecte por cinco minutos…   - Siento lo mismo cuando escribo…   - Eh… esta conversación se volvió algo deprimente ¿No creen? – Jade ríe - ¿Tía Susy dejó algo de pastel?   - Sí… hay como tres cajas grandes de postres   - ¿Quieres pastel? Le pregunta Jade a Sam.   - Gracias, pero creo que comí como cuatro platos de comida mientras hablábamos – sonríe – Y estoy muy lleno   - Oh… puedes llevarte una caja Sugiero, Jade asiente, sacando una de las cajas de postres   - Eh… gracias… - miro a Sam, Jade le entrega una caja de postres, se le ve un poco más alegre a este sombrío chico – Eh… - mira su reloj – Mejor me voy – asiento a sus palabras – Quizá aún pueda ver a mamá en la noche y asegurarme de que esté bien   - Sí, saluda a tu mamá de nuestra parte Digo, él asiente.   - Ha sido lindo volver a convivir con ustedes   - Igualmente Jade sonríe.   - Por cierto – me apresuro a decir – La próxima semana es el cumpleaños de Jade – miro a mi prima – Iremos a jugar paintball… ¿Quieres venir?   - ¿Quieres que vaya? Sam mira a mi prima.   - Sí, sería lindo que vayas… - se encoge de hombros – Como dijiste, hace años que no hacemos nada juntos   - Deberías de invitar a los demás   - No insistas con eso Samuel – pide – No va a funcionar, nada nunca va a funcionar con ellos y nosotros   - ¿Estás segura de ello?   - Sí… - se encoge de hombros – Y además, tampoco tengo ningún deseo de que volvamos a ser amigos… - ambos se miran fijamente – Al menos, tú y nosotras podemos volver a intentarlo ¿Qué dices?   - Ha sido una buena cena – suelta de pronto – Me espera un largo viaje y será mejor que me preparé   - ¿Eh? – le miro confundida – El hospital donde internan a tu madre no está muy lejos   - Adiós chicas – nos sonríe – Ha sido bueno cenar con ustedes Samuel no dice nada más, se da media vuelta con su caja de cupcakes en las manos y sale de mi casa. Miro a Jade ¿Qué ha sido eso? ¿Nos acaba de rechazar? ¿Acaba de rechazar la proposición de Jade de volver a ser amigos? ¿O escuché mal? ¿O es que ha aceptado bajo la condición de que todos volvamos a ser amigos? ¡¿Se volvió orate o qué?!   - Tenías razón Jelly… Miro a Jade.   - ¿En qué?   - Es él… - me mira con seriedad – Samuel es quien nos está mandando los sobres, no cabe duda   - Creí que ya habíamos aclarado ese punto   - Pero lo acabamos de híper confirmar – asiento a sus palabras – Ahora debemos de pensar cómo haremos para que él confiese   - Y nos diga el por qué está haciendo todo esto   - Sobre todo eso…   - ¿Crees que nos lo diga por las buenas?   - Si no lo hace… recuerda que estaremos armadas
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