Tengo que dar el paso

2961 Words
Mi hermana tenía razón era un imbécil... — Paula tiene razón mamá, soy un imbécil, no soy capas siquiera de responder a un simple hola, tan solo pensar en hablar con ella entro en pánico las manos me empiezan a temblar gageo por qué no no encuentro palabras — —A ver Hijo, te diré un secreto — Tanto mamá como yo miramos fijamente a mi hermana — ¡Que! ¿Acaso no confían en mi? — Pregunto mientras arqueaba una ceja — ¡No! — Respondemos al únisono — Valla que honestos, pues les tengo noticias, ¡No me voy a retirar! Así que habla ya mamá ¿Cual es ese secreto? — — Paula Andreina, como tu padre se entere que he dicho esto ¡estarás castigada hasta que cumplas los 18! — — Mamá, por amor a Dios que más castigo que traerme a vivir acá — — No seas grosera hija, es por el bien de ustedes— — ¡ Mamá! ¿Que bien? ¡miranos! estamos solos la siguiente casa está a más de una milla de distancia — — De eso se trata el campo hija estamos en un espacio abierto — — Abierto a la locura mamá, que no te extrañe que un día de estos me haga amiga de los ratones y las aves — — ¡Parece que alguien estuvo viendo La Cenicienta anoche! — Comenté con ironía — Jajajajaja — Soltamos una carcajada y nos reinos, era mi primera vez haciendo ese tipo de comentarios sarcásticos. Y valla que se sentía bien — Oye parece que alguien por aquí amaneció gracioso hoy — Esa era mi hermana, solía ser odiosa y mala sangre, además de ser una experta en hacerme la vida imposible y gastarse bromas pensadas. Pero sabía aguantar cuando se las hacían a ella. — Jejeje no sabía que podía hacer ese tipo de comentarios, jamás se me había ocurrido dar una respuesta de ese tipo — — Para empezar vas bien — — ¡Paula! — Reclama mi mamá — Mamá, míralo es dos años y medio mayor que yo y pareciera que yo fuera la mayor en vez de el. ¡No puede ser posible! Yo con 10 años tengo... — Se quedó pensando por un segundo, sabía perfectamente lo que iba a decir... Pero ella sabía que si le decía a mamá de seguro la castigaría... Aunque de todas formas ya estaba a más de 1335 millas de distancia de ese chico, así que no representaba ningún peligro eminente para ella — ¡No terminaste! ¿Que es lo que no puede ser posible? — Pregunto mi madre con incertidumbre — ¡Que yo sea más madura que el mamá! — Mis ojos se abrieron como platos, está pequeña si que era un avión, había conseguido salir de esta de inmediato. — ¡Bueno hija! eso está bien... Pero no por eso tienes que ofender a tu hermano recuerda que dicen que las mujeres maduramos antes que los hombres — — ¡Pues parece que mi hermano tiene miedo a caerse de la mata! — Comentó con una sonrisa traviesa — ¿A qué te refieres con eso? — Pregunté con curiosidad — ¡Pues! que tienes miedo a madurar para no caerte de la mata — Mi madre y yo reímos, Con mi hermana definitivamente era imposible estar enojado por qué siempre tenía alguna ocurrencia. — A ver ¡ya está bueno de chistes! vamos a limpiar este desorden — Exclamó mi madre mientras colocaba sus brazos por encima de nuestro hombros — Eh.... mamá.... yo tengo... — Comentó mientras se deslizaba hacia un costado para zafarse de mi madre — ¡Paula Andreina tu no tienes nada que hacer! no hay escuela hasta dentro de dos semanas, así que mientras eso pasa ustedes me ayudarán hacer algo por esta casa — — ¡Mamá! — Reclamo mi hermana mientras de cruzaba de brazos — Mamá, nada usted debe hacer algo más que estar acostada fabricando lagañas — — ¿Que quieres hacer mamá? — Pregunté con interés, a mi sí me gustaría hacerle un cambio por esta casa — Buena pregunta Paolo no se por donde empezar. Está casa tiene más de 5 años abandonada y le hacen falta algunos arreglos — — ¡Algunos! — Comento mi hermana con sarcasmo — ¡Dale gracias a Dios que tienes un techo donde dormir! Hay muchos niños como ese chico el amigo de tu hermano que no saben ni está bien o no — — ¡mamá! ¿Alguna vez llegaste a conocer el papá de Maick ? — — ¡No hijo! La verdad es que no..... La señora Quintero quedó embarazada y ya ella estaba separada del padre de Michael — — ¡Oye! cabeza de nuez... ¿Y tú nunca me preguntaste a Maick por qué ese chico lo trata a así? ¡Digo! por qué yo sé que me dedico a sacarte piedra pero este chico tenía un fetiche con era hacerle la vida miserable a su hermano — — ¡No! La verdad es que no, nunca le pregunté nada al respecto. Además el no quería hablar del tema y yo lo respectaba — — ¡Está bien que lo hicieras hijo! — — ¡A ver si Entiendo! no soy experta en el tema... Pero si la señora Quintero estaba embarazada luego de separarse del padre del Michaell.. Entonces Maick no es hermano de Michaell si no medio hermano... Debe ser por eso que ese chico era tan cruel con el — — ¡Si! Paula tienes razón, pero eso no justifica su comportamiento y tampoco comprendo como una madre echa a su hijo a la calle — — ¡Un enigma por resolver! — Comentó mi hermana sarcásticamente — ¡Oye mamá! ¿Cual era ese secreto que ibas a contarnos? Pregunté con curiosidad — Cariño Lo que te iba a decir es no te sientas mál, tu eres buen chico y allí donde vez a tu padre con ese caracteres que tiene el siempre fue de pocas palabras y cuando empezamos a salir debía sacarle las palabras casi que con una cuchara por qué no sé expresaba mucho — — Gracias mamá, trataré de mejorar — — Wou quien lo diría papá siendo un invesil — — ¡Paula! — — ¿Que? — — Paula si tú papá se... — — Si ya lo se me castigas hasta los 30 — Exclamó — Si es que vivo aquí — Mumuro entre dientes — ¿Que dijiste? — Pregunto mi madre — Nada importante — — Más vale jovencita — — ¿Y tu qué piensas hacer querido hermano? — — Responderé a los mensajes de Carolain y seré sincero, le diré que siento — — ¡Valla! por fin va actuar como hombre y no como cobarde — — ¡Paula Andreína! es la última vez que te lo digo ¡Deja de meterte con tu hermano! — — ¡Mamá! es que mi hermano no colabora, ¡Míralo! tiene 13 años y no es capaz de hablar con una chica ni siquiera a través de una pantalla... Además ¡Inteligente! ¿Se te olvida que papá te quito la laptop? — — ¡Cierto! — Me cruzo de brazos, ahora no podré hacer nada — ¡De eso me encargo yo! Solo espera que llegue tu papá y hablare con el para que te regrese la laptop — — ¡Gracias mamá! — Respondí de inmediato acompañado de un abrazo y un beso — ¡Siempre a tu orden hijo! — — ¿Ya terminó la novela? — Pregunto mi hermana mientras arqueaba una ceja y meneaba la pierna frenéticamente. Mi madre y yo la observamos y luego ambos la tomamos de los brazos y la atrajimos hacía nosotros para darnos un abrazo en familia. No pude evitar sentirme mal, al recordar a mi amigo y pensar que pude haberle ayudado y no lo hice. Esa mañana mi hermana mi mamá y yo pusimos a valer la casa. ¡Valla que nos costó! pero lo logramos... Solo faltaban unos pequeños detalles, de los cuales de encargaría mi padre. Entre los tres prepararon una deliciosa cena a esperar que llegase mi padre y cruzar los dedos para que al mi madre hablar con el logrará tocar su corazón y .e regresará la laptop. Para poder escribirle a Carolain lo que sentía. Algo que debí haber echo desde un principio... Pero nunca es tarde y lo importarme era que ella supiese lo que sentía por ella. Y en caso que mi madre no logrará convencer a mi padre de regresar mi laptop, tenía la opción de llamarla, así podría escuchar su voz. Entonces pensé que no debía esperar un minuto más. — ¡Mamá! ¿El teléfono funciona? — — ¡Por su puesto hijo! ¿Por qué la pregunta? — Una sonrisas se dibujo en mi rostro de inmediato corrí al comedor, tome el teléfono en mano y marque al número de casa que una vez perteneció a mi amigo y ahora era de la chica que me gustaba. Escucho pasos tras de mi y segundos después dos espectadores observándome tras la puerta — ¿A quien llamas? — Pregunto mi madre con incertidumbre — ¡A Carolain mamá! No voy a esperar un segundo más... Tengo que dar el paso — Mi madre sonrió y Tomo a mi hermana para evitar que hiciese algún comentario, y me dieron mi espacio al cabo de unos segundos alguien contesto al teléfono — ¡Hola!— Era la voz de una mujer suponía que era la mamá de Carolain . — ¡Hola! Está Carolain — — ¿De parte? — — ¡Su antiguo vecino! — — ¡Un momento! — Escucho un ruido, y luego silencio total, después de unos minutos escucho pasos y recogen la bocina, mi corazón latía fuertemente, amenazaba con salirse de su sitio. — ¡Hola! — Respondió Carolain al teléfono, estaba perplejo no era tan Valiente después de todo... Pensé que podría hablar con esta chica por teléfono pero era imposible... Mamá tenía razón debían sacarme las palabras pero ni yo sabía cómo hacerlo. — ¡Hola! Paolo ¿Eres tú? — Dijo mi nombre, ¡Dijo mi nombre! estaba atónito no lo podía creer una chica y no era cualquier chica era la chica que me gusta, mi vecina, Carolain. Había pronunciado mi nombre. — ¡Si! — Respondí, haciendo mi mayor esfuerzo, para emitir otra palabra. — ¡Holaaa! ¿Cómo estás? — Respondió con ánimos, quería saber cómo estaba — En... ¡De pie! — Respondí sin más mientras observaba a mi hermana que estaba husmeando tras las puerta, lo que me hizo ponerme nervioso. Está había llevado la palma de su mano a la frente en señal de que había dicho algo indebido. — ¡Si! que bien... ¿Cómo te va? — Sentía que estaba haciendo la misma pregunta pero la había formulado de otra manera. Está bien debía responder bien. — ¿Que como me va? — Repetí, mientras observaba a mi hermana para que me diera una pista de que responder, mientras ella levantaba ambos pulgares hacia arriba — ¡Si! ¿No se escucha bien? — — ¡Si! digo Bien... Quiero decir que si se escucha bien — Veo a mi hermana colocarse la mano en la frente nuevamente — ¿Estás ocupado? — — En... No. Bueno Si lo estoy ahora... Pero — Observó a mi hermana y está simula darse contra la pared — ¡Bueno hablamos después! ¿Te parece? — — ¡Está bien! — — ¡Adiós! — Colgó Me sentía el ser más estúpido del mundo... No me lo podía creer, lo había arruinado por completo. Coloco el teléfono en su sitio nuevamente y observó a mi hermana que me miraba con ganas de querer asesinarme. — ¡Eres el ser más imbécil que e conocido en mi vida! — Exclamó mi hermana.... Me sentía la persona más estúpida del mundo Y lo peor era que sabía que no podía hacer nada para cambiarlo ya había arruinado todo. — ¡No querer hablarme de nuevo! — — ¿Sabes? hay mujeres que le gustan los tipos como tú ¿Quizás Carolain sea una de ellas? Mira a mamá ¿Quien mi diría? que estaría con un tipo como papá — — ¡Te escuché Paula! — Exclamó mi madre tras la puerta, mientras mi hermana le obsequiaba una sonrisa de complicidad. — ¡Yo solo digo! Nada más — Comentó mientras se encogía de hombros. Pero tuviera o no la razón yo debía dar el paso. Yo era el chico, el hombre era yo quien debía cortejar a Carolain y hacerle saber que estaba enamorado de ella. Así mismo lo hice. Con suerte mi mamá logro convencer a mi padre de regresar la laptop y siempre que tenía tiempo le escribía a Carolain y hacíamos llamadas nocturnas hasta largas horas de la noche. Así con el paso del tiempo Mi amistad con Carolain fue creciendo cada vez más hasta llegar al punto que le prometí ir a visitarla al cumplir los 16. 5 años después Mientras que mi relación con Carolain no pasaba de unas video llamadas por Skype y largas horas de chat a través del f*******:. Mi hermana estaba haciendo de las suyas. Con tan solo 15 años ya había salido con más chicos que yo con una chica. Y aunque no podía negar que habían suficientes chicas hermosas de dónde elegir en la preparatoria yo no tenía hijos para nadie más que Carolain. Y si que aunque me molestaba que quisieran abusar de mi hermana, no había mucho que pudiese hacer por ella. Ya que siempre se la pasaba usando faldas por arriba de la rodillas y blusas con escote que resaltaba sus atributos. Y bueno no era que estuviera a favor de esos tipos, pero a veces pensaba que mi hermana les transmitía a los chicos el mensaje equivocado y por eso ellos reaccionaban de esa manera con ella. Cuando Paula cumplió los 16 años se negó rotundamente a continuar estudiando y al salir de la preparatoria, decidió buscar empleo y consiguió uno mesonera en un restaurante cerca de la casa y allí conoció a un chico de campo, un granjero de nombre Tomas, pero todos en el pueblo lo llaman Tito. Mi hermana estaba enamorada de ese chico la verdad que se veía un joven de buenos sentimientos y parecía ser muy tierno y cariñoso con ella. La verdad que no sabía cómo había logrado domar a la bestia, en este caso mi hermana. El chico era atractivo, a su manera claro no era un Williams Levi, pero si tenía su porte debido al esfuerzo físico que su trabajo implicaba. Además blanco como la nieve aunque estaba un poco bronceado por el el intenso sol del verano y los ojos verdes como el agua el mar con su intenso color rojo de cabello y el rostro repleto de pecas por doquiera. Luego de unos meses que llevaban saliendo empecé a notar un poco extraña a mi hermana. Entonces decidí confrontarla y preguntarle que estaba ocurriendo. — ¿Ocurre algo Paula? — — ¡No! no pasa nada — Respondió sin más, pero yo sabía que ocurría algo, podía verlo en su rostro — ¡Dime! ¿Que ocurre? — — ¿Prometes no decirle nada a mamá? — — ¡Está bien! — Ella sabía que yo no la iba a defraudar, a menos que considerarse que estuviese en algún peligro y debiera hacerlo. — ¡Lo juras! — — ¡Te lo aseguró! — — ¡Paolo! Cómo mamá se entere ¡Te mato! — Si de que sonaba fuerte para una adolescente de 17 años pero la conocía y esa pequeña, era capaz de muchas cosas en su vida pero no era una asesina. Así que no era más que una expresión. Por qué sabía que no sería capaz de hacer algo asi. — ¡Ya hablá! ¿Que es lo que te ocurre? — Pregunté ansioso — ¡Me acosté con Tito! le entregué mi virginidad — Quedé que shock, no sabía que decirle. Por más que lo intentará estaba allí perplejo de pie ante mi hermana observándola atónito sin decir una palabra. — ¡Hablá! No te quedes allí como idiota — ¿Que se supone que debía decirle? A caso debía reprenderla por haber tenido sexo con 17 años Reclamarle el echo que yo tenía 19 y aún no había tenido mi primera vez Buscar a Tomás y darle una tunda de golpes por haber arruinado la inocencia de mi hermana Y por otra parte pensaba... Debía darle un abrazo y felicitarla ¿Felicitarla? me pregunte a mi mismo ¿Felicitarla por haber sido una fácil? Quizás Carolain y yo también hubiésemos tenido sexo si estuviera aquí. — ¡No sé que decirte! — — ¡Largo de aquí! — Dijo mientras se levantaba enojada de la cama y me echaba de la habitación. Entonces pensé que solo había una persona con la que podía hablar sin traicionar la confianza de mi hermana y decirle lo que estaba ocurriendo para que me diese un consejo. Me indicara que se le puede decir a una chica de 17 años que no quiere que su madre se entere que a dejado de ser virgen. Aunque sabía que de alguna manera mi madre lo sabría por qué las madres lo saben todo... Pero mientras que eso ocurría quería al menos por esta vez darle un consejo a mi hermana.
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