Entonces se me ocurrió escribirle a Carolain y preguntarle que haría ella en un caso como este. Tome mi teléfono celular y le marque a Carolain.
— ¡Hola hermosa! —
Respondí apenas respondió la llamada
— ¡Hola! ¿cómo estás? —
— ¡Pues! Yo estoy bien... Pero —
— ¿Ocurre Algo? —
Pregunto con incertidumbre
— ¡No! Bueno si... Osea quiero decir que... —
— ¡Habla yá por favor! —
Exclamó
— ¡Mi hermana está embarazada! —
— ¡Que! ¿Cómo? Bueno se cómo... a lo que me refiero es... Bueno tú me entiendes —
— ¡La verdad! es que no sé por eso te llamo para que me ayudes... Mi hermana no quiere que mamá se enteré que a perdido su virginidad —
— ¡Paolo! Tu hermana no está embarazada, solo perdió su virginidad —
— ¿A caso no es lo mismo? —
— ¡No! Obvio no lo es —
— ¡Que! osea que mi hermana no lo está —
— ¡Solo ella lo sabrá! —
— ¿Cómo? —
— ¿A tenido retraso en su periodo menstrual? —
— ¡No lo sé! No me dijo eso y tampoco le pregunté, Pero si es así... —
— ¿Que? —
Pregunto con incertidumbre
— ¡Hablamos Luego hablamos! Tengo que hacer algo —
— ¡Está bien! —
Colgó
Si el retraso en el periodo menstrual era la manera que tenia para saber si estaba embarazada o no mi madre se daría cuenta. Debía hacer algo al respecto.
Fui a la habitación de mi hermana nuevamente debía hablar con ella y preguntarle sobre su periodo. ¡Si! Sabía que esto era una locura pero si ella no lo sabía y mi madre se daba cuenta de su retraso de inmediato iba a sospechar de su embarazo.
— ¡Paula! —
Comenté tocando la puerta de su habitación
— ¡Largo! —
— ¡ábreme por favor! necesito decirte algo —
— ¡Vete! —
Era inútil mi hermana no quería hablar así que decidí ir a conformar a Thomás
Entre a mi habitación y tome las llaves del auto y mi cartera debía hablar con el. Con pasos firmes baje las escaleras, pase por el comedor y me despedí de mi madre
— ¡Adiós mamá! —
Dije mientras colocaba la mano en el picaporte
— ¿A dónde vas? —
— ¡Ya regreso mamá! —
— ¡Entra a casa Paolo! —
Estaba en problemas, sabía que mi madre sospechaba algo.
— ¿Que ocurre? —
Pregunto mi hermana al asomarse en el umbral, se notaba un poco pálida y desanimada. No era la misma chica de humor n***o que yo conocía.
— ¿Que te ocurre a ti? Parece que saliste de the walking dead —
Respondí. Mi hermana parecía tenía la vista puesta en otro lado, estaba perdida
— ¡Yo estoy bien! —
Pero yo sabía que no era cierto, no estaba bien y ella tenía que decirle a mi madre lo que había echo. Después de todo era la única que la podía ayudar.
— ¡No! Claro que no lo estás! vamos adentro tenemos que hablar —
No sabía exactamente lo que mi madre tenía para decir, pero lo que si sabía, era que ese "tenemos que hablar" no me gustaba como se escuchaba... Lo que daba la certeza de que nos esperaba un buen sermón por parte de mi madre.
Una vez adentro sentado en la mesa, mi madre tomó las manos de mi hermana y tocó su corazón.
— ¡Paula! Hija, yo sé que no estás bien también se que te pasa algo y creo saber que es lo que te pasa —
— ¡No me pasa nada mamá! —
— Paula, el cuerpo de una mujer cambia cuando deja ser señorita, y cambia aún más cuando está embarazada. Y tu hija mía estás embarazada —
Mis ojos se abrieron como platos, y una O se formó en mi boca no lo podía creer de mi boca no había salido una sola palabra
— ¡Te dije que no dijeras nada! Imbécil —
Dijo mi hermana enojada levantándose de la mesa
— ¡No! Paula te equivocas.... No metas a tu hermano en esto por qué el no tiene nada que ver. Ahora tu padre y yo necesitamos hablar con ese chico Supongo que fue con Thomás —
— ¡Si! mamá —
Dijo mientras agachaba su cabeza, y una lágrima rodaba por su mejilla, mi madre se levantó y le dió un abrazo
— ¡Tu no estás sola hija! tu padre y yo siempre te vamos apoyar... Pero ahora tú y Tomás deben casarse y darle a ese niño la vida que merece —
— ¡Casarme mamá! —
— ¡Si! ese niño no puede nacer fuera de un matrimonio, ustedes dos deben afrontar la vida como pareja de ahora en adelante deben pensar en ese niño —
— ¡No! mamá como casarme yo no me quiero casar, no quiero vivir está vida mamá ¡Yo quiero salir y disfrutar! no estar aquí encerrada en una casa criando niños —
— ¿Que piensas hacer con ese bebé? —
— ¡No lo sé mamá! —
Piensa muy bien lo que vas hacer por qué luego puede ser tarde hija. Confío en que harás lo correcto.
Mi hermana estaba sumergida en un mar de lagrimas, y a la vez me sentía mal por ella. Pero lo mejor era que se casará y tratara de ponerle las riendas a su vida.
Ya era hora de madurar, dejar de vivir la vida loca y actuar como la mujer que era. Y si de algo estaba seguro, conociendo a mi hermana ella no hablaría con Tomás e incluso trataría de alejarse de el.
— ¡Voy a salir un momento mamá! —
— ¿No te vas a California cierto? —
Sonreí
— ¡No mamá! En un rato estoy de vuelta —
— ¡Está bien! —
Salí de casa, encendí el auto y me fui a la granja donde vivía el joven Tomas. Mientras iba en camino pensaba cuál sería la mejor manera de acercarme a él y decirle lo que estaba ocurriendo con mi hermana.
Finalmente al llegar a la granja, apague el vehículo y baje del auto. Allí estaba sembrando en medio del campo.
— ¡Tomas! —
Vociferó
El chico levantó su rostro y su semblante no era el que me esperaba. Pensé que me recibiría con una sonrisa pero parecía estar nervioso. Y ahora que lo recuerdo era la misma cara que tenía mi hermana
— ¿Ocurre algo? —
Pregunto al levantarse y acercarse a mi
— ¡No lo sé! Tu Díme ¿Que fue lo que pasó? —
— ¡Te lo a dicho! —
— ¿Que esperabas? Amigo soy su hermano me cuenta todo —
Comenté con total seguridad como si de verdad así fuese. Cosa que ni yo mismo me creía.
— ¿Y que has venido hacer? —
— ¡No vengo a golpearte! Si es lo que crees... Mi madre y mi padre necesitan hablar contigo —
— ¡Por qué no a venido ella misma a decírmelo! —
— ¡Por qué no lo hará! Y antes de que cometa una imprudencia quiero decirte que mi hermana está embarazada —
— ¡Lo sé! —
— ¿Y que están esperando para casarse? —
— ¡Ella no se quiere casar! —
— !Espera! un momento ¿Cómo que ella no se quiere casar? —
— ¡No! meses después que nosotros empezamos a salir hicimos el amor por primera vez en el lago y luego .... —
— ¡Ve al grano! limítate a contarme tus encuentro sexuales te recuerdo que es mi hermana —
— ¡Yo creo que ella se cuidaba! y hace un par de semanas me dijo que se sentía mal y en el trabajo se desmayo dos veces... —
— ¿Y tú qué le dijiste? —
— ¡Pues no sé mucho del tema! . Pero hice la típica pregunta —
— ¿Cuál? —
— ¿Cuando fue tu última regla? —
— ¿Y que te dijo ella? —
Pues que tenía dos semanas de retraso, y que habían una par de short que no le quedaban, además se sentía cansada. No tenía ganas de ir a trabajar y bueno más que nadie debe saber cuánto ama ella su trabajo.
— ¡Bueno! Para ser honesto yo no sé mucho de esto, Pero debes hablar con mi padres —
— ¡Paolo! Yo le voy a dar la espalda ¡Pero tampoco puedo obligarla a casarse conmigo! —
— ¡Tienes razón! mi hermana es terca como una mula, hay que encontrar la manera de hablar con ella y hacerla a entrar en razón —
— ¡Estoy de acuerdo contigo! Pero....
¿Cómo piensas hacer eso ? —
— ¡Tengo una idea! —
Debía buscar a Carolain contarte que mi hermana estaba embarazada y pedirle que hablase con ella, para que la hiciera entrar en razón.
Al llegar a casa y me puse a pensar que hacer una parte de mí me decía qué no debía meterme en ello. De todas maneras ya mi madre lo sabía Y solo era cuestión de que Paula tomase la decisión correcta.
Pero por otra parte pensaba...
Quizás ella necesitaba una muchacha alguien de confianza a alguien con la que ya pudiste sentirse identificado y así desahogarse
Entonces se me ocurrió que era hora de cumplir Mi promesa le había dicho a Caroline que al cumplir los dieciséis años viajaría a California a buscarla pero esa promesa no la había cumplido hasta entonces.
Entre los estudios y el trabajo no tenía tiempo para viajar pero ahora no tenía escusas debía hacerlo era hoy o nunca. Inmediatamente me levanté de la cama y tome las llaves del auto y mi cartera, la guarde el bolsillo y salí de mi habitación, rápidamente baje las escaleras y me despedí de mi madre.
— ¡Adiós mamá! —
Dije mientras abría la puerta
— ¿Para donde vas Paolo? —
Pregunto mi madre, que estaba en cocina preparando la cena
— ¡A California! —
Respondí sin más, y sin darle la oportunidad de decir una sola palabra por primera vez en mis 17 años iba ser imprudente y rebelde.... Pero a como de lugar está noche llegaría a California.
— ¡Un momento Paolo! —
Le escuché decir a mi madre al cerrar la puerta, no me detuve solo corrí al auto frenéticamente.
— ¡Paolo Andrés! Detente —
Grito mi madre a colocar el mi mano en el cerrojo del auto
— ¡Mamá! Disculpa que está vez no te voy a complacer —
— ¡No se trata de complacer! —
— ¡Mamá! tengo 17 años y no puede ser posible que mi... —
pensé por un momento y me ahorre mis palabras, Estaba a punto de arruinarlo todo. Mi madre se acercó a mí y me abrazo
— ¡Yo te entiendo perfectamente Paolo! Más de lo que tú crees, si tú quieres estar con ella puedes decirle que venga a pasar un fin de semana no hay problema —
— ¡No quiero fines de semana mamá! —
— ¡Hijo por favor piénsalo! mira la hora que es ¿Tiene idea de cuánto tardarías en llegar a California? —
— ¡No lo sé mamá! un par de horas tal vez —
— ¡No Paolo! son casi 20 horas de viaje tu solo no lo aguantarías. Tomate las cosas con calma que del apuro solo queda el cansancio. Mañana te acompañó al aeropuerto y agarras un avión
¿Te parece? —
— ¡Está bien mamá! —
Respondí resignado, no estaba muy contento por la respuesta, pero no me quedaba de otra más que conformarme y esperar. Fue así como a la mañana siguiente tal y como mi madre lo prometió me llevo al aeropuerto para tomar un avión y en tres horas ya estaba en California eran las 2:20 de la tarde y decidí llamar a Carolain nuevamente.
— ¡Díme! —
Respondió tajante
— ¿Holaaa? Cómo estas hermosa ¿Dónde estás?—
— ¡Hola! En casa donde más voy a estar —
Trate de ignorar su comportamiento, y enfocarme a lo que venia.
— ¡Está bien! En un rato nos vemos —
Cuelgo para dejarle la duda. Rápidamente tome un taxi y en menos minutos ya está de pie ante la casa que en un momento fue de mi mejor amigo. Y que ahora la habitaba el amor de mi vida.
Emocionado ante su reacción, decido tocar el timbre. Y poco minutos después un joven alto de cabello castaño y ojos café abre la puerta.
— ¡Tu! —
Exclamamos al unísono, no lo podía creer
¿Que clase de broma era está?
— ¡Que rayos haces tú aquí! —
Comenté sin más
— ¡También me alegra verte! —
Comentó con ironía. Mientras arquea una ceja y se cruza de brazos. Solo había crecido un poco más desde la última, pero su porte, su apariencia, su físico y su actitud no habían cambiado absoluta en nada.
— ¿Ustedes se conocen? —
Pregunto Carolain sorprendida, al ver nuestra reacción, no sabía lo que hacía Maick en la casa de Carolain exactamente. Pero lo que si sabía es que había descubierto la razón por la que Carolain me había hablado de esa manera tan tajante.
— ¿No me invitas a pasar? —
Pregunto un poco molesto
— ¡Sí! si por supuesto —
Dijo Carolain mientras terminaba de abrir la puerta y me daba paso al interior de la casa.
¡Valla que había cambiado! mucho diría yo.
La última vez que la tenía una cuerpo espectacular, pero ahora estaba.... ¡Dios santo! moría de ganas de arrancarle la ropa y hacerla mia, pero por desgracia teníamos compañía.
— ¿Cómo está tu hermana? —
Pregunta Maick con curiosidad
— ¡Bien! —
Respondí tajante
— ¿Bien? —
— ¡Si! Bien, Tiene su novio —
— ¿Se casó? —
— ¡No! es solo una niña aún —
— ¡Umm! una niña ¿osea que es señorita aún? —
No sabía que venía tantas preguntas, pero ya me está empezando a incomodar.
— ¡En! No se cómo decirlo Maick de verdad me alegra verte de nuevo y saber que estás bien ¡Parece que la vida te a tratado de maravilla! Pero en... Necesito que me des un tiempo a solas con mi... Amiga —
— Jajajaja, Paolo querido amigo, no cambias de verdad que no... Pero... lamentó.... —
— ¡Hazlo Maick! —
Exclamó Carolain, Maick la observo y yo me quedé mirándola fijamente miéntras lanzaba una mirada fulminante a Maick.