Salí del edificio todavía confundida. Alexei solo me dijo que esperara por su llamada, y que me explicaría todo después de una importante reunión de negocios. Entre tanto, yo tenía que decirles ahora mismo una mentira a mi familia. Él había pensado decir una pequeña mentira a mi familia para hacer parecer la historia entre nosotros muy verídica. Nos habíamos conocido en Grecia, y nos habíamos enamorado perdidamente. Pero nunca nos dijimos nuestras identidades y ahora al vernos, nos habíamos reconocido de aquella pequeña aventura en su país. Entre citas a ciegas, el amor había surgido. Nos reconocimos por nuestros rostros, porque nunca nos dijimos el nombre real. ¿Buena novela, no? Así que claro que perdonaría a la familia de la mujer que amaba, aunque le hayan robado a la prometida y el

