Ruina. Empecé a darme cuenta pronto que hacer conexiones de una forma retorcida y a escondidas en esta sociedad era más difícil para mí que para cualquier persona, porque todo mundo le tenía miedo a mí familia y lo que harían de saber cuáles eran las intenciones de la gente a mí alrededor. Me admiraban por mí apariencia, pero más allá de alabarme o hablar sobre la bondadosa santa que era, no había ningún tema interesante o importante en sus palabras. Me aburro rápido, al final, los nobles que se quedaron después del debut eran gente que o estaba muy ocupada para tomar su tiempo en alabar a la princesa y merodeaban demasiado ocupados para siquiera hablar, como Sir Verdem, o no tenía nada que hacer, nada importante en sus manos, por lo tanto no me interesaban. La ceremonia de Itzain suced

