Punto de vista de Elena Había vuelto a caer en ese pozo oscuro: dormir mal, despertarme con los ojos hinchados y el corazón pesado. Me sentía agotada. Saber que Maximilian se había quedado con esa insoportable de Alessia mientras a mí me juraba que movía el cielo y la tierra por mi perdón era el golpe final. No tenía ánimos para nada, pero la Corporación Von Stein no se detiene por un corazón roto, y Studio Vanguard mucho menos. No hacía mucho que había comenzado el turno. Estaba en mi despacho revisando unos planos de zonificación, conversando con mi jefe, Javier, y con Amelia. Ella, como siempre, trataba de inyectar algo de energía al ambiente. —Javier, a su esposa le va a encantar la discoteca de mi hermano. Tiene que llevarla allí para que se despeje —decía Amelia animadamente.

