Lejos dela celebración, una mujer abrió los ojos tratando de identificar el lugar donde estaba. El dolor en el cuerpo y sentir una de sus piernas elevada le ubicó de inmediato, debió imaginarse que la madre de Matías se devolvería a buscarla cuando no llegó al aeropuerto, y más si “ella” se encontraba allí.
Acomodándose en la cama sintió el tirón de la sonda en el brazo mientras escuchaba la voz de quien asumió era el médico.
—Sé que no debo meterme, pero es necesario que piense en reportarlo.
—No es lo que parece, me caí por el mareo que desde hace un mes no me deja —respondió de inmediato.
—Una caída que la dejó tres días inconsciente —bufó el médico observando las máquinas y escribiendo el reporte correspondiente—. Los exámenes saldrán en la mañana, por el momento puede llamarme si necesita algo.
Iolita al tenerlo de frente pudo ver que era un joven castaño de ojos miel con una cara hermosa de unos veinticinco años, realmente era muy joven para ser doctor.
—Que mi apariencia no la asuste, mi nombre es Yani Tappan, y estaré a cargo de su caso señora Cortés.
El oír el apellido de su esposo humedeció inconscientemente los ojos grises de Iolita, con una fingida sonrisa asintió. Antes de que el galeno saliera, ella le pidió un favor que este aceptó sin preguntar las razones.
Esa noche Lita pensó en su vida después de su graduación. El primer año con las remodelaciones de la hacienda los acreedores de su abuelo aumentaron exponencialmente, la idea dada por Karina en un momento determinado pareció lo mejor, pero no dimensionó que lo llevaría a separarse por completo de Pieter, y menos que Cortés vería como una afrenta el tiempo en que fue saldada la deuda.
Su madre viajó a la hacienda regresando con varios rasguños, así como con las letras y un documento donde se recordaba a Matías que la hacienda y la vinícola no podían ser puestas como prenda debido a su calidad de propiedad familiar; recordaría esa noche como el inicio de sus problemas.
Matías estaba furioso, los insultos y las frases ofensivas dirigidas a ella fueron la manera de comunicación de él hacía su persona, pero lo que más le dolió fue verlo recaer en el alcoholismo.
Debía agradecer que, por la situación de adicción de Matías, su suegra, Carolina, propuso que se mudaran a la mansión donde vivía, justificando la invitación con la excusa de que ella viajaba demasiado y la vivienda pasaba gran parte del año sola. Karina puso a la venta su propiedad y se cambió con ellos.
Las discusiones disminuyeron, él comenzó a trabajar desde la casa apoyando las actividades de Carolina, mientras ella contactó a Satine por medio de Janeth y se puso al corriente de lo que la vinícola estaba haciendo, esto ayudó a que diera ideas en su área que era Mercadeo, una especialización que a duras penas pudo terminar una vez se graduó.
Con dolor rememoró el primer golpe, una simple cachetada que trajo consigo otros vejámenes. Karina estaba jugando y colocó como fiador de sus deudas a Cortés, la rabia del hombre se justificaba con la increíble de la cifra, una que le quedo muy claro debía cubrir Iolita. Buscó el dinero como pudo, pero con cada día que pasaba, aparecía otro vale, equivaliendo a nuevos golpes. Al ser insostenible la situación se comunicó con Pieter.
Una simple conversación supervisada por su madre y por Matías generó el peor de los conflictos. Su cónyuge se enfureció cuando la escuchó pedir disculpas de manera sumisa para obtener como respuesta una negativa del actual administrador de El Edén, esto logró que Cortés cortara la sesión virtual y volviese a golpearla. El resultado fue su primera hospitalización, tres dedos rotos, un ojo morado y un desgarre vaginal.
Una situación que se repetía cada determinado tiempo rotando entre las prestigiosas clínicas de la ciudad, sonrió porque lo más seguro es que ya no le quedaban muchas por visitar, aunque el dinero para acallar las habladurías supuso era suficiente, y como era lógico, saldría de su bolsillo. El sonido del celular hizo que mirara la mesa al lado de la cama, estiró el brazo y recogió el aparato para leer la notificación que acababa de recibir.
Las lágrimas brotaron en silencio, era consciente que Olivia había vuelto y que iría con Matías a la ceremonia en la ciudad donde estaba la vinícola, pero no esperaba verlos en una situación comprometedora como la que mostraba el vídeo que Karina acaba de enviarle.
Limpió su rostro y dejó de lado el aparato, había vuelto y lo peor era que Matías le regalaba la sonrisa de felicidad que jamás tuvo a su lado. Marcó un número y esperó que le respondieran.
—Carolina, ¿Estás con ellos?
Carolina Manjarrez terminó la llamada con el médico que atendía a Iolita, el hombre le comentó la grave situación de la muchacha, al menos esta vez no hubo agresión s****l, una que desde hacía meses se volvió común para Matías en su afán de humillar a la chica Kernel. No comprendía la actitud de su hijo.
Matías de un momento a otro comenzó a mostrar un odio irracional por la única persona que lo ayudó cuando Olivia lo abandonó sin más. Aunque le pareció extraño el rápido matrimonio, la sorpresa fue mayor cuando supo de las capitulaciones y cómo hizo que Kernel le diera el poder total para manejar su dote. Por lo menos esto detuvo a Karina y el despilfarro en el juego.
Carolina sobó su frente sintiéndose culpable por la situación de su nuera, la relación entre Karina y el fallecido padre de Matías, Diego Cortés, generó que los años de adolescencia del chico fueran un mal recuerdo por tener que visitarlo en la cárcel, el exceso de trabajo para poder sostenerse debido a que sus cuentas fueron congeladas hasta que se comprobara si realmente hubo una estafa por parte de Diego a Alejandro Kernel.
No supo en qué momento Karina se acercó tanto a Matías que ella pasó a un segundo plano, para él la figura de madre amorosa vino con la mujer que terminó con el matrimonio que tenía, eso unido a la desaparición sorpresiva de Olivia, y la sentencia a veinte años de cárcel de Diego, fueron demasiado para su hijo.
Carolina repasó con dolor el día en que su exmarido fue sentenciado, Pieter Kernel mostró los papeles en que la exoneraban de cualquier complicidad, y como solicitaba que las cuentas y demás bienes de la familia se liberaran y no entraran en ningún acuerdo posterior de pago. «Después de cinco años, esa plata te la mereces más que yo».
Cinco años peleando por darle educación a Matías, por mantener su negocio y por no dejarse caer por el escándalo de Diego, el amancebamiento con Karina y el s******o de Alejandro. Sacudió su cabeza tratando de evitar una idea que llevaba años dándole vueltas en la cabeza, se acicaló un poco apoyada en el espejo de mano que tenía en su cartera, e ingresó al salón principal, lástima que al entrar la risa de Karina le dio la bienvenida con la imagen de Matías y Olivia abrazados.
Esa mujer era una espina que no podía sacarse tan fácil. Cada palabra que soltaba estaba cargada de hipocresía y ponzoña.
Cuando Matías se percató de su presencia, reclamó el hecho de haber salido en medio del festejo a la vinícola Kernel, al querer responder, Karina llamó casi a gritos al CEO de esta quien con una falsa sonrisa se aproximó seguido de los compañeros con los que fue galardonado. El móvil sonó en su cartera dándole le oportunidad de seguir las instrucciones de Iolita tras preguntar si estaba con ellos.
—Creo que este no es lugar para reunirnos señora Antares —dijo Pujol mostrando su molestia—, además, mi conversación es con la señora Iolita, que, por lo visto, de nuevo evadió el encuentro, confirmando lo poco que le interesa saber cómo está su abuelo.
—No entiendo cuál es el afán de ver a mi esposa —respondió Matías con sorna—, soy el representante legal de todas sus cuestiones económicas.
—Y nosotros no entendemos la presencia de la joven —señaló Satine cuando vio como Matías sostenía a quien en algún momento consideró su amiga—, si vamos a hacer la reunión, le recuerdo que es sólo para la familia.
—Hemos hecho alianza con Bonares Liquors, por lo tanto, su dueña tiene tanto derecho a estar aquí como nosotros —repuso Cortés demostrando el fastidio por el comentario.
Pujol cerró los ojos sin dar crédito a toda esta estupidez, el poco respeto que sentía por Iolita desapareció por completo con la escena frente a él. No era un secreto que Olivia fue la novia de Matías en la preparatoria, una relación que terminó cuando los señores Bonares la enviaron por estudios a Inglaterra. Ahora, según los rumores, retomaron la relación sin ningún recato.
—No pensé que caerías tan bajo Oli —exclamó Satine sin poder ocultar su decepción.
Hugo regresó la conversación al campo comercial avisando que podían ocupar una de las salas posteriores, el punto principal de la negociación era como posicionar los vinos con los que entrarían al mercado que tenían condiciones diferentes a los que se vendían para el público general.
Durante una hora la reunión pareció avanzar de manera positiva, Coral y Antares conocían muy bien su función en las empresas, las dos procuraban sacar el mejor provecho para su parte. Al final, quien terminó la discusión fue alguien que nadie esperaba estuviese presente.
—La propuesta de Bonares Liquors es buena en la medida que las ganancias se reflejen en partes iguales para Kernel Vinos, de lo contrario no veo ninguna rentabilidad.
La voz de su esposa saliendo del celular de Carolina tensó a Matías, que observó a su madre mostraba suficiencia, una manera de indicarle que logró salvarla de la última golpiza.
Pujol preguntó las opciones que proponía, después de hacer el reclamo por mantener su presencia oculta. Iolita justificó su precario estado de salud y pidió disculpas por no asistir a la reunión programada, luego expresó dos opciones que al parecer dejaban a ambas empresas en igualdad de condiciones. Satine y Olivia analizaron los datos y asintieron con una sonrisa. Cualquiera podía ser ejecutada sin problema y los favorecía.
—Si hemos llegado a un acuerdo creo que podemos concluir la reunión.
—Señorita Kernel —el escuchar el apellido de soltera de su cónyuge y la forma como el CEO lo ignoró, enfurecieron a Matías que replicó que era “señora Cortés”, Estefan poco le importó y continuó el discurso—, su abuelo desea verla y es necesario que venga a El Edén en el menor tiempo posible.
—Si escuchó el porqué de la ausencia de mi cónyuge, entenderá que no puede moverse de la capital por el tratamiento que se está realizando.
Expuso Matías tomando el celular para cortar la llamada, Karina apoyó (como siempre) a su yerno, levantándose para dar por terminado el encuentro. Pujol afirmó con la cabeza despidiéndose.
Antes de salir Carolina retuvo a su consuegra. Karina escuchó lo que Manjarrez le contaba de Iolita con indiferencia, no le importaba nada de lo que pasara con esa muchachita, y por más que le dijeran que era su obligación, no la aceptaba.
—¡Es tu hija!
—Y Matías es su marido, y míralo —dijo burlándose—, está aquí con su amante.
—¿La odias tanto? —el desconcierto era mayor con cada frase y actitud de esa mujer. Por más que quería entender que le vio Daniel, no encontraba un solo gesto agradable en ella.
—Y me arrepiento día tras día de haberla traído al mundo, debí abortar tan pronto supe del embarazo.
Carolina quedó sin palabras, verla salir y abrazar a Olivia con tanto amor, le demostró que Karina era muy buena actriz. El tono de mensaje de un celular que no era el suyo le hizo notar la presencia de Pujol. Pidiendo disculpas, el hombre se apartó para ver la notificación que sin aceptarlo esperaba con ansia. La que en esta ocasión se quedó escuchando fue ella.
Poisson: Te dije que sería un éxito esa producción.
Pujol: Extrañaba tus palabras.
Poisson: Te veías muy bien en la ceremonia.
Pujol sonrió ante la imagen reenviada. Se consideraba atractivo, pero el crédito al fotógrafo debía ser bastante.
Poisson: Felicitaciones por tu triunfo.
Suspiró desilusionado, a eso se reducían las conversaciones con “ella”, al igual que siempre la frase de «desconectado» apareció en el contacto.
Carolina analizó la expresión de Estefan. La abogada había cometido tantos errores en su vida que pensó que si se equivocaba sólo sumaria un poco de experiencia a la existencia del hombre que tenía al frente.
—Le tengo una propuesta señor Pujol, ¿Quisiera escucharla?