Emma
Tener al mismísimo Luke presente en mi hogar, criminal renombrado en los suburbios, cumple las peores pesadillas.
De por sí lo sucedido este día ha colmado mi paciencia, agotado mi paz mental.
—Largo de mi casa— digo en voz baja, llevándolo a un rincón para poder hablar sin ser escuchada— Te juro que si no te vas le cuento todo a mi padre y en dos segundos quedas preso de por vida, tú decides.
—Anda bonita, ¿te da miedo estar cerca de mí? ¿y qué hay de malo en querer ganarse el dinero dignamente? Además, me debes un auto.
—No me digas bonita— aparto la mano que intenta tocar mi mejilla, revisando alrededor que nadie nos vea— Y no seas cínico, me robaste y ahora resulta que te debo, por favor.
—Emma ¿qué haces con el muchacho?— mi padre abraza por encima de mis hombros, dedicándola una estudiosa mirada, filosa.
—Señor Mitchell, es un placer, me llamo Luke Howard— se presenta ensanchando sonrisa, esperando que acepte su mano alargada.
Sorpresivamente a mi lado mi padre se emociona, aceptando rápido, pasa de mí y se lo lleva, ignorando a su única hija.
¿Por qué reaccionó de tal manera? Luke es un criminal, a los sumos importante entre los brabucones de su vecindario, pero entonces de dónde lo conoce mi padre…
Los busco en la sala, veo de reojo a los candidatos para protegerme y no puedo evitar pensar en la nueva vida restringida que me espera.
Van descartando uno a uno hasta que quedan cuatro hombres, Luke, su amigo Mike y dos especialistas en servicio de protección.
—Enhorabuena muchachos, los voy a contratar para que cuiden a mi adorada hija— les da un apretón de manos sonriendo alegre, mi madre hace lo mismo en tanto yo echo humo por las orejas, quería alejarme de Luke y el peligro que lo rodea, se supone que de ahora en mas va a cuidarme siendo que él es peligroso.
—Empiezan hoy mismo, les daré instrucciones, ocasiones importantes, fechas, el itinerario de mi hija.
—Padre, espera— lo interrumpo— Necesitas saber quienes son esos dos inadaptados, ese Luke fue quien me robó— apunto con el dedo, extrañada de que se mantenga arrogante, cruzado de brazos— Y Mike es su cómplice, son ladrones de primera ¡tienes que llamar a la policía!
—Lo sé.
—Si, si, ya estoy marcando el número— a punto de llamar, bajo mi celular procesando la respuesta que me dio—. No entiendo nada, si lo sabes ¿qué estas esperando?
—He pedido a los criminales más importantes de la ciudad y ellos entran en la categoría, cuando los llamé, aceptaron y me confesaron todo, su honestidad es un guiño bueno, con seguridad sé que puedo confiar en ellos de ahora en adelante.
—¡Me robó! ¿Qué clase de padre eres al permitir que me custodie un criminal?
—Hija, compórtate como la dama que crie, si tome una decisión debes respetarla y adaptarte a ella, ahora ve a cambiarte para el evento de esta noche.
Termino guardando las palabras atoradas, Luke tiene esa sonrisa que dice; estoy un paso delante de ti.
Busco en el ropero el vestido que mi madre preparó, uno de color blanco con espalda descubierto, y lazos finos de seda y tul, adornado con piedras pequeñas, que alumbra mi piel bronceada. El color del vestido saca a relucir mi cabello rubio que cae en cascadas, brillando desde arriba hacia abajo dando la apariencia dulce y atractiva que me caracteriza.
Tocan la puerta para avisarme que es hora de bajar, preparo los últimos detalles luciendo un collar de diamantes haciendo juego con dos pares de aretes y salgo satisfecha.
Luke espera totalmente diferente, una apariencia que encaja perfecto en él, pero que no creí ser testigo en vida.
Tiene un traje oscuro igual a los otros escoltas, gafas negras y mini micrófonos en su oreja.
Nuestras miradas se encuentran al bajar el último escalón, entre abre la boca intentando articular palabra pero sus compañeros lo detienen ordenando no sé qué, abren la puerta de la limusina parloteando a través de los micrófonos y mi padre hace lo mismo.
—Emma los escoltas que nos acompañan no es solo por lo que sucedió luego del accidente con Stefan. Esta noche voy a postularme como alcalde y antes de hacerlo público habían ciertas personas al tanto de mi decisión, por ello estoy al tanto de quienes intentaran hacernos daño.
—Esta noche es especial para tu padre, vamos a conocer partidos dispuestos a apoyarlo, socios, inversores, amigos, incluso la competencia, tenemos que dar la mejor impresión delante de la gente.
—¿Alguna vez los defraude? No, confíen en mí.
La limusina estaciona fuera del hotel donde se conocerán los candidatos a alcaldes, vienen acompañados de sus parejas y familiares, los flashes apuntan a quienes entran, cuestionan con cada pregunta, y no pasamos desapercibidos al salir conjunto de los escoltas.
Luke presiona mi espalda delicadamente, mirando el escote de mi vestido sin disimulo, lo cual roba una sonrisa de mi parte, sin saber la razón.
Nos acompañan dentro del hotel apartando a los reporteros, el interior del salón principal es inmensamente genial, glamuroso, lujoso por donde se viese.
Me prendo del brazo de mi padre, la cabeza familiar nos presenta ante los políticos, saludamos cortésmente y seguimos con otros, demostrando la grandeza Mitchell.
Luke se sitúa lejos, a la vista de nosotros por si ocurre algo, los demás escoltas igual, sincronizándose, intercambian puestos pero Luke nunca me quita los ojos.
Bebo el contenido de la copa que me ofreció un camarero, soportando alabanzas falsas de desconocidos que no hacen nada aparte de mirarme lascivos, aprovechando una minúscula oportunidad con mi padre en ofrecerse para mí, si necesito algo.
—Benjamín, un gusto tenerte en esta velada aquí— un hombre de sonrisa encantadora, nariz respingada y ojos azules profundos, cavan en los míos correspondiendo la silenciosa mirada, hasta que nos presentan—. Ella es mi esposa Anastasia, y nuestra bella hija, Emma.
Intercepta mi mano alzándola, para luego plantar un beso lento, carcomiéndome con aquellos enigmáticos y atrapantes orbes. Sonrío por inercia, y éste imita.
—Entiendo de dónde heredó unos genes perfectos— Benjamín inclina su cabeza plantando un beso en la palma de mi madre, no tan prolongado como cuando lo hizo conmigo—. Tal unión entre ustedes, la pareja perfecta, evolucionó con esta bella creación, Emma Mitchell.
—Gracias, es usted un caballero— reprimo los nervios, dado la insistencia entre quien quiere conquistarme, mis progenitores desaparecen haciéndose los tontos.
—Dígame señorita Mitchell, ¿está usted en una relación?
—No, acabo de romper con mi ex novio hace dos días.
Escapa una risa ronca, sorbiendo el líquido de su copa y no hago más que apreciar la belleza masculina que desprende. Es tan elegante, sofisticado y hermoso.
—Estoy de suerte, entonces. No quiero incomodarla, pero ¿me haría el honor de aceptar un baile conmigo? Luce como un ángel cautivador, me atrapó desde que la vida cruzar la entrada.
—Por supuesto que si— avanzamos a la pista de baile, siendo los primeros y nos fundimos en la melodiosa música clásica, llamando la atención de los presentes con nuestro baile.
Sabe guiarme perfectamente, agradezco aquello puesto que me ha tocado bailar con cada bruto.
En un momento dado, disperso lo que dice cerca de mi oído porque frente tengo a Luke, frunciendo el ceño. Entender la razón por la cual lo sigo en cada paso, incluso para mi no tiene explicación.
—¿La aburro con mis halagos?— intercepta Benjamín, cambiando la suave voz por otra más seria aunque él mismo intente de ocultar. Niego centrándome de regreso a mi pareja de baile.
La música es reemplazada por el micrófono golpeado, anuncian la apertura de los anuncios directos que darán los postulantes a alcaldes y digiero el ver a mi padre, el primer candidato abriéndose paso como el gran señor.
No le bastó sus empresas, su infinita fortuna, nada detuvo las ambiciones de mi padre.
—Espero que todos estén pasando una buena noche. Si bien, hoy competimos por alcanzar el título, puedo decir con certeza que cada uno compartimos el mismo propósito, velar por las familias, ayudar al prójimo y hacer de esta nación, unida ante las adversidades. Agradezco la oportunidad que me dan de poder revelar mis propuestas, antes quisiera agradecer a mi bella esposa Anastasia, y a mi hija Emma, por acompañarme e impulsarme a perseguir lo que creo correcto.
Aplauden al mismo tiempo, devolviendo la seriedad luego.
—Somos ciudadanos que buscan…
Un disparo resuena desde la entrada, apuntaron directamente a mi padre, le dieron en el brazo derecho cosa que entona gritos y huidas.
Intento ir hasta él, pero Benjamín sujeta mi mano queriendo que lo siga, forcejeo y corro, otro disparo abalanza cercano, y si no fuera por la maniobra de Luke, ocultándome bajo una mesa, no estaría viva para contarlo.
Luke nos escabulle, mi cuerpo fue atrapado bajo el suyo, respiro hondo procesando la situación y mis ojos se humedecen recordando a mi padre.
—Luke…
—Calla, eres uno de los objetivos así que debo sacarte de este lugar, eres mi prioridad ¿lo entiendes?
—Pero mis padres también necesitan protección.
Refriego mi rostro entumecido, parece irreal el atento contra los Mitchell, es una locura, no lo acepto.
—Tus padres me contrataron para que te proteja y pienso hacerlo. Ellos tienen escoltas, saldrán de esta, pero tú eres quien me preocupa— limpia el brote de lágrimas— Hazme caso y podrás vivir para vestirte como una princesa mimada.
Salimos del escondite en medio de sangre, disparos y personas. Logramos respirar el aire exterior, pero desgraciadamente afuera se encuentran hombres vestidos de n***o con chalecos antibalas que disparan ráfagas, atentando contra los postulados y sus familias.
Uno de ellos nos detecta, le informa a los demás y nos persiguen.
Si no fuera por el agarre firme de Luke, ya habría bajado los brazos, aceptando la muerte. Pero no, lo tengo como un maldito héroe pese a lo que me hizo.
Su motocicleta captura nuestra visión una calle después, subimos y arranca dejando atrás a los hombres sin rostro.
Estaciona en un vecindario, pide ropa nueva la cual nos entrega la chica a quien le pedí ayuda.
—Asombroso, primero intentan matarme, y ahora me traes a la casa de tu amante, me das su ropa y debo cambiarme en donde seguramente hicieron cochinadas.
La chica deja de golpear su hombro tras escucharme, abre la boca y antes de contestar, Luke le susurra en el oído. No sé que le dijo, pero ella salió de la habitación.
Volteo, la cama ocupa la ropa que consiste en unos mini shorts de jean y un top cruzado de encaje, expone casi toda la piel.
—No entiendo porqué cambiarme de atuendo, pareceré una cualquiera, que feo gusto el de tu amante, la verdad.
—No le faltes el respeto, póntelo y cierra el pico— me sobresalto al sentir su respiración tocar mi nuca. Él ya se quitó su camisa, tiene el pecho descubierto permitiendo que descubra sus tatuajes oscuros, fundidos en su piel, vaya cuerpo trabajado—. ¿Disfrutando la vista? Me siento ultrajado, bonita.
—Ya quisieras. Si voy a ponerme esta cosa, al menos dame privacidad.
—Basta de mariconadas y vístete, no tienes nada para ver de todos modos— lanzo el zapato encestando su espalda, ríe bajo y voltea tal como le pedí.
Deslizo el vestido sobre mis hombros, cae al suelo y rápidamente me pongo el short que deja media pompis expuesta.
¡No puede ser! Que tan miserable será este día.
El top me aprieta un poco, la chica es tallas menores que yo, por lo que se entiende.
Encuentro la cara obscura de Luke relamiéndose los labios, viéndome de arriba abajo.
—¿Disfrutando la vista? Me siento ultrajada— repito, sonriendo igual. Fue veloz, usa una chaqueta de cuero, una simple playera blanca debajo y unos jeans oscuros.
Abandonando la alcoba encontramos la insignificante sala vacía, sin la chica alrededor.
Él la busca, se exaspera y marca su número el cual le lleva al buzón de mensajes. A la tercera llamada, la amante responde.
—¡Por qué demonios fuiste a ese lugar!— se exalta en cada respuesta, la conversación la mantiene en privado—. No te muevas, voy para allá.
—Las amantes no valen como mi vida, sea lo que planees primero llévame a mi casa.
—No tengo tiempo, tú vas a acompañarme y listo.
—¿Estas loco? ¿se te aflojo un tornillo? No pienso moverme a ninguna parte que no sea mi casa, si lo haces voy a despedirte.
—Me importa una mierda, vas por las buenas o por las malas, elige.
Maldita sea la hora en la que lo conocí.
***
Estaciona en donde casi me asesinan, si, ya perdí la cuenta de las veces que lo intentaron.
El lugar donde arman carreras ilegales, apuestas y complot.
La china se encuentra en las piernas de Domenico, el principal asesino que intento acabarme tras su perdida. Un buen jugador acepta su derrota, pero este es uno pésimo.
El beso que comparte la pareja, pone de los nervios Luke.
¡Ja! Eso te pasa por conseguir amantes de baja calidad.
—Domenico, saca tus sucias manos de Alicia— aprieta mi brazo, cerca al criminal quien apenas me ve cambia el semblante.
—¿Por qué? Es mía, mi mujer y si la quiero besar, tocar, u pensar en ella es problema mío.
Detengo el movimiento de Luke, apuesto a que iba a golpearlo.
—¡Alicia no es tuya, nunca lo será!
—Me aburres Luke— apoya su cabeza en la nuca de la chica. La miro sin poder creerlo, hasta parece que le gusta—. Sin embargo, la perra a tu lado vino convenientemente a saldar cuentas— un grupo se acerca, teniendo sus armas.
—¡Alicia estoy harto de tus estupideces, ven para acá!
—No le levantes la voz a mi mujer— advierte Domenico, apuntando su feroz mirada entre ambos.
—Por dios, ni siquiera es una mujer— me entrometo— ¿Cuántos años tiene? ¿quince? Sé un hombre y no un pervertido.
—Tengo diecinueve— responde molesta, Alicia.
No esperaba que sea mayor.
Alicia besa a Domenico, se acerca a nosotros y Luke la oculta atrás de su espalda.
—Alicia se va, tú te vas, pero la rubia se queda.
Voy a morir, prefiero morir a manos de los uniformados en la gala antes que de los criminales reunidos. Van a tratarme inhumanamente.
—¿Qué tal si no me da la maldita gana?— apunta con su arma, el grupo lo apunta a él y Alicia chilla horrorizada, ella es la culpable de que nos encontremos en peligro, ahora.
—Domenico— interviene Alicia, una mirada es suficiente para que Domenico pida que nos permitan irnos.
No todo acaba bien…
—A la rubia la voy a encontrar y cuando eso pase nadie detendrá mi sed de sangre.
Sonó a promesa, una mirada indescifrable y aire peligroso.
Alicia regresa a su casa, Luke hace una última parada a la mía. Las rejas abren cuando nos asomamos luciendo diferentes.
—¿Padre está bien?— abrazo el frágil cuerpo de mi madre, tiembla a cada segundo. Derrocha lágrimas, su boca sellada no le permite darme respuestas.
—Él sigue vivo, pero su estado es delicado, una falla y podría acabar…
—Muerto— continué con la frase.
***
La noche entera la pasamos en el hospital privado que comparte lazos con nuestra familia. Padre salió del estado critico, respira bien luego de la calamidad.
Fuimos noticia nacional, nadie sabe quienes fueron los asesinos, ni tampoco quienes los contrataron.
Por otro lado, reforzamos la seguridad para nosotros mientras transcurre las elecciones esta temporada.
Mis actividades en la universidad entran en pausa, mis problemas son primero, por no decir que tengo miedo.
Miedo de salir e intenten lastimarme, ya sean los misteriosos de la fiesta o la gente de Domenico, la cereza del pastel sería que aparezcan más personas con intenciones iguales de peligrosas.
Almorzamos encerrados, resguardados, papá se acelera al no recibir noticias de quienes buscan deshacerse de él.
—Benjamín vendrá a cenar con nosotros, quiere indagar en el asunto. Tengo su apoyo en estas campañas, espero te comportes y luzcas bellísima, Emma. Me gusta como pareja para ti.
—Si nos conociéramos antes de precipitarnos, aprendí con Stefan a no confiar del todo, podemos ir paso a paso, padre, y sin presiones.
—Querida, tarde o temprano vas a casarte con Benjamín, lo presiento. No hay mejor hombre para mi princesa que él.
Varias horas sin la presencia de Luke alerta a mi padre, estaba agradecido con mi “salvador” de anoche, por supuesto no esta al tanto del lugar al que me llevó ni lo que me hizo vestir.
La noche cae y me veo envuelta en un desorden para elegir que vestido usar esta noche. Mi madre subió especialmente para ello, asegurando que mi propósito es impresionar, cautivar y complacer al futuro esposo que me espera.
—El rosa— me ofrece un vestido de tono pastel, adornado en la cintura con flores pequeñas bañadas de brillantina y mangas largas casi transparentes— Estas joyas van bien en ti— agrega colocando un collar de diamantes rosas y aretes con una piedra rosada.
Bajamos juntas luego de que ella elija un vestido similar, según ella las madres de social élite y sus hijas deben combinar, absurdo si me preguntan, pero nunca lo hacen.
Benjamín se encuentra bebiendo una copa de vino acompañando las conversaciones de mi padre y su padre.
Con el sonido de nuestros pasos, se percatan de nuestra presencia y terminan volteando. Benjamín es el primero en levantarse a besar la mano de mi madre, por último la mía, alargando un simple beso caballeroso.
—Tu belleza es incomparable. Ni la diosas griegas suprimen tu perfección, bella mía.
—Gracias...
—Que buena pareja hacen— hacía falta el comentario más transparente de mi padre—. La cena ha sido servida, mejor vayamos a alimentarnos, tendrán todo el tiempo para conocerse.
Justo cuando nos sentamos, el guardia de seguridad nocturno anuncia la llegada de Luke a estas horas de la noche.
Lo llevan a su nueva alcoba en casos de emergencias, no se hospedara por mucho tiempo, solamente un par de días hasta que las aguas se calmen.
Evito su mirada al pasar, pero me es inevitable aguantar por lo que termino alzando mi cara, curiosa de ver a mi héroe, pese a nuestro historial.
Cenamos, Benjamín se la pasa halagándome, soltando cumplidos dulces, sensuales en cierto aspecto dado su acento.
—¿Qué te gusta hacer?
Bebo el vino de mi copa, dispuesta a responder;
—Nada en especial, ir de compras, estudiar, visitar los museos con mi madre y asistir a las reuniones de la sociedad organizadas por mujeres de elite.
—¿Te aburren?— intenta descubrir, toca mi mano delicadamente esperando oír una respuesta.
—Un poco si.
—¿Te gustaría salir conmigo? A una fiesta, puedes divertirte, ser tú misma.
Toso al escuchar la propuesta, nunca esperaría escuchar aquello de la boca de Benjamín, quien por el exterior da la imagen de un hombre recatado.
—Yo… No son mi tipo de ambiente las fiestas, ya sabes— sinceramente no me van, no niego que siento curiosidad—. Sin mencionar la pila acumulada de tareas que debo presentar en la universidad, el tiempo pasa y por muy buena estudiante que sea tengo que dedicarme a los estudios.
—Solo una noche pido, vas a pasarla genial con gente de tu clase. ¿Me vas a decir que no quieres experimentar la diversión en la juventud? Eres preciosa, no envejezcas antes de tiempo.
Si lo pone así…