CAP 4: ENFRENTANDO A ANDREW MEIER

1942 Words
*Una semana antes de la firma, Narra Henry* Me encuentro en la sede del Club luego de la última reunión después de ganar la Liga de esta temporada. Todos estamos recibiendo los reconocimientos y los bonos por alzarnos con el campeonato y obviamente finiquitando las firmas correspondientes a las renovaciones de nuestros contratos. –¡Meier!– me grita el presidente del club con una sonrisa –Necesitamos hablar, aún no hemos recibido la firma correspondiente. –Sr Canepa, con respecto a eso… –Cavilo con la respuesta, si debo ser sincero aún no he tomado una decisión, siento que me encuentro entre la espada y la pared… Por un lado aquí está mi familia, mi madre, mi abuelo que está en un estado avanzado de su enfermedad, mis dos hermanos mayores, Amelie… El hombre puede notar la turbación en mi rostro porque queda mirándome escrutadoramente. –Creo que debemos hablar Henry– me dice el presidente con una actitud amable–, Vamos un momento a mi oficina. Asiento y lo sigo en silencio. Cuando ingresamos detallo cada centímetro del lugar, las fotografías, la historia, las camisetas a lo largo de los años… Ancillo Canepo me señala la silla frente a él y yo la tomo buscando en mi mente acomodar las palabras. –¿Puedo saber el motivo de tus dudas?– pregunta –¿Ha pasado algo en el club de lo que no tenga conocimiento? –No sr Canepo, no es eso…– respondo negando con la cabeza pero sin poder levantar mi mirada –para serle sincero lo que me tiene dudando es algo personal…– y cómo si buscara mi epifanía tomo aire soltando las palabras sin pensar –¿Alguna vez ha sentido la necesidad de escapar lejos pero no saber si es lo correcto? –Muchas veces muchacho. Todo lo que sientes hace parte de crecer– Se levanta con parsimonia de su silla y busca una fotografía que tiene en su escritorio hasta acercarse a mi–. Ella es mi bella Helliane, hubo muchas piedras en mi camino ¿Sabes? nada fue sencillo, pero si no hubiese tomado esa decisión de arriesgarme jamás hubiese obtenido mi victoria personal, ella. Me mira con un brillo de ilusión en sus ojos, yo no puedo negar que hubiese querido lo mismo y ahora solo tengo esta sensación inacabable de insustancialidad. –A veces la respuesta es solo lanzarse hijo –Me dice mientras palmea mi espalda–. El que no arriesga, no gana. …………… Llego al despacho de mi hermano mayor y me anuncio, su secretaria me deja pasar y le veo arreglando como siempre unos papeles, me dedica una sonrisa amable mientras me pregunta si deseo tomar algo que niego. Estoy algo nervioso, hace una semana la agente de R4 me pasó la propuesta formal de su agencia, aunque no le he dado a ella una respuesta ya la sentencia está tomada. –Quería informarte de una decisión, a tí primero, antes que a nadie más. – Le digo a mi hermano mayor, mi segundo padre, debo decir, porque desde el día en que Carl Meier no pudo hacerse cargo de nosotros debido a su enfermedad, este hombre que tengo enfrente no le importó ser apenas un joven inexperto sino que asumió cada aspecto de esa figura sin quejarse, sin pataletas. Lo peor de eso es que me costó demasiado tiempo aceptarlo. –¿Qué decisión? – me pregunta Andrew algo extrañado por mi visita y lo que quiero decirle. –Me voy a Madrid… A jugar al Atlético. – le digo sin rodeos –Pero ¿algún contrato que te haya conseguido Ríos? – me dice buscando en el email de su teléfono comunicaciones con mi antigua agencia, porque él, ese que llegué a odiar por todo lo que pasó, jamás dejó que firmara cualquier cosa que no representara algo importante para mí. –No se han comunicado conmigo para ultimar detalles, como siempre. –Ya Ríos no es mi agente, Andrew, desde que tomé el contrato con el Zúrich. –Le informo, el abre sus ojos con sorpresa y puedo ver cómo enseguida toma el modo padre protector preocupado. –¿Entonces?¿Lo negociaste tú mismo como agente libre? – me pregunta en medio de su sorpresa –Vaya, sabía que no confiaban en mis capacidades pero por lo menos que me dieran un poco de credibilidad de vez en cuando no estaría mal…– digo con sarcasmo –en todo caso, no, una nueva compañía me contactó y me ofreció un buen negocio por mi pase. –No quise decir eso Henry, perdona, es que estoy acostumbrado a ayudarte con todos esos trámites, solo me tomó por sorpresa… –Bueno, eso era lo que deseaba comunicarte... –¿Estás seguro? Porque puedo buscar una mejor negociación con tu club actual, eres titular, no tienes que pelear tu lugar con nadie y suelen ser campeones de esta liga la mayor parte de las temporadas, no veo por qué irte a otro equipo a pelear un lugar que ya es fijo para ti aquí. –Andrew… –No, en serio, escúchame, a veces es mejor ser cabeza de ratón que cola de león. –Andrew… No es por eso que me voy– permanecemos un tiempo en silencio Me voy porque me siento lastimado, porque perdí en el juego, porque en ella soy una pieza que no encaja, porque si me quedo este sentimiento me va a consumir, me voy porque algo me dice que vuele, que le ponga tierra de por medio si lo que quiero es mi felicidad. –Henry… yo…– dice rompiendo el silencio entre nosotros –te lo juro que si es por Amelie y por mí, jamás me hubiese interpuesto entre ustedes, si hubiera sabido desde el principio tus sentimientos por ella. –¿Puedes dejar de actuar como mi padre?¿Por favor? – le digo –Henry pero… –Pero nada…– interrumpo –es mi decisión, yo también debo aprender a volar y buscar mi propia historia y tú dejar de verme como tu responsabilidad, no eres mi papá, eres mi hermano y también tienes derecho a vivir algo que es solo para ti. –Siempre tendrás un lugar aquí, espero que lo sepas siempre. – Andrew hace un esfuerzo enorme por no llorar, lo conozco y estoy seguro de que si ese día de la junta me hubiese acercado a él y le hubiese dicho que estaba enamorado de Amelie se hubiera hecho a un lado a pesar de compartir los mismos sentimientos por ella. Como el sacrificio que hace un padre con sus hijos, pero él no es Carl, es mi hermano y también lo merece. –Lo sé hermano, lo sé. *El día de la firma, Narra Alejandra* 12 del medio día. Juego con mi taza de café en el Krafwerk Coffee esperando encontrarme con el hermano mayor y abogado de mi mejor “conquista” laboral hasta ahora. Una que no ha sido concretada del todo si no sello los papeles que aún tengo en mis manos. Y exacto como un reloj suizo, valga la referencia al lugar, la puerta del sitio se abre y aunque no lo conozca sé que la persona que entra es en definitiva a quien espero. ¿Pero con qué están hechos éstos hombres? porque si el menor es sensual el mayor está que flipas*. –Buenas tardes ¿Usted debe ser la Srta García? – Me dice la estampa de hombre que está de pie frente mío con una actitud imponente que enmudece a cualquiera combinada con una elegancia impresionante. –Eeh… si… Lo soy, mucho gusto –extiendo mi mano hacia él que la toma muy decentemente y se sienta en frente mío. Su mirada es más penetrante que la de su hermano menor, de un azul más oscuro, de verdad que debe estar acostumbrado a amedrentar a todos, no voy a negar que me encuentro bastante nerviosa, pero si algo aprendí en los negocios y el poker es que entre menos se demuestra es más fácil ganar la partida. –Voy a ir al grano srta García… Mi hermano cometió un error antes de firmar ese contrato, por lo que deseo apelar al derecho de desistimiento. Mierda… –Entiendo, pero deberá saber que para ello necesito ver un poder entregado por su hermano. –Le respondo segura pero en mi estómago tengo una rumba de mariposas vomitando sin control. –Y lo tengo, por supuesto – el susodicho abre su chaqueta que grita CARO y mete su mano dentro. Ahora sí, estoy jodida. –Entenderá que esto va a dejar sin efecto el contrato celebrado, por ende estoy aquí en función de notificación a usted, que es la otra parte contratante. Tampoco nos hemos excedido en el plazo establecido para el ejercicio de ese derecho, sin necesidad de justificar nuestra decisión y sin penalización de ninguna clase. –Termina la perorata pero no saca el papel, solo me queda mirando cada vez más amenazante. ¿Está Blofeando*? Niego con la cabeza con una pequeña sonrisa al ver su jugada, una de las pocas cosas que tengo que agradecerle a Fabián es haberme enseñado a jugar al Póker. –Si, usted está en lo correcto –le digo con más confianza al haberlo leído–, serán nulas de pleno las cláusulas en ese caso y también el sr Meier está en su derecho a desistir del contrato y dentro de los tiempos que usted menciona, pero… aún no veo su poder. Nos enfrascamos en un duelo de miradas por un largo rato. Si pude aguantar a un narcisista por cuatro años, un papucho de cara tallada por los Dioses no me va a amedrentar. –Verá Srta García, no puedo permitir que mi hermano se vaya– me dice rompiendo el silencio instalado entre nosotros. –Si lo que necesita son garantías Sr Meier, puedo demostrarle a usted que no estoy engañando a su hermano ¿O es que no confía en el juicio de él? Lo he agarrado de las pelotas, su expresión de sorpresa es música para mis oídos, o para ser más exacta arte para mis ojos. No puedo evitar la sorna en mi sonrisa por haber ganado la partida, ahora si puedo decir que ese hombre es mío… bueno, su pase. –Entiendo su desconfianza sr Meier –le digo tratando de calmar los humos–, desconocía que su hermano contara con alguien tan comprometido con su futuro profesional, pero en verdad deseo que confíe en mí, solo le estoy presentando una nueva oportunidad que puede ser más beneficiosa para él. De la mirada dura del principio solo ha quedado un dejo de tristeza. Con la misma actitud con la que llegó asiente y acomoda nuevamente su costoso traje, extiende hacia mí su mano con una tarjeta en ella, la tomo y leo su nombre y datos personales. –Le pido que agende por favor mi número, puede no parecerlo pero Henry es mi familia y haré lo que sea por protegerlo… Confío en su palabra por ahora Srta García eso sí, tenga claro que seguiremos en estricto contacto. –Le entiendo sr Meier, yo también espero eso y lo deja en buenas manos, se lo aseguro. Asiente mientras se acerca a cancelar la cuenta del café que consumí. Cuando su amplia espalda abandona el Kraftwerk puedo al fin soltar todo el aire contenido hasta ahora. Y sin perder tiempo llego a la notaría para hacer los sellos correspondientes. Oficialmente Henry Meier ahora es mío.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD