NARRA BRIAR
—¿Que pasa? —preguntó Levi, dirigiéndose a Lilith—¿Soy yo o parece que estabas molestando a mi esposa?
Lilith no sabía que decir y me sorprendió escuchar a Levi defendiéndome. ¿En serio lo estaba haciendo? Porque me parece tan raro, casi nadie me defendía por eso me siento extraña cuando alguien lo hacía y mucho más extraña viniendo de Levi.
—No, no para nada. Solo estaba felicitándola por la boda y dándole algunos consejos, ¿verdad, Briar? —me pregunto Lilith, con un tono amenazante en su voz.
Ya no me sentía con la presión de seguirle la corriente o de hacer como que era la mejor madrastra del mundo.
—Tal vez. Levi sabrá lo que escucho.
—Estabas llorando —me dice Levi, le limpia la mejilla que todavía seguía húmeda. Su acción me deja perpleja. Se supone que debería de estar muy enojado por todo lo pasado y no tratándome bien.
—Estoy bien —le dije a lo bajo.
—Es hora de irnos a la casa donde se celebrará la reunión —me dice—Tu vienes conmigo. —Levi me lleva de la mano afuera, donde estaba su coche. La gente también se empieza a ir de la iglesia. Levi me abre la puerta y me deja entrar. El se dirige al asiento principal y arranca.
Había silencio en ese momento, no sabía que decir y mis manos no dejaban de temblar. Estaba muy nerviosa y ansiosa por lo que tenía que pasar.
—¿Estas bien? Te noto muy tensa.
—Si, estoy bien.
Levi acerca su mano y me toma las mías.
—Tus manos están heladas y están temblando. Briar, relájate un poco.
Suspiré profundo pero con su mano tocando las mías era imposible poder relajarme. Sentía un cosquilleo en mi estómago en ese momento.
—Está bien. Estoy mejor.
—Oye, no estaba muy enterado de los cambios de planes de tu padre pero me podrías explicar lo que pasó. ¿Por qué apareciste tu en lugar de...?
—¿Maisie? Bueno, es una larga historia. Maisie se fue y no sabemos a donde o con quien, no tenían más elección que elegirme a mi como tu futura esposa para no poder quedarte mal. Lo siento si te desilusione pero tenías la oportunidad de cancelar la boda cuando aún estabas a tiempo, yo pensé que lo harías —pude decir, no tenía por qué mentir.
—No soy un loco, Briar, solo soy un hombre negocios. No me interesan los sentimientos, yo dije que me casaría con una Brooks y eso es lo que hice.
Vaya, pensé que reaccionaría mucho peor.
—Entiendo.
—Si, así que no te sientas tan mal.
—Pero me obligaron a casarme —le dije.
—Lo siento, la vida se trata de hacer muchos sacrificios.
El auto entró en un residencial. Sabía que Levi tenía mucho dinero por eso no me sorprendió su mansión. Era enorme y el jardín era grande. Salimos del coche, era de noche, en el patio se estaba celebrando la boda. Habían sillas y mesas con los invitados, había una pista de baila en el centro, meseros que llegaba con platos de comida o copas de champán. Todo aquí gritaba dinero. ¿Esta era mi nueva casa? Solo podía pensar en todo lo que podría hacer aquí. No tenía ni idea de cómo sería mi vida de casada pero me tranquilizó un poco el hecho de que Levi no hizo alboroto por el cambio de novia. Era como si no le importaba.
—Vamos a tomar algo —me lleva hacia la barra. Me tiende una copa de champán y me hace brindar con el. Levi es un hombre bastante guapo, lo admito, pero no me podía dar el lujo de enamorarme o si quiera que me gustara. Estábamos en mundos muy distintos y sabía que no era su tipo. —¿Quieres bailar?
—Hmm no sé hacerlo.
—Vamos, nos toca el baile de recién casados —me toma de la mano y me lleva a la pista de baile. Su mano se pone en mi cintura y la otra en mi mano. El típico baile de los casados. —Eres muy callada.
—Si, me lo dicen siempre.
—Se que debes de estar muy enojada porque te casaron conmigo, a la fuerza.
—Lo siento.
—Al menos tienes que mostrar un poco de alegría. Hay cámaras por donde sea.
Asentí porque tenía razón, medio sonreí pero tenía mi vista en el suelo.
—Briar, mírame. —demandó. Eleve la vista y lo miré. —¿Por qué te molesta tanto?
—No te conozco, no quería casarme con alguien que no amo. Además, estoy segura de que Maisie estaría muy contenta de estar aquí.
—Olvida eso, ahora eres tú mi esposa.
Asentí y suspiré. Tenía que soportar y aparentar hasta que termine la ceremonia. Su toque y su cercanía me ponían nerviosa, Levi olía muy bien, era un aroma tan varonil que me dejaba hipnotizada. Miré a los alrededores como todos los invitados nos veían bailar, aplaudían y sonreían. No conocía a nadie de acá solo a Lilith y papá, quienes estaban cerca hablando entre ellos.
Me pregunto como hubiera sido todo su Maisie hubiera cumplido con su palabra. Sería ella quien estaría aquí.
—¿Me permites? Quiero bailar con mi hija —dijo papá. Levi asintió y ahora papá estaba conmigo. —¿Que le has dicho a Levi?
—Nada, ¿por qué me preguntas esto? —lo miré. Ya sabía yo que no estaba aquí por bailar con su hija el vals de recién casados sino para reprocharme cosas. Estaba cansada de que papá me tratara mal cuando yo solo hacía cosas para ayudarlo y tener su aprobación. Era desgastante estar así y me dolía porque era mi padre. Podía entender el odio de Lilith hacia mi porque soy la hija de la ex mujer de papá y eso le arde pero de mi padre no lo entendía. Era su sangre, hija de la mujer que se supone que amó. No lo entendía.
—Porque te conozco, Briar, se que harás lo que sea para que este matrimonio se cancele rápido.
—No, papá, solo he dicho la verdad y me consuela saber que Levi esta de acuerdo cómodo. A él no le importa si era Maisie o yo quien se debía casar, no me ha depreciado sino todo lo contrario me ha tratado bien y me ha tranquilizado, cosa que tú no has hecho. Solo me criticas y me dices cosas feas, ya no soy tu responsabilidad, ya he dejado tu casa. Ahora estoy con mi marido y tendré que soportarlo a él, rezo para que no sea un hombre como tú —espete, diciéndole toda la verdad que se merecía. No ha sido un buen padre y alguien tenía que decírselo. —Desde que te casaste te olvidaste de que tenías hija mientras que yo hacía de todo por conseguir tu aprobación —me zafé de su agarre—si me disculpas me canse de bailar.
Me fui lejos de él, hacia donde no tenía idea. Llegué a un pequeño balcón que daba hacía unas montañas. Allí me quedé viendo la luna y pensando en todo. Miré mi anillo en el dedo, era grande y estaba segura de que era muy caro. ¿Me merecía todo esto? Claro que no. Sentía que no merecía las cosas buenas que me pasaban porque ellos se encargaron de así hacérmelo entender.
—Aquí estás, te he buscado por todas partes —escuché la voz de Levi—¿que pasa?
—Nada, solo me canse de todo eso y quise respirar un poco.
—Te entiendo. Pero la ceremonia ya terminó, creo que es hora de irnos a casa.
—¿En serio? ¿Tan rápido?
—Si, no me gusta alargar por mucho tiempo las cosas. Briar, no estes llorando. ¿Que te ha dicho tu padre? Te vi hablando con el e intuí que no era nada bueno.
—Nada, es solo que papá nunca me ha querido.
—No sabes como me enoja escuchar eso —vi como apretó la mandíbula. —Tu padre es un hombre que solo le importa el dinero, yo que lo conozco bien se por que te lo digo. Desde que decidió vender a sus hijas lo supe.
—Y tu... ¿por qué aceptaste?
—Ya te lo dije, soy un hombre de negocios y no voy de la mano con el amor o sentimientos. Es necesario que lo sepas desde ya. Este matrimonio solo es un convenio y no quiero que te vayas a confundir o pienses cosas que no son solo porque mi trato hacía ti es bueno. No tengo motivos para tratarme mal.
Asentí. Sabía más o menos que esto sería así y no me quejaba porque al menos yo no tendría que estar obligada a hacer ciertas cosas que no quisiera.
—Está bien. Es bueno saberlo.
Levi me tomó de la mano y me llevó dentro de la casa, no sabía si habría luna de miel o si solo nos quedaríamos en la casa de una vez. Aunque no creo que quisiera pagar un viaje por una mujer a quien no ama. Lo vi quitarse el saco y la corbata, yo quería quitarme este vestido de novia que me tenía harta y solo quería acostarme. Pero no sabía cuales eran los planes de Levi.